jueves, 27 de julio de 2017

CAMINAD....
¡PERO NO CAMINEMOS SOLOS...!


Seguimos caminando, pero mientras, escuchamos lo que el Señor recrimina al mundo de su tiempo, que es tanto como decir al mundo de hoy (Mateo 13,10-17):

Está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.

Esto nos trae ecos del Evangelio de ayer, en el que el Señor contaba la parábola de sembrador, y atar ambos cabos, al fin y al cabo estamos caminando ¿Esto no es una peregrinación? Y me he dado cuenta de que es muy triste caminar solo... Curiosamente, como dijimos el primer día, uno de los requisitos de cualquier jubileo es "rezar por las intenciones del Sumo Pontífice", casualmente este mes, del que aun quedan unos días, el Papa FRANCISCO nos ha pedido que "oremos por aquellos que están alejados de la fe".


Todo camino lleva a una meta, cierto es, y esta meta ha de estar indicada... en el CAMINO DE SANTIAGO son famosas las estrellas amarillas que marcan el camino (¡Algunas de las cuales se dedica a pintarlas y restaurarlas NINES DE LA TORRE con sus niños de religión!, seguid la historia aquí); ROMA no necesita indicaciones, al menos si hacemos caso al refranero que nos dice "todos los caminos lleva a ROMA", y hasta los niños saben que HANSEL y GRETEL fueron dejando un reguero de migas de pan para saber volver a casa, y no perderse en el bosque...


...¿Y cómo haríamos nosotros para no caminar solos por este camino, rodearnos de peregrinos? ¿Cómo haríamos para invitar a otros a seguir este camino, a enseñarles la belleza de la fe y de la Iglesia?

¡Anda, la belleza de la fe y de la Iglesia, ha dicho...! En efecto, conceptos tan maltraídos y maltratados actualmente, especialmente por el mundo de hoy, por las circunstancias, por los medios de comunicación... y es verdad lo que dijo el Señor mucha gente "no oye con los oídos, ni ve con los ojos, ni entiende con el corazón" pero la experiencia, la que me da la constancia de llevar diez años en el trabajo codeándome con los mismos compañeros de trabajo, casi todos ellos católicos sociólogicos de BBC (bodas, bautizos y comuniones, y poco más) es que... ¡no es culpa de ellos! Decía también el Señor "bástale a cada día su afán" pero ¡es que los afanes son tantos y muchos! Hay que trabajar, a veces los dos miembros del matrimonio, ir corriendo de acá para allá con los niños, al cole, al fútbol, a las actividades escolares, llevar una casa, que hay que pagar con una hipoteca hasta que se peinen canas, administrando nóminas que son casi de beneficencia, vivir el trabajo como una carga, con la conciencia de no atender a la familia debidamente, con losas económicas estrechando el cerco... y no queda tiempo, ni se puede uno permitir el lujo, de andar encima dedicando tiempo a calentarse la cabeza con grandes profundidades del Señor y del sentido de la vida... 

...pero esta es la gran tristeza de nuestros días que muchos no saben ver, y sinceramente creo que me he dado cuenta de ello, porque nadie ha enseñado a estas personas a "id al Señor, los cansados y agobiados, que él os aliviará" ¡Nadie les ha enseñado y viven la vida en un frenesí, legítimo, pero en el que nunca terminan de descansar del todo, desagobiarse del todo, en suma, encontrarse con el Señor! Pero esos vacíos están ahí, en lo más profundo del corazón de nuestros hermanos, a poco que escuches, te pares y veas, descubrirás que hay mucha hambre del Señor, mucha sed de su Palabra, simplemente hay que propiciar que se encuentren, como la mujer samaritana del pozo que entabló diálogo con el Señor.

San FRANCISCO decía "predicad el Evangelio, y si es preciso con palabras", esta sería la forma "pasiva" de anunciar el Evangelio, se me antoja igual la más difícil, que nosotros, por nuestro testimonio, seamos los que interpelemos a los demás para encontrarse con el Señor ¿Cómo? Con nuestra alegría, nuestra esperanza, nuestra cercanía, nuestra solidaridad, nuestro buen hacer, nuestra sonrisa, nuestro brillo en los ojos... llegara un momento, en que tu entorno se preguntará ¿y por qué él y yo no? A partir de aquí ya has abierto la brecha, basta con que tus ojos brillen mucho más, antes de responder, y digas, como ANDRÉS corriendo con gozo al encuentro de PEDRO:

"¡Hemos encontrado al Señor!" 
(Juan 1,41-42)

La forma "activa" de anunciar el Evangelio, por así decirlo, es la pauta que nos dio ayer el Señor con la parábola del sembrador... ¿Nunca habéis pensado que ese sembrador era un poco torpe, o es que tenía un agujero en el saco? ¡Si iba esturreando semillas por todos lados! Unas se le caen por tierra, otras las pierde en el camino, otros granos se le van por las rocas, los pájaros se cebaron ese día... ¡Si el milagro es casi que le quedara algo para sembrar! Pues eso mismo, aprovecha cada oportunidad para hablar del Señor y de la belleza de la fe a quienes te rodean, hazlo con gracia, y aprovecha el momento, respeta y no invadas el espacio de los demás... hay muchas formas para ello, podría daros pistas, pero este camino es largo ¡Recién acabamos de comenzar! Quizás me anime otro día... ¿Dónde quedaría vuestra sabiduría de buen amo de casa que sabe sacar del arca lo viejo y lo nuevo? 

¡Qué bueno será que a ASÍS, el día 2 de Agosto, por este peregrinar urbano, no lleguemos solos, sino en familia, como esas impresionantes llegadas que hacen los jóvenes! ¡Seguimos caminando!