jueves, 31 de marzo de 2016

LA CUENTA DE OMER
Día 5 de Pascua
Faltan 45 días para Pentecostés


Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
que nos has santificado dándonos el tiempo de gracia del Omer.
Hoy es el día quinto, ya faltan cuarenta y cinco días para que tu Santo Espíritu,
Ventolina susurrante en la que el profeta Elías descubrió al Señor, nos unja.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo
que nos has dado a tu hijo, Jesús, nuestro Mesías, como Luz del Mundo,
para que ensalcemos a coro tu brazo victorioso, Señor,
porque su sabiduría ha abierto la boca de los mudos
y ha soltado la lengua de los niños,
hoy es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo,
porque nos has hecho pueblo adquirido por Dios
para proclamar las hazañas del que nos ha llamado
a salir de la tiniebla y entrar en su luz maravillosa.
¡Aleluya! 
(Sab 10,20-21; Sal 117; 1Pe2,9).

Espíritu Santo: 
¡Lávanos! ¡Santifícanos! ¡Purifícanos!
¡Deifícanos! ¡Inúndanos! ¡Báñanos! 
¡Cúranos! ¡Embellécenos con tus preciosos dones!
¡El mundo necesita de un nuevo Pentecostés!
¡El mundo necesita de una deslumbrante manifestación de tu grandeza!
¡Renueva a toda la Iglesia! 
¡Ábrela a la gracia y a la misericordia!
¡Efusiónanos y avívanos de nuevo!
¡Haz llover sobre nosotros y la Iglesia una lluvia de dones y carismas!
¡Llévanos a la Estancia Superior!

¡AMÉN!

NOTA.- Por si alguien aterriza hoy en el blog, y quiere saber de qué se trata nuestra propuesta de oración "La cuenta del Omer: Cincuenta días invocando al Espíritu" que se lea el artículo de ayer (seguid el enlace aquí), en donde se introduce esta piadosa costumbre judía.

 - - - O - - -

Nos narra el Evangelio de hoy (Lucas 24,35-48) que el Señor, ante la incredulidad y la alegría de los discípulos, para demostrarles que “no era un fantasma” hizo algo que nos parece extraño “pedir de comer”… Sin embargo no es algo extraño, me acuerdo –precisamente- de una anécdota que me sucedió siendo niño, tendría yo unos ocho años:


Mi padre (el encargado de poner el Belén en mi casa) lo dejó todo preparado ese año, antes de irse a trabajar, a excepción de la instalación eléctrica, que estaba montada pero faltaba poner el enchufe, sólo había dos cable pelados y nos dijo que no lo tocáramos… Mi madre se fue con mis hermanos pequeños a la calle, y ya sabéis lo que pasa, dile a un niño que no haga algo… ¡y basta para que lo haga!, en efecto, yo me dije “¡total, sólo hay que meter cada cable pelado en un agujero del enchufe!” tal era mi impaciencia en comprobar el efecto del Belén en funcionamiento… Así lo hice ¡y menudo calambrazo me metió aquello!, sin embargo, después de la sorpresa inicial (y creo que de ver una casa del belén humeando por la ventana) mi primer instinto fue ir a la cocina y comerme un trozo de pan… ¡Cómo suena! Era como si chequeando que nuestro instinto más primario, comer, funcionaba, el resto de mí no habría sufrido percance alguno, tanto como decir que seguía vivo.

En el “Libro de Tobías”, en el mismo sentido, cuando el arcángel RAFAEL desvela su identidad dice: “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están al servicio de Dios y tienen acceso ante el Señor de la gloria (…) Aunque me veíais comer, no comía; era pura apariencia” (Tobías 12,16.19) porque, precisamente, los seres espirituales no tienen necesidad de comer, por eso el Señor afirma tajante “¡No soy un fantasma, dadme de comer!”, lo mismo que en las demás apariciones siempre hay comida de por medio (la cena de Emaús, el pez asado junto al mar de Galilea, etc, etc…), porque sólo así se demuestra que el Señor, está vivo de verdad, no es una visión, ni un fantasma… (en un pretendido Evangelio2.0 diríamos que tampoco era “un holograma”).

Decimos, creemos, afirmamos con la fe, que “el Señor ha resucitado, primicia de toda la humanidad”, quizás, para aquellos menos dados a creer sin ver, como yo a los ocho años, tras electrocutarme, aún nos dejó el Señor otro golpe de efecto, si necesitabas pruebas “¡Cómeme, siente que te alimentas de mí! ¿No es esa la prueba de tu misma vida? ¿No soy yo quién te la ofrece? ¿Qué dudas, no temes?” Quizás ahora no veáis la Eucaristía, ese gran misterio de la vida real de Cristo, alimento real, nutriente real, nuestra vida real de una forma tan “espiritualista”… quizás, pensando que uno necesita comer para sentirse vivo, entendáis mejor la necesidad, por ejemplo, de los divorciados vueltos a casar de comulgar realmente, no de forma espiritual como sugieren los teólogos y moralistas inmisericordes, porque se quiera o no, uno necesita comer, mascar, tragar, para saber que se está vivo, en este caso, vivo en la Iglesia, no un fantasma, ni un alma en pena...

miércoles, 30 de marzo de 2016

LA CUENTA DEL OMER
Día 4 de Pascua
Faltan 46 días para Pentecostés


Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
que nos has santificado dándonos el tiempo de gracia del Omer.
Hoy es el día cuarto, ya faltan cuarenta y seis días para que tu Santo Espíritu,
Nube y Columna de Fuego que guiaba al pueblo peregrinante, nos unja.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo
que nos has dado a tu hijo, Jesús, nuestro Mesías, como Luz del Mundo,
Él nos ha dicho: "Venid vosotros, benditos de mi Padre;
heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo";
hoy es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo,
porque nosotros los discípulos hemos conocido al Señor Jesús al partir el pan.
¡Aleluya! 
(Mt 25,34; Sal 117; Lc 24,35).

Espíritu Santo: 
¡Lávanos! ¡Santifícanos! ¡Purifícanos!
¡Deifícanos! ¡Inúndanos! ¡Báñanos! 
¡Cúranos! ¡Embellécenos con tus preciosos dones!
¡El mundo necesita de un nuevo Pentecostés!
¡El mundo necesita de una deslumbrante manifestación de tu grandeza!
¡Renueva a toda la Iglesia! 
¡Ábrela a la gracia y a la misericordia!
¡Efusiónanos y avívanos de nuevo!
¡Haz llover sobre nosotros y la Iglesia una lluvia de dones y carismas!
¡Llévanos a la Estancia Superior!

¡AMÉN!


- - - O - - -


NOTA.- Por si alguien aterriza hoy en el blog, y quiere saber de qué se trata nuestra propuesta de oración "La cuenta del Omer: Cincuenta días invocando al Espíritu" que se lea el artículo de ayer (seguid el enlace aquí), en donde se introduce esta piadosa costumbre judía.

- - - O - - -

Seguimos en esta semana de la octava de Pascua rememorando el acontecimiento gozoso de la resurrección, en este caso en el encuentro con el Señor resucitado de los discípulos itinerantes de EMAÚS. 

¡EL SEÑOR HA RESUCITADO! Y por más que se empeñen los medios de comunicación contrarios al cristianismo, las distintas corrientes de pensamiento, los laicistas, los increyentes... ésta es una gozosa noticia que, más allá de las pruebas tangibles, aunque nos haya quedado "su sepulcro vacío" para más argumento, desde la fe es un hecho incontestable, a la vez que gozoso, ya lo dice San PABLO "Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe" (1 Corintios 15,14), lo curioso es que al principio hasta los propios discípulos creyeron que lo que las mujeres, asustadas y temblorosas, les estaban narrando eran ensoñaciones propias de mujeres, ese histerismo de quien muere su amor y luego cree verlo en todas partes "a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron" (Lucas 24,11), y aunque así fuera, no en vano dice San JUAN del SINAÍ afirma JUAN del SINAÍ: "bendito el que ha adquirido el amor de Dios de tal manera que se comporta como una amante histérica"... 

...Pero no fue así, CRISTO HABÍA RESUCITADO, más allá de una alucinación, de las mujeres, o de los discípulos, pues sería impensable creer que por una alucinación (que ya es difícil sustentar, a sensu contrario, que varias personas tuvieran la misma alucinación, en contextos diferentes, lo que parece casi más milagro que el que se pretende negar); en este punto no me resisto a compartir con vosotros estas magistrales palabras de Monseñor CESAR FRANCO, Obispo de SEGOVIA:

Pablo, fariseo y perseguidor de los cristianos, no creía en la resurrección. Por ello, caminaba a Damasco cuando el Resucitado le salió al encuentro. ¡Cuántas explicaciones han dado a este hecho los racionalistas con tal de no aceptar el testimonio de Pablo de haber visto a Cristo! (...)  Son precisamente las apariciones de Cristo, a personas individuales y en grupo, las que llevaron a la fe a los apóstoles y a la Iglesia naciente. Habría que tacharles de embusteros, ilusos, exaltados, para afirmar algo que no era verdad y que para el pensamiento judío sólo se daría al fin de los tiempos. Por ello, los apóstoles afirman ante la gente y ante los tribunales que Cristo está vivo, que han comido y bebido con él después de resucitar, que han tocado al Verbo de la vida, como le sucedió a Tomás. La Iglesia fundamenta su fe en esta experiencia real de los testigos del Resucitado. Testigos que, por defender la fe, fueron llevados al martirio. ¿Daría alguien la vida por defender una mentira? ¿Es posible imaginar, como pretenden algunas hipótesis fantasiosas, que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús y dieron así origen a la fe cristiana? ¿Se puede explicar la multitud de cristianos que, a lo largo de la historia, han entregado su vida en nombre de Cristo al servicio de los hombres? Una mentira jamás es fecunda y, menos aún, en el orden del espíritu (...) La fe cristiana, por tanto, se fundamenta en el triunfo de Cristo sobre la muerte que permite al hombre tener acceso a él en cada momento histórico. El hombre de ayer, de hoy y de mañana, es contemporáneo de Cristo porque éste le sale al encuentro, le interpela y le ama. La experiencia más genuina de la fe cristiana consiste en esta relación personal, directa, única con el Viviente....

Y en este punto enlazamos con el Evangelio de hoy (Lucas 24,13-35), pidamos que también nosotros seamos capaces de este encuentro personal, vivencial, real, con el Señor resucitado, que como dice el Evangelio de hoy "le reconozcamos cuando nos explica su Palabra", o como dice la archiconocida canción referente a EMAÚS "te conocimos, Señor, al partir el pan", pero sobretodo que sintamos en nuestro corazón esa misma experiencia que nos hace exclamar "¿Acaso no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?"

martes, 29 de marzo de 2016

LA CUENTA DEL OMER
Día 3 de Pascua
Faltan 47 días para Pentecostés


Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
que nos has santificado dándonos el tiempo de gracia del Omer.
Hoy es el día tercero, ya faltan cuarenta y siete días 
para que tu Santo Espíritu,
Manifestación divina que selló 
la alianza en el Sinaí, nos unja.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo
que nos has dado a tu hijo, Jesús, nuestro Mesías, como Luz del Mundo,
Él nos ha dado a beber del agua de la sabiduría, 
se ha hecho fuerza en nosotros y no cederá,
nos ensalzará para siempre;
hoy es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo,
hemos resucitado con Cristo, busquemos los bienes del cielo,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios, 
aspiremos a los bienes de arriba.
¡Aleluya! 
(Si 15,3-4; Sal 117; Col 3,1-2).

Espíritu Santo: 
¡Lávanos! ¡Santifícanos! ¡Purifícanos!
¡Deifícanos! ¡Inúndanos! ¡Báñanos! 
¡Cúranos! ¡Embellécenos con tus preciosos dones!
¡El mundo necesita de un nuevo Pentecostés!
¡El mundo necesita de una deslumbrante manifestación de tu grandeza!
¡Renueva a toda la Iglesia! 
¡Ábrela a la gracia y a la misericordia!
¡Efusiónanos y avívanos de nuevo!
¡Haz llover sobre nosotros y la Iglesia 
una lluvia de dones y carismas!
¡Llévanos a la Estancia Superior!

¡AMÉN!


- - - O - - -


NOTA.- Por si alguien aterriza hoy en el blog, y quiere saber de qué se trata nuestra propuesta de oración "La cuenta del Omer: Cincuenta días invocando al Espíritu" que se lea el artículo de ayer (seguid el enlace aquí), en donde se introduce esta piadosa costumbre judía.


Hoy el Evangelio del día nos narra el encuentro de JESÚS resucitado con MARÍA MAGDALENA, que le confunde con el hortelano que cuida el jardín en el que se encontraban los sepulcros (Juan 20,11-18), y ya que estamos en tiempo pascual, y este encuentro con el Señor resucitado es algo que tenemos que hacer todos nosotros, se me ha ocurrido la siguiente oración:

Señor resucitado,
eres el jardinero de mi alma,
durante mucho tiempo te he esperado,
latente, en el silencio
y aún experimento el invierno en mi alma,
ahora, al nombre de Jesús, resucitado:
"¡Rabboni, Maestro...! ¿Eres tú?"
Arranca de mí el mal del pasado
que sigue creciendo...
Rompe los duros terrones
de la rutina y la costumbre...
Abóname con el sustrato
del desafío y el riesgo...
Entierra profundamente en mi alma
la semilla de tu Palabra...
Cultiva, riega y ablanda
la dureza de mi corazón
hasta que lo hagas rico
en flores y en frutos.


domingo, 27 de marzo de 2016

LA CUENTA DE OMER
Día 2 de Pascua
Faltan 48 días para Pentecostés


Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
que nos has santificado dándonos el tiempo de gracia del Omer.
Hoy es el día segundo, ya faltan cuarenta y ocho días 
para que tu Santo Espíritu, Zarza ardiente que habló a Moisés, nos unja.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo
que nos has dado a tu hijo, Jesús, nuestro Mesías, como Luz del Mundo,
porque Él nos ha introducido en una tierra que mana lecha y miel;
 hoy es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo,
Cristo ha resucitado de entre los muertos, ya no muere más;
la muerte ya no tiene dominio sobre él. ¡Aleluya! 
(Ex 13,5-9; Sal 117; Rom 6,9).

Espíritu Santo:
¡Lávanos! ¡Santifícanos! ¡Purifícanos! 
¡Deifícanos! ¡Inúndanos! ¡Báñanos! 
¡Cúranos! ¡Embellécenos con tus preciosos dones!
¡El mundo necesita de un nuevo Pentecostés!
¡El mundo necesita de una deslumbrante manifestación de tu grandeza!
¡Renueva a toda la Iglesia! 
¡Ábrela a la gracia y a la misericordia!
¡Efusiónanos y avívanos de nuevo!
¡Haz llover sobre nosotros y la Iglesia una lluvia de dones y carismas!
¡Llévanos a la Estancia Superior!

¡AMÉN!

- - - O - - -

NOTA.- Por si alguien aterriza hoy en el blog, y quiere saber de qué se trata nuestra propuesta de oración "La cuenta del Omer: Cincuenta días invocando al Espíritu" que se lea el artículo de ayer (seguid el enlace aquí), en donde se introduce esta piadosa costumbre judía.

¡FELIZ Y SANTA PASCUA!
LA CUENTA DEL OMER


Domingo de Resurrección, todas las promesas se han cumplido, nuestro Señor, "primicia de toda la humanidad" ha resucitado, y nosotros con él, bendita noche que es testigo de nuestra salvación, rotas las antiguas cadenas del pecado y de la muerte, ya podemos afirmar con PABLO, a boca llena -como se dice en ANDALUCÍA- "Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe", por eso sabemos que no nos equivocamos, nuestra esperanza es cierta. A partir de este punto sólo queda desearos una...

¡FELIZ Y SANTA PASCUA!

Por otra parte, los judíos, "nuestros hermanos mayores en la fe" como tantas veces los han llamado cariñosamente en sus textos los Sumos Pontífices, tienen la bella costumbre de celebrar, desde la fecha de su Cena Pascual hasta la fiesta de Pentecostés, en la que se verificó, en la primera comunidad cristiana, la venida del Espíritu Santo, la llamada "CUENTA DEL OMER":

Esta tradición judía tiene su asiento bíblico en la cita contenida en el Levítico (23,15-16): 

"A partir del día siguiente al Sábado, desde el día en que llevéis la gavilla de la ofrenda de balanceo, contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo Sábado y entonces ofreceréis al Señor una ofrenda nueva". 

Para los judíos el tiempo de la CUENTA DEL OMER es un tiempo de crecimiento interior, ya que obliga a la persona a estar cincuenta días orando y meditando, lo que supone un detenerse, de las actividades cotidianas y orar, lo que supone siempre un crecimiento y una maduración espiritual. Es por eso que para ellos es un periodo de semi-duelo, durante el cual está prohibido "cortarse el pelo, afeitarse, escuchar música instrumental, celebrar casamientos, fiestas o cenas en las que se baile". Sin embargo, en medio de la cuenta hay un día festivo, en el que se rebajan estas medidas, y es de fiesta, celebración y alegría, concretamente es el DÍA 33 DEL OMER (llamado en hebreo "Lag Ba'Omer")-. 

Al tratarse el calendario judío de un calendario basado en el ciclo agrícola, es que a partir de la Pascua los judíos -sobretodo en las zonas rurales- ya no rezan pidiendo la lluvia, sino que rezan por la venida del "rocío de la mañana", curiosamente al terminar LA CUENTA DEL OMER, llegaremos a PENTECOSTÉS, en que se hará visible, efectivamente, "el rocío de la mañana", NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO en ALMONTE, con esta cuenta de los días primaveral comienza la temporada de crecimiento de los frutos, que de nuevo, pensando en cristiano, nos lleva a la festividad de PENTECOSTÉS, en la que el Espíritu Santo nos bendecirá con la lluvia de sus dones, carismas y frutos. 

Os invitamos, desde hoy, hasta que celebremos Pentecostés, a seguir esta piadosa costumbre judía que hemos adaptado para vosotros (con la ayuda de una imagen poderosa, de una gran fuerza plástica y poética, que ilustrará cada día un aspecto concreto del Espíritu Santo, que invocaremos desde hoy hasta la gran fiesta de PENTECOSTÉS), y que nos ayudará, junto con MARÍA, a invocar durante la cincuentena pascual:

"¡Ven, Espíritu Santo, ven, y renueva la faz de la Iglesia!" 

Comenzando hoy, Domingo de Resurrección, día 27 de Marzo, la recitación del "Primer Día de la Cuenta del Omer":


Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
que nos has santificado dándonos el tiempo de gracia del Omer.
Hoy es el día primero, ya faltan cuarenta y nueve días 
para que tu Espíritu Santo, soplo y aliento, 
Brisa que aleteaba sobre las aguas como ave sobre sus polluelos, nos unja.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
 que nos has dado a tu hijo, Jesús, nuestro Mesías, como Luz del Mundo,
por que Él ha resucitado, aleluya. A él la gloria y el poder por toda la eternidad.
Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.
Así, pues, ¡Celebremos la Pascua! ¡Aleluya! 
(Lc 24, 34; Ap 1,6; 1Cor 5,7-8).

Espíritu Santo: 
¡Lávanos! ¡Santifícanos! ¡Purifícanos!
¡Deifícanos! ¡Inúndanos! ¡Báñanos! 
¡Cúranos! ¡Embellécenos con tus preciosos dones!
¡El mundo necesita de un nuevo Pentecostés!
¡El mundo necesita de una deslumbrante manifestación de tu grandeza!
¡Renueva a toda la Iglesia! 
¡Ábrela a la gracia y a la misericordia!
¡Efusiónanos y avívanos de nuevo!
¡Haz llover sobre nosotros y la Iglesia una lluvia de dones y carismas!
¡Llévanos a la Estancia Superior!

¡AMÉN!

Nota.- Según la costumbre judía si algún día no se recita, por olvido, la CUENTA DEL OMER, al día siguiente se ha de recitar la totalidad de los días hasta recuperar el retraso, por eso hemos habilitado una página LA CUENTA DEL OMER en este mismo blog donde podréis poneros al día siempre que lo necesitéis (enlace aquí o en las pestañas superiores).

viernes, 25 de marzo de 2016

SÁBADO SANTO
TODO CALMO Y QUEDO PERMANECE...

"Los cipreses se alegran, 
porque desde que mi Siervo yace en tierra, 
no ha venido el leñador a buscarlos"

(Cf. Isaías 14,8)




¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio porque nuestro Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo.

Va a buscar a nuestro primer padre como si fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte. Él, que es al mismo tiempo Dios, e hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y Eva. Tomando Jesús a Adán por la mano, alzándolo, le dice "¡Despierta, tú que duermes, y Cristo será tu luz!"

Yo soy tu Dios, que por ti, y por todos los que son, y por todos los que van a nacer, me he heho hijo, y ahora tengo el poder de decir a todos los que están condenados "¡Salid!", y alos que se encuentran en tinieblas "¡Ilumináos!", y a los que duermen "¡Levantáos!"... Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza; levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí, y yo en tí formamos una sola e indivisible persona.

Por ti, yo tu Dios, me he hecho hijo; por ti, yo tu Señor me he revestido de la condición servil; por ti, yo que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al abismo; por ti me he hecho hombre semejante "a un inválido que tiene su carne entre los muertos"; por ti, que fuiste expulsado del huerto, me he dejado apresar en un huerto y en un huerto he sido crucificado...

Contempla los salivazos de mi cara que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida... los golpes de mi mejilla... los azotes de mi espalda... que he aceptado para aliviar el peso de tus pecados...los clavos que me han sujetado fuertemente al madero...

Dormí en la Cruz, y la lanza atravesó mi costado, por ti, que en el paraíso dormiste y que del costado de Adán nació Eva, tu madre... Levántate, salgamos de aquí; el enemigo te sacó del paraíso, yo te coloco, no ya en el paraíso, sino en el trono celeste; te prohibí que comieras del árbol de la vida que no era sino imagen del árbol de la vida verdadero: Yo soy el verdadero árbol, yo soy el que te da la vida, y ahora te concedo que los ángeles, reconociendo tu dignidad, te sirvan...

(Antigua homilía, primeros siglos, sobre "El grande y Santo Sábado")

jueves, 24 de marzo de 2016

VIERNES SANTO
MI VIA CRUCIS

Todos sabéis, porque lo he compartido en numerosísimas ocasiones que mi devoción más particular y más íntima, mi "dama" como la de San FRANCISCO fuera "la pobreza" es la Cruz, he defendido hasta el extremo la etiqueta en las redes sociales #YoSoyPuebloDeLaCruz para denunciar la persecución y el martirio de nuestros hermanos perseguidos... en este día tengo otras dos tradiciones personales, no perderme, en la medida de lo posible, el VIA CRUCIS del COLISEO desde ROMA (¡en la tele, se entiende, si estuviera allí me muero de la emoción!) y sacar tiempo para escribir y meditar, de paso, mi propio VIA CRUCIS, este año con la novedad de que lo he ilustrado, perdonadme, pero puede que sepa escribir, pero ciertamente, no sé dibujar.

1.- JESÚS ES CONDENADO A MUERTE


El autor de la Ley sometido como hombre a la ley.
¿Se puede juzgar la autoridad?
Juzgamos al político, nuestro servidor público...
Juzgamos al obispo, nuestro pastor...
Juzgamos a nuestro jefe, nuestro patrón...
Juzgamos al anciano, nuestro consejero...
¿Se puede juzgar la autoridad?
- ¿No sabes que tengo autoridad para condenarte?
- ¿No sabes que tu autoridad no vale nada si no te hubiese sido dada?
¿Dónde queda, entonces, la autoridad?
¿Quién juzga a quién?
Y siempre, como siempre, desde siempre,
una mujer, intercesora, en el centro:
- No te metas con ese hombre... es inocente.
- No juzgues a mi marido, Pilatos... es inocente.

2.- JESÚS CARGA CON LA CRUZ A CUESTAS


¡Ha caido la última manzana del árbol de la vida!
¡Se ha secado del todo la higuera maldita!
¡Se pisotea la caña cascada, se troncha el junco débil!
¡se poda el vástago de Jesé antes de su lozanía!
Y con paso vacilante,
arrastrando el peso de la Cruz,
vas dibujando un surco en la tierra,
regándolo con tu sangre,
preparando el campo para la próxima simiente,
que cualquier buen sembrador para sí querría,
a todo lo que crece, en tu nombre, Señor,
dale plenitud.

3.- JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ


¡Que yo no soy responsable de la carga de mis hermanos!
Que a mis hermanos lo que les agobia es el futuro incierto,
les oprime la falta de pan para sus hijos,
les preocupa la ausencia de techo, lecho y alimento,
y son las autoridades, los poderosos, los mercados,
todos los que a mis hermanos someten y hacen caer.,
pero yo... ¡cómo voy a ser responsable
de la carga de mis hermanos!
Al contrario, me mantengo al margen,
y así puedo contemplarlo todo, analizarlo, estudiarlo,
para poder luego recetar soluciones...
Por eso me siento encima de la carga, para tener perspectiva...
¿Cómo voy a ser el responsable de la carga de mis hermanos?
¡Si soy el único que queda para denunciarla!

4.- JESÚS SE ENCUENTRA CON MARÍA, SU MADRE


Jesús ya se encontró con su madre,
fue en la Encarnación y la historia se detuvo.
Este es el momento del encuentro desencarnado...
¡Antinatural para una madre ver morir a un hijo!
¡Ahí el Corazón de María se coronó de espinas!
¡Ahí el Corazón del Hijo se coronó con la Cruz!
Aquí se detuvo de nuevo la historia...
Si el silencio ante Pilatos fue atronador
el silencio de este encuentro grita a todo lo creado.
¿Dónde está, oh Cristo, tu victoria?
¿Dónde está, oh mujer, tu pie pisando a la serpiente?
Silencio... solo el encuentro.

5.- EL CIRINEO AYUDA A JESÚS


Venía del campo...
Le forzaron a ello...
de un trabajo penoso a otro peor...
¿Qué nos irrita más?
¿Trabajar por Cristo? ¿Hacerlo con desgana?
¿Y, para qué? ¡Vaya ayuda inútil! ¡Total, va a morir!
¡Que apechugue con sus fuerzas el que ya está en las últimas!
¿No es eso lo que decimos cuando no queremos ayudar?
Los pobres son responsables por vagos...
Los inmigrantes son todos unos aprovechados...
Las putas lo son por vicio, no por necesidad...
Los parados sólo saben vivir del subsidio...
Quizás cuando nos ocupemos de todos ellos
los toquemos, y así los conozcamos,
y trabajemos por todos ellos, sin ser forzados,
en el corazón de nuestras ciudades.

6.- LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS


Una vez más, como siempre, una mujer,
el sexo débil ¡dicen! plantando cara a la turba, 
entrañas de misericordia las de quienes dan la vida...
¡Qué gesto más humano, más simple, que enjugar un rostro!
¡Benditas manos que tocaron el rostro del Señor!
¡Servir le valió la prenda de Cristo!
¿No lavó el Señor los pies a los discípulos para enseñarnos a servir?
¿No nos enseña la Verónica que sirviendo retenemos al Señor con nosotros?
Aprendamos a servir a nuestros hermanos,
que veamos en ellos la verdadera imagen (vero icono) de Cristo,
donde tocar sus llagas, tocar su cuerpo,
imprimirle en nuestro corazón,
quedarnos con la prenda...
¡Para poder mostrarlo a otros!

7.- JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ


¡Pastor que por sus ovejas muere!
¡Cordero que por nosotros va camino del matadero!
Tropezar es por descuido, caer es por fatiga...
Un báculo sirve de apoyo al caminante,
da seguridad al peregrino, es defensa del pastor,
protege a las ovejas, ahuyenta a los lobos...
Y para ti la Cruz se convierte, por nosotros,
en tropiezo en medio de tu camino,
a tu paso las ovejas huyen y se dispersan, 
los lobos se sienten seguros en su victoria,
ni siquiera la Cruz te sirve de báculo en tu caída.

8.- JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN


Despreciado, humillado,
como cordero llevado al matadero,
sin apariencia huamana,
desfigurado, como un gusano,
y sin embargo...
¡Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, 
si por ventura véis a mi amado,
decidle que adolezco, peno y muero por él!

9.- JESÚS CAE POR TERCERA VEZ


Como se suele decir
cuando vemos a juestros enemigos caer...
¡Ahora te tengo donde yo quería!
Aplastado, indefenso, cercado, humillado...
¡Ya te tengo contra las tablas!
¡Ya está preparado el golpe de gracia!
He aquí mi triunfo y mi victoria
porque en el fondo me reconforta más
que echar mi manto al paso de Cristo
el pasar con paso decidido por encima
de todos aquellos que puedo usar como felpudos...
Porque soy más una turba de "¡Crucíficalo!"
que unos pocos niños de "¡Hosanna!"

10.- JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS


Y, finalmente, Dios hizo al hombre
"a su imagen y su semejanza"
¡Dios hecho hombre, es un misterio, Encarnación!
¡Pero qué bien sabemos despojar al hombre
de su dignidad de hombre!
Quítale sus bienes, déjalo sin trabajo,
arrójalo al hambre y a la desesperación,
déjalo en la calle, niégale la ayuda,
pisotea su fama, destruye su honra...
¡Desnúdalo, hummíllalo!
Hazle sentir como si Dios mismo
guardara silencio en esta hora...

11.- JESÚS ES CLAVADO A LA CRUZ


Hipócrita yo, que mañana,
querré meter el dedo en la llaga
dejado por el agujero que hoy
en tus manos taladro indolente,
sin abarcar el monto de mi pecado...
¿Querré comprobar que has resucitado?
¿O querré darme cuenta de mi fracaso
en todo aquello que arguyo para deshacerme
de todos los hermanos que entorpecen mi ascenso?

12.- JESÚS MUERE EN LA CRUZ


Sin palabras... siempre quedaré sin palabras...
Resuena en la asamblea la convocatoria
para adorar el misterio de la infamia: la CRUZ
¡Mirad, este es el árbol de la Cruz,
donde estuvo clavada, la salvación del mundo,
venid a adorarla!
Y una vez más sólo puedo hablar con mi cuerpo
de rodillas, sin palabras,
¡Porque ante ti, no caben más posturas,
que adorar!

13.- JESÚS MUERTO EN BRAZOS DE SU MADRE


Un vástago brotará del tronco de Jesé...
María, bendito es el fruto de tu vientre...
¡Se puede maldecir una higuera sin frutos!
Pero no podemos maldecir el árbol de la Cruz,
María, te entregamos el fruto del árbol de la Cruz,
en su sazón, ya ha madurado...
"Todo está consumado"
María, la que ha creido,
entierra el fruto de su vientre,
conservando la palabra en su corazón:
"Si el grano de trigo, no muere en la tierra,
es imposible, que nazca fruto"

14.- JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO


Como las semillas 
que se rompen al pudrir,
han de ser las vidas 
que se entregan al Señor,
no queramos nunca 
dar la vida sin morir,
pues nada hay que se rompa
sin que duela el corazón.

miércoles, 23 de marzo de 2016

JUEVES SANTO
VOCACIÓN EUCARÍSTICA


Hoy, en esta noche de JUEVES SANTO, en la que tantos adoradores pasarán unas horas de la noche acompañando al Señor Eucaristía en los "monumentos" (tradicionalmente llamados así los lugares en los que se reserva la Eucaristía esta noche), queremos compartir con vosotros la parte de "EUCARÍSTICOS" de nuestro nombre: FRANCISCANOS EUCARÍSTICOS POBRES DE NAZARET, que el descubrimiento de esta vocación, que quiere ser eucarística, nos ayude a vivirla como decía Mª EMILIA RIQUELME y ZAYAS:

“Nuestro Señor nos ha elegido, por su infinita misericordia, para dársenos, a sí mismo, y al hacernos suyas, nos ha sellado con el sello celestial de la vocación eucarística, y este sello lleva consigo la dulce misión de amar a Jesús con delirio ¡hasta el martirio!, la de darle a conocer a todas las almas, y hacer que le amen, en una palabra, la santidad más consumada”

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35.- Somos "EUCARÍSTICOS" porque, al hilo de lo anterior, nuestro lema es "Sembrar la Eucaristía en los caminos del hombre de Dios", porque el Evangelio, Palabra del Dios vivo y verdadero, adquiere carnatura en el Señor, Jesucristo, por el misterio de la Encarnación (Juan 1,14), y por medio de la Eucaristía (Juan 6,51), la palabra previa del Padre, Dios vivo y verdadero, se torna presencia viva y verdadera del Hijo.

36.- Así como TERESA de CALCUTA inculcó siempre a las MISIONERAS DE LA CARIDAD la Adoración, la Eucaristía y la comunión frecuente como la fuente de la fuerza de su tarea, porque contemplando el misterio del pan partido, y repartido, es como se encuentra la forma de tornarse y convertirse, partirse, repartirse en el servicio de los más pobres y necesitados.

37.- Nosotros hemos aprendido la misma lección, y si en los oratorios de las MISIONERAS DE LA CARIDAD aparece siempre escrita la leyenda "tengo sed" (Juan 19,28) junto al crucificado, para no perder nunca esta referencia de servicio y entrega, en nuestro caso esta motivación podría ser "dadles vosotros de comer" (Mateo 14,16) porque siempre encontraremos hermanos nuestros hambrientos, a partes iguales, tanto de la Palabra del Señor, como del pan que alimenta.

38.- A lo largo de la historia la Iglesia se ha tomado muy en serio este mandato del Señor “dadles vosotros de comer”, su acción evangelizadora ha ido sistemáticamente orientada a la distribución del pan humano en sus diversas formas: Alimento, cultura, dignidad, liberación, sentido de la vida... Queremos ser continuadores de este esfuerzo que convierta en realidad la Buena Noticia del anuncio de Dios.

39.- ¡Seamos como las hojas de los árboles, como las hojas verdes que fijan el alimento a la luz del sol! Seamos almas eucarísticas que, contemplando al “sol de justicia(Malaquías 4,2) que es Jesús-Eucaristía, fijemos en nosotros el alimento que es el Espíritu santo, para beneficio de todo el árbol, que es la Santa Iglesia. Eso mismo que dice el apóstol cuando escribe “todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la Gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosa, así es como actúa el Señor, que es el Espíritu(2 Corintios 3,18).

40.- En el libro del Éxodo leemos que cuando “Moisés bajó del Monte Sinaí (…) no se había dado cuenta de que la piel de su rostro se había vuelto radiante tras hablar con el Señor” (Éxodo 34,29) MOISÉS no lo sabía, tampoco lo podemos saber nosotros, quizá no sea ni bueno que nos diéramos cuenta nosotros de ello, pero quizás pueda suceder que también nosotros, viniendo de un rato de adoración eucarística, cualquiera se diera cuenta de que nuestro rostro se había hecho radiante porque hemos contemplado al Señor. Sería el don más grande que podríamos ofrecer a nuestros hermanos.

41.- Porque “no hay una vida expuesta que no se exponga primero ante el Santísimo(Antoine de Chatelart) queremos no solamente ser como la presencia real del Señor-Eucaristía que se entrega para ser contemplado, comido y ofrecido, sino también ser presencia real en medio de nuestro pueblo, y de nuestros hermanos, haciendo de nuestra vida una vida perpetuamente expuesta a todas las miradas y a todos los riesgos, presencia de una vida ofrecida como un pan fácilmente devorable.

42.- Es por esto que queremos ser “pequeños y abordables” por todos los que nos salgan al paso, conscientes de que nuestra vida puede que sea la única Biblia que muchos hombres y mujeres del mundo de hoy lean, como decía San FRANCISCO a sus hermanos “Predicad el Evangelio y si es preciso, con palabras”.

43.- Al hilo de lo anterior, siguiendo las palabras del Señor “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios(Mateo 4,3-4), querríamos que la misma lámpara iluminara tanto el Sagrario como a la Palabra de Dios, haciendo una “las dos mesas, la de la Palabra y la del pan”.

44.- No caigamos, sin embargo, en la tentación del activismo pues, efectivamente, aunque el pan que hay que preparar es mucho pues muchos son los comensales, ya que por el excesivo activismo podríamos perder la motivación evangélica y nos impida contemplar la obra de Dios en nuestra acción apostólica. Así no olvidemos que estamos llamados a ser transmisores de la cadena del amor y de la alianza que provienen del Padre por Jesús y que hemos experimentado previamente en nuestras pobres personas, para no olvidar que sólo somos instrumentos movidos por el Espíritu Santo en la obra de Dios, recordando siempre la Palabra del Señor que nos dice: “Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15,5).

45.- "POBRES” porque a imitación del Señor estamos llamados a mirar la miseria de nuestros hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras encaminadas a paliarlas. La miseria no es lo mismo que la pobreza, porque la miseria es la pobreza de los que viven sin esperanza, sin confianza, sin conocer a solidaridad que se vuelque hacia ellos.

46.- Considerando pobreza como todas aquellas situaciones que son incompatibles con la dignidad humana y que es la base de la ausencia de derechos fundamentales, de alimento, de vestido, de techo, de trabajo, de higiene, de desarrollo personal y crecimiento cultural y espiritual.

47.- Frente a esta pobreza queremos ser, con la Iglesia, "diakonía", servicio, para sanar las heridas y atender todas estas necesidades que desfiguran el rostro de la humanidad (2 Corintios 9,11-12). En los pobres, en los últimos, vemos el rostro de Cristo, amando y sirviendo a los pobres amamos y servimos a Cristo.

48.- Nuestros esfuerzos se dirigen también a hacer que cambien las circunstancias en que se producen, globalmente en el mundo, los ataques a la dignidad de la persona, la corrupción y las discriminaciones que se encuentran en la base en que enraíza la miseria. Cuando el poder, el dinero, el lujo, se convierten en ídolos se hace precisa la exigencia de una justa distribución de la riqueza, por lo que es preciso que nuestra conciencia se convierta a la justicia social, a la igualdad, a la sobriedad en el consumo y al compartir.

49.- Jesucristo, verdaderamente presente en la Eucaristía, que celebramos, recibimos y adoramos, al que confesamos como “verdadero Dios y verdadero hombre, es al que en la adoración eucarística confesamos como “verdadero Dios¿Cómo podremos manifestar de la misma forma tangible que para nosotros es verdadero hombre? Cristo dijo claramente respecto de la Eucaristía: “Este es mi cuerpo(Mateo 26,26) pero respecto de su humanidad también dijo “Yo tuve hambre, yo tuve sed, yo estuve preso, yo estuve enfermo, yo estuve desnudo, yo fui forastero” (Mateo 25,35) De esta forma, en el pobre, aunque no sea una presencia como la del pan y la del vino, hay una presencia real de Cristo, porque Cristo quiso identificarse con ellos, así el Señor ha querido, por esta identificación, hacerse presente en los pobres, y aunque acoger al pobre no nos transmite necesariamente a Cristo, como sucede con la Eucaristía, no menos cierto es que –en sentido contrario- nadie puede acoger la presencia real de Cristo si no acoge a los pobres.

50.- Si pensamos en que, por ejemplo, no siempre nos es posible acercarnos a comulgar todos los días, adquieren una dimensión nueva las palabras del Señor cuando dijo “a los pobres los tendréis siempre con vosotros(Mateo 26,11) porque el comulgar dura solo un instante, pero siempre podremos “comulgar con el Señor” en los pobres, basta con quererlo. No existen limitaciones al respecto. Así como decía el propio san FRANCISCO de ASÍS “cuando no escucho la Santa Misa adoro el Cuerpo de Cristo en la oración, con los ojos de la mente, del mismo modo con que lo adoro cuando lo contemplo durante la adoración eucarística”, cada vez que estemos en la presencia de un pobre, de un necesitado, de alguien que sufre, especialmente los sufrimientos de la enfermedad y la muerte, bien que podríamos escuchar en nuestro interior, con los oídos de la fe, al Señor que nos dice “Este es mi cuerpo (Mateo 26,26).

51.- Por todo ello, bien que ha podido, recientemente, afirmar el Papa FRANCISCO “¡Cómo me gustaría que la comunidad en oración en una parroquia, al entrar un pobre, se pusiera de rodillas, de la misma manera que cuando el Señor pasa!”

52.- Esta no es otra sino la conclusión a la que llegan todos aquellos que maduran su reflexión eucarística a la luz de la Adoración, CHARLES DE FOUCAULD a este respecto llega a la misma identificación entre la Eucaristía y los pobres: “Los pequeños, son Jesús porque Él lo ha dicho, como la Hostia es Jesús porque Él lo ha dicho”. Es el texto eucarístico más maduro de toda su vida: “Creo que no hay una frase del Evangelio que haya hecho más impresión en mí y que haya transformado más mi vida que ésta: «todo lo que hagáis a uno de esos pequeñuelos, me lo hacéis a mí(Mateo 25,40).

53.- Una vocación eucarística y el servicio fraterno a nuestros hermanos forman una misma unidad. Porque la vocación eucarística es para dársenos y para que nos demos. Y el servicio que el Señor nos hace es dársenos. Él no dedicó su existencia terrena a solucionar problemas en una entrega de servicio asistencial-social, ni resolver todos y cada uno de los problemas de su tiempo. Vino para una misión muy concreta: Mostrarnos al Padre y llevarnos a él. Pero aunque no se dedicara a resolver todas las situaciones también es cierto que no se ahorró ningún bien que pudiera hacer a todos los que le salieron al paso “pasó por el mundo haciendo el bien” (Hechos 10,38).

54.- El Señor que se nos da en las especies eucarísticas diciéndonos “haced esto en memoria mía(Lucas 22,19), es el mismo que como siervo a los pies de los apóstoles nos dice “os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis(Juan 13,15). A veces no se necesitan grandes hechos, sino una pureza de corazón que convierta en eucarísticos los gestos más sencillos de la vida cotidiana (Lourdes Grosso García, Misionera Idente).

55.- De esta manera nos sentimos dichosos al descubrir cómo la Adoración Eucarística nos conduce de forma natural a nuestro servicio a los más pobres, no en vano, Mª EMILIA RIQUELME y ZAYAS, expresa la vocación eucarística con estas palabras:

“Nuestro Señor nos ha elegido, por su infinita misericordia, para dársenos, a sí mismo, y al hacernos suyas, nos ha sellado con el sello celestial de la vocación eucarística, y este sello lleva consigo la dulce misión de amar a Jesús con delirio ¡hasta el martirio!, la de darle a conocer a todas las almas, y hacer que le amen, en una palabra, la santidad más consumada”

que casi parecen un eco de las dichas por CHARLES DE FOUCAULD:

Si pensamos que estas palabras son de la Bondad increada, de los labios que han dicho «este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre», ¡con qué fuerza somos inducidos a buscar y a amar a Jesús en esos pequeños, esos pecadores, esos pobres, volcando todos nuestros medios espirituales para la conversión de las almas y todos los medios materiales para el alivio de las miserias temporales”.

56.- La pregunta sobre “quiénes son nuestros hermanos” para dar respuesta a todo lo anterior es clara: Preferentemente de aquéllos que más necesitan nuestra solidaridad. Estamos llamados a seguir hilvanando el relato de la pasión de Cristo por la humanidad, aunque la preocupación por la propia supervivencia es legítima y justa es preciso para que para que la historia de la salvación se siga escribiendo sea más profundo el deseo de dar la vida, de enterrrase como el grano de trigo, sabiendo que el Señor hará que produzca el ciento por uno, en la forma que Él establezca.