sábado, 31 de octubre de 2015

EL ÚLTIMO LUGAR PARA SER MEJOR



El Señor nos enseña en el Evangelio de hoy (Lucas 14,1.7-11) a que -como decía el portero, EMILIO, de la serie AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA- a "que tengamos un poquito de por favor", esto es, a que seamos un poco humildes, que no cuesta nada, al contrario, nos reporta más reconocimiento, y lo hace con la parábola del banquete de bodas en el que es mejor "no querer copar los mejores puestos de la mesa", no sea que luego llegue in invitado importante de verdad, y nos tengan que mover de sitio para vergüenza propia; "mejor colocarse al final", que luego puede darse el caso de que, viendo el que nos invitó lo lejos que estamos nos diga "amigo, acércate más". Y como toda parábola, al final, la moraleja "porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

En la página en la que consulto cada día el Evangelio suelen añadir el correspondiente comentario de algún santo, en este caso, toman el comentario de San BERNARDO (monje cisterciense y doctor de la Iglesia), concretamente de un "Sermón sobre el Cantar de los Cantares" (nº 37), y a este respecto del "último lugar" nos dice algo muy interesante: 

"No te atrevas a compararte con los que son superiores o inferiores a ti, no te compares con algunos ni siquiera con uno solo. Porque ¿qué sabes tú, oh hombre, si aquel uno, a quien consideras como el más vil y miserable de todos, qué sabes, insisto, si, merced a un cambio operado por la diestra del Altísimo, no llegará a ser mejor que tú y que otros en sí, o si lo es ya a la mirada de Dios? Por eso el Señor quiso que  eligiéramos no un puesto mediano, ni el penúltimo ni siquiera uno de los últimos, sino que dijo: «Vete a sentarte en el último puesto» de modo que sólo tú seas el último de los comensales, y no te prefieras, ni aun oses compararte, a ninguno."

Y es que esto es algo que nos encanta a las personas, es verdad, el irnos constantemente comparando con los demás, -además ya sea para lo bueno o lo malo- lo hacemos en la familia, con aquello de "que fulanito es el niño preferido de papá", lo hacemos en el colegio "es que la seño me tiene manía", lo hacemos en casa "claro el del ático se cree mejor que el resto de vecinos", o en el trabajo "fíjate menganito que siempre anda tras el jefe".... Y qué duda cabe de que perdemos muchas energías en estas comparaciones en vez de hacernos notar por nosotros mismos, ya sea para que se reconozca nuestra valía, si es que pasara desapercibida, ya sea para superar las comparaciones o envidias de otros, o no andar pendiente de ellas.... 

Aunque las palabras de San BERNARDO de no compararnos ni con los de arriba, ni con los de abajo, no sea que cambie nuestra suerte, me recuerdan unas palabras del Papa FRANCISCO, de esas entrevistas recién elegido, en las que decía "Siempre digo que hay que ir saludando a todos los que te encuentras en el camino, mientras vas ascendiendo, porque no debemos olvidar que serán los mismos a los que habrás de ver cuando vayas descendiendo".

viernes, 30 de octubre de 2015

VERGÜENZA DE SER CATÓLICO
VERGÜENZA POR MIS PASTORES
PENA POR EL PAPA FRANCISCO EN ESPAÑA


Nos encontramos de nuevo (Lucas 14,1-6) ante una polémica del Señor con los fariseos a cuenta del Sábado. Estaba el Señor en casa de uno de los principales fariseos del lugar, hallándose un enfermo "de hidropesía" entre los presentes, entonces el Señor aprovecha para preguntar (muy hábilmente) "¿Está permitido curar en Sábado?", a lo que todos los presentes callan (he dicho antes que el Señor pregunta hábilmente porque ¿Quién va a ser el guapo que va a decir que "no", estando, precisamente, el enfermo delante?), ante el silencio de los presentes sana al enfermo y luego apostilla "Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea Sábado?" con lo que todos los presentes terminan por callar, vamos, lo que se dice hoy en día "un zasca en toda la boca".

Más que la polémica sobre el Sábado, que se muestra frecuentemente en el Evangelio, y que queda resuelta definitivamente en MARCOS "El Sábado es para el hombre y no el hombre para el Sábado" (Cfr. Marcos 2,27), me quiero detener en la constante tensión que existe entre la norma y la misericordia, entre los fariseos perfectos ellos y el resto de los mortales, entre los que me hallo, simples pecadores.

Y es que, ayer, ese medio de comunicación, por no empezar a calentarme la boca, que se dice católico, llamado INFOVATICANA, publicaba una especie de crítica de los trabajos sinodales sobre la familia y de su documento final, de forma zafia, miserable y rastrera, para que luego nadie diga que exagero, os dejo el enlace (aunque les suponga visitas a ellos, pero lo que es de justicia es que se sepa). 

Pues bien. así por ejemplo, en el apartado sobre los homosexuales y la Iglesia, como han dicho muchos expertos comentaristas y periodistas, serios y católicos de verdad, es que las conclusiones del Sínodo no han sido valientes, han sido una especie de "más de lo mismo", esto es, respeto, acogida y poco más, a no ser que esté equivocado el texto sinodal conclusivo expresa en su párrafo:

76. La Iglesia ha modelado su actitud al Señor Jesús que en el amor ilimitado que ofrece a todas las personas sin excepción (MV, 12). Para las familias que viven la experiencia de tener dentro de ellos la persona homosexual, la Iglesia reafirma que toda persona, independientemente de su orientación sexual, deben ser respetados en su dignidad y dio la bienvenida con respeto, con cuidado para evitar "cualquier marca de discriminación injusta "(Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, nº 4). 

Pues este es el remedo irónico, miserable, zafio y ruín que ofrece INFOVATICANA:

El nº 76 reitera la doctrina y la praxis pastoral respecto de las familias que en su interior incluyen personas con tendencia homosexual. Toda persona, con independencia de su propia tendencia sexual (v.gr., la homosexualidad, la pedofilia, el bestialismo, etc.), debe ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, sin ninguna discriminación injusta, a la vez que se rechaza toda posible analogía entre uniones homosexuales y matrimonio, y se denuncia la presión de los países corruptos en esta materia (cf. n. 76). 

El subrayado es mío. Me avergüenzo, pese a que yo mismo sea un ladrillo en la barca de PEDRO, esto es la IGLESIA, por mi pobreza y mi pecado, por el hecho de tener que compartirla con gente de la mencionada calaña, que convierte en mierda la misericordia de la Iglesia, mostrada después de un proceso reflexivo, lento, doloroso pero esperanzador, que ha sido el Sínodo, y que además tenga la osadía, por no ser la bajeza moral de equiparar a un colectivo de personas "los homosexuales" con otras personas claramente delincuentes "los pederastas" o simplemente, sí en este caso, claramente desvíadas y enfermas "las que practican el bestialismo". 

Y vergüenza como ciudadano, que como indica la Constitución Española (en su artículo 9.3), por el imperio de la ley, estoy sometido a nuestro texto constitucional y al resto del ordenamiento jurídico, lo que incluye, el propio CÓDIGO PENAL, porque a no ser que esté equivocado, lo dejado por escrito por INFOVATICANA es constitutivo de delito:

Artículo 510
1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:
(...)
b) Quienes produzcan, elaboren, posean con la finalidad de distribuir, faciliten a terceras personas el acceso, distribuyan, difundan o vendan escritos o cualquier otra clase de material o soportes que por su contenido sean idóneos para fomentar, promover, o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo, o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad.

Pero lo grave es que lo anterior me produce escándalo, como he dicho, hoy siento vergüenza de ser católico, hoy me asquea formar parte de la Iglesia española que, en contra de todo un Sínodo, se permite el lujo de que, contra la misericordia de los padres sinodales, haya quien tenga la bajeza moral de hacer burla de un documento eclesial, amén de faltar el respeto a todo un colectivo de personas. Lo anterior, lo denuncié vía TWITTER con el enlace y una impresión de pantalla al perfil de la policía nacional, ya que ellos saquen sus conclusiones, si es que las denuncias hechas por TWITTER sirven para algo, pero además, hice lo mismo con la CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, por mi escándalo y mi dolor, ya que, de nuevo, citando el derecho, a no ser que esté equivocado, el CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO dice expresamente, en lo que se refiere a la misión del Obispo, que tiene que velar por la fe de los fieles a ellos confíados, y especialmente en el caso de los medios de comunicación y libros, para que no se produzcan desviaciones:

Canon 386 § 1.    El Obispo diocesano debe enseñar y explicar a los fieles las verdades de fe que han de creerse y vivirse, predicando personalmente con frecuencia; cuide también de que se cumplan diligentemente las prescripciones de los cánones sobre el ministerio de la palabra, principalmente sobre la homilía y la enseñanza del catecismo, de manera que a todos se enseñe la totalidad de la doctrina cristiana.
 § 2.    Defienda con fortaleza, de la manera más conveniente, la integridad y unidad de la fe, reconociendo no obstante la justa libertad de investigar más profundamente la verdad.

823 § 1.    Para preservar la integridad de las verdades de fe y costumbres, los pastores de la Iglesia tienen el deber y el derecho de velar para que ni los escritos ni la utilización de los medios de comunicación social dañen la fe y las costumbres de los fieles cristianos; asimismo, de exigir que los fieles sometan a su juicio los escritos que vayan a publicar y tengan relación con la fe o las costumbres; y también de reprobar los escritos nocivos para la rectitud de la fe o para las buenas costumbres.


Pues he aquí mi sorpresa cuando comunicando todo lo anterior al TWITTER de la CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, he hecho una impresión de pantalla para que quede clarito, y se vea que no miento, se sacuden las pulgas, miran para otro lado y vienen a decirme, muy políticamente correctos ellos, que "la web mencionada no pertenece a ninguna entidad religiosa y lo manifestado en ella es de su absoluta responsabilidad"... ¡Venga ya, por amor de Dios! ¿Se creen de verdad los Obispos que soy gilipollas, que no he estudiado cinco años de derecho, lo que incluye dos años de derecho canónico? ¿Es que las normas de la Iglesia no obligan a todos los bautizados? ¿es que los autores de semejante barbaridad no son bautizados? ¿Es que no queda clara cuál es la misión de los Obispos, a tenor del derecho, conforme los cánones citados? ¿Es que dicha web no tendrá un domicilio legal, que salvo que yo esté equivocado, marca también su pertenencia canónica, por el domicilio, a una diócesis, de cuyo gobierno será responsable el Obispo correspondiente?

De la pobreza de esta respuesta se deducen tres cosas:

1.- Lástima le tengo al Papa FRANCISCO si de verdad, la criatura, cree, de verdad lo cree... que su primavera eclesial, misericordia y apertura va a lograr pasar por encima de la caterva de Obispos rancios que tenemos, anclados en no perder el privilegio de no andar bajo los palios de los tiempos remotos, que tienen más miedo a que cualquier fiel, alentado por las nuevas actitudes del Papa, les recriminen comer en los mejores restaurantes de la ciudad mientras tiene huelguistas de hambre a las puertas de su palacio episcopal, que ya no caminan "cara al sol" porque el único cambio, que han hecho desde entonces, ha sido quitarse esas gafas de sol tan fachas de aquellos años... ¡Venga, ya, Su Santidad, esto es como  los catalanes, declare la independencia moral de ESPAÑA de su persona, porque aquí, la llevan clara, usted y sus renovaciones!

2.- Que nuestros Obispos sólo consideran "opiniones personales de sus autores" aquellos temas que ni les van ni les vienen, aunque se ponga en juego la fe y el escándalo de los pequeños, pero qué curioso, cuando son libros o teólogos que sí hay que derribar, por el tema que sea, es decir, sus propios intereses umbilicales ¿os acordáis del pecado de la autorreferencialidad de la mujer enconrvada del otro día? bien que corren a secuestrar libros, elevar informes a doctrina de la fe y sacar notas de prensa "para informar sanamente a los fieles" ¡Manga de hipócritas, cada vez me alegro más de que mi fe dependa de lo que mi abuela me enseñó, y no de una ralea de tontos con capirote, que es mi forma de decir "mitra"!

3.- Y finalmente, yo que suelo ser tan escrupuloso con mis escritos en el blog, sobretodo cuando creo que algunos de mis comentarios del Evangelio puedan ser más o menos ortodoxos, pues oye, que no hay mal que por bien no venga, que como aquí la fe importa un pimiento, el escándalo de los fieles es "allá cada cual con su conciencia" y las ofensas a la fe las podemos hacer públicas "bajo la responsabilidad del que escribe" ¡Pues nada, mañana digo que a María Santísima la violó un soldado romano y ay, del hipócrita de Obispo, que ose lanzar contra mí el más mínimo anatema, o persecución o sanción canónica, a sus palabras me refiero "son mis opiniones, bajo mi responsabilidad"! ¡Venga ya......hombre!

Lo dicho, vergüenza de ser católico, vergüenza por la dejadez de mis pastores, y pena por el Papa FRANCISCO, en lo que a ESPAÑA se refiere.

jueves, 29 de octubre de 2015

JERUSALÉN, JERUSALÉN....QUE MATAS A LOS PROFETAS
Y el Señor lloró....


La perícopa del Evangelio de Hoy (Lucas 13,31-35) da lugar a una de las pequeñas iglesias más bellas que hay en TIERRA SANTA (JERUSALÉN), me refiero a la Iglesia del Dominus Flevit (es decir, "donde el Señor lloró") pues el Evangelio nos cuenta que Cristo, al divisar la ciudad de Jerusalén lloró sobre ella (lo refiere así LUCAS en 19,41-44), mientras que su lamento es idéntico tanto en LUCAS (en el Evangelio de hoy) como en MATEO (23,37-39):

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!


Cuando uno visita TIERRA SANTA, ciertamente, cada uno de los distintos lugares, al margen de su conexión con la vida histórica del Señor, suscita sentimientos diferentes en cada uno de los peregrinos, ya que ello depende de la disposición interna de cada cual. Así, por ejemplo, siendo mi abuelo el que me enseñó de niño, a rezar el Padrenuestro, y ya había fallecido al tiempo de mi viajes, creía que me emocionaría al recordarle, en la llamada gruta del Padrenuestro, donde se dice que el Señor enseñó dicha oración a sus discípulos, y aunque ese lugar lo visitamos dos o tres días después de haber llegado, según programa, pues no fue así, donde me emocioné, rezando el Padrenuestro, acordándome de mi abuelo fue la primera vez que lo rezamos en la primera eucaristía celebrada por los peregrinos, que fue sin embargo en el Cenáculo (la capilla franciscana); ni que decir tiene que el Santo Sepulcro me dejó muy frío, aparte de la veracidad del sitio, no es que me tocara la fe especialmente ¡al fin y al cabo ya sabemos que estaba vacío! no soy como TOMÁS que necesite pruebas para saber que Cristo ha resucitado (de broma, en la cola para entrar al Santo Sepulcro, grité "¿Qué? ¡Que la tumba está vacía....! ¡Y hemos pagado este dineral para no ver nada....!", todo el mundo en la cola me rió la gracia, aunque no tanto el severo pope ortodoxo que vigilaba el acceso del recinto y el correcto fluir de la cola), y a sensu contrario, en el lugar del GÓLGOTA, yo -que soy un enamorado de la Cruz- me conmoví hasta la médula.

Así que os compartiré lo que sentí visitando el lugar al que se refiere el Evangelio de hoy. Se trata de la Iglesia de Dominus Flevit, como ya he dicho, llama la atención arquitectónicamente su forma, ya que se nos dijo que pretendía simular la forma de una lágrima, por aquello de ser el lugar sobre el que el Señor lloró sobre JERUSALÉN. La iglesia fue construida por el arquitecto ANTONIO BARLUZZI en 1930 sobre restos de una iglesia bizantina de la que se conservan algunos mosaicos sobre el pavimento de la iglesia actual, datados en el Siglo VII. Una inscripción del mismo período atestigua la existencia sobre el lugar, en la antigüedad, de un pequeño monasterio además de una capilla, dedicados a la profetisa ANA, de la que se habla en el evangelio de LUCAS (2, 26-38).

Sin embargo lo que me impresionó fue el interior, uno se sienta en los bancos, mirando al altar, y lo único que contempla a modo de retablo es una visión panorámica de JERUSALÉN, desde un enrejado en el que hay un caliz representado (al fin y al cabo las palabras del Señor, sobre JERUSALÉN, llorando, ya eran en sí un anticipo de su pasión).


Y contemplando aquella maravillosa visión de la totalidad de la Ciudad Santa de JERUSALÉN, en aquella impresionante perspectiva, desde aquel punto privilegiado, y teniendo en cuenta la constante situación de conflicto y paz quebradera que tiene dicha zona del planeta, mi sentimiento fue que dicha Iglesia estaba desperdiciada, entendedme, porque si de mi dependiera, bueno, depende de la CUSTODIA FRANCISCANA DE TIERRA SANTA, que es la que protege y gestiona los santos lugares casi desde los tiempos de San FRANCISCO y las primeras peregrinaciones, dedicaría ese lugar para entregarlo a alguna comunidad orante, de vida contemplativa, cuyo único carismas fuera rezar, día y noche, de rodillas ante esa visión de JERUSALÉN por la paz en ORIENTE MEDIO.

Y en el altar el mosaico de una gallina que cobija bajo sus alas a sus polluelos, JESUCRISTO que nos ampara, nos cobija, nos protege, como dice el Salmo 91 "El Señor con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio" (Salmo 91,4), esto debería movernos a todos nosotros a reproducir en nosotros los mismos sentimientos del Señor, a llorar por la ciudad Santa de JERUSALÉN, a orar por la paz en ORIENTE MEDIO, a ser personas abiertas dispuestas a acoger y defender a todos, especialmente a los más pobres, desvalidos y necesitados, y a entregar, que eso es lo que significa "ir a JERUSALÉN" como el Señor, nuestras vidas gastadas en el servicio.


miércoles, 28 de octubre de 2015

LOS DOCE APÓSTOLES
"ME ESCOJO A LOS QUE ME PLACEN"


Hoy el Evangelio (Lucas 6,12-19) nos recuerda la elección de los doce apóstoles, además se me antoja una de esas curiosas coincidencias de la vida, porque, precisamente el lunes, en el programa de RADIO MARÍA, titulado "EL POZO DE SICAR", donde el sacerdote palentino EDUARDO CALVO SEDANO, está haciendo una exposición continuada del Evangelio, en su sección "Así nos habla Dios", nos introdujo -por la brevedad de la sección- precisamente en este aspecto. El relato de la elección de los doce nos es de sobra conocido, la perícopa se dedica sólo a enumerarlos:

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. 

Poco hay que comentar, ciertamente, como dice el comentario de san CIRILO DE ALEJANDRÍA a este respecto, en todo caso ser apóstol es algo que sólo competía al Señor el decidirlo "nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama" (Hebreos 5,4), condición de apóstol que después de los doce primeros, sólo se le reconoce a MATÍAS, elegido en sustitución de JUDAS, y a San PABLO. Aunque podría hacerse algún comentario sobre la diversa forma y orden, y su significado exegético, de la presentación de la lista de los doce, en los distintos evangelios sinópticos, o como las vocaciones de todos ellos difieren un poco de un Evangelio a otro, lo cierto es que con ello nada nuevo vamos a aprender sobre la figura de los apóstoles, como se suele decir, son los que son, y basta, a este respecto hay una cita del Señor, citada por San EUSEBIO en su obra "Teofanía" (4,12) por la que -en lo que se refiere a la elección de los doce- habría dicho "Eligo mihi quae mihi placent; placent mihi quae mihi dat pater meus in caelis" (es decir, "Elijo a los que me placen, y los que me placen son los que me ha dado mi Padre del Cielo").

Que los apóstoles sean doce, precisamente, es algo que intuitivamente entendemos que, siendo JESUCRISTO, la definitiva revelación del Padre, la Buena Noticia, la Nueva Alianza definitiva y verdadera, que trae ecos de las doce tribus de ISRAEL, así lo han entendido siempre todos los Santos Padres y comentadores bíblicos, amén de que hay una referencia expresa del Señor que lo explica, contenida en el Evangelio de MATEO "Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel" (Mateo 19,28). 

Curiosamente, en relación con esta cita, hay autores que creen debió de existir un Evangelio de Mateo, previo al que conocemos como canónico escrito en griego, que habría estado escrito en hebreo, y dirigido a los judíos conversos, por lo que sería de un carácter más judaizante que el que conocemos en la actualidad, es el llamado Evangelio de los Hebreos, llamado por los estudiosos como el Evangelio Judaizante de Mateo (otros nombres, citados por aquellos que afirmaron haberlo visto, conocido, o traducido, como el propio San JERÓNIMO, son el Evangelio de los Ebionitas, o Evangelio de los Nazarenos, las comunidades de cristianos judaizantes que los habrían usado, y que por su carácter judaizante, son tachados de heréticos por los Santos Padres que los conocieron), y que precisamente por este carácter judaizante del que hablamos sí que, en lo que hace a la elección de los doce, remarca esta similitud entre su número y la continuidad de las doce tribus de ISRAEL, concretamente la elección de los doce estaría narrada de la siguiente manera:

Oτι Εγενετο τις ανηρ ονοματι Ιησους, και αυτος ως ετων τριακοντα, ος εξελεξατο ημας. Kαι ελθων εις Καφαρναουμ εισηλθεν εις την οικιαν Σιμωνος του επικληθεντος Πετρου, και ανοιξας το στομα αυτου ειπε· Παρερχομενος παρα την λιμνην Τιβεριαδος εξελεξαμην Ιωαννην και Ιακωβον υιους Ζεβεδαιου, και Σιμωνα, και Ανδρεαν, και Θαδδαιον, και Σιμωνα τον Ζηλωτην, και Ιουδαν τον Ισκαριωτην, και σε τον Ματθαιον καθεζομενον επι του τελωνιου εκαλεσα, και ηκολουθησας μοι. Υμας ουν βουλομαι ειναι δεκαδυο αποστολους, εις μαρτυριον του Ισραηλ. 

Cuya traducción sería la siguiente:

Y vino Jesús a Cafarnaúm, a casa de Simón, al que apodó Pedro, y allí dijo a sus discípulos: “Mientras pasaba por el lago Tiberiades, yo escogí a Juan y a Santiago, los hijos de Zebedeo, y a Simón y a Andrés, y a Judas Tadeo, y a Simón, el Zelota, y a Judas Iscariote, y a ti, Mateo, te llamé mientras estabas sentado al frente del mostrador de los impuestos. Yo he deseado de esta forma, que los doce apóstoles seáis testimonio ante Israel.

Quien recoge la cita de este pretendido Evangelio de los Hebreos, es en este caso San EPIFANIO en su obra "Troparion" (30,13), aunque como dice el propio ORÍGENES (latino) en "Comentario sobre Mateo, 15,4") al tratarse de un apócrifo, no hay que darle más importancia, que la de apostillar, anecdóticamente, lo que decimos, en este caso sobre el número doce, los doce apóstoles y las doce tribus de ISRAEL: "Scriptum est in evangelio quodam, quod dicitur secundum Hebraeos, si tamen placet suscipere illud, non ad auctoritatem sed ad manifestationem propositae quaestioni" (esto es, "está escrito, en cierto evangelio, que es llamado de los Hebreos, si se place aceptarlo, no como autoridad, sino como manifestación de la cuestión que nos ocupa").


martes, 27 de octubre de 2015

EL REINO DE DIOS:
¡UN GRANO DE MOSTAZA Y LEVADURA!

El Evangelio de hoy (Lucas 13,18-21) nos trae dos pequeñas parábolas acerca del Reino de Dios, por un lado la del granito de mostaza, y por otro lado, la de la levadura, son tan breves que no importa reproducirlas de nuevo:

Jesús dijo entonces: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas". Dijo también: "¿Con qué podré comparar el Reino de Dios?  Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa". 

Y ahora como los discípulos podríamos decir, aunque parecen claras, "Señor, explícanos la parábola" (Cfr. Mateo 13,36), aunque por supuesto no me voy a poner en nombre del Señor a explicaros la parábola, simplemente compartiré lo que a mí me suscita.

Lo primero que me viene a la cabeza respecto del grano de mostaza ¿habéis visto alguno alguna vez? es la pena de la gente que nos hemos convertido en urbanitas, que las cosas del campo nos pillan lejos, y claro, nuestros niños (cuando no nosotros mismos, pensamos en mostaza y automáticamente vemos el bote amarillo, inconfundible, en el supermercado), pero no, un granito de mostaza es verdaderamente ridículo, del tamaño de esos anises de caramelo que comprábamos de niños, efectivamente, ese mismo tamaño, en TIERRA SANTA los venden, dentro de una ampollita de cristal, como colgante, para que te des cuenta de su dimensión y por si lo quieres llevar al cuello. 


Viendo semejante pequeñez, ahora, para entender la parábola deberíamos recurrir, una vez más la gente de ciudad carecemos de imágenes y referentes, a San GOOGLE BENDITO, para ver como es el árbol, o arbusto de la mostaza... Y nos damos cuenta de cuán grande es, comparado con cuán pequeño era... 

El granito de mostaza nos enseña que el Reino de Dios, como bien dice, es "de Dios" por lo que sólo a él le compete que crezca, y sólo a él le incumbe los medios por los que ha de crecer... Que no va a depender tanto de que seamos más altos, más listos, más sabios, más eficaces, más ejecutivos y resolutivos, porque lo que demuestra el grano de mostaza, esa insignificancia, es que "Dios puede sacar hijos de Abrahán de las piedras" (Mateo 3,9), y que "Dios se escoge lo necio del mundo para humillar a los sabios, lo débil de mundo, para humillar a los fuertes" (1 Corintios 1,27), así que todos, sin excepción estamos llamados a construir el Reino de Dios, porque todos somos dignos de ello, y luego, hecha nuestra tarea, la que sea, decir con humildad "siervos inútiles somos, lo que teníamos que hacer lo hicimos" (Lucas 17,10).

En segundo lugar la pregunta ¿cómo se extiende el Reino de Dios? Que vale, que todos hemos hecho un bizcocho casero en casa, alguna vez, sabemos el mecanismo de la levadura, pero ¿cómo se traduce este ser levadura en acciones concretas? La respuesta se me antoja harto sencilla, siempre se nos ha dicho aquello de las matemáticas de los sentimientos, es decir, cuando compartimos una alegría, la que sea, con nuestros familiares, amigos, compañeros del trabajo, vecinos, pareciera que la alegría se multiplica ¿no?, de la misma forma cuando compartimos una pena, una tristeza, una preocupación, la que sea, con nuestros familiares, amigos, compañeros del trabajo, vecinos, pareciera que dicha  pena, tristeza o preocupación se divida, se diluya, se vaya disolviendo ¿no?

Pues con la expansión del Reino de Dios sucede lo mismo... ¿Acaso no dice el comienzo del Evangelio de Marcos "principio de la buena noticia de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios"? (Marcos 1,1) Pues visto lo visto, si la alegría es para compartirla ¿qué haces que no lo estás haciendo ya? recuerda "Gaudii Evangelium" (la alegría del Evangelio) que el Papa FRANCISCO no inventa nada nuevo, sólo nos recuerda lo más básico "regresad al Evangelio, nuestra alegría, anunciad el Evangelio, con alegría" y ya que hablamos de FRANCISCO, la metodología sobre este compartir el Evangelio con alegría nos la da el otro FRANCISCO, el de ASÍS, cuando decía a sus frailecillos: "Predicad el Evangelio, y si es preciso, con palabras" porque sólo la coherencia de nuestra vida, nuestro testimonio, nuestra alegría es la que contagia, e interroga a los demás.

lunes, 26 de octubre de 2015

LA MUJER ENCORVADA...
¡A FUERZA DE MIRARSE EL OMBLIGO!


El Evangelio de hoy (Lucas 13,10-17 ) nos muestra la sanación de la mujer encorvada, lo que de paso suscita otra polémica con los judíos acerca del descanso del Sábado (Shabbat). Mucho podríamos decir de nuevo de la misericordia del Señor "Jesús, al verla, la llamó y le dijo: Mujer, estás curada de tu enfermedad", misericordia aún por encima de la norma establecida "Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?" y de la hipocresía de quienes, erigiéndose en guardianes de la norma y la ortodoxia, como decía el Papa FRANCISCO, hace un par de días, en sus palabras finales a los padres sinodales "quienes quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás" y, sin embargo, a la hora de la verdad, cuando la casuística les toca de cerca, son los primeros en encontrar excepciones, subterfugios y grietas en la norma que defienden "¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?".

Sin embargo se puede hacer otra lectura del Evangelio de hoy si nos fijamos, precisamente, en la enferma, nos dice el Evangelio que llevaba "enferma desde hacía dieciocho años, estaba completamente encorvada", aunque también nos dice que la causa de ello era "un espíritu que la poseía" Podríamos preguntarnos ¿Qué espíritu era éste, cuál es la dolencia de la mujer?... Hace mucho tiempo descubrí una nueva interpretación de este pasaje del Evangelio, quizás muchos ya no os acordéis, hace casi ya cuatro años de ello, y lo aprendí, precisamente, del propio Papa FRANCISCO, cuando aún no era más que el Cardenal argentino JORGE BERGOGLIO, con motivo de las intervenciones que, para hacer tiempo, mientras iban llegando al cónclave el resto de cardenales, en la semana previa al Cónclave, iban haciendo los distintos cardenales en esas congregaciones generales en las que se iban conociendo y opinando sobre los valores y el perfil que debía de tener el nuevo Papa, y los problemas que habría de enfrentar en la Iglesia que le esperaba, no sólo los fieles que hacían guardia en la Plaza de San PEDRO, esperando el anuncio del nuevo pontífice. 

En su intervención, el ahora Papa FRANCISCO, citó precisamente a la mujer encorvada para ilustrar uno de los males más extendidos, en la Iglesia, y en todos sus niveles, desde los cardenales, a los simples fieles, pasando por los obispos, y era el de la "autorreferencialidad", lo llamaba él, es decir el vicio de "tanto mirarnos el ombligo", creyéndonos el centro del mundo, pero sin dialogar con el mundo, que terminamos encorvados, a fuerza de la costumbre de no querer ver nada más que nuestro centro, nuestro universo, nuestra razón, haciendo inútil todo esfuerzo por ponernos derechos, erguidos, y ver al resto de nuestros hermanos, a los ojos, descubrir que hay más formas de pensar, de vivir, de creer, de enfrentar la vida que la que creemos única, como único es ese ombligo al que miramos. 

Pero, como se suele decir, todo tiene remedio, siempre y cuando nos pongamos confiadamente en las manos del Señor, así lo hizo la mujer encorvada, que fue capaz, por una vez en su vida, de salir de su "autorreferencialiad" y ponerse en las manos de otro, tuvo la suerte de que fuera el Señor, lo que además le valió la sanación... Que seamos capaces, Evangelio en mano, de darnos cuenta de que la única forma que tenemos de vencer nuestro ombliguismo, es hacer el esfuerzo de ponernos de pie, alzarnos, erguirnos, y con la ayuda del Señor, empezar a caminar con valores nuevos, con referencias, nuevas, con parámetros nuevos.

domingo, 25 de octubre de 2015

¿QUIÉN SERÁ EL CIEGO, BARTIMEO O NOSOTROS?

Dice el refrán granadino, conocidísimo gracias a nuestro turismo: "Dale, limosna, mujer, que no hay nada como la pena de ser ciergo en GRANADA", y es que es una pena perderse la belleza de nuestra ciudad, pues algo parecido se le podría decir, precisamente, al ciego BARTIMEO, protagonista del Evangelio de hoy (Marcos 10,46-52), precisamente, en la ciudad de JERICÓ, la que tiene a gala, entre otras cosas, ser la ciudad más antigua del mundo, y antes que la sanación del ciego en JERICÓ, aparte del episodio de la caída de las "célebres murallas" se verificó otra importante acción divina en aras de su misericordia, nos lo cuenta el Segundo Libro de los Reyes:

Los habitantes de Jericó dijeron a Eliseo: El emplazamiento de la villa es bueno, como el señor puede ver. Pero el agua es malsana y hace abortar a las mujeres. Eliseo contestó: Traedme un plato nuevo con sal. Cuando se lo llevaron, fue al manantial, echó allí la sal y dijo: Así dice el Señor: Yo purifico estas aguas. Ya no saldrá de aquí muerte ni esterilidad. Y el agua se volvió potable hasta el día de hoy, conforme a lo que dijo Eliseo. (2 Reyes 2,19-22)


Y es que JERICÓ es toda una sorpresa para el visitante, por un lado tenemos las ruinas de la ciudad derruída y saqueada tras las cáidas de sus muralles, que se encuentra en un paraje desértico y estéril, vamos, un auténtico pedregal, a continuación se encuentra el nacimiento de agua, la fuente de ELISEO, antes referida y a partir de ahí, JERICÓ es un gran vergel, de una gran belleza, especialmente por sus palmeras. 


El agua, evidentemente, marca la frontera, real, entre el desierto y el vergel, entre la vida y la muerte... siguiendo con este juego de palabras no cabe duda de que nuestro sentido de la vista, en muchos casos, marca esa diferencia entre la luz y la oscuridad, quien es ciego de nacimiento seguramente suplirá esta carencia con sus otros sentidos, interpretará la realidad de forma diferente a nosotros, que desconocemos, pero quien se queda ciego después de haber visto, debemos de entender, pasa por un sufrimiento y una pérdida mayor, de la misma manera, quienes pecamos sabemos también que el pecado marca el límite entre el gozo y la pena, la tristeza y la alegría, el querer y no poder...

Quizás por eso, el ciego del Evangelio de hoy une a su petición ambas realidades, la de pecador y la de su discapacidad: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!" y "Maestro, que yo pueda ver", y no es porque yo piense que ser ciego sea causa de ser pecador (o me contradiría con lo que dije ayer), sino que el ciego recurre al Señor para que restaure ambas realidades, ambas sombras, ambas pérdidas. 

También nos dice el Evangelio de hoy que el ciego supo hacerse el encontradizo con el Señor, para empezar estaba situado en medio de su camino, por donde debía pasar el Señor con sus discípulos, por dos veces llama su atención a voz en grito "¡Hijo de David, ten piedad de mí!", hasta que finalmente le dicen "¡Hijo de David, ten piedad de mí!"... Resulta curioso que antes de la revelación de Jesucristo al mundo, por medio de su Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección, todos los personajes bíblicos tuvieron que ir a tientas en su relación con Dios, para ellos la fe era un constante juego de tira y afloja, de ensayo y error, un ir dando palos de ciego, precisamente, de ciego, y que sin embargo, miles de años después, pese a tener la confirmación de que el Señor ha resucitado, pese a que nuestra fe -desde que "la cosa comenzase en GALILEA" (Hechos 10,37)- debería estar a años luz de aquellos que nos precedieron, cosa que, por cierto también dijo el Señor "Dichosos vosotros porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron" (Mateo 13,17) y sin embargo seamos incapaces de poder decir, a boca llena, como dice el Señor al ciego: "Anda, tu fe te ha curado", tu fe te ha salvado.

Quizás la enseñanza del Evangelio de hoy sea recordarnos que hay que hacer todo lo posible por hacernos los encontradizos con el Señor, tenemos el Evangelio, tenemos la Iglesia, tenemos los Sacramentos, y muchos de nosotros "seguimos sin ver", o aunque nos hagamos los encontradizos con el Señor, si pese a ello, seguimos en tiniebla, duda, soledad, que insistamos, que sigamos haciéndonos pesados "¡Hijo de David, ten piedad de mí!" hasta que alguien nos diga "¡Ánimo, el Señor te llama!", porque si después de todo esto seguimos afirmando, que no encontramos al Señor, seguramente será que la pena ya no sea la de "ser ciego en GRANADA, o en JERICÓ", sino la pena de "no hay peor ciego que el que no quiere ver"...

sábado, 24 de octubre de 2015

¿ACASO NOS CREEMOS BUENOS?
¿ES QUE DIOS CASTIGA?


El Evangelio de hoy (Lucas 13,1-9) viene a sacarnos de una falsa percepción que tenemos acerca de la justicia divina, puede que, quienes como yo, cuando tu madre -de pequeño- te advertía diciendo "¡Niño, bájate de ahí!" y no le hacías caso, y al final, te caías, entonces tu madre te decía "¿Ves? ¡El Señor te ha castigado!" (¡Cómo le gustaba a mi madre ese refranillo para refrendar su autoridad!), debamos este error a nuestra educación, puede que, en otros casos, estemos tan cegados por nuestra propia bondad y justificación que, viendo las desgracias de los demás, digamos mentalmente como el fariseo del Evangelio (Lucas 18,11) "Gracias, Señor, por no ser como éstos (los pecadores)", o aquella otra barbaridad que se me contó una vez de alguien que justificaba el cáncer de una persona diciendo que "sin duda se debería a su pecado", y es que el Señor viene a decirnos hoy que, puesto que el Dios nada quiere de malo para nosotros, ni la muerte, ya dice la Escritura que "Dios es un Dios de vivos y no de muertos" (Marcos 12,27), y que "es compasivo y misericordioso" (Salmo 102,1), y a mayor abundamiento "mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles" (Salmo 116,15), de lo que se deduce que nada de lo malo que nos pase, ni la enfermedad, ni la muerte, nos viene del Señor, que esta no es su forma de castigar, de enmendar o de corregirnos, mucho menos la muerte, lo confirma el Señor cuando dice: 

¿Creéis que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 

Por eso, cuando asistamos a la enfermedad, a la mala suerte, a la desgracia de alguien, no vayamos a cometer la barbaridad, con un falso pietismo, intentar consolarle o recriminarle haciéndole ver que pareciera que es culpa suya por su pecado, mira que muchas veces, de esta forma, lo que hacemos, lejos de empatizar con el dolor ajeno, es ahondar en la herida, encima, la persona que sufre se creerá que es culpa suya. Y no hay más culpa en esas personas que en la nuestra propia, y no hay más vida que la que necesitemos para levantarnos, una y otra vez, las que hagan falta, y decir, como el publicano, antítesis del fariseo, diciendo "Señor, tened piedad de mí, que soy un pecador" (Lucas 18,13), pues como dice el Señor en este Evangelio de hoy "convertíos", y teniendo en cuenta, como la viña de la parábola que usa el Señor en este mismo Evangelio de hoy, que el Señor, además, es paciente, y siempre nos dará una segunda oportunidad "Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante."


Y esto que decimos a nivel personal, por supuesto, que lo sea también a nivel más global, como se dice, ahora, ni las guerras, ni los terremotos, ni las inundaciones, ni los incendios forestales, ni la situación geopolítica mundial, nada de eso, es responsabilidad de los pueblos que la padecen, y ni mucho menos, todas esas desgracias son ningún tipo de "castigo divino" a dichas naciones, y el que así lo crea, se equivoca, al tenor del Evangelio de hoy, y sobretodo, porque yendo más atrás, basta con mirar al cielo y ver que siempre, siempre, asoma el arco-iris, la prenda de que Dios jamás volverá a usar los elementos de la naturaleza contra el hombre, que es la promesa que hizo a toda la humanidad en la persona de NOÉ.


viernes, 23 de octubre de 2015

AVISO METEREOLÓGICO
¡SE ACERCA EL TIFÓN FRANCISCO!


PARTE METEREOLÓGICO:

Según afirma el INSTITUTO NACIONAL DE METEREOLOGÍA se acerca un tifón, de nombre FRANCISCO, ante el que los medios de seguridad del Estado creen conveniente advertir a la población para que adopte una serie de medidas, de cara a que el tifón pase de la mejor manera posible por nuestros territorios. Al parecer, este tifón viene empujando con fuerza, y parece imparable, ha supuesto toda una borrasca, que no ha dejado indiferente a nadie, y ha causado especial impacto por los territorios por los que ya ha pasado, como en CUBA, ESTADOS UNIDOS, BOLIVIA, ECUADOR, PARAGUAY.... aunque se espera que en próximas horas el tifón FRANCISCO desvíe su rumbo, y pase por ÁFRICA, así que la vieja EUROPA puede sentirse segura, no vaya a ser que el tifón nos afecte en algo.


Sin embargo, el tifón FRANCISCO ha dejado ya algunas consecuencias entre la población civil: Según se constata por los medios de comunicación, pese a ser una borrasca de gran envergadura, más bien una auténtica ciclogénesis explosiva, viene acompañado de temperaturas extremas, que hay quien a su paso siente que se le caldea el alma y el corazón, mientras que otros manifiestan quedarse fríos, una cosa es cierta, nadie ha dicho nunca haber permanecido tibio... aunque se encuentre en su recorrido con un frente de fuertes anticiclones, mucho se temen las autoridades de que el ciclón logrará anteponerse a ellos, imponiendo sus efectos... Y es que las gentes han comenzado a llenar, en previsión, las Iglesias, los hospitales, los orfanatos, los colegios, las casas religiosas, los centros de acogida, los monasterios... ¡hasta los prostíbulos! y son muchas las mujeres, niños, familias enteras, prostitutas, pecadores, ancianos, inmigrantes, refugiados... que han comenzado a volver a las iglesias...


Por su parte los religiosos, religiosas, obispos y sacerdotes de todas partes, amén de los misioneros se preparan, a marchas forzadas, para estar lo mejor preparados posibles ante la llegada del tifón FRANCISCO, por experiencia, la Iglesia sabe que cuando viene el viento, y viene, y fuerte, que sopla donde quiere, como quiere, cuando quiere... lo único que se puede hacer es colaborar a que el viento pase, a que el fuego prenda, a que la lluvia refresque y renueve, de nada vale ponerle obstáculos al viento, como de nada sirve ponerle puertas al campo...

Aunque, sea como fuere, como dice el Evangelio de hoy (Lucas 12,54-59), tampoco es que nadie tenga que tomarse en serio mis palabras, al fin y al cabo, esto no pasa de ser un simple parte metereológico, igual de falible como éste que hace la predicción y que estas líneas suscribe, pero de la misma manera, al menos, pierdo el tiempo indagando en los signos de los tiempos, y ¡ay de mí, si me equivoco!, que la gente perdona todo, menos que el hombre del tiempo se equivoque, pero bueno, eso será algo que está por ver, a no ser que, mañana, tengamos que emitir otro parte.

Y esto es todo. 


jueves, 22 de octubre de 2015

¡ABRID LAS PUERTAS A CRISTO, NO TENGÁIS MIEDO,
Y QUE SU FUEGO INFLAME VUESTROS CORAZONES!

Dice el Señor en el Evangelio de hoy (Lucas 12,49-53) "Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!", las implicaciones personales de esta afirmación se refieren a las divisiones que va a traer consigo la persona del Señor, ya dijo el profeta ISAÍAS que el Señor sería "piedra de tropiezo para los que se pierden, roca segura para los que se salvan" (Cfr. Isaías 8,14), de ahí que entre los que siguen al Señor, y los que le niegan, puedan producirse divisiones sociales, e incluso, siguiendo el ejemplo dado por el Señor, en las mismas familias.


Espiritualmente, "este fuego" que el Señor quiere que se propague, a decir verdad, bien pronto prendió en los discípulos y en sus demás seguidores, de esta forma, bien que tras su encuentro por el camino, pudieron los discípulos de EMAÚS decir "¿No ardía acaso nuestro corazón al explicarnos las Escrituras y al partir del pan?" (Cfr. Lucas 24,32). Pues hoy, además, que es Jueves Eucarístico hagamonos los encontradizos con el Señor, acerquémonos al Sol de Justicia, que no quema, para que nos dejemos deslumbrar por su presencia, a este respecto dice RAINIERO CANTALAMESSA, capuchino, en su libro "La Eucaristía, nuestra santificación":

¡Seamos como las hojas de los árboles, como las hojas verdes que fijan el alimento a la luz del sol! Seamos almas eucarísticas que, contemplando al “sol de justicia” (Malaquías 4,2) que es Jesús-Eucaristía, fijemos en nosotros el alimento que es el Espíritu santo, para beneficio de todo el árbol, que es la Santa Iglesia. Eso mismo que dice el apóstol cuando escribe “todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la Gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosa, así es como actúa el Señor, que es el Espíritu” (2 Corintios 3,18).

En el libro del Éxodo leemos que cuando “Moisés bajó del Monte Sinaí (…) no se había dado cuenta de que la piel de su rostro se había vuelto radiante tras hablar con el Señor” (Éxodo 34,29) MOISÉS no lo sabía, tampoco lo podemos saber nosotros, quizá no sea ni bueno que nos diéramos cuenta nosotros de ello, pero quizás pueda suceder que también nosotros, viniendo de un rato de adoración eucarística, cualquiera se diera cuenta de que nuestro rostro se había hecho radiante porque hemos contemplado al Señor. Sería el don más grande que podríamos ofrecer a nuestros hermanos.

Y además, conmemoramos hoy a San JUAN PABLO II, el misionero por excelencia, que bien gastó su vida, hasta el final, haciendo precisamente esto,prender en los corazones de todos el fuego de la Palabra y de la Eucaristía, multitudes enteras se inflamaban al escuchar su voz y sus palabras. Si tenemos en cuenta que su papado transcurrió entre los años 1.978-2.005, y que yo nací en el año 1.975, puedo afirmar de él, sin temor a equivocarme, que fue el Papa de mi vida, ya que ambas se solaparon durante muchísimo tiempo, puesto que del futuro de la durabilidad de mi vida y del resto de Papas no puedo opinar evidentemente.

Se podría decir mucho de San JUAN PABLO II, yo sólo quiero, a modo de homenaje, compartir con todos vosotros, una vez más, las palabras de inicio de su pontificado, hechas himno de su beatificación, de forma magistral, por Monseñor MARCO FRISINA, director del Coro Diocesano de ROMA:

¡Abrid las puertas a Cristo, no tengáis miedo, descerrajad los portones al amor de Dios!


martes, 20 de octubre de 2015

DICHOSOS SI LLEGA EL SEÑOR A MEDIANOCHE,
FELICES SI LLEGA EL SEÑOR ANTES DEL ALBA



Leo el Evangelio de hoy (Lucas 12.35-38), tres versículos, de nuevo algo tan breve que no entorpece el compartirlo de nuevo:

Jesús dijo a sus discípulos: "Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.  Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.  ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!"

Evidentemente el Señor nos invita a velar, a orar, a saber esperar, no cabe duda de que es un texto que invita a la oración "¡que el Señor os encuentre velando!", aunque quisiera insistir que más que invitarnos a orar, lo que es indiscutible, lo que nos ofrece es el momento ideal para orar... En efecto, esto es lo que siento al escuchar las palabras del Señor diciendo: "¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra velando!" 

Es verdad, no es tanto que no sepamos orar, porque todos sabemos pedir, como decía mi madre cuando éramos pequeños "¡Qué hartura de niños, todo el día pidiendo, parece que os ha hecho la boca un fraile!" (¡Ah, de esos refranillos andaluces...!), y ya sabemos que el grueso de nuestra oración casi siempre es de petición, somos poco dados a dar gracias, como aquellos diez leprosos sanados por el Señor, del que sólo uno volvió para ser agradecido, más nos cuesta la oración de alabanza, el dar Gloria a Dios de forma espontánea, alegre, gozosa, sin esperar nada a cambio, sólo por el Señor mismo... Y por muy torpes que seamos orando, incultos en las palabras, o fríos en el corazón, todos, al menos, sabemos abrir los labios y pronunciar "Padre nuestro, que estás en los cielos...." , entonces si el problema no es que sepamos rezar, habrá que achacarlo a que, quizás, no escogemos el momento adecuado para ello.


No me digáis que no, muchas veces, cuando al final del día, nos damos cuenta de que no hemos orado nada, o casi nada, enseguida escuchamos esa vocecita interior que nos dice "¡Es que las prisas del día, el trabajo, los niños, la casa, las ocupaciones, dejan poco margen para orar.... mañana encontraré un hueco!", y aunque otras veces intentemos consolarnos con esas palabras de Santa TERESA de que "Dios anda entre pucheros", mostradme alguien (fuera de un convento de clausura, por supuesto) que dedique los diez minutos que tardan, por ejemplo, los fideos en hervir dentro de la sopa de la cena, para "echarse unos rezos", o salvo que lleves en el MP3 del coche el rosario ya preparado, dudo mucho que nadie rece en un semáforo, por más que queramos justificarnos diciendo que "oramos en los acontecimientos del día", porque esto es más buena intención que realidad....

El Señor insiste en dos momentos del día específicos, de estas condiciones no hay excusa que nos valga... "¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra velando!", quizás, por esta razón, la Iglesia, haciendo suyas estas palabras del Señor "el alba y la medianoche", vamos a decir, el principio y el final de la jornada, es por lo que ha establecido, en ambos momentos temporales, el rezo de las Laudes y las Vísperas. 


En efecto, si durante la jornada nos es difícil orar, hagámoslo al principio de la misma, es bastante sencillo, basta con poner el despertador un poquito antes, quizás aprovechar ese momento, como yo digo, en el que el resto de los de casa duermen, apenas hay tráfico o ruido en las calles, los pajarillos balbucean la llegada del nuevo día, y uno se encuentra en la frontera del día que está por nacer, casi por conquistar, entonces en ese silencio, sea de una hora, de media o de veinte minutos ¡qué menos!, uno sí que puede orar tranquilo y sin distracciones... Yo lo llamo mi momento CCV (acrónimo de Café, Cigarro y Vela) cuando soy capaz de orar, despertándome con un cafelito, saboreando un cigarro de forma pausada a la luz de una vela... 


Si lo preferís, hacedlo al revés, al final del día, cuando todos se acuesten, cuando descienda el ruido de la calle, cuando la ciudad parezca detenerse, cuando sólo la luz de la luna ilumina, y las estrellas parecen ser vuestros testigos, orad de la misma manera. Con calma, remansando el cansancio, los logros, los éxitos y los golpes de la vida del día que se va en la oración.

Y sí, el Señor es listo, sabe que cuando venga, ha de ser de mañana, o de anochecida, porque así puede, sólo puede, que nos pille orando... ¡Cómo se le ocurra venir un lunes a las dos y media de la tarde nos encuentra a todos, jurando en arameo, atrapados en el coche, en un atasco, con los niños dando guerra en el asiento de atrás, los peatones acelerados y el vecino del coche de al lado gritando no se qué sobre el mastuerzo del municipal que os tiene retenidos! Y va a ser que no, que no es precisamente que estemos orando...

lunes, 19 de octubre de 2015

NI LA MORTAJA TIENE BOLSILLOS...
¡NI DETRÁS DEL FÉRETRO VA EL CAMIÓN DE LA MUDANZA!

El Evangelio de hoy (Lucas 12,13-21) nos dice, por boca del Señor que "insensato, si esta misma noche murieras. ¿para quién será lo que has amontonado? Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios", lo que me recuerda esa otra anécdota, referida por el Papa FRANCISCO aunque no es suya, sino de unas palabras de su abuela, que solía repetir a todos sus nietos, para advertirles precisamente de lo mismo "recordad siempre que la mortaja no tiene bolsillos", y un compañero del trabajo me refería hace poco, en el mismo sentido "¿Es que tú alguna vez has visto un coche fúnebre seguido por el camión de la mudanza?".

Dicen las primeras biografías de San FRANCISCO que, durante los primeros atisbos de su conversión, andaba melancólico y ausente, aunque a la par muy gozoso, es como si siguiera participando de todas las chanzas de sus amigos de siempre, pero sin involucrarse del todo, hasta tal punto que sus amigos llegaron a creer, para explicar este cuadro sintomático que "estaba enamorado" y ese sería el motivo de su apatía, su alegría y sus constantes suspiros, vamos lo que se dice vulgarmente "mal de amores", hasta el punto de que cuando le preguntaron abiertamente por el tema "¿Pretendes casarte, Francisco?" a lo que él respondió "Me desposaré con una mujer la más noble y bella que jamás hayáis visto, y que superará a todas por su estampa y que entre todas descollará por su sabiduría». (Vida de San FRANCISCO de TOMÁS DE CELANO, Capítulo VII). A partir de aquí y por el devenir de los acontecimientos posteriores es por lo que surge la idea de las bodas o alianza de San FRANCISCO con la DAMA POBREZA (retomada en otra obra, de 1227, titulada "Sacrum Commercium" de autor discutido) que trata este tema en exclusiva. En palabras del propio DANTE, cuando San FRANCISCO, renegando de su padre y de sus riquezas, desnudándose en presencia del Obispo de Asís comenzó a recitar el "Padrenuestro", es cuando definitivamente se consumó este desposorio con la DAMA POBREZA.

Todos estamos llamados a vivir pobre y humildemente, sin llegar a ser miserables, que es cosa distinta, al menos desde el Evangelio, no hace falta llegar a los extremos de San FRANCISCO y los franciscanos, si es que uno no está llamado a vivir este carisma de forma especial (aunque todos los religiosos actúen en pobreza, obediencia y castidad). Sin embargo, no menos cierto, es que en las actuales circunstancias la pobreza empieza a convertirse en algo habitual en nuestras vidas, y lo peor de todo, sin ser de aquellos, que dicen los medios de comunicación finamente "que están en riesgo de exclusión social", sino por esta situación de crisis y las limitaciones que nos van imponiendo, y lo que es peor, pese a estar trabajando, que encima, parece el "summum" de la riqueza, cuando debería ser un derecho de todos.

Porque pobreza es que en las actuales circunstancias todos te recuerden, como una especie de jaculatoria, que "tener trabajo hoy en día es una bendición", que en esta casa "el fin de mes" empiece el día doce de cada mes, porque el salario es tan exiguo que sólo alcanza para pagar, pagar y pagar, aquello que no son más que otras necesidades básicas: el agua, la luz, el teléfono...y poco más.


Porque pobreza es que a primeros de mes, recién cobrada la nómina, en esta casa "llamar al restaurante chino" sea un lujo, por aquello de hacer algo diferente, con ilusión; o que ir al cine, tomarse una cerveza o un café en la calle se considere un lujo innecesario, cuando no se hace, sin más remedio ¡alguna vida social hemos de tener!, porque si pagas tú, encima te queda el cargo de conciencia de un gasto que se podía haber evitado, y si aceptas que sean otros los que te inviten a ese café o esa cerveza, te sientes mísero porque crees que parece que haces de la pobreza excusa para ir de gorrón, o te pasas por ser un ser antisocial a fuerza de ir rechazando invitaciones a cumpleaños, bodas, bautizos, celebraciones, comidas, cenas... de los demás, para evitar, precisamente estos dilemas.

Porque pobreza es que, con cuarenta años bien puestos, la ropa te la siga comprando tu madre, no tanto porque no comparta tu forma de vestir, sino porque se da cuenta de que "donde no hay no hay" y es su forma de ayudar, aprovechando las excusas de cumpleaños, santos o Reyes, para comprarte esos pijamas, jerseys, camisas o pantalones que tú no te puedes comprar, o irías hecho un desastre con la misma ropa desgastada de hace lustros, hoy mismo se ha presentado en el trabajo una tía mía "comisionada por mi madre" para traerme dos juegos de toallas, y según me refiere mi propia madre por teléfono -pues vive en otra localidad- "viene de camino un paquete con un anorak y paños de cocina"....

Porque pobreza es ir a comprar al supermercado, un tarro de garbanzos, para una lata de callos, que por misericordia de Dios, has encontrado "muerta de risa" en la despensa y que encima te falten veinte céntimos, y te quedes en la cola del supermercado casi con lágrimas en los ojos, y la cajera, adivinando tu mirada te diga "yo te los presto", o que te fíen en la tiendecilla del barrio, no tanto por lo que eres, sino porque saben que eres pobre, pero honrado, una buena persona y que, encima, está ayudando a otros...



Porque pobreza es pese a lo anterior, el compromiso de ayudar, desde esta casa, a una señora del barrio, que vive sola, tiene ochenta años, no se maneja con los servicios sociales, y que que está empezando a dar señales de demencia senil porque llama "DNI" al "bono transporte", haciéndole todos los meses un suministrillo de comida, a veces más generoso, a veces más exiguo, sacándolo, mejor dicho quitándolo, literalmente, de lo nuestro.

Pobreza es estar enfermo, de algo medio raro, aunque crónico, de cierto riesgo y descuidar el seguimiento de la enfermedad, porque con razón o sin ella, cuando alcanzo picos de peligrosidad en el seguimiento de la misma, me da reparo darme de baja en el trabajo, no sólo porque "te largan cien euros de la nómina" sólo por los tres primeros días de baja -justificados o no- (gracias reforma laboral, nunca bien ponderada), sino porque vives con el temor de a ver si a la empresa le da por sustituirte por otro trabajador que les merezca más la pena, en el sentido de no tener una enfermedad crónica incurable que no deja de ser un auténtico "coñazo" para la empresa cada vez que recaigo por aquello de las reestructuraciones del cuadrante, buscar sustitutos o simplemente hacer doblar al resto de tus compañeros para suplirte...

Pobreza es que, pese a que mucha gente no lo entienda, o nos regañe por ello, tener dos perrillos en casa, con el compromiso de que, igualmente hay que alimentarlos, cubrir sus necesidades médicas (revisiones, veterinarios, vacunas) pero con el convencimiento de que en ellos "como las aves del cielo y las florecillas del campo" se muestra la Providencia de Dios, porque en esta casas son un recordatorio permanente de que "si nosotros cuidamos de ellos, providentemente, de la misma manera el Señor velará por nosotros"... Porque como siempre les decimos, cuando se ponen muy pesados, cuando llega su hora de comer "¡No protestéis tanto que, a veces, sois los únicos que coméis en esta casa!", porque por muy mal que vaya todo, muy vacía que esté la despensa o el frigorífico, las criaturas han tenido siempre, por opción, un cacho de pan o un cuenco de arroz, antes que nosotros mismos.

Aunque no nos quejamos, seguimos caminando, pareciera que la DAMA POBREZA, al contrario de lo que sucedía con San FRANCISCO, que él mismo se la buscó, la rondó cual enamorado y se desposó con ella, es la que, a la inversa, anda rondándonos y siguiéndonos a nosotros, ante lo cual, sólo nos queda decir, con un suspiro, sincero, del corazón "¡Bendito sea Dios, Aleluya!"

domingo, 18 de octubre de 2015

EL QUE QUIERA SER EL PRIMERO, QUE SIRVA
¡Servir, servir y servir.... no hay otro camino!"


Del Evangelio de hoy (Marcos 10,35-45), que una vez más, debería suponer todo un aldabonazo a la conciencia de los Padres Sinodales, lo mismo que, por supuesto, a todos nosotros:

Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»


Evidentemente uno no puede darse cuenta de la envergadura de un problema, no al menos, desde el punto de vista ideológico, puramente ideal y racional, sin que haya sido capaz de enfrentarse a él desde un punto de vista real, empírico, tocándole la propia vida... ¡Ah, servir, ser el último....! Había un Padre Sinodal que decía "¿Cómo nosotros, purpurados de la Iglesia, vamos a osar decir una palabra a las familias desde nuestro celibato y nuestra carencia de familia propia?", baste con recordar que hay 270 padres sinodales (entre cardenales, obispos, arzbispos, religiosos y presbíteros) reflexionando sobre la familia en la Iglesia frente a 18 matrimonios invitados a participar en el Sínodo, que aunque yo sea de letras, y no haya estudiado estadística en mi vida, se me antoja que la representatividad está igual de coja que cuando en los anuncios de cremas faciales para las mujeres, que salen en la tele, te dicen "todas las mujeres confirman sentirse más jóvenes y bellas", mientras que en letra chiquitita, a pie de la pantalla, se sobreescribe "sobre una muestra de 74 mujeres", que yo me quedo pensando y digo "pues si hay una población estimada de unos siete mil millones de seres humanos, y la mitad, más o menos son mujeres, es verdad, 74 mujeres de muestra garantizan la eficacia de dicha crema". 

Y uno observa las intervenciones de los Padres Sinodales como el de Monseñor TOMASH PETA, polaco de origen, aunque actualmente es el Presidente de la Conferencia Episcopal de KAZAKHSTÁN (otra de las mini repúblicas europeas orientales de "chichinabo" nacidas tras la disolución de la URSS) que se despacha tan a gusto desperdiciando su precioso tiempo de intervención el Sínodo para decir que "el humo de Satanás se ha infiltrado en el aula sinodal sólo por el simple hecho de permitirse si quiera el lujo de debatir sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar, o considerar que pueda haber algo bueno en las convivencias previas al matrimonio o en las personas homosexuales" y uno, ojiplático, descubre con pena que sin duda alguna este señor nunca ha estado sentado en el confesionario, nunca ha escuchado el testimonio desgarrador de familias en las que haya situaciones como las que, tan alegremente, condena, que si yo hubiese sido otro Padre Sinodal hubiera gritado desde la grada, al más puro estilo JUAN CARLOS I, escuchando las sandeces de HUGO CHAVEZ: "¿Por qué no te callas?" y habría añadido de mi cosecha "¡Tú sí que lo petas, anda, bonico!"

Y ante este panorama uno piensa, además, ¿de esta pandilla hemos de esperar MISERICORDIA el año que viene?, menos mal que siempre me queda el consuelo de que, como dijo el Señor "por sus frutos los conoceréis", muchos padres sinodales deberían quedarse hoy sin comulgar, pero no por los mismos motivos por los que ellos dejan sin comulgar a cientos de fieles por todo el mundo, sino por incumplir las palabras del Evangelio de hoy "servir", a este respecto otro Padre Sinodal durante su intervención citó un proverbio oriental que reza de la siguiente manera "no juzgues a nadie sin ponerte primero en sus zapatos"...

Servir para ser discípulos de Cristo, servir para ser dignos "de un puesto en la Gloria del Señor", servir para que la gente descubra el rostro misericordioso del Padre, Bueno, del Cielo... Y me viene a la mente la imagen del Cardenal O'MALLEY, cortando el césped de la casa de su comunidad religiosa en ESTADOS UNIDOS, que por muy Cardenal, o Superior, de la comunidad que seas, cuando se trata de repartir "las tareas de casa", lo que te toca es lo que te toca, y esta imagen puede que nos choque, sobretodo a nosotros, que estamos tan poco acostumbrados a gestos de este tipo en nuestro propio episcopado que nos parecen increíbles, que aquí se nombra a un nuevo obispo y en seguida nos dicen "el piso donde va a vivir, el secretario que va a tener, el coche que le va a llevar..." y no me digáis que exagero porque hace poco he leído, por ejemplo que, en MONDOÑEDO-FERROL hay rumores de que está a punto de llegarles un nuevo obispo porque "¡Están haciendo reformas y pintando el palacio episcopal!", debe ser que al hipotético sucesor no le gustan los tonos de pared de su antecesor, ¡cómo si esto fuera lo más importante, menos mal que el Señor nació en una cuadra, pero todo debió de ser por falta de previsión, que si el pobre de San JOSÉ llega a contar con un par de días más, al menos como carpintero que era, hubiese entarimado la cuadra inmunda en que nació su hijo, Nuestro Señor!

O me viene aquella otra imagen del Cardenal DOLAN, también en los EE.UU, repartiendo, el Miércoles de Ceniza, inmediatamente después de la imposición de la ceniza, con su gorrilla y su delantal, repartiendo bolsas de comida entre los indigentes de la ciudad, para demostrar que el primer gesto de arrepentimiento cuaresmal se ha de manifestar en la atención y la solicitud hacia los más pobres, mientras que si uno acude a nuestras celebraciones cuaresmales, se ha de tragar primero una homilía condenatoria, con todo el repertorio de pecados por el que debemos ponernos en la fila a recibir la ceniza, y después escuchar aquello de "polvo eres, y en polvo te convertirás" que qué manía tienen algunos con la formulita, en vez de aquella otra más comprometida y evangélica de "conviértete y cree en el evangelio", pero seguro que nunca hemos sido invitados después, con nuestro obispo a la cabeza, a salir a repartir comida entre los sin techo de nuestras ciudades.

Luego están los anti-testimonios de los que sirven, sí en efecto, a sus ombligos, como el obispo aquel de ALEMANIA al que tuvieron que "dimitir" por los gastos dispendiosos que estaba realizando, en reformas faraónicas de su palacio episcopal... o el célebre ático de ROUCO VARELA en MADRID,  u aquel otro, que tan cerca nos pilla, que literalmente ha engordado a lo largo de su carrera episcopal, que era un figurín cuando lo eligieron por vez primera, Obispo Auxiliar, que cogió unos kilitos en su primer destino episcopal con titularidad propia y que ahora, en su actual sede, ya no entra por las puertas de la Santa Iglesia Catedral, hasta el punto de que le tienen puesto el mote de "el fresón" (por aquello de que los obispos van de color rosa y los fresones son más gordos que las fresas), que ya es triste que tus fieles, tus sacerdotes, tus religiosos, en vez de llamarte "padre", o "el misericordioso", o "el cercano", o tantas cosas que se puedan decir de un Obispo, incluso las malas, venga a ser por tus proporciones que el pueblo sencillo que has de pastorear te conozca...


Y luego todos aquellos pastores que anda velando por sus ovejas, con un ojo en la norma y otro en las ovejas, y que lejos de ver las vigas de su propia tarea pastoral, no saben ver más que las motas en su rebaño, que en vez de pastorear con misericordia, parece que van patrullando el rebaño, como diciendo "¡A la primera que se esfarríe, le meto un decreto episcopal entre ceja y ceja....!" Tenemos que ayudar, cierto es, como fieles cristianos a nuestros Obispos, es verdad, es algo que también ha sido recordado en el Sínodo, yo propongo que para que nuestros pastores no olviden su tarea "pastorear, servir...." que nos perdamos muchas veces, para que tantas otras tengan que ponerse en camino a buscarnos; que toquemos a sus puertas pidiendo la clemencia de un "cacho pan", sea material o sea espiritual, como en la parábola del vecino inoportuno, si no sale de ellos el hacerlo, como dice el Evangelio, "al menos que sea por el coñazo que damos"; que seamos siempre la oveja negra, la cabra que tira al monte, para que no tengan más remedio que seguirnos por pendientes, matojos, zarzales y caminos intransitables; que les demos trabajo, que si no se nos aburren y ante la falta de actividad, se nos ponen a pintar palacios episcopales.... ¡Será por qué no hay un rebaño balando a sus puertas!