martes, 17 de enero de 2017

OCTAVARIO ORACIÓN UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
UNO MURIÓ POR TODOS


La afirmación de San PABLO "uno murió por todos" (2 Corintios 5,14) se refiere a la muerte del Señor, pero la muerte del Señor se fue gestando poco a poco, fue la consecuencia lógica de muchos desencuentros del Señor con los poderes y el stablishment de su época, lo dice claramente el Evangelio de hoy  (Marcos 3,1-6) "los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él", de la misma manera, quienes nos llamamos discípulos del Señor sabemos que ese es nuestro mismo destino, primero porque es la condición del discípulo "el que quiera venir en pos de mí que tome su Cruz y me siga", en segundo lugar porque no hemos de querer ser distintos a nuestro Señor, pues "no puede ser el siervo distinto a su maestro" (Cfr. Juan 13,16), o dicho de otro modo, por ejemplo "somos siervos de un Dios crucificdo, y sabemos que el padecer es nuestra herencia" (Mª EMILIA RIQUELME, Pensamientos nº 127).

Y ahora, paradójicamente, en la actualidad, ya no se trata de que "uno muriera por todos", cuando esta sociedad mas empeñada está en aparcar el acontecimiento cristiano, la Pasión del Señor mismo y todo lo que suponga esfuerzo, sufrimiento, entrega, servicio, a lo que hemos de añadir rota la unidad de los cristianos, que ya no somos uno, sino muchos, pareciera que el Señor nos corrige, nos exige y nos llama a la unidad precisamente en aquello que nos vuelve a hacer que seamos uno, porque ahora "son muchos los que mueren por el único, el Señor", que es la Cruz, la persecución, el martirio... porque "la sangre de los mártires es semilla de cristianos" y como ha dicho el Papa FRANCISCO en numerosas ocasiones hay un ecumenismo real que ha transcendido cualquier oración, jornada, comunicado, declaración ecuménica, que lo ha superado todo, el ecumenismo de la sangre de nuestros hermanos perseguidos, pues los perseguidores, los asesinos, no se detienen en preguntar ¿eres católico? ¿eres luterano? ¿anabaptista quizás?... No, basta con ser cristiano, y a degüello...

Pensar si el Sábado, según la norma judía, es un día lícito o no para salvar la vida de un hombre, o no hacer nada al respecto, como decía el Señor a los que le acechaban, es una pregunta tan absurda como la de creer que por nuestras disquisiciones teológicas, o nuestros desencuentros históricos, unos estemos más legitimados que otros para llamarnos más cristianos, más ortodoxos, más legítimos que otras confesiones cristianas, cuando todos estamos sufriendo lo mismo y entregando la misma sangre derramada...



Antes de orar, escuchemos este bello espiritual negro, titulado "Hay un bálsamo en Gilead" que está basado en la escritura, tanto en Jeremias 8,22 "¿Se ha acabado el bálsamo en Gilead? ¿No hay medico allí? Si hay, entonces, ¿por qué no sana la herida de la doncella de mi pueblo?" -esta herida en este contexto es una clara referencia a la unidad rota de la Iglesia, "la doncella", la esposa de Cristo- y en el versículo de PABLO qu nos ocupa "él murió por todos" (2 Corintios 5,14), pues sólo el Señor puede restaurar la unidad:



There is a balm in Gilead
Hay un bálsamo en Gilead                              
to make the wounded whole,
que lo hace sanar todo,                        
there is a balm in Gilead
hay un bálsamo en Gilead
to heal the sin-sick soul.
para sanar el alma débil y pecadora.

Sometimes I feel discouraged
A veces me siento desanimado
and think my work's in vain,
y creo que trabajo en vano,
but then the Holy Spirit
pero entonces el Espíritu Santo
revives my soul again.
revive mi alma de nuevo.

If you cannot preach like Peter,
Si no puedes predicar como Pedro,
if you cannot pray like Paul,
si no puedes orar como Pablo,
you can tell the love of Jesus
puedes contar el amor de Jesús
and say, "He died for all." 
y decir: "Él murió por todos".

Y ahora, todos juntos, oremos:

Señor, te pedimos, en este tiempo de ruptura,
de desconcierto, de incertidumbres,
que nos des el valor de asumir que sólo hay una certeza:
Que tiene más valor la vida de un hombre que el Sábado,
que tiene más valor tu muerte que nuestras divisiones,
que tiene más valor la sangre de los mártires
que bibliotecas enteras sobre ecumenismo,
que a veces valen más dos manos extendidas para ayudar,
que tenerlas siempre unidas orando. 

Amén