miércoles, 28 de septiembre de 2016

SÍGUEME...
...EL JUEGO DE LAS EXCUSAS


Normalmente, todos nosotros, después de la experiencia del amor primero, que es la forma de decir "tener esa experiencia personal de Jesús, vivo y realmente presente, en medio de nuestras vidas" por la que nace "la llamada vocacional" (sea la que fuere) solemos tener el momento, a continuación, "seguimiento" que es la respuesta que da el primer interlocutor al Señor en el Evangelio de hoy (Lucas 9,57-62): "Señor, te seguiré, a donde quiera que vayas".

Claro que, como dice el refrán "de buenas intenciones está el cementerio lleno", porque una cosa es la respuesta que solemos dar, como discípulos eufóricos por haber encontrado al Señor "¡Hemos encontrado al Mesías!" (Juan 1,41) del anuncio gozoso de ANDRÉS a su hermano PEDRO,  y otra cosa es después de la euforia inicial, como pistoletazo de salida, ir manteniendo, día a día, como en una carrera de fondo, la fidelidad al Señor y la coherencia plena, como bien pudo afirmar San PABLO "he peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe" (2 Timoteo 4,7) ¡Y eso que seguir al Señor no es garantía de nada! Mirad si no, la respuesta dada al primer discípulo venturoso "las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza", o sea que si viniste buscando comodidades ya te puedes ir olvidando del tema, máxime, cuando ya sabemos como acaba la historia, por más que el Señor intentara hacérselo entender a sus discípulos "meteos esto bien en la cabeza, al hijo del hombre va a ser entregado" (Lucas 9,43).

Y hay otro refrán que me dijo una vez un jefe que tuve en otro trabajo, que yo nunca lo había escuchado antes, que dice "de repente, ni cobarde, ni valiente", quiere esto decir que las decisiones en la vida no deben tomarse de forma precipitada, ni decir que no como primera opción, pero tampoco arrojarnos de forma inconsciente a cualquier disyuntiva... pero este refrán no puede aplicarse al Señor, "él cuando llama, llama" y no hacen falta más explicaciones, me resulta curioso que la única vez que el Señor pide algo para sí en el Evangelio, que es el asno de la entrada en JERUSALÉN, le dice a sus apóstoles: "Y si alguien os pregunta, decid, el Señor lo necesita" (Lucas 19,31) ¡El Señor lo necesita, sobran las explicaciones! Y mucho me temo que lo que vale para un burro, vale también para nosotros, "el Señor nos necesita" ¡y sobran explicaciones! por eso el Señor nunca nos llama diciendo "¿Querrías seguirme?" (ya si lo pide por favor alucinamos), porque simplemente dice: "¡SÍGUEME!"

Y claro, estamos tan poco acostumbrados a llamadas o propuestas tan tajantes, porque somos muy dados a sopesarlo todo, controlarlo todo y querer organizarlo todo, por eso somos tan poco dados a imperativos, porque son secos y tajantes, ante ellos no cabe escapatoria, no es lo mismo que un jefe te diga "por favor... ¿quieres traerme el informe que te pedí ayer?" a que te diga "¡El informe, tráelo ya! que los imperativos nos repelen, por eso empezamos, como en el caso del Evangelio de hoy a poner pegas:

SÍGUEME.... Déjame primero ir a enterrar a mi padre... Evidentemente, si el Señor no cayó en la trampa de ponerse a discutir con el diablo, en sus tentaciones en el desierto, sino que se limitó a zanjarle la conversación de forma tajante (lo que hoy llamamos un ¡ZASCA en toda la boca!) no vamos a ser tan ilusos de creer que se va a dejar enredar por nuestras excusas, la mejor defensa es un buen ataque, de ahí lo áspero de la respuesta "deja que los muertos entierren a sus muertos" ¡Si total, ya está muerto, ya no puedes hacer nada más por él! a no ser que suene a excusa para dilatar el momento de la respuesta.

SÍGUEME.... Déjame primero despedirme de mi familia... El segundo discípulo parece un poco más listo en su excusa, es como si pensara "si a este pobretico (el primero) la excusa del muerto no le ha valido, pongamos entonces como excusa a los vivos", pero el Señor ya había dicho mucho tiempo antes, cuando MARÍA y sus hermanos, al comienzo de su predicación pública quisieron llevarle de vuelta a casa "mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la cumplen" (Lucas 8,21) o sea que al discípulo de esta excusa habría que decirle ¡buen intento, pero no te cuela!

Así que una cosa está clara a la vista del Evangelio de hoy, si el Señor te dice "SÍGUEME" sólo te quedan dos opciones: Seguirle sin rechistar o desobedecerle, claro que si el Señor te llama, ten por seguro que rehuirle es tarea del todo inútil, ya lo intentó el profeta JONAS y su viaje de huída se convirtió en una especie de ODISEA, pero no la de ULISES, sino de coña... ya lo dice el Salmo: "¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro; si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha" (Salmo 138,7-10). Sólo los santos saben dar respuesta a este "¡SÍGUEME!" de forma decidida y valiente, ójala nos encontremos en la nómina de los santos, empezando por PEDRO y ANDRÉS "y dejando las redes y a su padre, al punto, le siguieron" (Marcos 1,18), y ya puestos, dejadme citar una vez más a mi queridísima Mª EMILIA RIQUELME: "Pude seguir el impulso divino que me apremiaba, despreciando el humano respeto y perdiendo mi pobre nada en Dios, que fue siempre mi todo" (Pensamientos, nº 10).

martes, 27 de septiembre de 2016

SAMARITANOS....
EL PUEBLO DEL POZO DE SICAR


Una vez más el Evangelio de hoy (Lucas 9,51-56) es tan breve que conviene copiarlo entero:

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?» Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

Muchas veces, de gente incoherente habremos oído decir a nuestro alrededor "¡Parece mentira que con lo cristiano que es, lo cabrón que resulta para algunas cosas!", y es que algo parecido se puede decir de los apóstoles en el día de hoy "¡Parece mentira que llevando tanto tiempo con el Señor, no hayan aprendido nada, y sean tan brutos!" esto es "¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" y claro, el Señor en buena lógica no puede hacer sino una sola cosa "se volvió y les regañó", no sé la palabra que usara el griego evangélico, pero sí me hace gracia el término al menos de la traducción castellana "les regañó" ¡Justo como se hace con los niños pequeños, traviesos y desobedientes!

Quizás esta salida de tono de los apóstoles se deba a la tradicional inquina que tenían los judíos, los apóstoles lo eran, a los samaritanos... No sé si todos los sabréis pero había una gran enemistad entre los judíos y los samaritanos, el Evangelio de JUAN lo refiere, de paso, en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, que se extraña de que un judío le hable "porque los judíos no se tratan con los samaritanos" (Juan 4,9); esta enemistad se debe a diferencias de carácter religioso que provienen de la primera deportación de los judíos:

En el año 740 AC los asirios conquistaron a las diez tribus de ISRAEL. La Biblia cuenta que el pueblo marchó al exilio (en realidad sólo la élite intelectual, cultural y religiosa fue deportada y llevada a ASIRIA por la fuerza), el pueblo llano, sencillo, permaneció en el territorio, pero la élite cultural y religiosa fue sustituida por colonos extranjeros con cierta instrucción religiosa similar a la judía. Aunque el pueblo samaritano, originado con esta inculturación de la cultura asiria entre el pueblo llano, reconocía la TORÁ (la Palabra de Dios), fue despreciado por el pueblo judío. Porque después de regresar los deportados se encontraron con que otra élite cultural había suplido su parte entre el pueblo, y hubo que luchar por recuperar la ortodoxia de las costumbres y la fe de los judíos (de la que eran por supuesto los regresados), así que los samaritanos quedaron como los heterodoxos que había que despreciar.

Samaritanos celebrando en el Monte GARIZIM en la actualidad

Actualmente siguen existiendo los samaritanos, según unas fuentes genealógicas que he consultado, en la actualidad su cifra es de unas setecientas personas, establecidas principalmente en la ciudad de JOLON, cerca de TEL-AVIV, agrupados en un barrio propio llamado NEVES-PINJÁS, aunque la gran mayoría de ellos viven en las faldas o aledaños del MONTE GARIZIM, en la ciudad de NABLÚS (bajo dominio palestino, aunque los samaritanos siempre se ha mantenido al margen del conflicto judío-palestino), curiosamente la actual NABLÚS es la antigua SIQUEM, o SICAR, donde el pozo del mismo nombre, fundado por JAACOB y donde posteriormente tuvo su diálogo el Señor con la mujer samaritana. 

Hombres samaritanos en su Pascua
Aunque, culturalmente hablaban al principio el samaritano (una rama del arameo) posteriormente adoptaron el árabe como lengua principal y el hebreo moderno como lengua secundaria (el samaritao sólo se usa ya en la liturgia y la oración), y tienen gran cantidad de influencias orientales en su literatura, escritos, vestimenta... Una de estas influencias, por ejemplo, es que para los samaritanos sólo hay cinco pilares básicos de su fe (formulados de forma muy cercana a la de los musulmanes, como podréis comprobar): Sólo el Señor es Dios y no hay nadie como Él; MOISÉS fue el profeta por excelencia elegido por Dios; hay que observar la ley dada por el Señor a MOISÉS; los samaritanos son los únicos guardianes de la Ley, el monte GARIZIM es santo, es la casa de Dios "¡Cuán imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo" (Génesis 28,17), lugar escogido por el Señor para su santuario, el ombligo del mundo (Jueces 9:37); la venida del "Ta'eb" (el queivalente al mesias de los judíos), el restaurador de todas las cosas, iniciará la época de la venganza y la recompensa; el santuario del monte GARIZIM será restaurado, los impíos serán destruidos y los justos serán premiados "Del Señor es la venganza y la retribución; a su tiempo su pie resbalará, porque el día de su aflicción está cercano, y lo que les está preparado se apresura" (Deuteronomio 32,35).

Al tratarse de una comunidad tan pequeña, unas setecientas personas, como hemos dicho, y a su radical separación de los judíos, los samaritanos siempre se casan entre ellos, entre familias y sus clanes, por lo que han padecido de una gran endogamia genética que les ha hecho acreedores de muchas enfermedades de tipo genético, solo recientemente, para renovar el genoma, el consejo de ancianos samaritano ha autorizado las bodas con mujeres no samaritanas (aunque en todo caso han de ser judías).

Muchacha samaritana en la actualidad
Los samaritanos son nombrados varias veces en el Evangelio, en la parábola del buen saaritano el Señor usa el ejemplo de un samaritano bueno para oponerlo ala hipocresía de los judíos que se creen perfectos en lo moral (Lucas 10,25-36), tenemos el encuentro del Señor con la mujer samaritana, que ésta creyó en el Señor y dijo a sus vecinos "Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él" (Juan 4,28-30), a lo que tenemos que añadir las numerosas conversiones que consiguió el apóstol FELIPE entre los samaritanos, como narran los Hechos de los Apóstoles (8,4-19); por eso los investigadores consideran que los samaritanos auténticos, en la actualidad son tan pocos en número, porque es de suponer que casi todos se convirtieron al cristianismo muy tempranamente.

Así que, gracias al exabrupto de los apóstoles en el Evangelio de hoy hemos podido conocer una nueva cultura ante nuestros ojos, los samaritanos, que por su historia, tradición y acervo cultural, bien debería considerarse, por los organismos internacionales, de esos patrimonios personales e inmateriales a proteger para que no se extinga.

domingo, 25 de septiembre de 2016

LÁZARO Y EPULÓN
LA PALABRA DE DIOS EN TU VIDA

El Evangelio de hoy (Lucas 16,19-31) nos trae la parábola de LÁZARO y el rico EPULÓN, no hace falta que repitamos la historia: 

LÁZARO, pobre mendigo echado en la puerta del rico EPULÓN que no echaba cuentas de él en su riqueza. Al morir ambos, LÁZARO disfruta de la gloria de Dios en compañía de sus ángeles, mientras que EPULÓN en el infierno padecía entre lamentos. 

Ante todo, vaya una aclaración por delante, no por sabida innecesaria de recordar, el Evangelio, en tanto en cuanto Palabra de Dios, está dicho hoy para cada uno de nosotros, la Palabra de Dios hoy ha sido pronunciada en nuestras vidas, para nosotros "lámpara para nuestros pasos es la Palabra del Señor, luz para nuestra senda", quiere ello decir que cada uno de nosotros ha de ser el que saque sus propias conclusiones ante la Palabra del Señor hoy para su vida, nada, ni nadie, ni la más sublime homilía, en tanto en cuanto sea de un tercero, puede suplir en qué forma la Palabra de Dios nos hable y nos toque el corazón.

Con todo el que quiera un comentario al uso, puede leer, por ejemplo a San JUAN CRISÓSTOMO (Homilías sobre Mateo, nº 50,3-4):

¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemplas desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que ha dicho: «Esto es mi cuerpo» (Mateo 26,26), y con su palabra llevó a que fuera real lo que decía, afirmó también: «Tuve hambre y no me disteis de comer» y también «Siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mi en persona lo dejasteis de hacer» (Mateo 25, 42.45). Aquí el cuerpo de Cristo no necesita vestidos, sino almas puras; allí hay necesidad de mucha solicitud... 

Dios no tiene necesidad de vasos de oro sino de almas semejantes al oro. No os digo esto con el fin de prohibir la entrega de dones preciosos para los templos, pero sí que quiero afirmar que, junto con estos dones y aun por encima de ellos, debes pensarse en la caridad para con los pobres... ¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento, y luego, con lo que te sobre, adornarás la mesa de Cristo. ¿Quieres hacer ofrenda de vasos de oro y no eres capaz de dar un vaso de agua? (Mateo 10,42)... Piensa, pues, que esto es lo que haces con Cristo, cuando lo contemplas errante, peregrino y sin techo y, sin recibirlo, te dedicas a adornar el pavimento, las paredes y las columnas del templo; con cadenas de plata sujetas lámparas, y te niegas visitarlo cuando él está encadenado en la cárcel. Con esto que te digo no pretendo impedirte hacer tales generosidades, sino que te exhorto a acompañar o mejor preceder esos actos por actos a favor de tu hermano... Por tanto, al adornar el templo, procura no despreciar al hermano necesitado, porque este templo es mucho más precioso que aquel otro.

En lo que a mí se refiere, esta parábola siempre me suscita dos pensamientos:

El primero es la consabida historia de la justicia distributiva de Dios, que compensa y equilibra las desigualdades entre los hombres, y es algo que todos los creyentes tenemos muy inserto en nuestro ADN cristiano: O infierno, o cielo, en función de cómo nos hayamos portado. Y digo es algo que forma parte de nuestro ideario colectivo porque, de lo contrario, nuestro célebre y conocido poema no podría decir "no me mueve, mi Dios, para quererte /el cielo que me tienes prometido, /ni me mueve el infierno tan temido /para dejar por eso de ofenderte", o nuestro refranero perlas como "el infierno está lleno de buenas intenciones, el cielo está lleno de buenas obras", o el célebre villancico flamenco que con ese gracejo popular afirma "a la puerta de un rico avariento / llegó Jesucristo y lismona pidió; / Y en vez de darle la limosna / los perros que había se los achuchó; / y Dios permitió / que al momento los perros murieran / y el rico avariento pobre se quedó". Justicia distributiva, parece algo muy simple, pero no lo es en modo alguno, porque aunque la dicotomía infierno/cielo parece que está clara, empezamos a errar en lo que se refiere a "cómo hemos de tomárnoslo".

En efecto, muchas veces se nos acusa a los cristianos de ser unos sujetos absolutamente pasivos que, con la excusa del cielo y el infierno, que todo lo arreglan a futuro, nos desentendemos de la construcción de una sociedad más justa, de equilibrar las desigualdades sociales, de luchar por los hermanos, de no ser motor de cambio (o revolución) de la historia... Al fin y al cabo, fijémonos en LÁZARO y EPULÓN, ni al primero le ayudaron, ni el segundo hizo nada, una vez muertos, asunto zanjado, cada uno tuvo lo que se mereció. Esta es la acusación por ejemplo que nos hace MARX y el marxismo... Y he de reconocer que siempre me ha dolido, porque, y éste es un ejemplo que suelo poner mucho (los que me lean con asiduidad quizás lo recuerden), si te encuentras un mendigo a la puerta de tu casa pidiendo... ¡ya puedes pasarte toda la tarde de rodillas, en lo oculto de tu cuarto, orando a Dios Padre del cielo por el pobre mendigo! ¿Sabes por qué? ¡Porque no vas a conseguir absolutamente nada! Dios, por más que le reces, nunca va a obrar el milagro de que al mendigo le caiga un bocadillo de chorizo del cielo ¿Sabes por qué? ¡Sencilla y llanamente porque se lo has de dar tú!... 


A mi modesto entender la crítica marxista olvida que no todos somos tan pasivos, porque sabemos que "el Reino de Dios se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta" (Marcos 13,33), y porque sabemos que cada día, hemos de levantarnos, luchar, hacer un mundo mejor, par todos los hombres y mujeres, nuestros hermanos, haciendo buenas las palabras del Señor "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, lo demás se os dará por añadidura" (Mateo 6,33), y no hay nada más transformador de la sociedad, más capaz de cambiar el mundo si todos nos tomáramos como cosa nuestra "el programa del cambio": "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí (...) En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis" Y por supuesto, porque los creyentes, aparte de mirar de reojo al cielo, o al infierno, hemos tenido, tenemos y tendremos numerosos y muchos "revolucionarios": Monseñor OSCAR ROMERO, PEDRO CASALDÁLIGA, TERESA de CALCUTA, HELDER CÁMARA, ROGER de TAIZÉ, EDITH STEIN, MAXIMILIANO KOLBE, hasta el propio Papa FRANCISCO, porque muchos son los que "se han arremangado y se han puesto manos a la obra por una sociedad más justa, equitativa y mejor para todos".

En segundo lugar, aunque esta es una enseñanza que puede parecer meramente anecdótica, aunque no por ello menos importante, esta parábola es la que me vacuna -a mí, personalmente- contra chorradas del estilo "hablar con los muertos, espiritismos, videntes, y demás parafernalia", porque en la parábola EPULÓN pide permiso a ABRAHÁN (los judíos definían la otra vida de los justos como "estar en el seno de ABRAHÁN" que es la definición suya de nuestro decir "cielo") para regresar a la tierra y advertir a su familia, permiso que le es denegado "porque ya tienen a los profetas y a las Escrituras para estar advertidos", con esto quiere decirse que entre la morada de los vivos y la de los muertos no hay posibilidad de "ir y venir", entenderme, por supuesto existe la posibilidad de ayudar a los de allí, con nuestras oraciones, y ellos a los de aquí con su intercesión, es la comunión de los santos, en la que creemos y profesamos en el "credo", pero como dice el refrán "de la otra vida nadie ha vuelto para contárnoslo"... por supuesto, me diréis, pero hay testimonios de santos que se han aparecido a otras personas para ayudarlas, darles algún mensaje o palabra... cierto, no seré yo quien lo ponga en duda, pero me estáis entendiendo, nada de ello, desde la fe, es comparable a ese mercadeo de "ponerse en contacto con los muertos de videntes, adivinos, mediums y demás morralla" como el que pretenden vendernos.

sábado, 24 de septiembre de 2016

ÉXITO Y FRACASO...
...EN EL NOMBRE DEL SEÑOR


Dice el Evangelio de hoy (Lucas 9,43b-45) que pese "a la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»" y por supuesto, para variar, como se suele decir, una vez más los apóstoles "ni idea" del tema "no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido" aunque sinceramente creo que no es así, más bien entendían perfectamente lo que el Señor quería decirles, por eso, porque lo sabían perfectamente "les daba miedo preguntarle sobre el asunto", es decir, la Cruz, el fracaso por excelencia. Estos versículos se introducen a continuación de la sanación del niño endemoniado por parte del Señor, por eso se admiraban todos los presentes, lo que sucede inmediatamente al bajar del TABOR donde se había producido la Transfiguración del Señor, la manifestación de su Gloria ante los apóstoles, su carácter mesiánico confirmado por ELÍAS y MOISÉS. Y pese a todo el Señor les habla de "ser entregado a los hombres", es decir, de fracaso... ¿Pero qué tenemos que creer nosotros acerca del fracaso y del éxito en términos del Reino, en la concepción de Dios, del Señor mismo?.

Cualquier trabajo nuestro sólo tendrá éxito por medio de la oración, en este caso nos encontramos con un claro contraste entre el Señor y los apóstoles, mientras el Señor había estado orando en la montaña, los apóstoles no oraron en el valle. La falta de oración y la impotencia de nuestro quehacer evangélico, por mucho que no lo queramos ver, en esta vorágine de activismo que no deja espacio a la oración, van de la mano. Cualquier tarea que creamos realizar en el nombre del Señor, sin oración, no puede tener éxito. Los "auténticos cristianos transfigurados", es decir de las almas templadas y forjadas en la oración son los únicos que pueden responder a las emergencias de la obra del Reino, y tener éxito donde otros fallan. Lo demuestra el Señor, previamente, cuando sana al niño endemoniado, pues su padre dice "rogué a tus discípulos que lo echasen fuera, pero no pudieron", es verdad, algunos casos son sin duda más difíciles que otros, y a veces el mal, el fracaso, la desesperanza, todo lo contrario al Reino de Dios parece que ganan el terreno, y la batalla; pero no hay nada que pueda resistirse a un cristiano en oración que sigue fielmente a Jesús.

Y nuestra tarea tendrá siempre éxito, pese a la resistencia del maligno y de todas las derrotas aparentes. El Señor, cuando todos los presentes le alaban y se felicitan por su éxito sanando al niño endemoniado, le dice a los discípulos claramente que "él está destinado a ser entregado en manos de hombres". Los hombres lo tomarán para matarlo, a pesar de todo su poder, de sus milagros, de su amor demostrado por todos. La crucifixión de Jesús no es más que la forma ordinaria de reconocimiento por parte del mundo a quienes realizan el mejor servicio, precisamente, a la humanidad. Pensemos por ejemplo, aunque no sea cristiano, en MAHATMA GANDHI, toda la vida ayunando, orando, apostando por la no violencia como forma de liberar a toda una nación, y al final fue vilmente asesinado; o las recientemente asesinadas religiosas de las MISIONERAS DE LA CARIDAD, en YEMEN, después de dedicar su vid simplemente a recoger a mendigos, ancianos y abandonados de las calles. No nos engañemos es enorme la larga fila de servidores nobles que han seguido al Señor por el camino del martirio, "una gran nube de testigos nos contempla" dice San PABLO (Hebreos 12,1). Que ningún servidor del Señor, en oración, fiel al Evangelio, se sorprenda de la malignidad de este mundo y del desenlace lógico de sus vidas. Una religiosa granadina, fundadora, a caballo entre los Siglos XIX y XX, enseñaba a sus religiosas con estas palabras "Somos siervas de un Dios cruciicado, y sabemos que el padecer es nuestra herencia" (Mª EMILIA RIQUELME Y ZAYAS, Pensamientos, nº 127).

Nuestro trabajo sólo tendrá éxito si nos despojamos de nuestras ambiciones. A pesar de su fracaso, por falta de oración, tanto en la escena de la Transfiguración, como en intentar sanar al niño endemoniado, continúa el Evangelio de hoy (más adelante, en los versículos que siguen en el contexto) discutiendo egoístamente acerca de quién sería al mayor y el primero entre ellos.. Es increíble la capacidad que tenemos, cuando nos interesa, claro, de olvidamos de nuestros fracasos y refugiarnos en nuestras ambiciones. Ahora, una de las características de la ambición se basa en el orgullo por el trabajo que realizamos, por la importancia y dignidad de la tarea que vayamos a realizar. Dejamos de lado ciertas tareas porque creemos, y estamos absolutamente convencidos de ello, de que no son lo suficientemente importantes para nuestra valía, nuestro tiempo y nuestra dedicación. 

Para corregir en este aspecto a los discípulos, el Señor sana al niño endemoniado delante de ellos, y les demuestra que hasta un simple niño endemoniado puede y debe ser sanado y auxiliado por Dios, merece su oración, aunque hubiera que haber insistido más, aunque hubiera que haber ayunado, en suma orado más... La sanación de un niño pequeño, aunque parezca una nada ante la inmensidad de la humanidad que sufre, debe ser realizada por el bien de Jesucristo, y en tal caso del Padre que le envió también. No es que sea la obra definitiva, no es que se culmine en ello la redención y la salvación del hombre, pero eso no es lo que importa, en ese momento todo el centro de gravedad de la misericordia de Dios pivotan en torno a ese niño y su padre... no lo olvidemos, las grandes tareas, esfuerzos y obras por nuestra parte son necesarias, pero sólo un gran corazón lleva a cabo las tareas más pequeña. Solemos ser mucho de pensar en la cantidad de forma utilitarista; el Señor piensa más en la calidad. No vamos a "ponernos el abrigo para salir a la calle, así porque sí", por así decirlo, a resolver cualquier menudencia (si un amigo deprimido te llama porque quiere charlar, es domingo por la tarde, y encima está lloviendo... ¡menuda pereza!; o hay un perro abandonado en tu calle que no para de llorar y gimotear ¡menudo fastidio!)... a menos que sea un poco de trabajo eminentemente meritorio (te acaban de llamar porque el párroco te necesita para llevar la comunión a un enfermo ¡cómo no, por el Señor salgo ahora mismo de casa!)... Solamente en "bienaventurados los mansos" es decir, las personas mansas, dóciles, que están dispuestas a poner sus manos al servicio de cualquier cosa, por nimia o grade que parezca, son los mayores y los grandes en el Reino de Dios.

viernes, 23 de septiembre de 2016

¡Y VOSOTROS QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
LA RESPUESTA DEL BEATO PABLO VI


"Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.» " (Lucas 9,18-22)

El Evangelio de hoy sólo tiene una pregunta: "¿Quién dice que soy yo?", la respuesta sólo es una, la dice PEDRO: "Tú eres el Mesías de Dios", lo dice San PABLO "Jesucristo es el Señor, para Gloria de Dios Padre" (Filipenses 2,11), y seguramente, de forma más o menos acertada, todos podemos dar una respuesta de quién es el Señor, siempre que la digamos desde el corazón, y confesando que es nuestro Señor, lo demás son matices.

Así que permitidme compartiros la respuesta personal que da el beato Papa PABLO VI a la pregunta del Señor "Vosotros ¿Quién decís que soy yo?"


¡CRISTO! Siento la necesidad de anunciarlo, no puedo callarlo: ¡Desdichado de mí si no anuncio el Evangelio! (1 Corintios 9,16). Para esto he sido enviado; soy apóstol, soy testigo. Cuanto más lejos esta el objetivo más difícil es la misión, más me siento apremiado por el amor (2 Corintios 5,14). Debo proclamar su nombre: Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo (Mateo 16,16). Él es quien nos ha revelado al Dios invisible, el primer nacido de toda criatura, es el fundamento de toda cosa (Colosenses 1,15). Es el Señor de la humanidad y el Redentor: nació, murió y resucitó por nosotros; es el centro de la historia y del mundo. Él es el que nos conoce y nos ama; es el compañero y el amigo de nuestra vida. Es el hombre del dolor y de la esperanza; es el que ha de venir y un día será también nuestro juez, nosotros le esperamos, es la plenitud eterna de nuestra existencia, nuestra bienaventuranza.

Nunca acabaría de hablar de él: él es la luz, es la verdad; mucho más, es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Juan 14,6). Es el Pan, la Fuente de agua viva que sacian nuestra hambre y nuestra sed (Juan 6, 35; 7, 38); Es el Pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Igual que nosotros, y más que nosotros, ha sido pequeño, pobre, humillado, trabajador, desdichado y paciente. Para nosotros habló, hizo milagros, y fundó un Reino nuevo en el que los pobres serán dichosos, en el que la paz es el principio de la vida de todos juntos, en el que los que son puros de corazón y los que lloran serán exaltados y consolados, en el que los que suspiran por la justicia serán escuchados, en el que los pecadores pueden ser perdonados, en el que todos son hermanos.

Jesucristo: vosotros habéis oído hablar de él, e incluso la mayoría sois ya de los suyos, sois cristianos. ¡Pues bien! A vosotros cristianos os repito su nombre, a todos os lo anuncio: Jesucristo es «el principio y el fin, el alfa y la omega» (Apocalipsis 21,6). ¡Él es el rey del mundo nuevo; es el secreto de la historia, la llave de nuestro destino; es el Mediador, el puente entre la tierra y el cielo...!; Es el Hijo del hombre, es el Hijo de Dios, es el Hijo de María... ¡Es Jesucristo! Acordaos: es el anuncio que hacemos para la eternidad, es la voz que hacemos resonar por toda la tierra (Romanos 10,18) y por los siglos de los siglos.

Después de esto, cualquier cosa que uno pudiera añadir sería no más que una torpe palabra.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

PUBLICANOS Y PECADORES

En el Evangelio de hoy (Mateo 9,9-13) una vez más los fariseos, como consecuencia de la vocación de MATEO, que era publicano, y que había invitado a comer al Señor a su casa, se dirigen escandalizados a preguntar a los apóstoles "¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?" y la respuesta del Señor no se hace esperar "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": Que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores", pero antes de entrar en ello, hagamos un breve inciso.

Dicen los fariseos "come con publicanos y pecadores", lo segundo lo entendemos perfectamente, pero ¿de verdad era tan malo ser publicano para ser metido en el mismo saco que los pecadores? Ya sabemos que los publicanos eran básicamente recaudadores de impuestos, pero la realidad es un poco más compleja: La recaudación de impuestos, el Tesoro Público romano era una competencia exclusivamente estatal, en ROMA era llevada a cabo por los "publicani" (que viene de "publicus", esto es la cosa pública, el Estado), si bien en las provincias este cargo podía ser otorgado a nativos que adquirían los derechos mediante una subasta de los distintos puntos de recaudación, algo así como una franquicia, o una farmacia -por ejemplo-. Si bien los distintos impuestos, tasas y aranceles eran establecidos por ROMA, lo cierto es que los publicanos provinciales solían excederse, prevaliéndose de su condición y al estar amparados por el Estado y a seguridad de las tropas, en el cobro, por lo que solían tener una posición económica holgada, a causa de sus corruptelas.


Como recaudadores de impuestos. que abusaban de su poder, los publicanos eran odiados por los judíos, ya que cobraban de más a su propio pueblo en beneficio de los invasores (Mateo 5,46). Así que ya sabemos por qué los fariseos no tienen reparo en incluirlos en el grupo de los pecadores; también se suele decir que los publicanos, como grupo social,desempeñan un papel simbólico y arquetípico en el Evangelio "vendrían a representar a las personas separadas de Dios, ligadas a los bienes materiales sin temor a descuidar a sus semejantes, a los pobres y sus necesidades. Como sus vecinos, los 'pecadores', forman el reservorio de futuros conversos, el potencial con el que espera alegrarse el cielo" (BOVON, F., El Evangelio según san Lucas, volume III, pág 33).

Este episodio es importante si tenemos en cuenta que lo narra el propio evangelista MATEO, él mismo es el protagonista de esta escena, inmediatamente después de su vocación, incluso pareciera que invita su recién estrenada conversión y vocación con un banquete en su casa, al que asiste el mismo Señor, e incluso colegas de profesión, es decir, más publicanos, más pecadores... y el Señor dice "Que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores". Y es que a MATEO no le importa colocarse en la posición de pecador, lo es ante su conciencia, quizás él también fuera un recaudador sin escrúpulos, lo es de cara a su pueblo, ¡todo el día echándoselo en cara quizás ya se lo habría creído!, y no menos importante, lo es también frente al Señor que claramente dice "he venido a llamar a los pecadores" ¡pero precisamente por eso el Señor viene a él, busca a MATEO, y lo llama, lo acoge en su grupo, por ser pecador!

Muchas veces las vidas de los santos y sus biografías intentan ensalzar tanto el personaje que suelen empezar del siguiente modo:

Ya desde niño, MANOLITO, descubrió ser todo un dechado de piedad, hacía ermiticas en la tierra de sus padres donde se retiraba a decir misas "de mentirijilla" con sus amigos, era una delicia verlo cantar, correteando por el pueblo, con toda la chiquillería alrededor llevando ramos de flores a la virgen en Mayo, y deseoso de hacer mandados y ser bueno con todos. Desde niño el Señor ya había abonado el campo de una nueva flor de santidad, MANOLITO.

Muy pocas veces las biografías de los santos comienzan así:


MANOLITO era un niño terrible, se fugó de su casa, con gran dolor de sus padres, y se echó al monte donde anduvo perdido varios años. Algunos labriegos tenían miedo de pastorear por el monte porque el bribonzuelo les robaba su dinero y comida. Se cuenta que en una ocasión que había robado una hogaza de pan, forzó la puerta de la ermita para mojar el pan del aceite de la lámpara del Santísimo, tal ultraje por solo comer, de lo primario y básico que era. Otras veces, aburrido torturaba animalillos o mataba el tiempo apedreando nidos de pájaro.

Evidentemente la santidad de MANOLITO primero ya la damos por descontado, pero la santidad de MANOLITO segundo... ¡Algo muy gordo le deberá de acontecer para que se convierta y llegue a santo! ¿Sabéis una cosa? ¡Qué claro que le pasará, le pasará que el Señor le saldrá al encuentro cuando menos se lo espere! Porque el Señor ha venido a salvar a los pecadores... Hasta el propio San PABLO lo dice cuando afirma "donde sobreabundó el pecado sobreabundó la gracia" y esta gracia, como gratis que es, no depende de nosotros, pues es el Señor quien da siempre el primer paso para hacerse el encontradizo con nosotros, pensad, el agua puede empapar una esponja, un corazón lleno de agujeros, de subterfugios, de excusas, de pecado, de vericuetos.... pero el agua nunca puede empapar el más puro de los mármoles, porque le resbala, es imposible que en un corazón puro, prístino, marmóreo de perfección, haya un resquicio por donde pueda colarse el Señor ¡ese era el eterno problema de los fariseos, de lo que nunca quisieron enterarse!

Hoy es un buen día para reconocer que somos pecadores, para decir como el otro publicano de la parábola de Lucas (18,9-14) "¡Señor, tened piedad de mí, que soy un pecador!", habremos dado, sin duda alguna, un gran paso para que el Señor venga a nosotros y nos llame, nos cuente entre los suyos...

martes, 20 de septiembre de 2016

LA GRAN FAMILIA HUMANA
UNIDA REZA HOY POR LA PAZ


De nuevo el Evangelio de hoy es bastante breve, tanto como para transcribirlo:

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermano, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.» Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»

(Lucas 8,19-21)

No entraré en el comentario sobre la familia sanguínea y la familia en el Señor, porque es un tema ya bastante explicado por cualquier homilía o comentario al que podáis tener acceso hoy, y porque la familia, aunque sea lo mejor, nadie tampoco puede afirmar que es el foco primario de muchos conflictos, como dice mi hermana, en broma, aunque con su parte de verdad: "La familia, el que la entienda, que la compre".

Sin embargo, aprovechando que hoy se reúnen en ASÍS cerca de medio millar de representantes de todas las confesiones, credos y religiones del planeta, capitaneados por el Papa FRANCISCO, para orar por la paz, conmemorando el XXX Aniversario de aquella otra JORNADA DE RACIÓN POR LA PAZ que tuvo, con los mismos líderes religiosos, en el año 1986, JUAN PABLO II que tuvo en su pontificado gestos proféticos como éste, es por lo que, aunándolo con el Evangelio de hoy, podríamos interrogarnos acerca de la gran familia humana.

La DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS de la ONU del año 1948, en su exposición de motivos, principia de una forma verdaderamente

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.

Habla de "la gran familia humana", verdaderamente esta gran familia humana, que somos todas las personas, jamás vivirá en paz sino reconoce que toda ella, como dice la Declaración DIGNITATIS HUMANAE, del Concilio VATICANO II, sobre la libertad religiosa: "Dios manifestó al género humano el camino por el que, sirviéndole, pueden los hombres salvarse y ser felices en Cristo", que está primeramente orientada a Dios, y en él, a su verdad que es Cristo, Nuestro Señor; con independencia de lo anterior, para todas las demás confesiones, "todos los hombres tienen el deber, el derecho y la obligación de buscar la verdad de Dios".


Esta "gran familia humana" que camina buscando a Dios, unos con la certeza de Cristo, otros con atajos y velos, pero igual de sinceros en su búsqueda de Dios, cuentan con el auxilio de la Iglesia, a la que el Señor, por medio de los apóstoles, mandó "Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado" (Mateo 28, 19-20), y por la que el Señor oró pidiendo "para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17,21) estará sin duda alguna más cerca de la paz cuanto más cerca esté de Dios en su búsqueda y peregrinar por el mundo, porque la fuente de la paz es Dios, Padre bueno del cielo, Padre de todos los hombres "El Señor da fuerza a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz" (Salmo 29,11).


Porque cuando JESÚS, el Señor nació, los ángeles se congratulaban de esta "gran familia humana" cantando en el cielo "¡Gloria a Dios en lo alto y en la tierra paz a los hombres que él ama!" (Lucas 2, 14) sin distinciones, los hombres y mujeres, de buena voluntad, que aman al Señor, y esto es algo que, sin duda alguna (dejemos cualquier tipo de desviación extremista al margen, esto es obvio) buscan y anhelan todas las confesiones religiosas, sin excepción.


Si somos "la gran familia humana" que en Dios reconoce la fuente de la paz, cada uno de nosotros desde su responsabilidad, dones, talentos, ministerios, función pública o privada, trabajo, etc, etc... desde el político hasta el más simple de los agricultores de un río africano, ¡todo el género humano ha de sentirse responsable del otro, de su hermano!, no se me ocurre una forma mejor de decirlo que citando a TERENCIO "hombre soy, por lo tanto, nada humano me es ajeno", si no queréis un autor clásico y preferís a un autor cristiano, nos vale San IRENEO DE LYON "la Gloria de Dios es que el hombre viva"... Ciertamente no será igual nuestra responsabilidad que la de los grandes líderes mundiales, o religiosos, no puede ser igual la exigencia en favor de la paz que se me pueda hacer a mí que al Secretario General de la ONU, pero que nadie se engañe ¡todos somos responsables! aquí no vale decir como CAÍN escurriendo el bulto "¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?" (Génesis 4, 9) porque el Señor nos dirá "la voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra" (Génesis 4, 10)...la voz de la sangre de tus hermanos refugiados, la sangre de tus hermanos ahogados en el MEDITERRÁNEO, la sangre de tus hermanos de SIRIA, la sangre de tus hermanos de IRAK, la sangre de tus hermanos de UCRANIA, la sangre de tus hermanos de SUDÁN DEL SUR,  etc, etc... 


... Y el Señor nos podrá recriminar toda esta sangre, todos estos conflictos, todas estas guerras, porque todos podemos construir la paz, porque como ha dicho el Papa FRANCISCO recientemente:

«La paz es un don, es un don artesanal que todos debemos trabajar, todos los días, pero trabajarlo en las cosas pequeñas: en lo pequeño del día a día. No bastan los grandes manifiestos por la paz, los grandes encuentros internacionales, si luego esta paz no se hace en lo pequeño. Aún más, puedes hablar de la paz con palabras estupendas, dar una gran conferencia... Pero si en lo pequeño de tu vida, en tu corazón no hay paz, en tu familia no hay paz, en tu barrio no hay paz, en tu puesto de trabajo no hay paz, tampoco habrá paz en el mundo».

Y, por encima de todo, siempre, todos y cada uno de nosotros, podemos orar por la paz, y como la oración oficial de todos los participantes y el mensaje final será a partir de las cuatro de la tarde de hoy, no he podido encontrar los textos oficiales, si es que los hay, por eso os invito a rezar la misma oración que el Papa JUAN PABLO II propuso rezar a todos los asistentes en ASÍS, en el año 1986, en su discurso final del PRIMER ENCUENTRO MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ, 27 de Octubre de 1986, cuyo XXX Aniversario conmemoramos hoy. Curiosamente, esta es la sencilla oración por la paz de San FRANCISCO DE ASÍS, la misma que la Madre TERESA DE CALCUTA puso a rezar a toda la Asamblea General de la ONU, durante su visita:


¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz! 
Que allí donde haya odio, ponga yo amor; 
donde haya ofensa, ponga yo perdón; 
donde haya discordia, ponga yo unión; 
donde haya error, ponga yo verdad; 
donde haya duda, ponga yo fe; 
donde haya desesperación, ponga yo esperanza; 
donde haya tinieblas, ponga yo luz; 
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto 
ser consolado como consolar; 
ser comprendido, como comprender; 
ser amado, como amar. 
Porque dando es como se recibe; 
olvidando, como se encuentra; 
perdonando, como se es perdonado; 
muriendo, como se resucita a la vida eterna.



domingo, 18 de septiembre de 2016

COMO LÁMPARA EN EL CANDELABRO SANTO
ES LA MUJER DE ESBELTA FIGURA

En el Evangelio de hoy (Lucas 8,16-18) nos dice el Señor:

No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.

Ahora pensad en la siguiente cita del Eclesiastico (26,17):

Como luz resplandeciente sobre el candelabro santo, así es la hermosura de un rostro en una esbelta figura.

Y a este pensamiento añadid las siguientes palabras del comentario al Evangelio de hoy por San CROMACIO DE AQUILEA (Homilías al Evangelio de Mateo):

Esta lámpara resplandeciente, que ha sido encendida para  servir nuestra salvación, debe siempre brillar en nosotros... Esta lámpara de la ley y de la fe, no debemos por tanto ocultarla, sino colocarla siempre en la Iglesia como sobre el lampadario, para la salvación de un gran número, a fin de alegrarnos de la luz de su verdad, y brillar en todos los creyentes.

Y ahora contemplad a MARÍA, la gran orante, que nos muestra a JESÚS luz del mundo:


Esta es la "VIRGEN DE LA CONTEMPLACIÓN", imagen de la Iglesia e oración que acoge la Palabra, la hace carne con su cuerpo, la ofrece y la lleva en la vida. La Iglesia que es como MARÍA que lleva al Señor como una custodia viva. Esta es la imagen del cristiano que por el bautismo se convierte en auténtico templo del Señor, y que en oración se siente embargado por la presencia del Señor que vive en él. 

Este icono, de la "GRAN ORANTE" no sólo sugiere y mueve intuitivamente a la oración, la alabanza y la contemplación, sino que nos invita dirigir una ardiente plegaria a MARÍA, la Madre de Dios, para que nos guíe por los caminos de la contemplación, porque ellas es como "lámpara encendida en medio del santuario", la mujer de esbelta figura, la que la Iglesia coloca en lo más alto del lampadario, para que su luz, el Señor, sol de justicia, brille en todo su esplendor sobre nosotros:

Santa María, Madre de la contemplación,
haz que sepamos contemplar el misterio
que tú misma llevabas en tu seno,
y que ahora la Iglesia y cada cristiano
lleva en el fondo de su corazón:
La presencia de Cristo,
el Enmanuel, Dios con nosotros,
por toda la eternidad.

Amén.

PARECE MENTIRA QUE LOS HIJOS DEL MUNDO SEAN MÁS LISTOS QUE NOSOTROS...

El Evangelio del hoy (Lucas 16,1-13) nos trae una enseñanza del Señor, ilustrada con el ejemplo del administrador astuto, que se pone rápidamente a recaudar las deudas de su Señor, aunque con la estrategia de "nadar y guardar la ropa", es decir, quedar bien con las dos partes, con su Señor y con los deudores... Si echáis las cuentas al amo le debían "100 barriles de aceite, 100 fanegas de trigo"  y el administrador, renegociando la deuda con  los deudores consolida "50 barriles de aceite, 80 fanegas de trigo" ¡Menos da una piedra, como se suele decir! Más vale que al Señor le deba y le paguen un poco menos de lo adeudado, que no recuperar nada de lo adeudado... y el caso es que el Señor añade "y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido" a este respecto San CLEMENTE DE ALEJANDRÍA en su obra "Stromata" comenta: "Porque el Señor, en esta diatriba, quería enseñarnos como obrar: Siendo banqueros astutos, que rechazan los malos negocios, pero retienen las buenas gestiones" (Stromata, I,28).

Pero el Señor, añade además "los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz", que ciertamente es un reproche, aunque no nos guste considerarlo así, al buenismo pasivo con el que nos comportamos los cristianos muchas veces, y que lejos de hacernos buenos, por pasivos, muchas veces nos convierte en malos, o cómplices de situaciones injustas, por nuestra complicidad, que es como aquello otro de "sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas" (Mateo 10 16), o aquello otro que dice mi madre "El Señor dijo que fuéramos hermanos, no primos"... Y es que parece que por aquello de "poner la otra mejilla" los cristianos debiéramos ir por la vida con la actitud de unos pasivos sumisos, sometidos a todo tipo de vejaciones e insultos, como si esto fuera una especie de -ahora que está tan de moda denunciar cualquier tipo de acoso: laboral, escolar, familiar, sexual, de género, etc, etc...- "bulling universal de todos contra los cristianos", olvidando una actitud tan legítima, y justa, como es la legítima defensa ¡porque la legítima defensa existe!, el Señor nos dice que en tiempos de persecución, ciertamente, no nos preocupemos de lo que diremos ante el tribunal, pero no porque no debamos defendernos, sino porque "el Espíritu Santo será nuestro defensor" (Cfr. Marcos 13,11) ¡pero hay un defensor, hay una defensa! y es que, como insiste el Evangelio de hoy "parece mentira que los paganos sean más listos que nosotros" dicho en claro.


Hemos asistido esta semana al triste episodio de la quema de la Iglesia de FONTELLAS, dicen los medios de comunicación "un hombre de origen marroquí", el saldo, la quema y destrucción de una imagen de la dolorosa y de la patrona del pueblo... Lo detienen, y el juez, que debe de ser otro lumbreras, lo pone en libertad "con una orden de alejamiento de diez metros de cualquier iglesia o edificio religioso", y el sujeto, regresa a su pueblo, en el que reside habitualmente RIBAFORADA, destroza una Cruz mozárabe y decapita a San BARTOLOMÉ, patrono de dicha localidad, y detenido una vez más por la Guardia Civil (que la pobre debe de estar harta de hacer su trabajo para que luego un juez idiota lo desbarate) el hijo de su madre, por no decir "hijo de puta" ¡Ah no, que lo he dicho!... declara esta ocasión "que es marroquí, que en vacaciones en MARRUECOS se ha hecho yihadista, y que la próxima vez -así sin empacho- va a intentar matar un cura" Ahora se encuentra detenido a la espera de que decida un juez de TUDELA sobre su destino final....


Que yo no sé qué hay que decidir, a no ser que yo esté equivocado, los inmigrantes ilegales que cometen delitos en ESPAÑA, automáticamente son deportados a sus países de origen,claro esto nos vale para los pobres negritos que venden -o mendigan directamente- pañuelos de papel en los semáforos (la mayoría de ellos cristianos, y lo sé porque he hablado con muchos de ellos en GRANADA, y los hay coptos, protestantes y muchos evangélicos, pero nunca encontré un musulmán entre ellos), y de los que también he visto a la policía local de GRANADA, acosarlos y molestarlos, dos o tres veces al mes, pero no vale para un musulmán ¡por aquello de la corrección política, que traducido en plata es, de buenos y democráticos pasamos a gilipollas!... Yo, si fuera vecino de RIBAFORADA crearía una plataforma para presentar una reclamación, por daños y prejuicios, ante el CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, contra el primer juez de FONTELLAS que permitió la libertad de semejante sujeto, por si acaso la ley no se aplicó correctamente...hemos de esperar que el juez de TUDELA tenga más luces, y lo manntenga detenido o lo made de vuelta a MARRUECOS, a ser posible en un bote que se vaya deshinchando poco a poco, antes de llegar, si no, mucho me temo, la próxima noticia que escucharemos de aquellos lares será que en efecto, el cabrón ha logrado matar a un sacerdote.

Y en esto, como en todo, no cabe sino insistir una vez más "tenemos lo que nos merecemos, porque los hijos del mundo son más listos que nosotros", ya lo dijo en su día el OBISPO DE MOSUL (IRAK), convertido desgraciadamente en un pastor sin pueblo, porque su diócesis no existe, ha sido destruida en sus templos, escuelas y colegios por el Estado Islámico, y sus fieles han sido asesinados, han emigrad a otros países, los que han podido, y los pobres se encuentran repartidos por varios campos de refugiados:


Y es que, después de los profetas, desgraciadamente, cuando no se les oye, ni se les hace caso, vienen los mártires, ahí tenemos al Padre JACQUES HAMEL, en FRANCIA, Dios quiera que no suceda en ESPAÑA, que no sea en NAVARRA, que no sea porque "tenemos lo que nos merecemos", porque el Señor admite que nos pasemos, por exceso, o por defecto, pero nunca por una pasividad sumisa absurda "Mas porque eres tibio, y no frío, ni caliente, yo te vomitaré de mi boca" (Apocalipsis 3,16)

sábado, 17 de septiembre de 2016

LAS LLAGAS DE FRANCISCO NOS HABLAN HOY...


Hoy celebramos la fiesta de la IMPRESIÓN DE LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO, para lo que hemos venido orando y reflexionando, desde diversos puntos de vista, en los cinco días precedentes, hoy, que es la fiesta propiamente dicha, os comparto algunas reflexiones sobre lo que FRNCISCO y sus llagas tienen que decirnos hoy en día, más allá del milagro, y la piadosa consideración de sus llagas:


Ya sabéis porque lo he compartido muchas veces, que los santos "no son ni superhéroes, ni extraterrestres", pero pareciera que al nombrarlos santos o beatos se convierten en una especie de personajes inalcanzables y nos olvidamos que ellos fueron, ante todo, personas como nosotros, con sus luces y sus sombras, sus éxitos y sus fracasos, sus momentos de fe y sus momentos de oscuridad y de duda... y luego porque nos gusta fijarnos siempre en lo más espectacular y en lo más ostentoso... Querríamos ser tan pobres como San FRANCISCO DE ASÍS; tan cabezones en lo bueno como Santa TERESA DE JESÚS de ÁVILA; hacer tantos milagros como San MARTÍN DE PORRES;  ser tan amantes de la Virgen MARÍA como Santo DOMINGO; y claro... al no conseguirlo, nos creemos que nunca llegaremos a ser santos y nos desalentamos. Y aunque seguramente hay entre nosotros cientos de santos y santas, absolutamente desconocidos, salvo que alguien, en su día, mueva el proceso de beatificación (aunque da igual ¡no tenemos para eso la fiesta de TODOS LOS SANTOS!), no menos cierto es que a veces, el Señor, hace resurgir santos en los que hay que fijarse necesariamente, como si su notoriedad interrogara al mundo acerca de su lejanía de Dios. 

MALCOLM MUGGERIDGE, era Director de la BBC, la televisión británica, era agnóstico, un día -con motivo de un documental- se encontró en CALCUTA con la Madre TERESA llevando a un anciano de la calle, moribundo, completamente cubierto de gusanos, a un templo hindú, para que pudiera morir dignamente rodeado de sus dioses y la compasión de sus sacerdotes. Preguntada por MUGGERIDGE por el motivo de ello, la Madre TERESA le respondió: "Los pobres son verdaderamente Cristo, aunque escondido bajo un pésimo disfraz" y que su deseo era "hacer algo bello para Dios." De esta manera, la santidad de la Madre TERESA de CALCUTA, llevó a MALCOLM MUGGERIDGE a descubrir a Dios y convertirse a la fe católica. el heroico amor de la Madre TERESA ayudó MUGGERIDGE a entrever la belleza de Dios. 

¿Cuántas personas no descubrirían de la misma manera en un encuentro con FRANCISCO de ASÍS? Así se extendía su fama y sus excentricidades todo el mundo le salía al encuentro y quería irse detrás de él ¿Pero por qué? ¿Tal vez porque era un filósofo? ¿Debido a que era prudente? ¿Debido a que tenía todos los recursos a su disposición y solución para todo? No. Debido a que era un representante visible de las llagas de Nuestro Señor. Era un hombre de oración y de sufrimiento.

FRANCISCO, como la Madre TERESA, nos permiten a las personas a vislumbrar la belleza de la santidad, que es un reflejo de la belleza de Dios. La gente busca la felicidad, la belleza, la riqueza, el poder y el placer y siempre están decepcionados. Los santos nos dan esperanza en la posibilidad de la felicidad, el poder del amor, la belleza eterna de Dios. 

Una anécdota: En la isla MARTHA'S VINEYARD, en los EE.UU, hay una Iglesia cuyas vidrieras representan los siete sacramentos. La primera vidriera que se ve al entrar en la Iglesia es la ventana que representa el Sacramento de la Penitencia. En la vidriera están las llaves que simbolizan el poder de atar y desatar, un sacerdote bendiciendo y sobre la escena las palabras: "Ve y no peques más." Pero en verano, cuando hace mucho calor, se abren las vidrieras para permitir que circule un poco de aire. Sin embargo, la parte de vidriera que se abre es la sección donde aparece escrita la palabra "no". Entonces lo que la gente lee con la vidriera abierta es: "Vete y (...) peca más" ¡Y nunca se ha oído ninguna queja! La herejía más grande, si se puede decir así, de los tiempos modernos es la negación del pecado. Hemos perdido el sentido del pecado, un sentido de la ofensa que causa a Dios, la destrucción que hace a nosotros mismos y nuestros seres queridos, los efectos tóxicos que tiene sobre el tejido de la sociedad. Somos como personas con una enfermedad mortal y en completa negación, negándose a admitir que necesitamos un médico. Hemos hecho tales avances en la ciencia y la tecnología y hemos llegado a ser tan ciegos a la realidad de nuestra naturaleza humana.

San FRANCISCO era un testimonio vivo de la inagotable misericordia de Dios, del poder que el Señor resucitado dio a su Iglesia, cuando el domingo de Pascua sopló sobre sus apóstoles y dijo: "Recibid el Espíritu Santo, a quienes les perdonéis los pecados le son remitidos". ¿Cuánta esperanza, cuánta gracia, cuánta alegría llevó a los corazones de los penitentes, curando la mordedura de la serpiente del pecado como los israelitas en el desierto, que miraba a la serpiente de bronce de Moisés levantó? FRANCISCO ayudó a la gente a ver a Cristo crucificado, y no sólo con la fe y el amor y experimentar el poder curativo de la cruz, sino además en la realidad palpable de sus llagas. La compasión de FRANCISCO por los pecadores encuentra otra expresión en la compasión por los enfermos y el sufrimiento.Nos hace recordar como uno de los signos del Reino de Dios es que los ciegos, enfermos, prisioneros son atendidos y a los pobres la Buena Nueva les es anunciada. Los enfermos y los pecadores que son los protagonistas del Evangelio, y los objetos especiales del amor pastoral de Jesús son la razón de ser de FRANCISCO. Toda su vida consiste en manifestar el amor y la infinita misericordia de Dios para su pueblo, especialmente para los más pequeños, los enfermos y el sufrimiento y para los pobres pecadores.

La Regla de San FRANCISCO ordena a los hermanos trabajar, pero insiste en que "no deben extinguir el espíritu de la santa oración y devoción, que todas las demás cosas temporales deben servir." FRANCISCO era un hombre de oración, un maestro de oración y un testigo de la oración. Si hoy, conmemorando este episodio de la vida de San FRANCISCO, sus santas llagas, quisiera FRANCISCO concederte una gracia, pídele que hoy te conceda el don de una mayor oración en tu vida.

San GREGORIO MAGNO dice: "La vida presente no es más que un camino por el que avanzamos en nuestra patria definitiva del cielo". Pero nadie ha dicho que, como sucede con los viajes de verdad, todo vaya a salir bien, nos esperan, ciertamente, contratiempos. El sufrimiento que FRANCISCO experimentó con su mala salud, en la persecución al final de sus días por disensiones en su propia Orden, los avances y retrocesos en que sus frailes entendieran lo que él veía con claridad, el dolor de los estigmas... lo que permitió a San FRANCISCO perseverar fue su intensa vida de oración que vivió siempre fielmente. Oraba más en una semana que la mayoría de la gente reza en un año. La prueba de la oración auténtica es el crecimiento en la bondad, el crecimiento de la humanidad, una mayor serenidad en la vida y para hacer frente a las dificultades. La oración y el sufrimiento transformaron la vida FRANCISCO haciendo de él un icono vivo de la misericordia y el amor inagotable de Dios. Con demasiada frecuencia tratamos de seguir a Jesús a una distancia segura, al igual que PEDRO después de la detención en GETSEMANÍ. La vida de FRANCISCO nos anima a subir calvario para unirnos a Jesús en los momentos de mayor dolor y el amor más grande.

Antes de ayer celebrábamos la fiesta de NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES, de las pocas al pie mismo del Calvario. Estoy seguro de que la fe y el valor de MARÍA era una fuente de fortaleza para todos los apóstoles. MARÍA estaba al pie de la cruz. En ese momento dramático, antes de su muerte, Jesús nos da un regalo, su bien más preciado, su Madre. He ahí a tu madre. María es ahora no sólo la madre de Jesús. Ella es también nuestra Madre. Para San FRANCISCO, la cruz fue su libro, el libro donde leyó la historia más grande en la historia de amor. FRANCISCO vivió su vida plantado al pie de la cruz en compañía de María.

En una ocasión BENEDICTO XVI dijo: "El que cree no está solo." Aquí tenemos una serie de testigos. Estamos frente a la cruz amada de nuestro bendito Salvador, estamos con Nuestra Madre, la Virgen MARÍA, y con FRANCISCO. No estamos solos. Cuando los Apóstoles descendieron del TABOR llevaban en sus corazones impresa una visión de la Gloria de Dios, FRANCISCO imprimió en su cuerpo las llagas de la Pasión... Cuando hoy regresemos cada uno a nuestras tareas habituales, precisamente yo mismo me incorporo a trabajar después de diez días de vacaciones, compartamos con nuestros familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo lo que hemos aprendido hoy de las llagas de San FRANCISCO: La oración, la caridad y la alegría del perdón.