miércoles, 28 de enero de 2015

EL DON DE LA FE PASA POR LAS MUJERES


Cuando perteneciendo a la RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA recibí la efusión del Espíritu Santo, mientras un grupo de hermanos oraba sobre mí, otro de ellos "pidió Palabra", es decir, oraba para que el Señor le concediera una palabra que fuera como "mi sello, mi Palabra dicha por el Señor para mí ese día, una especie de regalo" y el texto que surgió fue el siguiente:

Que nadie te desprecie por ser joven; procura ser modelo de los creyentes en la palabra, la conducta, el amor, la fe, la pureza. Hasta que yo llegue, dedícate a leer, exhortar y enseñar. No descuides tu carisma personal, que te fue concedido por indicación profética al imponerte las manos los ancianos. 

(1ª Carta a Timoteo 4,12-14)

Digo esto porque hace poco celebramos la fiesta de los santos TITO y TIMOTEO, de los creyentes, de "los ancianos" del primer siglo de cristianismo, nuestros "padres en la fe", ni qué decir tiene que, por lo mencionado antes, tengo un especial cariño a la primera carta de San PABLO a TIMOTEO, pero, volviendo a mi efusión en el Espíritu, en contra de los que muchos creen, no se trata de un gesto especial, ni confiere nada nuevo, ni te añade nada nuevo, simplemente nos ayuda, como gesto, con la oración de los hermanos, invocando al Espíritu Santo, que nos ayude a desenvolver todos los dones y carismas que, para bien de la Iglesia y servicio de los hermanos, ya recibimos en plenitud con nuestro bautismo-confirmación, y que sin embargo, por esa tibieza del corazón, tenemos como "latentes o adormilados" ¿Acaso no dice el Señor cuántas cosas seríamos capaces de hacer si tuviéramos un poco de fe? 

Y ha dicho el Papa FRANCISCO, precisamente, en su homilía de la fiesta de los santos TITO y TIMOTEO, que "la fe es un espíritu de poder, de amor y de la prudencia", y añade algo muy importante, que el propio San PABLO, escribiéndole a TIMOTEO, le recuerda de donde brota su fe "recuerdo tu fe sincera, la que alentaba primero en tu abuela LOIDA, después en tu madre EUNICE y ahora estoy seguro de que alienta en ti" (2ª Carta a Timoteo 1,5) y a renglón seguido el Papa FRANCISCO nos dice el por qué de la mención expresa de ello en la carta: "¿Por qué? Porque son las madres, las abuelas, las que realizan la transmisión de la fe." Y continúa el Papa FRANCISCO diciendo que "una cosa es transmitir la fe y otro es enseñar las verdades de la fe." (Nota del redactor.- Por eso no entiendo esas polémicas absurdas sobre la religión en los colegios, porque, en efecto, una cosa es enseñar datos históricos o doctrinales de religión, eso se hace en el colegio, y hasta un ateo puede hacerlo con el libro de texto adecuado, y otra es "enseñar testimonialmente la fe, vivencialmente", lo que debería ser vivido en la catequesis, en la parroquia).  De hecho -insiste el Papa FRANCISCO "la fe es un don. La fe no se puede estudiar. Estudiamos las verdades de la fe, para entenderla mejor, pero con el estudio nunca se llega a la fe. La fe es un don del Espíritu Santo, es un don, que está más allá de la preparación". 

A renglón seguido el Papa FRANCISCO alabó "el buen trabajo de las madres y abuelas, el buen servicio de esas mujeres que como madres y como mujeres en una familia - aunque pueden ser otras mujeres, como las tías- para transmitir la fe."  y anima a que las mujeres descubran ese papel precioso que tienen en la Iglesia, ahora que tanto se habla del papel de la mujer, porque aunque parezca que no tiene mérito, ellas son muchas veces las depositarias, custodias y guardianas de la fe, enfatizando que las mujeres de hoy en día deben "tener esta conciencia de su tarea de transmitir la fe, para dar la fe." Por eso yo siempre hago el comentario, cuando alguien en el trabajo, o en cualquier otro lugar se atreve a preguntarme "cómo es posible que seas creyente con lo que está cayendo en la Iglesia" (Nota del redactor.- Recordad que vivo en GRANADA, desgraciadamente famosa por los "affaires" de nuestro Obispo y el asunto de los abusos), yo siempre respondo lo mismo "a mí la fe me la enseñó mi abuela, no un tonto con capirote" y ahí, prometido, queda zanjada cualquier discusión posterior, porque todo el mundo tiene argumentos para luchar contra un obispo, o un mal testimonio eclesial, pero todo el mundo queda desarmado al mencionar a una abuela.

Por eso el Papa FRANCISCO insiste en que cada día "reavivemos la fe, vivamos la fe, sintamos la fe" o en palabras de San PABLO a TIMOTEO "reaviva el don de Dios" (2ª Carta a Timoteo 1,6) "porque si no se reaviva cada día la fe, se acaba convirtiendo en algo muerto, meramente cultural" porque no basta con decir "sí, ya sé todas las cosas buenas de la fe, sé el catecismo" -esa es la tentación de la gnosis- pero, el Papa FRANCISCO nos pregunta: "¿Cómo vives tu fe? Esta es la importancia de la reactivación todos los días de este regalo: darle vida a la fe". 

Nos invita el Papa FRANCISCO a que hagamos el ejercicio de releer las cartas de San PABLO a TIMOTEO "tarea no muy dificil, son cortas, se leen facilmente, pero son textos muy hermosos: Los consejos de un obispo anciano (PABLO) al un joven obispo (TIMOTEO); consejos hacer progresar a su comunidad eclesial, cómo proteger el depósito de la fe, cómo recordar que la fe es un regalo, que nos fue dado por el Espíritu Santo, a través de nuestra madre, nuestra abuela, y muchas mujeres que nos han ayudado" y añade "¿Por qué de nuevo la mujer? Simplemente porque al propio Señor nos lo entregó una mujer, MARÍA. Es el camino escogido por Jesús: Él quería tener una madre. El don de la fe es de las mujeres, como lo fue Jesús para MARÍA".


lunes, 26 de enero de 2015

DEL CORAZÓN BROTA LA MISMA EXPERIENCIA....


Como sabéis, hemos celebrado, estos siete días hacia atrás, la SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, nos hemos dedicado en este blog a ir reflexionando y meditando, cada día, el texto ofrecido para la reflexión del encuentro de Jesús con la mujer samaritana, desgranando ecuménicamente -cada día- el alcance y sentido de este encuentro y lo que nos tiene que enseñar a nosotros para que "todos seamos uno" y pongamos fin a este doloroso espectáculo de la división entre los que confesamos al mismo Señor.

Por su parte, el Papa FRANCISCO  ha clausurado esta SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS en las vísperas solemnes ecuménicas (con presencia de miembros de otras confesiones cristianas) en la basílica de ROMA de SAN PABLO EXTRAMUROS (pues la semana concluye, precisamente, en la festividad litúrgica de la conversión de San PABLO).


He leído la homilía del Papa FRANCISCO en la celebración de estas vísperas y me he quedado gratamente sorprendido por la correspondencia, a veces palabra por palabra, entre la reflexión del Papa FRANCISCO y la que hemos venido manteniendo en la reflexión que hemos venido haciendo nosotros, menos mal que el texto de la homilía del Papa es un resumen de toda la semana, que nosotros hemos venido publicando, día por día y con anterioridad, porque no vamos a ser tan osados para decir que "el Papa FRANCISCO nos lee o sigue nuestro blog", pero entonces ¿cómo se explica esta correspondencia?, no hay que ser muy listo para saberlo: Esta correspondencia brota de la oración, de la sencillez del corazón, del encuentro humilde y sincero, en efecto, de cada uno con el Señor en el pozo de Sicar... Lo que demuestra que, como dice el título de este post: DEL CORAZÓN BROTA LA MISMA EXPERIENCIA.

Os comparto -en letra cursiva- alguna de las afirmaciones del Papa FRANCISCO comparadas con las nuestras, en letra normal:

Papa FRANCISCO.- En viaje desde Judea a Galilea, Jesús pasó por Samaría. Él no tiene ninguna dificultad en encontrarse con los samaritanos, considerados herejes, cismáticos, separados de los judíos. 

Nuestro COMENTARIO.- (...) al tiempo de Jesús ni siquiera la religión judía era una, pues tenía un cisma, y no me refiero a distintas corrientes de pensamiento (como fariseos, saduceos o zelotas), sino a un auténtico cisma, una ruptura en el judaísmo, me refiero a la brecha existente entre judíos y samaritanos (...) al decir que Jesús "tenía que atravesar Samaría", obligación que se desprende de su propia conciencia de universalidad de su misión (...)

Papa FRANCISCO.- Jesús, cansado del viaje, no duda en pedir de beber a la mujer samaritana. Su sed, sin embargo, va mucho más allá de la sed física: es también sed de encuentro, deseo de entablar un diálogo con aquella mujer, ofreciéndole así la posibilidad de un camino de conversión interior. Jesús es paciente, respeta a la persona que tiene ante él, se revela a ella gradualmente. Su ejemplo alienta a buscar una confrontación pacífica con el otro. Para entenderse y crecer en la caridad y en la verdad, es preciso detenerse, acogerse y escucharse. De este modo, se comienza ya a experimentar la unidad.

Nuestro COMENTARIO.- Pensando en términos ecuménicos es el Señor el que rompe el silencio, quizás la perplejidad de la mujer al ver un judío en su pozo y en su territorio; más raro aún -dice el Evangelio que hasta los discípulos se extrañaron de ello- que estuviera dialogando con una mujer(...) Y de nuevo, haciéndonos eco de la oración de Jesucristo "Padre, que ellos sean uno, como tu y yo somos uno", nos damos cuenta de nuestra debilidad, de nuestra falta de fe, de nuestra incoherencia, de lo absurdo de nuestras heridas históricas, humanas -y por eso falibles- todas ellas, y nos damos cuenta de que nos faltan las fuerzas, una vez más nos sentamos "fatigados en el pozo" y al tiempo de desfallecer decimos, otra vez: "Dame de beber".

Papa FRANCISCO.- Muchas controversias entre los cristianos, heredadas del pasado, pueden superarse dejando de lado cualquier actitud polémica o apologética, y tratando de comprender juntos en profundidad lo que nos une, es decir, la llamada a participar en el misterio del amor del Padre, revelado por el Hijo a través del Espíritu Santo. La unidad de los cristianos no será el resultado de refinadas discusiones teóricas, en las que cada uno tratará de convencer al otro del fundamento de las propias opiniones. Debemos reconocer que, para llegar a las profundidades del misterio de Dios, nos necesitamos unos a otros, necesitamos encontrarnos y confrontarnos bajo la guía del Espíritu Santo, que armoniza la diversidad y supera los conflictos.

Nuestro COMENTARIO.- Y todavía hay una enseñanza más profunda en el texto de hoy "el pozo es profundo, no tienes con qué sacar el agua", digamos que es verdad, que el misterio de Dios, de su misericordia insondable, de la Encarnación, de la Pasión, Cruz, Muerte y Resurrección de Cristo (esto es, el "mínimo minimorum" de lo que creemos y confesamos todos los cristianos sin excepción) son, en tanto en cuanto "misterios" un pozo profundo de comprensión, desde la pobreza de nuestra razón, con el auxilio de la fe... ¿No sería preciso, necesario, y hasta legítimo, solicitar la ayuda de todos los que acuden a ese pozo profundo, para que conjuntamente sigamos sacando ese agua que nos sacia, ese don que es Dios mismo? ¡Cuánto avanzaríamos en el conocimiento de Dios si todos nos asomáramos al vasto conocimiento que de Él hemos ido atesorando las distintas confesiones cristianas!

Papa FRANCISCO.- Del costado traspasado de Jesús fluyó sangre y agua (cf. Jn 19,34): Él es la fuente de la que brota el agua del Espíritu Santo, es decir, «el amor de Dios derramado en nuestros corazones» (Rm 5,5) el día del Bautismo. 

Nuestro COMENTARIO.- (...) este "lugar común" en la actualidad, como bien ha recordado hace poco el propio Papa FRANCISCO "es la sangre de los mártires" -por los recientes acontecimientos de persecución contra los cristianos- que no entiende de divisiones entre las iglesias




domingo, 25 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Día 8.-"Muchos creyeron por el testimonio de la samaritana"


En esto llegaron sus discípulos y se maravillaron de verlo hablar con una mujer. Pero ninguno le preguntó qué buscaba o por qué hablaba con ella. La mujer dejó el cántaro, se fue a la aldea y dijo a los vecinos: "Venid a ver un hombre que me ha contado todo lo que yo he hecho: ¿no será el Mesías?" (...) En aquella aldea muchos creyeron en él por lo que había contado la mujer, afirmando que le había contado todo lo que ella había hecho. Los samaritanos acudieron a él y le rogaban que se quedara con ellos. Se quedó allí dos días.

(Juan 4,  27-30.39-40)

Concluye hoy la SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, a la sazón festividad litúrgica de la CONVERSIÓN DE SAN PABLO, y con ello, esta tanda de reflexiones sobre el ecumenismo, los escollos que encontramos, nuestra coherencia, y todo ello, sin habernos movido del POZO DE SICAR, en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana.

Ya dijimos al principio que, en efecto, en los tiempos de Jesús tampoco había unidad en lo religioso, pues había un cisma dentro del judaísmo oficial entre los judíos ortodoxos y los samaritanos, pero que esta ruptura viene a ser "denunciada" -como todo- por la actitud del Señor, más que por sus palabras, dos gestos nos han valido para ello: En primer lugar "tener que pasar por Samaría", el Señor no tiene miedo de ir al territorio cismático, a encontrarse con aquellos con los que "los judíos de bien no tenían trato", y en segundo lugar -como dice el Evangelio- "los discípulos se maravillaron de verlo hablando con una mujer, (además, añado yo) samaritana", esto es que es el propio Señor el que inicia el diálogo, el que se hace el encontradizo... lo que me lleva a la cuestión sobre la que quiero reflexionar hoy. Durante mucho tiempo no entendí porque la Iglesia proponía esta SEMANA DE LA ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS haciéndola finalizar con la CONVERSIÓN DE SAN PABLO, aunque creo que atisbo la respuesta.

Pensemos en SAN PABLO, él es un judío ortodoxo, defensor a ultranza de su fe judía, es un hombre bueno y justo -nunca se nos dijo lo contrario- por eso se ve compelido a defender sus creencias frente a esa nueva secta que emerge, y se dota de autoridad para perseguirla, nos cuentan los Hechos de los Apóstoles que en camino a cumplir su misión "cayó en tierra -curiosamente nunca se dice que fuera a caballo- y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Contestó: "¿Quién eres, Señor?" Le dijo: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues" (Hechos 9, 4-5), quedando ciego es llevado a la siguiente ciudad, donde un cristiano llamado ANANÍAS, que sale a su encuentro y le dice "Saulo, hermano, me envía el Señor Jesús, el que se te apareció cuando venías por el camino, para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo" Al instante se le cayeron de los ojos como unas escamas, recobró la vista, se alzó, se bautizó (Hechos 9, 17-18).

Como sabemos "demasiada luz nos puede cegar" y eso es, precisamente lo que le pasaba a los fariseos, a los escribas, y a los judíos ortodoxos como SAN PABLO, que "un exceso de fe" los mantenía cegados, y como consecuencia de ello incapaces de discernir la Buena Nueva, el Evangelio, conocer al Señor y yo me atrevo a preguntar en voz alta ¿Acaso no es esto lo que nos pasa a nosotros cuando nos convertimos en hiper-ortodoxos, en apologetas rastreando todo el día las desviaciones, da igual que sean a derecha o a izquierda, de nuestra fe, convirtiéndonos -como PABLO- en perseguidores de nuestro propios hermanos? ¿Acaso -como ha denunciado el propio Papa FRANCISCO- no son estas pretendidas ortodoxias y defensas a ultranza de la fe las que generan las mayores divisiones, heridas y enfrentamientos dentro de la Iglesia, y de nuestras comunidades cristianas? ¿Acaso no es la actitud del fariseo diciendo "Gracias, Señor, por no ser como éstos" es la que le cierra el corazón a la misericordia de Dios, en vez del humilde publicano que tan sólo decía "Misericordia, Señor, que soy un pecador"? 

Tendríamos que bajar, a veces, un poco, como en esos reguladores de luz que hay en algunas casas, "la luz de nuestra fe" para que un exceso de celo no nos deje ciegos, como a San Pablo, y podamos, de esta forma, recibir la "luz verdadera" -como en el caso de SAN PABLO- del que dicen los Hechos de los Apóstoles fue preciso que "imponiéndole las manos, recibas al Espíritu Santo y te bautices", recordemos que, en efecto, el Espíritu Santo es el único dador de unidad, fundando la Iglesia, y recordemos que al ser bautizados recibimos como testimonio de la fe "una pobre velita encendida", en efecto, cuya luz fue tomada del Cirio Pascual, Cristo Resucitado ¡Que esta imagen nos recuerde que nunca debemos pretender dar más luz que Cristo mismo, acaso vamos a ser más que él! ¡Mirad que hay algunos en la Iglesia que no alumbran con una simple velita bautismal, ni siquiera ya es que superen a Cristo en el Cirio Pascual, es que van iluminando con una autosuficiencia que riéte tú de los focos de los estadios olímpicos! Y entronco esta reflexión con el texto propuesto para hoy: "Muchos creyeron por el testimonio de la samaritana", y es que una simple luz, una velita encendida, basta para atraer a muchas polillas a su alrededor, atraer muchos a Cristo, luz verdadera, pero una llamarada enorme, en efecto, atrae a muchas polillas también, pero caen dentro y se queman... Que nuestro exceso de fe, nuestra ortodoxia, nuestro celo, no sean jamás la forma en la que muchos, atraídos a la fe, puedan luego "quemarse" y desentenderse, escandalizarse, salir maltrechos de ella, o nada habremos conseguido.

ORACIÓN

Señor, queremos creer,
queremos ser testimonio,
concédenos la luz de tu Espíritu,
para que alumbremos el camino,
que no es otro que tu, Señor,
junto con la verdad y la vida.

Amén

sábado, 24 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Día 7.- "Dame de beber"


Una mujer de Samaría llegó a sacar agua. Jesús le dice: "Dame de beber" -los discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. Le responde la samaritana: "Tú, que eres judío, ¿cómo pides de beber a una samaritana? los judíos no se tratan con los samaritanos". Jesús le contestó: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva". Le dice la mujer: "Señor, no tienes cubo y el pozo es profundo, ¿de dónde sacas agua viva? ¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro padre Jacob, que nos legó este pozo, del que bebían él, sus hijos y sus rebaños?" Le contestó Jesús: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, pues el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna".

(Juan 4, 7-15)

Pareciera, a las puertas de concluir esta SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, que hemos vuelto, de nuevo, al punto de partida: "Dame de beber"...


Hemos descubierto que tenemos que atravesar SAMARIA, esos territorios por los que no nos gusta pasar, o pasar de soslayo, disimuladamente, porque -pensando en el ecumenismo- queremos obviar el debate y el enfrentamiento con otras confesiones cristianas, como guardianes de la ortodoxia o espada de herejes; o al contrario, puede que contrastar, personal o comunitariamente, nuestra fe con la de otras confesiones cristianas nos haga darnos cuenta de la pobreza de nuestro testimonio y nuestra coherencia... podemos llamar "hermanos separados" a los ortodoxos de UCRANIA, por ejemplo, pero no menos cierto es que nosotros nos quejamos por una pintada en la fachada de una Iglesia, cuando allí las Iglesias están convertidas en "hospitales de campaña" por las revueltas rusas...

Hemos descubierto que "no tenemos cubo para sacar el agua viva", nos hemos dado cuenta de que el misterio de Dios, es en sí tan profundo e inaccesible, que es buen síntoma de humildad "aunar nuestras fuerzas" para bucear en ese abismo de misericordia, que necesitamos, vamos a decirlo así, por recurrir al tópico, del amor a la presencia real de Cristo en la Eucaristía o a la Virgen María que profesa el catolicismo; de la devoción, respeto y suntuosidad, por no decir directamente, belleza, de la liturgia de nuestros hermanos ortodoxos o su reverencia "cuasi sacramental" (para ellos) hacia los iconos; del amor a la Palabra, al estudio bíblico, la catequesis y la predicación de nuestros hermanos protestantes; del martirio, la sangre y la coherencia vital de las Iglesias, latinas o de otros ritos, perseguidas y masacradas en los países de Oriente Medio...

Y de nuevo, haciéndonos eco de la oración de Jesucristo "Padre, que ellos sean uno, como tu y yo somos uno", nos damos cuenta de nuestra debilidad, de nuestra falta de fe, de nuestra incoherencia, de lo absurdo de nuestras heridas históricas, humanas -y por eso falibles- todas ellas, y nos damos cuenta de que nos faltan las fuerzas, una vez más nos sentamos "fatigados en el pozo" y al tiempo de desfallecer decimos, otra vez: "Dame de beber".

Llevamos, hasta el punto de hoy, siete días de esta SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, que no es en sí, pese a la denominación, una semana, sino un octavario, pues concluye mañana, con la festividad de la Conversión de San Pablo, por eso no hace falta que meditemos o reflexionemos más, bastante itinerario hemos hecho ya, ,o mismo que San PABLO a lomos de su caballo, hoy es un día de oración, de postrarnos humildemente en la presencia del Señor y repetir, una y otra vez "Dame de beber", no en vano, esa maestra que los fue en todo, también en ecumenismo, que fue la Madre TERESA DE CALCUTA, ordenó que en todas las capillas de sus casas sólo hubiera un Cristo crucificado, despojado de todo ornato, y la expresión "Tengo sed" al lado... Que del costado de Cristo roto por la lanza, de nuestras divisiones, brote una vez más lo único que nos une: El agua del bautismo y la sangre de los mártires, en eso, Señor, todas las confesiones cristianas nos sabemos una, para todo lo demás, oremos "Dame de beber", y es por ello por lo que hoy os comparto la "oración oficial" para el día de hoy, no una inventada por mí, para unirnos al clamor universal de toda la Iglesia, y con ella de todos nuestros hermanos cristianos, en una sola voz:

ORACIÓN

Dios, manantial de agua viva, 
haz de nosotros testigos creíbles de unidad 
por medio tanto de nuestras palabras como de nuestras vidas. 
Ayúdanos a comprender que no somos los dueños del pozo 
y danos la sabiduría para reconocer 
y agradecer la misma gracia en los demás. 
Transforma nuestros corazones y nuestras vidas 
para que seamos auténticos portadores de la Buena Noticia. 
Y condúcenos a vivir el encuentro con el otro como un encuentro contigo. Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo, 
en la unidad del Espíritu Santo. 

Amén.


viernes, 23 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Día 6.- "Esa agua se convertirá en su interior en un manantial capaz de dar vida eterna"


Le dice la mujer: "Señor, no tienes cubo y el pozo es profundo, ¿de dónde sacas agua viva? ¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro padre Jacob, que nos legó este pozo, del que bebían él, sus hijos y sus rebaños?" Le contestó Jesús: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, pues el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna". Le dice la mujer: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla".

(Juan 4, 11-15)

Vamos concluyendo la SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, todas estas jornadas, sentados junto al Pozo de Sicar, asistiendo al encuentro y al diálogo de la mujer samaritana con el Señor.

Pensando, una vez más, esta perícopa en términos ecuménicos, vemos como el Señor le dice a la mujer samaritana "el que bebe de esta agua vuelve a tener sed; quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás", no me apetece ahora buscar el dato de cuántos años venimos celebrando esta jornada de oración, pero después de tantos años, tanto tiempo, tanto recorrido, cada una de las confesiones cristianas debería ponerse la mano en el corazón y preguntarse, con humildad y sinceridad "¡Seguimos teniendo sed! ¡Volvemos a este pozo año tras año! ¿Es que no conseguimos nada?", no puedo evitar acordarme de las palabras de Cristo, en su oración en el huerto, pidiendo al Padre, rogando al Padre por nuestra fe, y nuestras divisiones:

No sólo ruego por ellos, sino también por los que han de creer en mí por medio de sus palabras. Que todos sean uno; como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les di la gloria que tú me diste para que sean uno como lo somos nosotros. Yo en ellos y tú en mí, para que sean plenamente uno; para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí. Padre, quiero que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy; para que contemplen mi gloria; la que me diste, porque me amaste antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; yo te he conocido y éstos han conocido que tú me enviaste. Les di a conocer tu nombre y se lo daré a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo en ellos.

(Juan 17, 20-26)


Ciertamente se ha avanzado mucho en este camino, ya durante el Pontificado de BENEDICTO XVI, con su motu proprio sobre la facilidad de los anglicanos para retornar a la Iglesia Católica, evento que ha pasado casi desapercibido y es un hito transcendental de su pontificado, de su labor callada y teologal, la del Papa BENEDICTO XVI, pese a no ser un hombre de grandes eventos y celebraciones multitudinarias, podemos decir se han sentado unas sólidas bases para el encuentro con los ortodoxos, de los que la reciente colaboración, cercanía y fraternidad, por ejemplo del Papa FRANCISCO con el patriarca BARTOLOMÉ no son más que un síntoma, igualmente la Carta del Papa BENEDICTO XVI a la Iglesia China ha supuesto el fin, o la relajación, de uno de los episodios más dolorosos del catolicismo en la historia contemporánea...

Una de las preguntas oficiales para nuestra reflexión que se nos lanza hoy es la de "si vemos personas cristianas que sean manantiales de agua viva para ti y para los demás", visto desde un punto de vista ecuménico, han surgido a lo largo de la historia estas personas, y lo mismo que el otro día os compartí el testimonio del Padre FILÓMENOS, mártir ortodoxo del Pozo de Sicar, quiero hoy compartiros el testimonio de un profeta de unidad: ROGER SCHUTZ, más conocido como el hermano ROGER de TAIZÉ:

De 1937 hasta 1940 cursó estudios de teología protestante en LAUSANA y ESTRASBURGO. El 20 de agosto de 1940, después de la derrota del ejército francés y la Ocupación alemana de FRANCIA, se estableció en TAIZÉ, donde vivió hasta su muerte, con una interrupción de dos años durante la Segunda Guerra Mundial: Se refugió en SUIZA ya que tenía que temer la persecución de la Gestapo por haber escondido en su domicilio a judíos y opositores a la ocupación alemana de FRANCIA. Después de la liberación de BORGOÑA de la ocupación en 1944 volvió a TAIZÉ con tres compañeros y se ocupó allí de huérfanos de guerra, pero también de prisioneros de guerra, lo que le cobró el recelo de los vecinos. En 1949, siete hombres cercanos a su labor, atraídos por su bondad y sencillez, -entre ellos el propio ROGER SCHUTZ como prior- se comprometieron a la vida en celibato y pobreza. Esta comunidad hoy en día está integrada por más de cien hermanos ortodoxos, protestantes y católicos provenientes de veinticinco países, que viven sólo de su trabajo (alfarería, edición de libros religiosos) y no aceptan donaciones. La profunda espiritualidad y la vida consecuente de ROGER de TAIZÉ y los demás hermanos siempre ha atraído a la pequeña localidad francesa a muchos jóvenes de numerosos países.

Una de las mayores preocupaciones del hermano ROGER fue la reconciliación de los cristianos. Desde agosto de 1971 existe un representante permanente de la comunidad en ROMA y con motivo de su visita al patriarca ATENÁGORAS de la Iglesia ortodoxa, éste manifestó que podría confesarse con el prior de TAIZÉ. Aunque era cristiano protestante, recibió la comunión de manos del cardenal RATZINGER durante las exequias del Papa JUAN PABLO II, lo que algunos interpretaron como una conversión al catolicismo, aunque este extremo nunca ha sido confirmado.

Murió el 16 de agosto de 2005 después de ser apuñalado por una mujer, al parecer enferma mental, durante la oración vespertina en la iglesia de la Reconciliación de TAIZÉ. Actualmente, el sucesor del hermano ROGER como prior de la Comunidad de TAIZÉ es el hermano ALOIS, elegido por el fundador ocho años antes de su muerte.

ORACIÓN 

Señor, tenemos sed,
seguimos caminando, cansados,
fatigados, sedientos,
¡Danos de esa agua que sacia!
Y danosla por manos de aquellos
que de verdad te buscan, 
que de verdad te encuentran,
que de verdad te anuncian.

Amén.


jueves, 22 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Día 5.- "No tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo"


Una mujer de Samaría llegó a sacar agua. Jesús le dice: "Dame de beber" -los discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. Le responde la samaritana: "Tú, que eres judío, ¿cómo pides de beber a una samaritana?" -los judíos no se tratan con los samaritanos-. Jesús le contestó: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva". Le dice la mujer: "Señor, no tienes cubo y el pozo es profundo, ¿de dónde sacas agua viva? ¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro padre Jacob, que nos legó este pozo, del que bebían él, sus hijos y sus rebaños?" Le contestó Jesús: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, pues el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna". Le dice la mujer: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla".

(Juan 4,7-15)

Seguimos reflexionando sobre el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, concretamente en la perícopa propuesta para este día, el quinto ya, de esta SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, cuyo eje central de reflexión es "¡No tienes con qué sacar el agua, y el pozo es muy profundo!"

Pensando en términos ecuménicos es el Señor el que rompe el silencio, quizás la perplejidad de la mujer al ver un judío en su pozo y en su territorio; más raro aún -dice el Evangelio que hasta los discípulos se extrañaron de ello- que estuviera dialogando con una mujer; esto nos invita a pensar en nuestros hermanos separados, a las demás confesiones cristianas, evidentemente, como dije en su día, es más fácil para un católico de LONDRES encontrarse con un anglicano y charlar amigablemente de cosas de fe, que un habitante de CUENCA se encuentre con un luterano, esto es cierto, pero en nuestras grandes capitales, al menos, hay comunidades de otras confesiones, así en GRANADA, me consta que hay evangélicos (protestantes de toda la vida, valga la expresión), hay una comunidad bautista, y seguro que si investigo un poco más descubro alguna más... y la pregunta es, que además es la que lanza oficialmente esta semana "¿Alguna vez hemos dialogado con ellos, orado con ellos, trabajado con ellos"? (Entiéndase, el resto del año normal, al margen de esta semana oficial en la que parece que nos vemos un poco más concienciados, un poco más compelidos a ello).

A mí me gusta, los domingos por la mañana, ver en LA 2, los programas previos al DÍA DEL SEÑOR y a la vulgarmente llamada en términos cariñosos "misa de la tele", los programas previos -de una media hora de duración- de las demás confesiones, aparte del programa del islám, y del judío, el de las iglesias evangélicas suele ser bastante bueno, normalmente versan sobre algún estudio o comentario bíblico (para qué lo vamos a negar, en estudio de la Palabra nos siguen ganando) o de las actividades sociales  y caritativas que desarrollan, lo que suele ser muy instructivo y enriquecedor.


Y todavía hay una enseñanza más profunda en el texto de hoy "el pozo es profundo, no tienes con qué sacar el agua", digamos que es verdad, que el misterio de Dios, de su misericordia insondable, de la Encarnación, de la Pasión, Cruz, Muerte y Resurrección de Cristo (esto es, el "mínimo minimorum" de lo que creemos y confesamos todos los cristianos sin excepción) son, en tanto en cuanto "misterios" un pozo profundo de comprensión, desde la pobreza de nuestra razón, con el auxilio de la fe... ¿No sería preciso, necesario, y hasta legítimo, solicitar la ayuda de todos los que acuden a ese pozo profundo, para que conjuntamente sigamos sacando ese agua que nos sacia, ese don que es Dios mismo? ¡Cuánto avanzaríamos en el conocimiento de Dios si todos nos asomáramos al vasto conocimiento que de Él hemos ido atesorando las distintas confesiones cristianas!

ORACIÓN

Señor, ¿Cómo íbamos a sacar agua del pozo,
es profundo, oscuro, inabarcable?
¿Cómo iba a reflexionar San Agustín
sobre el misterio de la Santísima Trinidad?
Y como un niño le enseñó 
que por la mera razón no podía,
sino con el auxilio de la fe,
que nosotros comprendamos que
en el conocimiento de tu misericordia
ese tesoro es patria de todos los cristianos.

Amén.

miércoles, 21 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Día 4.- "La mujer dejó allí el cántaro"


Le dice la mujer: "Sé que vendrá el Mesías -es decir, Cristo-. Cuando él venga, nos lo explicará todo". Jesús le dice: "Yo soy, el que habla contigo". En esto llegaron sus discípulos y se maravillaron de verlo hablar con una mujer. Pero ninguno le preguntó qué buscaba o por qué hablaba con ella. La mujer dejó el cántaro, se fue a la aldea y se lo dijo a los vecinos.

(Juan 4, 25-28)

Seguimos con la reflexión ecuménica del encuentro de Jesús con la mujer samaritana propuesto como texto base para esta SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS.

La pregunta que se nos lanza hoy es la siguiente: "Encontrarnos con Jesús exige que dejemos atrás nuestros cántaros, ¿cuáles son para nosotros esos cántaros?", sin embargo, pensando en el cántaro, se me viene a la mente una curiosa costumbre de los judíos, que quiero compartir con nosotros, que expresa muy bien aquello de que "el que hace a ley, hace la trampa", y es precisamente la llamada "ley del cántaro". 


Como sabéis las normas del descanso sabático de los judíos, el "shabbat", son muy estrictas, en tiempos de Jesús no se podía prácticamente hacer nada, ni encender fuego, ni hacer trabajos manuales, ni ir a por agua, ni salir de casa (salvo para orar, y siempre y cuando no se violaran un número de pasos), etc, etc... por eso las constantes discusiones del Señor con los fariseos acerca del Sábado, "si estaba permitido buscar la oveja perdida en Sábado, o sanar al paralítico en Sábado...". En los tiempos actuales los judíos ortodoxos siguen aferrados a estas normas, por ejemplo, en el viaje a Tierra Santa el franciscano nos contó que "era una suerte que en el hotel trabajaran palestinos cristianos, porque si el personal del hotel hubieran sido judíos -me estoy refiriendo al RITZ JERUSALEM, ni más ni menos- el Sábado tendríamos que comer fuera o hacernos nosotros la cama, pues el personal judío no hace nada de nada", evidentemente, hay que buscar "trampas a la norma" o la vida se paralizaría por completo.


La "ley del cántaro" para el Sábado, interpretación rabínica posterior, establecía que "durante el Shabbat uno no podía moverse de la demarcación de su hogar, pero si la mujer, por ejemplo, en la víspera, "olvidaba su cántaro" en la fuente, hacía de dicho cántaro una "extensión ficticia" de su domicilio, por lo que podía ir a por agua y a por él, pese a ser Shabbat sin violar la norma", posteriormente, para extender más el efecto, varias agrupaciones de casas, o manzanas, podían ser declaradas "casa común" por los rabinos, lo que permitía que todos los habitantes de la manzana pudieran moverse por ella, sin violar el Sábado, de esta forma, por ejemplo, podía ir a comprar a la tienda de la esquina, si no me salía del ámbito delimitado... Es curioso, porque en la actualidad, este concepto se ha extendido a barrios enteros, y para acreditar que esto sea posible, lo mismos por ejemplo que los productos alimenticios aptos para el consumo judío deben de llevar un sello "kosher" certificado por sus autoridades, se hace preciso la presencia de un poste simbólico, llamado "eruv", cuya presencia en el barrio certifica que las autoridades judías han autorizado que se pueda circular por ese barrio en Shabbat sin violar la norma del descanso o la ausencia de desplazamiento.

Entonces, pensando en nuestro cántaro ecuménico, es evidente que caben dos opciones: La de dejar el cántaro atrás, es decir, dialogar ecuménicamente con nuestros hermanos separados, de buena fe, dejando atrás los lastres históricos del pasado, con amplitud de miras y voluntad dialogante, sin dejar por ello de traicionar lo que no puede ser negado, ni siquiera en aras de un ecumenismo fácil, o por el contrario "hacer la trampa del cántaro" y trabajar por un falso ecumenismo, de ese que queda bien, del que da muchos documentos eclesiales, o muchos titulares, pero del que en el fondo sabemos que como tenemos nuestro cántaro a buen recaudo, nunca vamos a llegar a nada.... porque sólo se trata de hacer el paripé de cara a la galería.

ORACIÓN

Señor, tú que nos pides dejar atrás nuestro cántaro,
que sea de verdad que no queremos regresar a él,
porque quien a ti te ha descubierto,
no necesita lastres, ni normas, ni subterfugios, 
para descubrir el camino, la verdad y la vida.

Amén.

martes, 20 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Día 3.- "No tengo marido"


Le dice el Señor: "Ve, llama a tu marido y vuelve acá". Le contestó la mujer: "No tengo marido". Le dice Jesús: "Tienes razón al decir que no tienes marido; pues has tenido cinco hombres, y el de ahora tampoco es tu marido. En eso has dicho la verdad". Le dice la mujer: "Señor, veo que eres profeta".

(Juan 4, 16-19)


La perícopa que se nos presenta hoy a reflexión, del episodio del encuentro de Jesús con la samaritana (el texto para toda la semana) me resulta interesante, toda vez que se antoja difícil hacer una "lectura ecuménica" de este texto, tampoco es que las preguntas oficiales que se hacen al mismo, me resulten muy ecuménicas, ya que se dirigen "ad intra", es decir, hacia nuestras iglesias y comunidades, no hacia el encuentro, y que versen, precisamente sobre el tema de la mujer no es que parezca tampoco "muy ecuménico" habida cuenta del salto de gigante que nos separa, por ejemplo, con la Iglesia Anglicana, a resultas del tema de la ordenación sacerdotal (ahora también episcopal) de las mujeres. 

Pero bueno... ¿Quién dijo miedo? ¡Manos a la obra!

Vamos a elucubrar un poco sobre el texto, vamos a pensar, por ejemplo -en términos ecuménicos- que Cristo sea el esposo, lo que me recuerda el evangelio de las vírgenes listas y necias que estaban esperándole (Mateo 25, 1-13), entonces podríamos pensar que la samaritana fuera la Iglesia... A partir de aquí el texto se pone interesante, o al menos a mí se me antoja, ya que cuando Cristo le pregunta a la Iglesia "que le muestre su marido" evidentemente ésta se queda sin palabras "¡Mi marido eres tú!" podría responderle la Iglesia, con toda razón, a lo que bien valdría ahora el reproche del esposo "tienes razón al decir que no tienes marido (evidentemente, tu esposo soy yo); pero has tenido cinco hombres, y el de ahora tampoco es tu marido" 

¿Qué significaría entonces este reproche, insisto, en términos ecuménicos? Uno es el esposo, Cristo, el Señor, sin embargo la Iglesia (que debería ser una) ha ido -no es momento de buscar responsabilidades, bastante lastres históricos venimos arrastrando ya- fragmentando al esposo, he aquí el drama de nuestra división, el escándalo de nuestras fracturas, las heridas de la Iglesia que desfiguran el rostro, bello y radiante del esposo: Católicos, protestantes, ortodoxos, anglicanos.... Y si no tuviéramos bastante con estas "pseudo imágenes del esposo", de los cinco hombres previos (vamos a pensar en las ramas de las confesiones cristianas que, al menos, confesamos al mismo Señor en el mismo bautismo), para colmo de males "ahora andas con otro que tampoco es tu esposo", es decir, el último en llegar... que como esposa la Iglesia es muy dada en dejarse "encandilar" por el último que llega, que siempre parecerá más guapo, más atractivo, más joven que los anteriores... reproche que vale para las sectas pseudocristianas (por más atrayentes que se muestren) que se van generando, lo que vale para los "Testigos de Jehová"... pero hacia dentro también resulta interesante profundizar en el análisis: La Iglesia es la "única que salva", por medio de los sacramentos, por medio de la liturgia, por medio de nuestros obispos y sacerdotes (aquellos que mantienen fidedignamente la cadena ininterrumpida de la imposición de las manos desde el colegio apostólico), animada, actualizada y "aggiornata" por sólo y exclusivamente el Espíritu Santo... Entonces, Iglesia mía, esposa mía ¿por qué corres detrás del último que llega?

Me explico, cuántos obispos no han desatendido sus diócesis, su labor pastoral, su pueblo sencillo y llano (atención, esto es muy viejo, tanto como la Iglesia, se llama DIOCESANEIDAD) corriendo detrás de la última moda, que cuando a mí me bautizaron me hicieron cristiano, hijo de Dios, inserto en una tierra llamada diócesis, bajo un pastor, llamado obispo... que por mucho que se empeñen en llevarnos detrás del último pretendiente que llega, todo eso es falso, que para salvarme no necesito ser neocatecumenal, ni carismático, ni franciscano, ni dominico, si me apuras, y mucho menos focolar, porque ni CHIARA LUBICH, ni SALVATORE MARTÍNEZ, ni KIKO ARGÜELLO, ni San FRANCISCO siquiera, se hicieron garantes por mí en mi bautismo, sino Cristo, y con él, la Iglesia. 

Por eso, cualquier intento de olvidar la "diocesaneidad" en pos de estas modas del momento, por más atrayentes que parezcan, queridos obispos y pastores, es traicionar al esposo, es ensombrecer su imagen, es engañar a los fieles, reavivando aquellas viejas divisiones (pues no hay nada nuevo bajo el sol, dice el sabio QOHELET) que ya denunciaba San PABLO al decir aquello de "unos dicen, soy de PABLO, otros, soy de CEFAS, otros, soy de APOLO....¡Insensatos que sólo somos de Jesucristo!" (cfr. 1 Corintios 1,12), y con toda esta reflexión anterior he contestado la primera pregunta de reflexión propuesta para hoya por la Iglesia de forma oficial "¿Cuáles son las estructuras de pecado que podemos encontrar en nuestras comunidades?", insisto, hemos abandonado la universalidad de la Iglesia, su diocesaneidad, la que que hace de la parroquia "casa de todos", fragmentándola en mini-secciones "movimientos", más enfrentadas entre sí, si cabe, que las propias Iglesias divididas.

ORACIÓN

Señor, enséñanos a ser una esposa sensata,
la que guarda la imagen del esposo,
la que le espera con su lámpara encendida,
que amemos la Iglesia diocesana,
y que no antepongamos el esposo
a la juventud del último pretendiente que llega.

Amén.

lunes, 19 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
DÍA 2.- "Fatigado del camino, se sentó junto al pozo"


Llegó, pues, a una ciudad de Samaria que se llamaba Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta. (Juan 4, 5-6)

Tres aspectos son dignos de mención en esta SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS en la perícopa cuyo texto se nos presenta hoy a la reflexión, apenas un par de versículos:

En primer lugar dice el Evangelio que el encuentro entre la mujer samaritana y Cristo se produce "en torno a la hora sexta", porque coincidiendo esa hora con lo que viene a ser nuestro mediodía, parece ilógico que sea esa la hora en la que una mujer va a coger agua del pozo (coger agua del pozo es una actividad genuinamente femenina, que las mujeres suelen hacer a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, y no tanto por la fresca del tiempo, sino porque hemos de suponer que el agua sea el elemento más necesario para el resto de las tareas domésticas -cocinar, limpiar, fregar-, además el coger agua del pozo como hacer la colada en el río suele ser un momento social muy apreciado por las mujeres, pensemos en una sociedad patriarcal machista como la judía, ya que en este momento, las mujeres solas -acaso con los niños- podían estar un rato sin la vigilancia constante de sus maridos, socializando, hablando de sus cosas, siendo espontáneas), así el hecho de "acudir a mediodía al pozo" por parte de la mujer samaritana nos indica que "iba de tapadillo", es decir, sin mucha gana de ser vista o encontrarse con nadie, denotando cierta marginalidad -por lo que luego se sabrá- curiosamente, NICODEMO, en su afán de no ser visto, tampoco, visita al Señor caída la noche. 

Esta actitud oscurantista no favorece el encuentro o el diálogo, pensemos en la unidad de los cristianos, se firman a lo largo del año "muchas declaraciones conjuntas o interconfesionales" por parte de nuestras iglesias, al socaire de gran cantidad de celebraciones o encuentros ecuménicos, pero sabemos muy poco de los debates que dan origen a dichos documentos... A mí me gustaría saberlo, de verdad, saber dónde están los desencuentros, las tensiones, los debates del punto actual de la cuestión ecuménica (y no sólo el formalismo neutro de los documentos finales) ¡Al menos podría orar por ello, que es de lo que se trata!

En segundo lugar se nos dice que Jesús "fatigado por el camino, se sentó junto al pozo" Ya el hecho de pensar que el Señor pueda fatigarse, cansarse, sentir hambre o sed, "hacerse sangre en las rodillas" -como dicen los niños- si se caía jugando en la calle de pequeño, es de por sí suficiente escándalo para los neo-monofisitas (¡haberlos, haylos!) que ensalzan tanto la divinidad de Jesucristo que terminan por sepultar, cuando no negar, su humanidad ¡es que nos imaginamos al niño Jesús llorando sin parar porque le estaban saliendo los dientes, ante una MARÍA o un JOSÉ, ojerosos, por no poder dormir, y ya te has cargado la magia de la Navidad!

Aunque poniendo, quizás, en relación, lo que decíamos ayer sobre la obligatoriedad de Jesús de "tener que atravesar Samaría" para dar también allí testimonio de su mensaje, mesianismo, de la universalidad de la misericordia del Señor, esta especie de tener que duplicar su esfuerzo apostólico, al socaire de un cisma en el propio judaismo (dos creencias, dos templos, dos culturas) quizás podamos entender "el cansancio" de Jesús en estos términos: Pensando en los encuentros ecuménicos ¿os imagináis el tedio, el fastidio, o el cansancio, de algún obispo o cardenal enviado a uno de estos encuentros, diciéndose para sí "para qué acudir, si al final de la foto y la declaración conjunta de marras, cada cual sigue encastillado en su posición"? ¡Para este viaje no hacen falta alforjas! 

Lo que nos lleva a la tercera cuestión (que de paso responde a una de las preguntas planteadas para la reflexión de hoy "¿Somos capaces de encontrar un pozo común?"), que al menos, el Señor tiene esperanza, confía en el diálogo, no en vano es él mismo el que inicia la conversación con la mujer samaritana "mujer, dame de beber", y lo hace en un lugar concreto ¡el pozo de Sicar!, nos dice el Evangelio que este pozo era "de la heredad que JACOB dio a su hijo JOSÉ", de esta forma el pozo enlaza con JACOB y JOSÉ, dos de los patriarcas más venerados por los judíos, pero situado en los alrededores de SICAR (que hoy se corresponde con la ciudad palestina de NABLUS), a los pies del Monte GUERIZIM, lugar del templo de los samaritanos... De esta forma el Señor, al contrario que en nuestras guerras, cuando se discuten tratados de paz en medio de las fronteras "en tierra de nadie", se encarga de propiciar el diálogo en un "lugar común"...

...este "lugar común" en la actualidad, como bien ha recordado hace poco el propio Papa FRANCISCO "es la sangre de los mártires" -por los recientes acontecimientos de persecución contra los cristianos- que no entiende de divisiones entre las iglesias, por eso os quiero traer, a modo de colofón un testimonio final:

Su nombre era FILÓMENO HASAPIS, monje y sacerdote (archimandrita) de la Iglesia Ortodoxa, era un santo sacerdote y un gran monje, de una profunda humildad, voz suave y delicada, con un gran amor hacia la Palabra de Dios, el rezo en el coro y la litugia. En el año 1979 fue nombrado "guardian" (es decir, padre superior) de la comunidad de monjes ortodoxos que vela, celebra y cuida el Monasterio que alberga el lugar del "POZO DE SICAR" en la ciudad (hoy palestina, de NABLUS). 

Como consecuencia de una de tantas revueltas entre palestinos y judíos, en la que siempre, de forma colateral "pagan los cristianos", un grupo de judíos nacionalistas, exacerbados, sionistas, irrumpieron en el Monasterio reclamando la propiedad del pozo para el judaísmo. 


El padre FILÓMENOS se enfrentó con los atacantes y les dijo que ese lugar era "propiedad de la Iglesia, de los cristianos, desde que Santa ELENA edificara la primera iglesia para proteger el pozo en su interior", pero los asaltantes, poco dados a razones históricas, en el paroxismo en el que se encontraban, asesinaron al padre FILÓMENO de varios hachazos en la cabeza... 

Fue oficialmente canonizado por la Iglesia Ortodoxa cuatro años después de su muerte, siendo su fiesta la de su martirio, 29 de Noviembre.



ORACIÓN

Señor, ten misericordia de nosotros,
de las heridas a la unidad de los cristianos,
que la herida de tu costado abierto nos acoja a todos,
por el agua, de nuestra unidad en el único bautismo,
por la sangre, en la unidad del común de nuestros mártires,
que seamos todos uno, Señor.

Amén.


domingo, 18 de enero de 2015

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Día 1.- "SAMARÍA"


Se celebra, del 18 al 25 de Enero, la "SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS" cuyos textos para cada día y celebración ecuménica podéis encontrar en la página web del VATICANO, sin embargo, antes de empezar este itinerario (pronto entenderéis por qué hablo de "itinerario") quiero llamar la atención sobre un extremo, y es que, una vez más, al más puro estilo "franciscano" al que nos tiene acostumbrado el Papa FRANCISCO, en la celebración de este año se proponen muchas preguntas, como siempre -y una vez más- el Papa FRANCISCO, lejos de enseñar, pontificar y adoctrinar, nos educa "a la gallega" lanzando preguntas, que tienen la ventaja de que "nos dejan la bolilla en la cabeza", y eso es bueno, porque de esta forma la fe madura a la par que se interroga, y a la que cada cual ha de responder acorde a su madurez, pues pretender que la Iglesia, constantemente, ande dándonos soluciones a todo, doctrina para todo, respuesta para todo... ¿Acaso no sería cómo mantenernos en una especie de infancia espiritual, que en nada nos compromete, como muy bien denunciara San PABLO: "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño" (1 Corintios 13,11)?

Y ahora, valga el "introito" vamos al lío...

DÍA 1.- TENÍA QUE ATRAVESAR SAMARÍA

Los fariseos se enteraron de que Jesús tenía más discípulos y bautizaba más que Juan -si bien eran sus discípulos los que bautizaban, no él personalmente. Cuando Jesús lo supo, abandonó Judea y se dirigió de nuevo a Galilea. Tenía que atravesar Samaría.

(Juan 4, 1-4)

He lanzado antes, en la introducción, la idea de "itinerario" por el texto que nos presenta la Iglesia para toda esta semana (que luego irá desbrozando en perícopas diarias): El encuentro de Jesús en el pozo con la mujer samaritana, porque la perícopa de hoy lanza una idea sobre la que merece la pena detenerse "tenía que atravesar Samaría".

Me resulta curioso que pretendamos orar por la unidad de los cristianos y que al tiempo de Jesús ni siquiera la religión judía era una, pues tenía un cisma, y no me refiero a distintas corrientes de pensamiento (como fariseos, saduceos o zelotas), sino a un auténtico cisma, una ruptura en el judaísmo, me refiero a la brecha existente entre judíos y samaritanos. Por eso quizás el texto insiste en la perífrasis verbal "tener que" (que denota obligación, junto con las otras "deber de" y "haber que", si no me falla la lengua de segundo de BUP) al decir que Jesús "tenía que atravesar Samaría", obligación que se desprende de su propia conciencia de universalidad de su misión (por cierto, en una ocasión me dijeron que Cristo comenzó a tener conciencia humana de su misión a partir de la ejecución de JUAN BAUTISTA, por lo que tampoco resulta casual la mención de JUAN en esta perícopa), y acorde con esta universalidad de su mensaje, de su tarea, de su salvación, de su ser mesiánico, una nueva referencia a Samaría, en boca del Señor, al referirse a la tarea apostólica de los doce: "Pero recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaría y hasta el confín del mundo" (Hechos 1,8).

Este "tener que atravesar Samaría" nos obliga a pasar, recorrer los caminos inhóspitos de aquellos que no creen como nosotros, no oran como nosotros o no celebran como nosotros (que voy respondiendo a una de las preguntas lanzadas por la Iglesia para la reflexión de hoy "¿Qué significa atravesar Samaría?") y aunque todas las confesiones separadas nos decimos cristianas, a veces no menos cierto es que ponemos el acento, precisamente, en lo que nos separa que en lo que nos une... En vez de hablar con los protestantes de su amor a la Palabra, que compartimos, parece que no tenemos otra cosa de qué hablar que la devoción a María, o la importancia de la fe, las obras, o entrambas... En vez de hablar con la ortodoxia de su amor y devoción por los iconos, con el mismo amor y devoción que tenemos los católicos por las imágenes, pareciera que siempre ha de sobrevolar el problema de la autoridad de los patriarcados y el papado, o el famoso "filioque"... de esta forma, tener que atravesar Samaría, se nos antoja tanto un recorrido hostil (por las demás confesiones cristianas, en lo religioso) como un buscar "rutas comunes, senderos conocidos, caminos seguros"...

Y hablando de "rutas comunes, senderos conocidos y caminos seguros" entronco, casi sin querer, con la segunda pregunta a reflexionar "¿Qué pasos hemos dado al encuentro de las otras Iglesias?" La pregunta se hace comunitariamente, dirigida a las diócesis, comunidades religiosas, grupos de oración, que celebren y reflexionen sobre el ecumenismo con mayor grado de profundidad y compromiso, o allá donde sea más evidente este encuentro (a nadie escapa que las posibilidades de un católico de dialogar con un anglicano son mucho mayores en LONDRES, que en un barrio de la periferia de GRANADA), aunque intentando responder personalmente diré, en honor a la verdad, que siempre he sido una persona inquieta, me gusta aprender de todo, aprender de todos... 

Me encantan la historia y la cultura egipcias, si es de la época de los faraones mucho más, por este amor a EGIPTO es que sé de la existencia de la Iglesia Copta, de la que os he hablado en numerosas ocasiones, y de las que os he compartido algún texto que otro, por ello me apunté a una lista de correo por la que Amba (equiparable a nuestro título de Obispo) ERMIA, Secretario del Sínodo Copto, me remite cada día la cita de día; que por cierto el día que falleció SHENOUDA III lo sentí tanto como el fallecimiento de JUAN PABLO II, mientras que asistí a la elección de su sucesor TAWADROS II con la misma expectación y ansiedad, casi, que el cónclave de FRANCISCO.

En otra ocasión me sorprendí descubriendo (contra todos los mitos que me han enseñado al respecto) el profundo amor y devoción de LUTERO por el Santísimo Sacramento y la presencia real de Cristo en la Eucaristía, lo que gozoso compartí con vosotros, en un artículo en el que jugaba haciendo un paralelismo con la figura de San FRANCISCO de ASÍS.

También sé, rizando el rizo, que existen comunidades "judeo-mesiánicas", es decir, comunidades judías que empiezan a reflexionar y a reconocer a Cristo como verdadero mesías, el que fuera prometido para ellos en primer lugar, de los cuales también os he hablado y compartido algunas cosas.

Es verdad, si todos "tenemos que atravesar por Samaría" para sanar la herida vergonzosa de la desunión de nuestras confesiones cristianas, también hemos de dejarnos impregnar por todo lo bueno que suponga este camino, hacia un verdadero ecumenismo.

ORACIÓN

Señor, tenemos que atravesar Samaría,
danos el don de seguir el camino cierto,
la ruta segura, el sendero sin pérdida,
que no es otro sino el surco de la cruz
que por la Samaría de nuestras divisiones
ha dejado el paso de todos, los que, con todo,
nos decimos cristianos.

Amén