sábado, 21 de octubre de 2017

CREO EN EL ESPÍRITU SANTO


Dice el Señor en el Evangelio de hoy (Lucas 12,8-12):

Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

Va a ser ocurrente traer  colación lo que recitamos en el Credo, respecto del Espíritu Santo:

Creo en el Espíritu Santo, 
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.

Y es que, hoy quiero hacer referencia a comentarios de este tipo, del nunca bien ponderado DE LA CIGOÑA, en su blog, que por supuesto no pienso enlazar, que se pueden leer alegremente en su web, ante la pasividad de nuestros Obispos, luego dirán, aquellos, que los fieles nos desencantamos de la Iglesia, cuando cualquier abuela -de las de la primera bancada de cualquier parroquia- tiene más arrestos que ellos defendiendo la fe:

Lo transcribo por si no se lee bien:

La Cigüeña de la Torre dice:
17 septiembre, 2017 a las 5:13 pm

Antonio L: Usted de lo que está “rebozado” es de ignorancia. Si se cree que al Papa lo elige el Espíritu Santo es inútil intentar dialogar con usted. Ni lo eligió el Espíritu Santo, ni orina agua bendita ni cada vez que nos dice Buon pranzo es Dios mismo el que nos lo está deseando.

Pues bien, yo debo de ser de los "rebozados" a juicio de este señor, y a juicio de los cardenales que critican abiertamente al Papa FRANCISCO, y de los que le presionan con los "dubbia", y con los sedevacantistas, y con los que casi le tachan de hereje... porque, en efecto, yo creo que al Papa lo elige el Espíritu Santo.

¿Y por qué habría de creer semejante memez en pleno siglo XXI, si al fin y al cabo, el cónclave lo forman seres humanos, falibles y pecadores como yo, que además, por su senectud, casi rozan la chochez?


Pues creo, porque primero, además, creo en el Hijo, nuestro Señor, Jesucristo, que dijo "Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mateo 16,18), y estas palabras del Señor no las uso para tachar de "infierno" alegremente, a los enemigos de la Iglesia, que son muchos, sino al contrario, para hacerme consciente de que el Señor cuida, vela, ama y protege a su Esposa que es la Iglesia, el fruto bendito del Espíritu Santo en Pentecostés, con la presencia de MARÍA orante, haciendo piña con los apóstoles (y reconozcamos que, porque es así, cualquier cristiano perseguido de hoy en día, que va a misa un domingo bajo la amenaza de una bomba o una metralleta a la salida, tiene muchos más huevos -con perdón- que aquellos doce encerrados en una casa "por miedo a los judíos"), por eso creemos que "el Espíritu y la esposa dicen: ¡Ven!" (Apocalipsis 22,17), imprecamos al Señor, con el Espíritu Santo, en el seno de su esposa, la Iglesia, para que no nos desampare.



Y creo, aún humanamente, porque me niego a creer que bajo el espectacular mural del "juicio universal" de MIGUEL ÁNGEL, en la CAPILLA SIXTINA, donde se tienen las votaciones de un cónclave, los cardenales -a la vista del infierno, la lucha del bien y el mal, y la Gloria de Jesucristo que (credo cito) "ha de venir a juzgar a vivos y muertos"-sean capaces, en ese momento transcendental de elegir a un Papa, de moverse por tan bajos y rastreros motivos como cualesquiera otros que motiven, por ejemplo, las alianzas, intereses mezquinos y bajezas propias de cualquier otro órgano asambleario del mundo, llámese parlamento, senado o la misma ONU si me apuráis... porque nadie ante la visión del mural del "juicio universal" -a menos que no tenga fe- osaría obrar al modo humano en una tesitura así.

Y creo porque faltar al Espíritu Santo, poniendo en entredicho al Papa, en este caso FRANCISCO, es insultar a la Iglesia, lo que es tanto como insultarme a mí, como insultar a la anciana de la primera fila de misa... ¡me encanta ponerlas de ejemplo, siempre, por su coherencia, por su simplicidad, por su fe del carbonero! Mi abuela materna apenas tenía letras, si acaso estudió lo básico, leer, escribir y las cuatro reglas aritméticas, pero rezaba todos los días las tres partes del rosario ¡de rodillas!, y aún con alzheimer, olvidado todo, reducida a ser una anciana vegetal, un bebé de ochenta años con pañales ¡ella seguía rezando el rosario! ¡la única neurona que le quedó fue para rezar el rosario!, iba a misa todos los días, una imagen entronizada del Corazón de Jesús presidía su salón ¡con una luz siempre encendida!, y jamás faltó a una adoración eucarística de las habidas "en su radio de acción" (es decir, las Iglesias cerca de su casa: Redentoristas, San Justo y Pastor y San Juan de Dios), y que cuando se moría le dejó a su hermana el encargo de que "no dejes de darle al pobre de la puerta de San Juan de Dios los veinte duros que le doy todos los días" que mi tía-abuela decía en broma "¡la herencia que me ha dejado tu abuela es un pobre!"


Pero mi abuela, precisamente por esa fe, recia, sencilla y ciega, sobrevivió -como se suele decir, y si me atengo a la cronología de su vida- desde 1917 que nació, a BENEDICTO XV, PÍO XI, PÍO XII, JUAN XXIII, PABLO VI, JUAN PABLO I y falleció antes que JUAN PABLO II; oleadas de testigos de Jehová tocaron a su puerta, y nunca consiguieron de ella más atención, ni respuesta, que "lo siento mucho, pero es que ustedes no me van a convencer, yo a ustedes tampoco, y se me queman las tostadas de la merienda", y nunca le escuché disgustarse con tal o cual papa, ni "del humo de satanás en el Concilio Vaticano II" -como decían los carcas e la época, ni JUAN XXIII le pareció especialmente bueno, ni PABLO VI especialmente serio, ni JUAN PABLO II un gigante de la fe... como tampoco le escuché decir, aunque sea a nivel local, que el cura de San Justo y Pastor sea así o asá, comparado con los Redentoristas, o con los Hermanos de San Juan de Dios, ni tampoco ningún político del tres al cuarto le influenció sobre lo que debía creer o no... porque la fe de mi abuela, en la Iglesia, en la acción del Espíritu Santo, era tan sencilla como "Adoración, Rosario y Eucaristía", nada más, es difícil encontrar escuelas teológicas o de pensamiento carca o progre, definirse como sedevacantista o teólogo de la liberación, o definirse como miembro del OPUS o de la Renovación Carismática, ante algo tan pobre y sencillo como unas cuentas de rosario o un cacho de pan... ese es el resumen de la vida de mi abuela haciendo vida las palabras de San PABLO "un sólo Señor, una sola fe, un solo bautismo" (Efesios 4,5).

Y claro que creo en la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, señor DE LA CIGOÑA, de lo contrario, quizás, el Espíritu Santo le habría suscitado vocación religiosa, para responder a ella generosamente, quizás ser un buen pastor, dedicado a sus ovejas, y en esa labor pastoral merecer el episcopado, quizás, gastando la vida por el Reino, en su ancianidad, merecer la gracia de ser nombrado cardenal, a mayor gloria de Dios y mayor servicio, puede que para guiar a la Iglesia, como Sumo Pontífice en la coronación de ser pastor universal... nada de eso ha sucedido así, dejémoslo en los "inescrutables designios de la providencia divina", su vida y su vocación, de casado y comentarista religioso, son tan legítimas como las de cualquiera de nosotros, incluido el propio Papa FRANCISCO... por eso quizás le incomode el Espíritu Santo en la Iglesia "porque sopla donde quiere, como quiere, cuando quiere" no en la dirección que a usted le plazca.



Cada vez estoy más convencido de que, en la actualidad, la mejor forma de ser fiel a la Iglesia, en este agitado tiempo, no es pregonarse como "franciscano" (en el sentido de fan acérrimo del Papa FRANCISCO), o como un salvapatrias, en este caso habría que decir "salvaiglesias" de esos cardenales de las dubbia o los retos teológicos formales al Papa, ni siquiera hace falta ser neocatecumenal, carismático, redentorista, dominico... sacerdote, religioso, misionero, laico comprometido o el padre ÁNGEL para dar testimonio de la Iglesia verdadera (sea cual fuere donde cada uno pone el acento en esa verdad), no, al contrario, la única forma de ser fiel a la Iglesia, en estos tiempos, son más rodillas, al modo de mi abuela "rosario, adoración y eucaristía". 


La próxima vez que contempléis ese espectáculo impresionante del "juicio universal" de MIGUEL ÁNGEL, con Cristo Señor en el centro "juzgando entre vivos y muertos", en medio de esa lucha sempiterna entre el bien y el mal, entre demonios y ángeles que se disputan, con ese dramatismo de MIGUEL ÁNGEL, las almas de los difuntos... contemplad la figura, escondida, de la mujer que contempla la escena, rezando detrás de una nube, es mi abuela, que sencillamente dice:

CREO EN EL ESPÍRITU SANTO...

...y yo, con ella.