jueves, 8 de diciembre de 2016

JE SUIS L'IMMACULÉE CONCEPTION


"El Espíritu y la Esposa dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!» Y el que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, reciba gratis agua de vida.

(Apocalipsis 22,17)

ADVIENTO: Y nuevamente en este tiempo de espera se erige la figura de MARÍA, animada por el Espíritu Santo, "gimiendo con dolores de parto" (Cfr. Romanos 8,22) ¡VEN, Señor, Jesús! Es casi ya inminente el nacimiento del Señor. 

El día 25 de de Marzo del año 1858, en LOURDES, BERNARDETTE SUBIROUS pidió a la Virgen: "Señora, ¿tendría la bondad de decirme quién es usted, por favor? " y entonces la Virgen dijo:

JE SUIS L'IMMACULÉE CONCEPTION

Adviértase el detalle de que MARÍA no dijo de sí misma "Yo fui concebida sin pecado original" sino que usa toda la fuerza ontológica de decir "YO SOY la INMACULADA CONCEPCIÓN", lo que significa que MARÍA es perfecta, MARÍA es la nueva creación de Dios, "sobre la que aleteaba al comienzo el Espíritu Santo" (Cfr. Génesis 1,1-2), y desde esta nueva creación se nos va a dar al nuevo Adán, Jesucristo, Nuestro Señor, naciendo de esta tierra nueva y sin mancha, que es MARÍA, tierra que ya no puede ser mancillada por ningún atisbo de derrota, imperfección o pecado "haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón"  (Cfr. Génesis 3,15) ¡Ella es nuestra Madre!

De esta forma MARÍA es nuestra madre. Cuando nacemos de nuevo, en nuestro bautismo, por el poder del Espíritu Santo, MARÍA está siempre presente, literalmente co-engendra a los hijos de Dios. La evidencia de ello es la se concepción misma en su virginal e Inmaculado seno, del primogénito de la nueva humanidad, Dios hecho hombre, Jesucristo. Y ahora todos los nacidos de nuevo por la fe en Jesucristo, somos hijos también por el Espíritu Santo  "a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Éstos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1,12-13) y todos ellos lo serán también de MARÍA: "He ahí a tu madre" (Juan 19, 27).

¿No vemos esto también María en el Cenáculo, en medio de los Apóstoles en el día de Pentecostés? María siempre está presente, donde está presente la acción del Espíritu Santo: "Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13 Cuando hubieron entrado en la ciudad, subieron al aposento alto donde estaban hospedados, Pedro, Juan, Jacobo y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago." (Hechos 1,12-13). MARÍA está presente en el Cenáculo y sin él no habría habido ningún Pentecostés, no habría habido ningún descenso del Espíritu Santo; sin MARÍA presente con su prima ISABEL no habría habido ningún JUAN BAUTISTA lleno del Espíritu Santo para ser el profeta que iba a allanar el camino para preparar la venida del Mesías.

"Si en muchas culturas la esposa toma el apellido del marido, al casarse, ya que le pertenece, se hace uno con su esposo, se convirtió en su igual y es con él principio creador de la vida ¡Cuánto más Dios Espíritu Santo "Yo soy el que soy" (Éxodo 3,14) no iba a unir este misterio con el de MARÍA "El Espíritu y la Esposa dicen: «¡Ven!» (Apocalipsis 22,17) al afirmar "Yo soy la Inmaculada Concepción", que es el nombre de MARÍA, en la que se encuentran el amor, el principio de la vida, en todo el orden sobrenatural de la gracia!" 

(MAXIMILIANO KOLBE)