viernes, 31 de mayo de 2013

AÑO DEL CAFÉ

 
Cuenta la tradición que el café fue descubierto, de casualidad, por un pastor llamado KALDI que observó que sus cabras se volvían más activas y más nerviosas, a la par que vigoroas, al probar unos frutos rojos de unos arbustos bajos. Extrañado por este comportamiento, sigue la tradición, llevó una muestra de esos frutos a un monasterio cristiano copto cercano donde los monjes, al probar los frutos, les parecieron tan amargos que los arrojaron al fuego, donde al quemarse, desprendieron un aroma tan agradable, que discurrieron entonces consumirlos haciendo un brebaje con los frutos previamente tostados.
 
Y debe de ser, desde entonces, tanta la importancia del café, que ni siquiera la Biblia, como Palabra de Dios, ha sido ajena a la importancia de este brebaje en la vida de los hombres, y en relación a nuestra propia salvación, me explico: 

Hasta en tres citas del apóstol San PABLO se menciona la importancia del café en la vida de los creyentes concretamente lo podéis encontrar en la Carta a los Romanos (1, 17), en la Carta a los Gálatas (3, 11) y en la Carta a los Hebreos (10, 38) donde se afirma taxativamente que: "el justo vivirá por el café". La enorme importancia de estas tres citas se debe a su carácter profético, ya que en los tiempos bíblicos el café aún se desconocía, pues la historia del pastor no acontece hasta muchos siglos después, o sea que San PABLO, ya era un adelantado a su tiempo a lo que a la importancia del café en nuestras vidas se refería.
 
Otro texto, aun más claro y enfático, es de la misma Carta a los Hebreos (11, 6) que reza de la siguiente manera "pero sin café es imposible agradar a Dios". Más tajante no podría ser el precepto bíblico; los que no toman café deben reflexionar seriamente sobre este texto. En este caso, el mensaje bíblico se corrobora por evidencias empíricas de la vida diaria. Todos sabemos que la primera taza de café de la mañana nos prepara para un día positivo y optimista, mientras sin el café mñanero estamos todo el día malhumorados y quejumbrosos. Por supuesto, eso no puede agradar a Dios. Sin esa primera tacita de café, estamos expuestos a toda clase de tentaciones. Por eso advierte San PABLO en otro lugar que "todo lo que no es del café es pecado" (Romanos 14, 23). No cabe la menor duda que el café es un poderoso medio de gracia divina para la santificación de nuestras vidas. 

La enseñanza bíblica es siempre práctica, en miras a la acción consecuente del discípulo, por lo que otro texto dice, "Señor, auméntanos el café" (Lucas 17, 5). Este impresionante texto tiene el carácter de ser una respuesta al mandato divino de tomar café y a la vez una oración, una plegaria de que el Creador nunca nos deje estar sin este mágico brebaje de la felicidad.
 
Ni siquiera el Señor pudo sustraerse a la importancia del café en su vida, frecuentemente en el Evangelio se nos narra la querencia que tenía por El Café de Naúm (en hebreo, Cafernaúm), y las fuentes bíblicas indican que iba muy a menudo con sus discípulos. Es fácil y hermoso imaginar los tiempos de comunión y confraternidad que pasaban Jesús y sus discípulos en la terracita de dicha cafetería, "tomándose un cafelito" y alabando al Señor por su creación y por su gran misericordia para con nosotros. De hecho, la existencia del café es otra prueba más de la existencia de Dios, pues sólo un Dios infinitamente bueno hubiera podido crear un fruto tan maravilloso.
 
NOTA DE LA REDACCIÓN

A estas alturas de este artículo puede que haya suscitado en vosotros varias reacciones:
 
1.- Para empezar puede que os hayan dado ganas de tomaros un cafelito, esto es normal.
 
2.- Otros pueden que estén tentados de buscar una Biblia, al estilo tradicional, o acudir a una Biblia on-line para descubrir si estas citas bíblicas se encuentran de verdad en los lugares mencionados o por el contrario me estoy quedando con vosotros, o he perdido la cabeza.
 
He aquí la explicación:
 
Las citas existen, pero en ellas (-como habrán podido imaginar los lectores más avezados-) no se dice "café", sino “fe”. Todo este embrollo se debe a la primera publicación de la Biblia, al castellano por parte de los TESTIGOS DE JEHOVÁ (su famosa versión Reina Valera, año 1960). Por lo que se ve, una errata de la imprenta, automáticamente, vino a sustituir en todo el texto bíblico, la palabra “fe” por “café” con resultados tan graciosos como los que os acabo de mostrar…
 
Sin embargo, no tiene tanta gracia el asunto, porque esto nos demuestra la importancia que tiene, para nuestra vida de "fe", el que leamos y consultemos la Palabra de Dios, acudiendo a un texto que haya sido aprobado por la Iglesia en su correspondiente traducción, ya que la fe, como acabo de demostraros, puede ser deformada por algo tan sencillo, como humano, como una mala traducción. El Señor, por medio de una errata puede que castigara a los TESTIGOS DE JEHOVÁ por la pésima traducción de sus biblias, que entre otras cosas, tienen otra serie de errores de traducción, mucho más teológicos y malintencionados, para justificar sus absurdas teorías.
 
 
Así que ya sabéis, podéis hacer como hago yo todas las mañanas, yo lo llamo mi momento "CCV" (Café, Cigarro y Vela), es decir, el único momento que puedo dedicar un ratito tranquilo, sereno, sin el ruído aún de la ciudad, a la oración personal, con la serenidad del primer cafelito de la mañana, el cigarrito que pide dicho café, y una vela encendida, leyendo un poco la Palabra de Dios ¡pero que sea con una biblia buena, por amor de Dios!

jueves, 30 de mayo de 2013

CORPUS CHRISTI EN GRANADA

 
GRANADA celebra hoy, Jueves 30 de Mayo, la Solemnidad del CORPUS CHRISTI, privilegio que conserva, junto con la ciudad de TOLEDO, por la importancia que han tenido ambas ciudades en la devoción del Santísimo Sacramento, pese a la reforma litíurgica que ha trasladado, para la Iglesia Universal, esta solemnidad al Domingo que viene, 2 de Junio. 

Habrá que ver, sin duda alguna, para contrastar si GRANADA sigue siendo merecedora de este privilegio, cómo se celebra la procesión del CORPUS CHRISTI en nuestra ciudad, para ver si suscita tantas adhesiones y tantos fieles en la calle como la Magna Mariana, por ejemplo, pues no debemos de olvidar que es la presencia real, viva y verdadera, de Jesucristo en la Eucaristía, la que se pasea por nuestras calles, y se enseñorea de ellas, reclamando el “señorío de Cristo” (en afortunadas palabras de RAINIERO CANTALAMESSA, humilde frailecillo capuchino, y predicador de la Casa Pontificia)  sobre la ciudad de GRANADA, de lo contrario habremos caído en la vaciedad de dar culto a imágenes inánimes y no al Dios, vivo y verdadero, como tanto denuncian los profetas veterotestamentarios. 
 

Hemos dicho que el Señor se pasea por las calles de GRANADA, aunque esto es falso, el Señor no se pasea, ni camina, ni anda por las calles de nuestra ciudad, el Señor, literalmente –por esa configuración tan característica de nuestra Custodia- ¡baila sobre el viril!, tremolando a cada paso como pendón, ciertamente, de la vitoria de Cristo resucitado. 

A esta celebración del CORPUS CHRISTI, en particular, en nuestra ciduad, hemos de añadir otro evento, enmarcado dentro de las actividades del AÑO DE LA FE, y que en palabras de Monseñor RINO FISICHIELLA, Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización “constituirá un evento histórico, realizado por vez primera en la historia de la Iglesia, de la ADORACIÓN EUCARÍSTICA SIMULTÁNEA INTERNACIONAL, conforme la hora romana –coincidente con la peninsular- de 17’00 a 18’00 horas, y que bajo el lema UN SOLO SEÑOR, UNA SOLA FE” convocará a toda la Iglesia Universal, allá donde se encuentre, en las diócesis con sus catedrales, en las parroquias, en los conventos, en las capillas, públicas y privadas, en los oratorios, en las asociaciones, a ponerse humildemente de rodillas en la presencia de Nuestro Señor, haciendo realidad esas palabras de San Pablo al afirmar: “Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra, en la profundidad y en el abismo”. 

Por último, añadir que el Papa FRANCISCO ha pedido, de forma personal, que en todas las adoraciones eucarísticas que se lleven a cabo el día 2 de Junio, en comunión con este evento internacional simultáneo, se lleve a cabo –de alguna u otra forma- la oración de estas intenciones, personales suyas, a lo largo de dichas celebraciones. Y no dejaremos de orar por dichas intenciones, con el convencimiento, como decía esa otra pobre religiosa, fundadora granadina, tanto que seguro la desconoceréis mucho de vosotros, enamorada de la Eucaristía como nadie, Mª EMILIA RIQUELME, al afirmar "Al pie del Sagrario es donde se amasan las grandes batallas del amor de Dios":
 
1.- Para que la Iglesia, en todo el mundo, sea hoy un signo de unidad en la Adoración del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Que el Señor la haga siempre obediente a escuchar su Palabra para que aparezca ante el mundo como "la más bella, sin mancha, ni arruga, santa e inmaculada". Para que a través de su proclamación fiel de la Palabra que salva, aún resuene como portadora de la misericordia y el amor, y para que suscite un compromiso renovado por ofrecer todo su sentido al dolor, el sufrimiento y devuelva la alegría y la serenidad.

2.- Por todos aquellos que en diferentes partes del mundo viven el sufrimiento de las nuevas formas de esclavitud y son víctimas de las guerras, del tráfico de personas, del tráfico de drogas y del trabajo "esclavo", por los niños y mujeres que sufren cualquier forma de violencia. Que su grito silencioso sea escuchado por la Iglesia, siempre vigilante, porque manteniendo nuestra mirada fija en Cristo crucificado, no se puede olvidar de los muchos hermanos y hermanas que quedan a merced de la violencia. Por todos aquellos que también se encuentran en la precariedad económica, especialmente los desempleados, los ancianos, los inmigrantes, las personas sin hogar, los presos y de los que sufren marginación. Que la oración de la Iglesia y su labor activa de acogida sea para ellos consuelo y apoyo en la esperanza, y fuerza y ​​coraje en la defensa de la dignidad humana.

miércoles, 29 de mayo de 2013

DICHOSOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ

Puede que alguna vez os hayáis preguntado por qué celebramos también los llamados “eventos internacionales ONU”, y ello es debido, básicamente, a que forma parta de uno de nuestros fines sociales (recogido en nuestros Estatutos) que rezan así: “PROMOVER y FAVORECER entre nuestros socios el conocimiento de los Derechos Humanos y la Doctrina Social de la Iglesia”, y ello encuentra su explicación a que –como decía el autor romano TERENCIO- “Nada humano me es ajeno(Comedia “El enemigo de sí mismo”, año 165), esto es, formamos parte, como ha dicho el propio Papa FRANCISCO de esa gran familia que es la humanidad, hecha a imagen y semejanza de Dios, redimida y salvada por Jesucristo, con independencia de las creencias o la fe a nivel individual de cada uno, y porque, insiste el Papa, toda la humanidad es, de la misma forma, buena en su conjunto: Nunca debemos perder la esperanza en la bondad del género humano. 

En esta ocasión la ONU nos invita a reflexionar, tener un homenaje, o acordarnos del PERSONAL DE PAZ DE LAS NACIONES UNIDAS, es decir, de los célebres CASCOS AZULES, que se despliegan en países en situaciones de conflicto o de urgentes necesidades tras catástrofes, para actuar como mediadores, pacificadores, constructores, protectores, restauradores, rescatadores, en suma para mostrar la cara amable, solidaria, de la humanidad con la propia humanidad. 

Dicen las bienaventurazas, en la redacción dada por Mateo “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5,9), fijáos bien en el enunciado “serán llamados hijos de Dios” sin más condicionante que el trabajar por la paz, y es que, a veces olvidamos, como ha indicado el propio Papa FRANCISCO, que no debemos catalogar a los seres humanos, a los hombres y mujeres del mundo, a nuestros compañeros de viaje por la vida, desde nuestros criterios catalogantes y excluyentes del tipo creyentes o no creyentes, comparten mis puntos de vista o no, al contrario, debemos trabajar, acudir, ayudar, socorrer a todo el mundo, luego Dios si quiere, haga su obra “y se haga el encontradizo con ellos”. 

Este planteamiento no es nuevo, ni mucho menos, sino que es una de las reflexiones sobre la dignidad del ser humano más antigua de la historia de la Iglesia, de esta forma, San Ireneo de Lyón, ya en el año, puede afirmar “la gloria de Dios es que el hombre viva”, porque antes de preocuparnos por la existencia de un cristiano, de un sujeto de catequesis, de bautismo o de pertenencia a la iglesia, primero necesitamos un hombre que viva, esto es, alimentado, vestido, sanado… dificilmente se puede hablar de Dios, y de las cosas del cielo a quien en la tierra se cree, por sus circuntancias personales, un desecho de la humanidad que no es capaz de ver, ni siquiera, en medio de sus agobios y afanes, la misericordia de Dios. Esto lo supo ver muy bien Monseñor Oscar Romero cuando, parafraseando a San Ireneo de Lyón, le dio una nueva vuelta al argumento y dijo: “La gloria de Dios es que el pobre viva”.
 
Por tanto, tengamos hoy un momento para acordarnos de todas aquellas personas que trabajan por la paz en el mundo, no sólo de los CASCOS AZULES como tales, sino de todo el personal de ACNUR, de ONG’s como MENSAJEROS POR LA PAZ, de todas aquellas organizaciones que trabajan por la dignidad de las personas y la justicia entre los pueblos, sin las cuales nunca habrá una paz verdadera, y que nosotros mismos nos hagamos portadores de esta paz, y de estos ideales, si queremos ser llamados “hijos de Dios”, “dichosos por trabajar por la paz”, quizás alguien diga de nosotros esas bellas palabras del profeta Isaías: ¡Ved cuán hermosos son los pies del mensajero que anuncia la paz(Isaías 52,5)

 

lunes, 27 de mayo de 2013

LOS LOCOS EN EL SEÑOR

San ANDRÉS, el loco
 
En la Iglesia, por lo general, los santos suelen ser clasificados en categorías, basadas en el papel que asumieron en la vida, su propio camino de salvación que los condujo a las puertas del Paraíso. A menudo oímos decir de los santos mártires que "combatieron el buen combate y recibieron su corona de gloria" por su testimonio de fe frente a la persecución; los santos ascetas son alabados por la abnegación y el sacrificio que los acercaba a nuestro Salvador; radiantes son los predicadores de la Iglesia que, por la gracia de sus enseñanzas y orientaciones pastorales, son honrados con himnos de alabanza; así como igualmente se canta la gloria de los santos Apóstoles, o de las vírgenes, o los confesores, o los profetas; todos los días se conmemoran en la liturgia en reconocimiento de su unión con Dios y su glorificación de Dios. 

Pero queda un grupo de santos que, de un simple vistazo, parece que quedan fuera de las estadísticas de los santos valientes y nobles antes mencionado, y a menudo en contradicción con las características que normalmente consideramos propias de la santidad. Estas personas también recibieron una vocación santa de Dios, tan poderosa como cualquier vocación al sacerdocio o al martirio: A vivir una vida de burla, que ellos mismos provocaban, e instruir a las personas con un discernimiento espiritual basado en la necedad de sus acciones. En muchos casos, su santidad se manifiesta sólo a aquellos a su alrededor después de su reposo. 

Las personas dotadas de este don de locura en el Señor siguen siendo uno de los grupos menos numerosos en la vida de la Iglesia y, sobre todo para nosotros en el siglo veintiuno, los más molestos. Y si hemos de ser salvados, debemos, en cierta medida, emularlos, o incluso aprender a vivir como ellos. 

Cualquiera que haya estudiado las Sagradas Escrituras, sabe que, en general, ser necios o locos no es algo que voluntariamente queremos ser. El rey SALOMÓN en sus Proverbios nos enseña mucho sobre el necio en contraste con el hombre sabio. “Dice el necio en su corazón no hay Dios(Salmo 14, 1). “Delante del hombre inteligente está la sabiduría, pero el necio mira a cualquier parte(Proverbios 17, 24). Y la Escritura sigue prodigando los ejemplos. Obviamente, la Iglesia no se contradice con la Palabra cuando nos dice que entre sus santos se encuentran "Locos por Cristo". Porque la Escritura dice que existe otro tipo de necios. 

Hay dos tipos de necios o locos: los necios y los locos a los ojos de Dios y los necios y los locos a los ojos del mundo. Esta segunda clase de necios, o locos, es a la que nos referimos al hablar del “Don de Locura en el Señor”. 

"Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios. Porque dice la Escritura: “Destruiré la sabiduría de los sabios, e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes.” ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el sofista de este mundo? ¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo? De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación. Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles;" (1 Cor 1, 18-23) 

Y un poco más adelante en la misma Carta a los Corintios, el apóstol apostilla:  

"¡Nadie se engañe! Si alguno entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio;" (1 Cor 3, 18) 

A veces lo que es una locura para el mundo es sabio a Dios, y lo que es sabio a Dios es una tontería del mundo. Cuando describimos a las personas que han recibido este don de ser "locos por Cristo" estamos hablando, por excelencia, de las personas que el mundo tiene por necios y locos, pero que para Dios son los sabios y maestros del mundo. ¿Qué podemos ganar reflexionando sobre la vida de San ANDRÉS, el loco, y de estos necios por Cristo? ¿Quienes son estos "bufones sagrados"? ¿En qué consiste su don? 

Lo mismo que el alcohol, por ejemplo, suele tener como efecto secundario que nos desinhibamos de las contenciones sociales o los filtros del “saber estar”. Para el loco por Cristo todos los inhibidores que la sociedad pueda imponer para hacer que su amor por Dios no se manifiesten, desaparecen, y por eso está socialmente mal visto, o no es entendido, o se le toma por un bufón, o no se le considera en nada. 

Esta es la descripción que hacen los santos padres ortodoxos de la figura de San JUAN del SINAÍ: "Bendito el que ha adquirido el amor de Dios de tal manera que se comporta como una amante histérica”. El loco por Cristo es el amante descrito en el Cantar de los Cantares del rey SALOMÓN, que sale a las calles en un frenesí en busca de su amada. Los locos por Cristo sabían que nada puede apagar su celo por Cristo y su devoción por la Iglesia. Por eso, a pesar de sus actos, no les importa nada cuestiones como ¿qué opinarán mis conocidos? ¿cuál será mi familia? ¿cuáles serán mis amigos no cristianos, y que pensarán ellos de mí? Y así, los necios de Cristo clavan una estaca en el corazón de la religión tibia. Tenían una forma terrible de perturbar la falsa paz de los cristianos aparentemente comprometidos, por saber desnudar y denunciar sus trucos astutos para aparentar en público. Con el apóstol San PABLO estos necios y locos de Cristo pueden decir legítimamente: "Porque ¿busco yo ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O es que intento agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo." (Gálatas 1, 10) 

Y de entre estos santos locos del Señor, cabe destacar, entre muchas otras, la figura de San ANDRÉS, el loco, de cuya vida podemos extraer algunas de las características que se suponen presentes en las personas que han recibido este don. 

Falta de separación entre los lugares físicos de lo santo y lo profano. 

San ANDRÉS, el loco, parece no tener conciencia alguna de la debida separación que debe de haber, al menos a los ojos de lo sabios de este mundo, o de lo que entendemos por santidad, entre el espacio sagrado y profano. Gracias a su particular régimen de vida, ANDRÉS puede vagar por los lugares de peor reputación de CONSTANTINOPLA, sin imponerse los límites espaciales a que se ajustaría un santo convencional. Su lugar esta en las calles, plazas, pórticos, tabernas, mercados e incluso en los prostíbulos de la ciudad, allí donde se suponen que están las "tentaciones” y los “aguijones” de este mundo. Siempre anda deambulando por la calle, sin destino fijo, rara vez acude a una iglesia o templo, si no es ex profeso para orar, y la mayoría de las veces, simplemente para dormir, porque vive en la calle, y nunca suele entrar, sino que se queda en los atrios. 

Pero, con esta aparente falta de desprecio a la debida separación entre lo sagrado y lo profano, San ANDRÉS, el loco, no hace sino buscar a los hombres allá donde se encuentran, para acercarlos a Dios, lo que en términos actuales significa que, por ejemplo, para evangelizar a los jóvenes, encontraríamos más de ellos en un botellón, en medio de una plaza, que en una parroquia, pero qué duda cabe de que, incluso desde el punto de vista de los jóvenes mismos, que una persona se sentara con ellos, a beber, en medio de un botellón, y comenzara a hablarles de Cristo sería tildado de loco por los mismos jóvenes. 

Las manifestaciones del rostro. 

ANDRÉS, el loco tiene concedido también el don de lágrimas: Llora muchas veces cuando reza, o cuando ve a sus amigos sufrir o pasarlo mal. No siempre lo hace en secreto, como en una ocasión en que sus paisanos lo vieron llorando, con grandes lamentos, por la calle, y lo atribuyeron a que su madre supuestamente había fallecido. Otras veces llora por la acción de los demonios, pero no por que sean la causa de su pecado, sino porque se lamenta de lo tonta que es la gente al permitir que tengan poder sobre ellos. 

Uno de los rasgos más característicos de ANDRÉS es su sonrisa, que le acompañará hasta el final de sus días. Siempre está sonriendo, pese a muy adversas que se le presenten las cosas y, lógicamente, parece más necio a los ojos de los demás: “¿Cómo puede seguir sonriendo en medio de la que está cayendo?” Pero este es su rasgo más distintivo. Los comentaristas de su vida suelen decir, piadosamente, que sonreía tanto porque era “muy compasivo y afable”, y sonríe incansablemente a sus amigos, aunque no siempre fue así, también tiene una sonrisa irónica, que le hace reír a carcajadas, a veces en los momentos socialmente más inoportunos, y es porque se ríe de la necedad del mundo, de la pompa y el boato, de los convencionalismos sociales y, sobre todo, se ríe del demonio, en toda su cara, porque sabe que quien se ríe del demonio jamás podrá ser atacado por él, no hay nada que le irrite más que no ser considerado en nada o que se lo tomen a chufla, pues el demonio sólo puede hacerse fuerte en aquellos incautos que, temiéndole, le abren las puertas de sus incautas almas. 

La mirada. 

 
Otra de las cosas que sacaban de quicio a los paisanos de ANDRÉS, el loco, era su mirada. Era una mirada penetrante, fija, a veces frunciendo el ceño, a veces extraviada, a veces mirando un punto al que los demás miraban sin ver nada… 

Y es que estaba dotado de un don tan grande de discernimiento de espíritus que, cuando se encontraba ante un pecador, lo miraba tan fijamente, haciendo todo tipo de aspavientos y muecas, que llegaba a irritar a quien era mirado de esta manera, hasta el punto de recibir alguna paliza por ello. Pero en el fondo, el mirado sentía vergüenza, ya que era consciente de que lo estaba desnudando, a él y su pecado, con la profundidad de su mirada. No podemos olvidar que, igualmente hay miradas del Señor que transformaron a quienes eran mirados, como la Samaritana del Pozo, o el Centurión, o miradas del Señor de pena por quienes eran tan inconstantes en el reino, como la que dirigió al joven rico, o las desafiantes que sacaban de quicio a fariseos y, especialmente, a HERODES y PILATOS. 

Otras veces lo que miraba, más allá de la persona que tenía delante, era su dolor o su pena, aún cuando el otro hiciera todo lo posible por disimularlo. 

Otras veces se quedaba extasiado, mirando algo fijamente, los demás no veían nada, aparentemente el santo mira al suelo, y se desesperan intentando comprender qué cosa tan grande está observando para detenerse, de golpe en mitad de la calle, y lo que no acertaban a ver es que, el santo, quizás había visto una hormiga llevando con delicadeza una larva, y de repente quedaba extasiado meditando en la maternidad de María. 

Otras veces parece que está parado delante de una pared, mirando con detenimiento una mancha de humedad, al tiempo que habla solo… para todos, otra de sus locuras, para él, simplemente estaba charlando con su ángel de la guarda. 

El don de lenguas. 

El acto inaugural de la locura de ANDRÉS, el loco, fue el día que rasgó con un cuchillo su túnica, haciéndola jirones, mientras gritaba y hablaba con palabras y gemidos inefables. Se acababa de hacer consciente de la pobreza y humildad de Cristo, frente a su túnica, como hiciera mucho más adelante San FRANCISCO de ASÍS al desnudarse frente a su padre. Otro día se fingió borracho por la calle e iba balbuciendo a voces palabras incomprensibles para quienes las escuchaban. 

En otra ocasión, cuando hablaba a voces por las calles, o más bien, oraba en lenguas paseando, como siempre, sin destino ni lugar fijo, las gentes decían que parecía que se acercaba “una olla hirviendo”. 

No debe despreciarse el don de lenguas, ni en ANDRÉS, el loco, ni en ningún otro santo o persona en la que se manifieste este don, ya el profeta Isaías (Isaías 28, 9-12) pone en boca del Señor que éste hablará a su pueblo como un borracho, cuando el pueblo se niega a escucharle con palabras de verdad:
 
¿A quién se instruirá en el conocimiento?
¿a quién se le hará entender lo que oye?
A los recién destetados, a los retirados de los pechos.
Porque dice:
Sau la sau, sau la sau,
cau la cau, cau la cau,
zeer sam, zeer sam.
Sí, con palabras extrañas y con lengua extranjera
hablará a este pueblo
él, que les había dicho:
«¡Ahora, descanso! Dejad reposar al fatigado. ¡Ahora, calma!»
Pero ellos no han querido escuchar. 

Otros movimientos corporales. 

ANDRÉS, el loco, no sabe estarse quieto. En las pinceladas de su biografía, siempre se dice que está corriendo, andando a paso ligero, sin rumbo, que no deja de mover las piernas, con nervio, aún cuando está sentado, que baila sin motivo, que gesticula mucho, exageradamente, al hablar y además, que habla muy deprisa. Todo ello es reflejo de aquellas palabras del Salmo 68, 10: “El celo por tu casa me devora”, es decir que las cosas de Dios le importan más, como si no tuviese tiempo de hacerlas todas, por eso siempre con esa pinta de ir corriendo de acá para allá, o de ser tan inconstante en sus cosas, lo mismo empieza a predicar que, lo deja a medias, y a sus oyentes con la boca abierta porque se acaba de acordar que tenía que ir a otro sitio, que el Señor le había mandado antes. 

Se sienta en el suelo, la mayoría de las veces, y se siente muy a gusto, especialmente en verano, tirado literalmente sobre el suelo, incluso si está en una casa ajena, o ha sido invitado, no le importa echarse en el suelo, una vez incluso come en un banquete con la frente a la altura de la mesa del convite, porque estaba sentado en el suelo. Esta suele ser imagen de la expresión evangélica “el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza(Lucas 9, 58). 

Otras veces coge a la gente por el brazo cuando quiere hablarles, o que le presten atención a la fuerza, es muy besucón, incluso una vez besa los pies de un ladrón que le había robado y abofeteado, como un perro, otras veces es empalagoso en el contacto corporal como en la efusividad de sus abrazos y disfruta con un comportamiento del todo antisocial: invadir el espacio vital de los demás. 

ANDRÉS, el loco, y la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Protección. 

ANDRÉS, el loco, tuvo una visión, de las muchas que solía tener, durante la celebración de una vigilia en la Iglesia de BLACHERNA, cerca de los puentes de la ciudad. La Iglesia de BLACHERNA era famosa por las reliquias marianas que contenía, entre las que se encontraban su velo, su túnica y su cinto, que fueron llevadas a BLACHERNA en el Siglo V desde PALESTINA. 

El santo tuvo una visión en la que, la Madre de Dios, descendía del cielo y se colocaba en el centro de la Iglesia, permaneciendo un rato arrodillada, en señal de oración, con lágrimas en sus ojos, para después, erguirse poderosa sobre los presentes y extender sobre ellos su manto, en señal de protección.
 
Entre los presentes, como siempre, y en los atrios, ANDRÉS, el loco, señala a su discípulo EPIFANIO la maravillosa visión. 

Desde entonces, el icono, que representa a la Madre de Dios de la Protección, de pie con su manto extendido entre sus manos, se ha convertido en uno de los iconos, y festividades marianas, más apreciadas tanto por la Iglesia ortodoxa rusa como por la griega. 

Tropario de la festividad de San Andrés, el loco.

Tú, que elegiste la locura por amor de Cristo,
y convertiste en astucia la necedad.
Tú, que perseveraste en tu lucha en medio de la agitación,
y Cristo te condujo al paraíso.
Interceder ante el Señor, ANDRÉS, por aquellos que te honran a ti.

Amén.

sábado, 25 de mayo de 2013

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD: JORNADA PRO ORÁNTIBUS

Este Domingo, aparte de ser la Solemnidad de la SANTÍSIMA TRINIDAD, se celebra también en la Iglesia la JORNADA PRO ORÁNTIBUS, en la que la Iglesia nos invita a orar "por los que oran" (eso es lo que sígnifica "pro orántibus" en latín), es decir, por todos los religiosos y religiosas de vida contemplativa, o por si lo entendéis mejor, "de clausura" y que este año tiene por lema "CENTINELAS DE LA ORACIÓN", aunque cabría preguntarse qué razón de ser tiene hoy en día la vida contemplativa o de clausura.
 
No me malinterpretéis, pero la interrogante está bien planteada. Quiero decir que en una sociedad como la actual en la que todo está orientado a "la satisfacción del deseo inmediato", en que todo se mide en términos de "eficacia y productividad" pareciera que la vida contemplativa no tuviera mucha razón de ser, lo triste de esta aseveración no es que la digan aquellos que desconocen la vida y la riqueza de la fe de la Iglesia, sino que este comentario, seguro lo habréis escuchado en  vuestros círculos de familiares, amigos o compañeros de trabajo, cuando alguien comenta: "¡Los misioneros y misioneras, ésos sí que tienen mérito! pero las religiosas de clausura, dime ¿qué hacen?" Podríamos ponernos ahora a exponer desde un punto de vista teológico y pastoral a demostrar el alcance, sentido y necesidad, en la vida de la Iglesia, de los religiosos y religiosas de vida contemplativa, pero no lo vamos a hacer, porque -como siempre- suele bastar un buen ejemplo, si es claro y conciso.
 
Allá por mis catorce o quince años, en el contexto de unas jornadas de discernimiento vocacional, entre otros testimonios, escuchamos el de una religiosa de clausura, me refiero concretamente a las Carmelitas, y en buena lógica, los que partícipabamos en aquél encuentro tuvimos que desplazarnos al locutorio del convento para que la Madre Superiora nos diera su testimonio. Ni qué decir tiene que, desde entonces, nunca me he vuelto a preguntar por la necesidad, conveniencia o razón de ser de la vida contemplativa:
 
Ella nos expuso, de forma bastante gráfica: "Que la vida contemplativa son como las raíces de un árbol, forman parte del mismo, sin ellas el árbol se caería, no se sostendría ni podría tener sustento y realizar otras funciones vitales, pero a las raíces nadie las ve, ellas desempeñan su tarea bajo tierra ¡toda la vida enterradas en vida! en lo secreto y en lo oscuro. Es verdad, todo el mundo admira el árbol en su conjunto, sus hojas, sus bonitas flores, y hasta la riqueza de sus frutos ¡pero nadie se acuerda de las raíces! Y peor aún: Las raíces saben que hay vida más allá de su escondite vital, saben que hay flores y frutos, pero nunca los conocerán, de la misma manera que las flores y los frutos saben que nada serían sin las raíces, pero no se acuerdan de ellas..." Pues bien, las ráices en la Iglesia vienen a ser los religiosos y religiosas de la vida contemplativa y de clausura.
 
Añadía la religiosa: "A veces, a las raíces nos es dado conocer los frutos, pero sólo a veces" lo que me trae a la memoria otro testimonio que leí en una ocasión, aunque no os puedo dar mucho detalle ya que todo lo que leo se me queda en la memoria, a grosso modo, pero sin detalles.
 
Imagináos una novicia de un monasterio de clausura de cualquier pueblo de España, se encuentra en el claustro tocando la campana para avisar a las hermanas al rezo, y de repente le asalta una duda, una tentación, si lo queréis y se pregunta "¿Tiene algún sentido esto que estoy haciendo ahora mismo?" Algunas semanas después, durante el recreo, la Madre Superiora procede a leer una carta, que les ha llegado, de otro monasterio, de la misma congregación, pero en los EE.UU, no cuentan mucho, las cosas del día a día, pero así se sienten comunicadas, y hermanas las unas de las otras.
 
En esta ocasión la carta cuenta algo más de lo habitual:
 
"Resulta que una noche, de madrugada, alguien toca desaforadamente a las puertas del convento. Todas las religiosas, asustadizas, se dirigen a la entrada, con la Madre Superiora al frente que abre la puerta no sin temor. Ante ellas aparece un joven llorando, pidiendo confesión, que se tiene que confesar inmediatamente y que se la ha ocurrido acudir allí porque ha sido el primer edificio religioso que se ha encontrado.
 
Las religiosas le explican que han de llamar al capellán, cosa que así hacen, pero que tardará en venir. Durante la espera, el joven, entre sollozos les cuenta que ha estado a punto de suicidarse, pero que cuando se encontraba en la cornisa del edificio desde el que tenía pensado arrojarse, en ese preciso instante "ha escuchado como el leve tintineo de una campana" que le ha devuelto en sí, quitándole aquella idea de la cabeza y mostrándole cuán loco estaba. Las religiosas entienden en parte la turbación del joven, pero no se explican que sea tan exagerada, a lo que el joven les dice "¿No se dan cuenta, en ese barrio no hay Iglesias, ni conventos, ni nada que pueda hacer sonar una campana?" por lo que él lo atribuye a un milagro"
 
Tras leer la carta, la novicia, algo avergonzada, cuenta a las demás hermanas el feo pensamiento que tuvo, días antes, tocando la campana en el claustro, conmovida por aquella carta, sin embargo la sorpresa de todas fue cuando comprobaron que -aún teniendo en cuenta las fechas de ambos episodios y la diferencia horaria- ¡Justo en el momento en que la novicia se preguntaba por el sentido de su gesto de tocar la camapana era cuando el joven la sentía en su conciencia posado sobre la cornisa!
 
Supongo que, a partir de ahora, cuando alguien os pregunte por la necesidad de la vida contemplativa, tendréis razones para explicárselo, y no me ha hecho falta exponer demasiado rollo teológico, eso dejemosló a las cartas pastorales y demás documentos que ese emitirán ese día, mientras tanto, ya sabéis: "PRO ORÁNTIBUS: Orad por los que nosotros oran"
 
 
 

jueves, 23 de mayo de 2013

CAMPAÑA SOMOS: "DAR LA VUELTA A LAS INJUSTICIAS"

 
Hoy, día 24 de Mayo, es el día central de visibilización y actuación de la campaña SOMOS, por el que un grupo de ONG’s y diversas asociaciones y fundaciones quieren concienciarnos de que, gracias a su labor, muchas veces callada y desapercibida, a la par que alentada por cientos de voluntarios, colaboradores, patrocinadores y socios, son múltiples las situaciones de injusticia (en todas sus formas: hambre, pobreza, protección de la infancia, derechos humanos, tercera edad, personas con discapacidad, educación, medio ambiente, exclusión social, catástrofes y conflictos bélicos, enfermedades e investigaciones médicas y científicas y acceso a la salud) a las que se les puede “dar la vuelta” tornando todas esas necesidades en soluciones. 

Por ello nos invitan a un gesto externo muy sencillo, consistente en que este día 24 de Mayo, todos las personas que compartan los valores, idearios, fines sociales y objetivos de todas estas intituciones participantes, aunque en honor a la verdad, habría que decir que “todas las personas de buena voluntad”, salgamos a la calle con una prenda “puesta del revés”, para propiciar que la gente que nos vea por la calle (amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc,etc..) nos pregunten por el motivo y poder iniciar un diálogo en el que hablar de estas realidades, necesidades y el compromiso, individual y social, de cada cual por solucionarlas. 

Os presentamos el vídeo de la campaña en el que han participado diversas personalidades públicas involucradas con los proyectos de las ONG’s convocantes de este evento: 


Y, evidentemente, que no se quede en un gesto, como podréis comprobar son muchas las áreas de intervención en las que “podemos poner del revés las situaciones de injusticia”, así que se hace precisa nuestra colaboración, por lo que os invitamos a que cada cual vea con qué área de intervención se siente más identificado y se ponga en contacto con las ONG’s participantes en cada una de esas áreas (CLICK AQUÍ), haceros socios, y en el mejor de los casos, haceros voluntarios de las mismas.  

A nosotros ya nos vale, por ahora, la pobreza de nuestros proyectos, aunque no por ello dejan de ser “media vuelta”, no vamos a ser tan orgullosos de decir que “las ponemos del revés del todo”, de aquellas necesidades que conocemos en nuestro pobre radio de acción, hoy por hoy, el barrio en el que nos movemos.

martes, 21 de mayo de 2013

EL SENTIDO DEL HUMOR DE LOS SANTOS

En su homilía de la celebración diaria de la eucaristía, el Papa FRANCISCO, en su residencia “oficiosa” de Santa MARTA, se desayunó en la homilía con las siguientes palabras: “los cristianos deben de anunciar la alegría del resucitado, y es que hay por la vida cristianos que parece que tienen cara de pepinillo en vinagre”… expresión afortunada y jocosa, que como muchas de las sencillas metáforas que usa Su Santidad en sus predicaciones, no ha tardado mucho en dar la vuelta al mundo.
 
Pero pensemos un poco en los “avinagrados”, aquellos que van por la vida con “cara de pepinillo en vinagre”, si tuviera que buscar una imagen gráfica para ilustrar las palabras del Papa, sólo se me ocurre acudir al pueblo británico, en general, porque no me digáis que no hay pueblo más estirado, yo diría con cara de “estreñidos” que los británicos, aunque puede que ello haya que atribuírselo a su celebérrima “flema británica”. Dice acertadamente San Pablo que “donde sobreabundó el pecado, sobreabundó la gracia” y lo mismo podríamos decir del Espíritu Santo, uno de cuyos carismas es vivir la alegría del resucitado, y de esta manera afirmar que “donde sobreabundó la flema, el Espíritu Santo puso alegría y sentido del humor”, porque en todo debe de haber excepciones, incluso para llevarle la contraria a todo un espíritu nacional como el británico.
 
Sucedió así con Santo TOMÁS MORO (1478-1535), jurista de reconocido prestigio, amigo íntimo del Rey ENRIQUE VIII y nombrado por ello Canciller-Secretario del Reino. Ya sabemos la que se lió entonces… el rey se quiso divorciar, el Papa no se lo concedía y éste se autoproclama jefe de la Iglesia de Inglaterra, expropiando los bienes de la Iglesia católica e iniciando una feroz persecución contra todos los fieles al papado romano. Entre ellos su propio Canciller-Secretario, amigo y confidente, al que intentó disuadir de todas las formas posibles –en aras a su amistad-, aunque aquél prefirió ser coherente con su fe, siendo finalmente ejecutado. Cuentan las crónicas que en el momento de subir al cadalso (murió decapitado), bastante deteriorado y agotado por la prisión previa, subió los últimos escalones aferrado fuertemente al brazo de su propio verdugo, al que dijo “¡Ayúdeme usted a subir, que para bajar, ya creo que lo haré rodando yo solo!”. Se podría decir de él aquello de “¡genio y figura hasta la sepultura!” y es que si algo caracterizó al santo británico fue su sentido del humor, como lo demuestra una oración, compuesta por él:
 
Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa
que sepa aprovechar lo que es bueno y puro,
para que no se asuste ante el pecado,
sino que encuentre el modo de poner
las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos

y no permitas que sufra excesivamente
por ese ser tan dominante que se llama: “YO”.
Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría

y pueda comunicársela a los demás. 

Paradójicamente, Su Santidad JUAN PABLO II proclamó a Santo TOMÁS MORO como patrón de los políticos europeos, precisamente todo lo contrario de lo que se pretende, porque tal y como están las cosas, no existen seres más “avinagrados” que los políticos, a no ser que el Papa quisiera poner siempre delante de ellos, la figura de nuestro santo, para que se miraran constantemente en ella como en un espejo. 

Otro mártir, compañero de Santo TOMÁS MORO de la persecución anglicana, del que no logro acordarme del nombre, siendo llevado al lugar de su martirio (que en este caso sería quemado vivo en la hoguera) fue despojado de su chaquetón por los verdugos, al pie de la pira y una piadosa mujer, de entre el público, exclamó “¡Dejadle el abrigo, por el amor de Dios!” a lo que él se volvió y le dijo a la bienintencionada mujer “¿De verdad cree usted que voy a pasar frío?”. 

Muchos desconocerán que San FELIPE NERI (1515-1595) es, oficialmente, para la Iglesia, el santo patrón de los humoristas. Este sacerdote italiano, que ansiaba irse a las misiones con San IGNACIO DE LOYOLA, al que conocía y admiraba, aunque peleaba mucho con él, precisamente por lo “serio y adusto que le parecía”, pero que optó por quedarse en ROMA, viendo la decandencia moral de la ciudad, acogiendo a los niños necesitados, en una comunidad abierta, de sacerdotes y laicos, que haciendo vida en común se dedicaban a las catequesis y las buenas obras, dando lugar al germen de los célebres “oratorios”. Anécdotas de él encontraréis muchas a poco que investiguéis en internet, sin embargo quiero subrayar un par de ellas. 

En una ocasión, retirándose a sus aposentos para dormir, se encontró una celestial visión en su dormitorio, como si la Virgen MARÍA se acercara hacia él para abrazarle en sus maternales manos, sin embargo, hete aquí que la celestial aparición, recibió de parte de nuestro santo un escupitajo en la cara. en ese momento la celestial visión se transfiguró en una sombra siniestra, que le preguntó “¿Cómo me has reconocido?” –evidentemente se trataba del demonio- a lo que el respondió: “Fácil… ¿A cuento de qué la Madre de Dios va a venir a visitarme a mí?”. Y cuentan que durante su proceso de canonización, siendo ya beato, algunos cardenales de la comisión tenían sus dudas al respecto, y se hallaban discutiendo el tema, en una de sus sesiones, presididos por un retrato del beato FELIPE NERI, y precisamente el milagro que le valió la canonización es que su retrato, a la vista de todos los presentes, se transfiguró apareciéndose ante ellos con una nariz de payaso y un sombrero ridículo. 

Los andaluces solemos decir que “de Despeñaperros hacia arriba no hay sentido del humor”, será porque el clima mediterráneo nos hace vivir la vida de otra forma, en la calle, más extrovertida y abierta, más sencilla y por ende, más graciosa, por eso no se me ocurre pensar en un personaje más en las antípodas del carácter mediterráneo que nuestra TERESA por excelencia, la abulense, Santa TERESA DE JESUS de ÁVILA, sin embargo, dice el refrán que “hay que darle a cada cual lo suyo” y he de reconocer que cuando alguien tiene gracia, pues la tiene, y es que se cuenta que en una ocasión, en que la religiosa andaba agobiada por las dificultades, los problemas y las calamidades con las que se encontraba en su celo fundador y reformador, en su oración personal, se dirigía al Señor preguntándole por la causa de todas aquellas pruebas. El Señor le respondió “¿Por qué te quejas, no ves que así es como trato a mis amigos?” a lo que la otra, pizpireta ella, no dudó en responder: “¡Pues no me extraña que tenga tan pocos amigos, su divina majestad!”. 

Pero no tenemos que irnos a los años cientos para encontrar ejemplos de santos con sentido del humor, precisamente en una época en la que el sentido del humor no era precisamente una “cualidad cristiana” (pensad el follón que se monta en EL NOMBRE DE LA ROSA por un simple manuscrito que, precisamente, defendía la risa), así que podemos encontrar testimonios más recientes: 

Dicen que en una ocasión, Su Santidad, el Papa JUAN XXIII, apodado como “el Papa bueno”, paseaba por una de aquellas galerías interminables del VATICANO que se encontraba en obras. Hete aquí que un carpintero francés, que trabajaba encima de una escalera, fue a machacarse un dedo de un martillazo, y consecuentemente, se le escapó una blasfemia, que inevitablemente fue escuchada por el Papa, que se acercó solemnemente a la escalera y mirándole hacia arriba, le dijo al carpintero: “Y usted… ¿no puede gritar “merde” como todo el mundo?” dejando al carpintero perplejo con su vergüenza.  

Lo que me recuerda, una anécdota parecida, vivida por mí en MADRID, en la que un muchacho, después de mucho correr, pierde el METRO en el último momento, y enfadado, arroja su mochila al suelo mientras a gritos blasfema de la misma manera. Entonces una anciana, que estaba sentada en el andén, se acerca al joven y tomándole del brazo le dijo (para risa de todos los presentes): “Y usted, joven… ¿No puede cagarse sólo en su padre, en vez de en el de todos?”  

(Allá donde se encuentre esta anciana, para mí, una santa). 

Lo dicho, no seamos “cristianos con cara de pepinillos en vinagre” vayamos por la vida con el rostro iluminado por la alegría “peregrinos de la alegría” –ha dicho el Papa FRANCISCO- y contagiemos a todos de un sano sentido del humor, porque quizás, de esta manera, hagamos más cercano y saludable el Evangelio.