miércoles, 30 de noviembre de 2016

NO CUADRAN LAS AGENDAS....


Debe de ser porque acabamos de estrenar flamante año litúrgico, que técnicamenente se llama "Año litúrgico 2016-2017, Ciclo A", ya sabéis que el año litúrgico comprende en la Iglesia desde el Primer Domingo de Adviento a la festividad de Cristo Rey ¡que encima no coinciden siempre en la mima fecha cada año!, y me ha dado por penar lo curioso que es el calendario y la forma de ordenar el tiempo.


Por ejemplo, para los judíos, hoy no es 30 de Noviembre del año 2016, para ellos es el día 29 del mes de Cheshvan del año 5.777, el desfase de años (¡seguro que los judios no tenían miedo a la llegada del año 2.000!) se debe a que para ellos el calendario cuenta desde la creción del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre del año 3.760 antes de Cristo, o lo que es igual el día 1 del mes de Tishrei del año 1, evidentemente. Y todos sabemos la costumbre de la Iglesia de conmemorar los santos el día de su fallecimiento, porque es como si fuera su "dies natalis", es decir, su cumpleaños a la nueva vida, por eso nuestra TERESA DE AVILA, falleció el 5 de Octubre y celebramos su fiesta el día 15 de Octubre, porque el Papa GREGORIO XIII decretó que el día 5 se convirtiera en 15 para recuperar diez días de retraso que llevaba el calendario cristiano, llamado desde entonces calendario gregoriano, lo que hace que desde entonces la Iglesia Ortodoxa vaya retrasado esos mismos días, porque no aceptaron la corrección del Papa católico, por eso sus fiestas móviles, como la Pascua de Resurrección, tampoco coinciden con la nuestra.

Y a estos desfases históricos o culturales, hemos de añadir otros tipos de desfases, en nuestra propia vida, porque si todos tenemos un año natural en nuestra vida, el que marca el ciclo anual de nuestro nacimiento (de cumpleaños a cumpleaños) cuyo inicio es nuestro nacimiento, y el calendario civil, que va desde el 1 de Enero al 31 de Diciembre, o sea, que a nadie nos coincide el año litúrgico, con el natural y con el litúrgico... ¡Hala, menudo desfase! Aunque quizás esté bien que estos tres ciclos no coincidan, me explico:

Dice el Eclesiastés (3,1-8)

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: Un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

Todo ello me lleva a pensar que, al margen de que haya un tiempo para cada cosa, no está mal que nuestros ciclos vitales (nacimiento, civil y litúrgico) no coincidan, es como una forma temporal de recordarnos que "nuestros planes no coinciden con los de Dios", ¡ni siquiera coinciden nuestras agendas!, lo que nos ofrece una gran dosis de humildad, y de paciencia "para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día" (2 Pedro 3,8), y mantiene siempre abierta la esperanza, como en este tiempo de Adviento en el que decimos "Ven, Señor, Jesús", el Señor, que es "el alfa y la omega, principio y fin, el primero y el último en todo" (Apocalipsis 22,13).

Y tengamos también, cierta autonomía sobre el calendario, como creación humana está a nuestro servicio, no para que nos hagamos esclavos del mismo: No tenemos que ser más cariñosos, sensibleros y solidarios por la presión de que ya mismo sea Navidad "y es lo que toca", a lo mejor te apetece hacer una obra de caridad espectacular el día 4 de Mayo, por decir algo... tampoco puede que te apetezca andar sombrío y meditabundo en Cuaresma "porque es lo que toca" si es que tu corazón rebosa de alegría y te apetece cantar, bailar y alabar al Señor, y tampoco tienes que celebrar tu cumpleaños si es que ese dí sientes que "no tienes nada que celebrar", quizás te apetezca celebrar mas el día de tu bautizo... y es que somos así... ¡No coincidimos ni con el tiempo que nos toca vivir!

martes, 29 de noviembre de 2016

ADVIENTO
¡OTRA VEZ CON LA ALEGRÍA!

Del Evangelio de hoy (Lucas 10,21-24) sólo hay que retener una cosa, una actitud del Señor, muy propia además de este tiempo de Adviento, la alegría del Señor: "En aquella hora Jesús se lleno de la alegría en el Espíritu Santo", no es una alegría cualquiera, si nos fijamos en el contexto del pasaje de hoy, veremos que los discípulos acababan de realizar la misión que Jesús les había encomendado recorriendo los pueblos y aldeas de la región y estaban de regreso. Ellos regresan felices porque todo ha ido bien. Jesús, por su parte, estalla de alegría impulsado al ver cómo el Reino de Dios comienza a manifestarse en la acogida y la buena voluntad  de la gente más sencilla y sin prejuicios. Es la alegría propia de las cosas que comienzan, la ilusión de los proyectos que empiezan a caminar, esos fugaces momentos de la vida en que, como si todo se detuviera, nos damos cuenta de que todo está bien, nada perturba el horizonte, y nos sentimos felices.

Esta alegría es el "santo y seña" del Evangelio, no en vano, el Evangelio de MARCOS comienza diciendo "principio de la Buena Noticia de Jesucristo" (Marcos 1,1), el Papa FRANCISCO principia su Exhortación Apostólica sobre la evangelización, EVANGELII GAUDIUM, recordándonos precisamente lo mismo:

El Evangelio, donde deslumbra gloriosa la Cruz de Cristo, invita insistentemente a la alegría. Bastan algunos ejemplos: «Alégrate» es el saludo del ángel a María (Lucas 1,28). La visita de María a Isabel hace que Juan salte de alegría en el seno de su madre (Cfr. Lucas 1,41). En su canto María proclama: «Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi salvador» (Lucas 1,47). Cuando Jesús comienza su ministerio, Juan exclama: «Ésta es mi alegría, que ha llegado a su plenitud» (Jn 3,29). Jesús mismo «se llenó de alegría en el Espíritu Santo» (Lucas 10,21). Su mensaje es fuente de gozo: «Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría sea plena» (Juan 15,11). Nuestra alegría cristiana bebe de la fuente de su corazón rebosante. Él promete a los discípulos: «Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Juan 16,20). E insiste: «Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón, y nadie os podrá quitar vuestra alegría» (Jn 16,22). Después ellos, al verlo resucitado, «se alegraron» (Juan 20,20). El libro de los Hechos de los Apóstoles cuenta que en la primera comunidad «tomaban el alimento con alegría» (Hechos 2,46). Por donde los discípulos pasaban, había «una gran alegría» (Hechos 8,8), y ellos, en medio de la persecución, «se llenaban de gozo» (Hechos 13,52). Un eunuco, apenas bautizado, «siguió gozoso su camino» (Hechos 8,39), y el carcelero «se alegró con toda su familia por haber creído en Dios» (16,34). 

Y añade el Señor: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien", porque son los pobres y los sencillos los que, no teniendo nada más que a Dios, saben que todo lo demás es relativo, por eso están alegres, por eso se pueden reír de cualquier cosa... No seamos esos cristianos con "cara de pepinillo en vinagre" que escondemos la alegría del Evangelio, y espantamos a los demás, como dice el Papa FRANCISCO, no seamos -ya sabéis que soy un payaso innato- como una crítica de las religiones que he encontrado en un blog, y que me ha hecho más daño que cualquier blasfemia, porque si es es la imagen que damos, mucho me temo que no hemos entendido nada, dice así:

Criticar la religión puede ser incómodo, pero no es gratuito. Si algo ha caracterizado a las religiones a lo largo de la historia, es su odio al sentido del humor. Nunca te matan por llorar por algo, pero sí por reírte de ese algo. Está bien recordar que muchas religiones, cuando podían, cuando eran fuertes, exterminaban a quienes se reían de sus creencias. Y lo siguen haciendo en muchas partes del mundo. El resto viene con la sonrisa amable, con el chupito gratis de la caridad, con el flyer del amor al prójimo y el dos por uno de la Salvación, pero su local sigue lleno de represión, supersticiones y deseo de poder. Aprovechemos que ahora es nuestro turno, y consolémonos con el célebre “quien ríe el último, ríe mejor”.

Cierto,"el que ríe el último, ríe mejor", pero no como defiende el autor del párrafo anterior, porque el que va a reír el último va a ser siempre el Señor, por eso acompaño estas últimas líneas con la siguiente foto, alguna vez que lo he hecho en redes sociales "me han dicho de todo, menos bonico", a mucha gente se les antoja una especie de blasfemia, pero la actitud que muestra el Señor en esta foto en nada me parece ofensiva, primero, nos gusta decir "Jesús, amigo que nunca falla" ¿Te lo crees? Si te lo crees esta imagen no te debe parecer ofensiva ¿o es que ningún amigo tuyo nunca te hizo este gesto cómplice? Y en segundo lugar porque estoy convencido de que lo primero que escucharemos al morir será una gran carcajada de Dios mientras nos dice: "¡Anda, bonico, ven aquí! ¡Qué poco has entendido....! ¡Anda, ven que te abrace!"

lunes, 28 de noviembre de 2016

NO QUEBRARÁ LA CAÑA CASCADA,
EL PÁVILO VACILANTE NO LO APAGARÁ.


El centurión romano que se acerca ha pedir al Señor "que sane a su criado, paralítico, echado en cama y sufriendo mucho" (Mateo 8,5-11) es bastante conocido, no sólo por el Evangelio de hoy, sino que además debería ser bastante conocido en su época: Al fin y al cabo, junto con el gobernador extranjero impuesto, PILATOS, era expresión de la ocupación militar y de la autoridad; sabemos por el Evangelio que era apreciado por los judíos, quizás intentó ganárselos, pareciendo conciliador, pues se nos dice que los anciano de entre los judíos le dicen al Señor "es digno de que le concedas esto; porque ama a nuestra nación y nos ha hecho la sinagoga" (Juan 7,4-5). 

Precisamente por esto, por ser "bastante conocido" se convierte en un personaje público, expuesto, siempre ajo la atenta observancia de los demás, seguramente en el centro de sus conversaciones, y como suele suceder, nunca a gusto de todos: Si consideramos, desde la óptica del Derecho Romano que un esclavo ni siquiera era persona, que no era sujeto titular de derechos y obligaciones, sino que tenía casi la consideración de un objeto, no resulta fácil admitir que uno puede tener sentimientos de compasión hacia sus esclavos y siervos, esto sería visto como una señal de debilidad por sus contemporáneos romanos, y hasta por el pueblo militarmente oprimido; si por el contrario eres duro, inflexible, agresivo, nunca te quitarás la imagen de ser el invasor, el agresor injusto, especialmente entre los nacionalistas zelotas.

Os digo esto porque recientemente han fallecido dos personajes públicos, FIDEL CASTRO y RITA BARBERÁ, y casi daba asco asomarse a las redes sociales por la de barbaridades dichas sobre uno y otro, acabamos de salir del AÑO DE LA MISERICORDIA, y muchos perfiles religiosos, que tanto han compartido en redes la última palabra o gesto de misericordia del Papa FRANCISCO, ahora se erigen en inquisidores a los que sólo les ha faltado, bueno, algunos lo han hecho, mandar al infierno a cualquiera de ellos dos... ¡Qué lejos de la misericordia de Dios, cuyo corazón misericordioso es un abismo insondable!, y que lejos de este tiempo de ADVIENTO que comenzamos, esperando al Señor, al Mesías, uno de cuyos atributos de misericordia, según ISAÍAS, es precisamente, que no viene "a quebrar la caña cascada, ni apagar el pábilo vacilante" (Isaías 42,3)

Yo tampoco estoy exento de culpa, he buscado en las redes sociales mis propios tuits sobre RITA BARBERÁ y he encontrado dos, ciertamente dos bromas, dos memes de esos, no entre los más ofensivos, no entre los más hirientes, pero dos bromas a su costa, al fin y al cabo... por asociación de ideas, por aquello de la condena pública a la que ha sido sometida y la persecución mediática, me acordé de la estación del VÍA CRUCIS, la primera, de JESUCRISTO CONDENADO A MUERTE, y como tengo la costumbre, desde hace tiempo, de escribir un VÍA CRUCIS cada Viernes Santo me ha dado por rebuscar qué es lo que yo mismo escribí, oré y medité al respecto:



El autor de la Ley sometido como hombre a la ley.
¿Se puede juzgar la autoridad?
Juzgamos al político, nuestro servidor público...
Juzgamos al Obispo, nuestro pastor...
Juzgamos a nuestro jefe, nuestro patrón...
Juzgamos a los ancianos, nuestros consejeros...
- "¿No sabes que tengo autoridad para condenarte?"
. "¿No sabes que no tendrías ninguna autoridad si no te hubiese sido dada?"
¿Dónde queda, entonces, la autoridad?
¿Quién juzga a quién?
Y siempre, como siempre, desde siempre,
en el medio, una mujer, que intercede:
- "Ten misericordia de ese hombre.... Es inocente"
- "Ten misericordia de mi marido, Señor... Es inocente"

A la vista de la anterior reflexión es normal que la muerte de RITA BARBERÁ me haya causado, al margen de condicionamientos políticos, cierto sentimiento de culpa, como dice el texto "una vez más, una mujer en el medio", porque todo este episodio me ha servido para darme cuenta ¡la letra con sangre entra, dice el refrán! de la importancia de no juzgar a nadie ¡y no tanto por el hecho de que no me juzguen a mí! porque a mi pobreza, mi pecado y mi torpeza es muy fácil encontrarle incoherencias, falta y pecados, sino para no volver a caer más, en la medida de lo posible, en el juego fácil de condenar, juzgar, ridiculizar a los demás, mucho menos su honor, intimidad e imagen, porque todo lo demás se puede curar, pero lo anterior no tiene remedio, eso ya permanece para siempre.


Cuando unos integristas islámicos asesinaron al sacerdote francés JACQUES HAMMEL, pocos meses después se hizo publico, por él mismo en las redes sociales y en su propio periódico, que el prestigioso periodista musulmán SOHRAB AHMARI, de origen iraní y periodista del WALL STREET JOURNAL, había quedado tan impresionado que había empezado a dar pasos para "convertirse al catolicismo, bajo la dirección espiritual y catequesis del Oratorio de San FELIE NERI de LONDRES", de la misma forma, mutatis mutandis, el asco que me ha producido la forma en que la gente, y ciertos políticos, han hecho mofa simplemente de un motivo de dolor, como es la muerte de un ser humano, RITA BARBERÁ, es lo que me ha llevado a tomar la firme resolución (¡que espero cumplir con vuestra ayuda, es decir que estéis vigilantes para corregirme si, a partir de ahora, no lo cumplo!) de no enzarzarme en bromas, dimes y diretes, juicios de valor, críticas fáciles, sobre ninguno de mis hermanos, sean personajes públicos o no, porque todos somos seres humanos, con nuestros errores y aciertos, luces y sombras, éxitos y caídas, lucidez y pecado, y todos somos únicos, irrepetibles y amados por Dios, o no diría el Salmo "mucho le cuesta al Señor la muerte de sus hijos" (Salmo 116,15)

sábado, 26 de noviembre de 2016

EL SEÑOR VIENE COMO UN LADRÓN....

Comenzamos el tiempo de ADVIENTO, me gusta llamarlo "dulce tiempo de espera" pues aunque es un tiempo litúrgico de sobriedad, mesura, contención y conversión, no es tan riguroso como el de la CUARESMA, nos preparamos para recibir al Señor, con la misma ilusión y expectativa de una madre primeriza que espera un hijo: Prepara la casa, suspira, adecenta la ropita del futuro bebé, tiene sus legítimos miedos y temores, y sabe que van a cambiar cosas, puede que ya haya empezado con ciertos hábitos que pueden ser malos para el bebé que espera, empieza a cuidarse más, vigila sus comidas, pero también se ha puesto mucho más guapa, luce radiante, su mirada es cristalina, quizás llora por cualuier cosa, pero por lo general está alegre y esperanzada... Éste es el ADVIENTO.

Y sin embargo... ¡qué duras parecen las palabras del Señor en el Evangelio de hoy! (Mateo 24,37-44), aún manteniendo la actitud de espera "estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor", nos choca la brusquedad con la que se compara el Señor que llega cuando dice "si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón" ¿Cómo íbamos a figurarnos que el Señor venga, puestos a escoger, no como un familiar de viaje, una visita inesperada, una grata noticia, sino como un ladrón?


Puede que nos inquiete la imagen del Señor que llega como un ladrón en medio de la noche. Tratamos de hacer esfuerzos en comprender y asimilar esta imagen porque ciertamente que Dios no se presenta como un ladrón en nuestras vidas. Casi nos parece una osadía pensar de esta manera. Pensemos juntos un poco más, parece que el Evangelio no se refiera a nuestra muerte, que evidentemente, siempre nos pillará por sorpresa, muchas veces digo en broma "nacemos sin que nos pidan permiso, y nos moriremos sin que nos dejen consultar la agenda", porque normalmente un ladrón no viene a arrebatarnos la vida, sino nuestros bienes... más bien el Evangelio se refiere a un encuentro repentino, un inesperado encuentro cara a cara, que es lo que sucedería si pillamos a un ladrón "in flagrante delicto" es decir ¡con las manos en la masa!, ahora lo entendemos mejor, se trata de la sorpresa de descubrir la irrupción de Dios en nuestra casa, en suma, en nuestra vida. El Señor, visto así,  resulta ser un ladrón muy extraño y atípico, que no roba nada, sino que por el contrario se nos entrega del todo, viene con las manos llenas. Pero primero este ladrón nos tiene que arrebatar, quizás de ahí le venga el mote de "el ladrón" de nuestras cosas inútiles, esas cosas que no nos llenan, o no podrá ofrecernos todo aquello que nos trae, y por lo que cambia la vida  y revoluciona nuestra casa, haciéndola rica: Llenándonos de expectativas, horizontes, ilusiones... y fuerzas para todo ello. Aquí surge entonces en nuestros labios una petición "Ven, Señor, toma lo que es valioso para ti, este pobre corazón, y después, devuélvemelo, lleno de la luz".

He encontrado en las PAULINAS una oración para meternos de lleno en este tiempo de ADVIENTO, conforme las lecturas de hoy, estaba en italiano, la he traducido lo mejor que he podido, aunque os comparto el audio, para aquel que quiera saborearlas con la fuerza del original:


Vienes de noche, 
pero en nuestro corazón siempre es noche,
y aun así, vienes siempre, Señor.
Vienes en silencio,
no sabemos qué decirte,
y aun así, vienes siempre, Señor.
Vienes en soledad,
pero cada uno de nosotros siempre está solo,
y aun así, vienes siempre, Señor.
Vienes hijo de la paz,
nosotros ignoramos qué es la paz,
y aun así, vienes siempre, Señor.
Vienes a liberarnos,
pero nosotros siempre somos esclavos,
y aun así, vienes siempre, Señor.
Vienes a consolarnos,
pero siempre estamos tristes,
y aun así, vienes siempre, Señor.
Vienes a buscarnos,
pero siempre andamos perdidos,
y aun así, vienes siempre, Señor.
Vienes, tú, que nos amas,
y nosotros no estamos en comunión con el hermano,
si primero no lo estamos contigo, Señor.
Estamos alejados, desperdigados,
no sabemos quiénes somos, ni lo que queremos.
Ven, Señor.
Ven siempre, Señor.




viernes, 25 de noviembre de 2016

A MI NO ME ROBA LA ESPERANZA UN APOCALIPSIS...


Ayer, entre unas cosas y otras, no pude escribir en el blog, quizás es que tampoco el tema me llamara mucho la atención, ya os acordaréis del Evangelio de estos días pasados... ¡los signos escatológicos de la venida del Señor! lo que el resto de los mortales llaman "el fin del mundo" de forma vulgar... que si las guerras, los terremotos, las hambrunas, los prodigios en el cielo, el sol, la luna y las estrellas... y es que sinceramente, la escatología nunca me ha interesado mucho... ¡No me interesa mi propia muerte, como para estar pendiente del fin del mundo!

Entendedme bien, por supuesto, sé que voy a morir, no soy tan iluso, y que he de llegar a la eta de mi vida en condiciones, lo haré de forma lamentable, eso ya lo sé, pero bueno, ya sabemos lo de la santidad,ser mejores y todo eso,solamente digo que la muerte no es algo que me obsesione, ni marque mi temor por el mañana, ni me reste fuerza, energías, optimismo e ilusión para este presente... como decía el filósofo (me sé la cita, pero no el autor) "¿Para qué preocuprme de la muerte? Cuándo ella esté, no estaré yo; si estoy yo, no estará ella", pues lo mismo me sucede con el fin del mundo, en el plan peliculero apocalíptico, que si sucede y aún estoy entre los vivos, haré como el profeta JONÁS ante lo que él creía que iba a ser la destrucción de NÍNIVE, o como los SIMPSONS en ese episodio sobre el fin del mundo, me subiré a la terraza a ver el espectáculo; y si cuando acontezca ya he fallecido... ¡qué apechuguen los que haya entonces!

Una cosa tengo clara sobre el fin del mundo, sea como fuere, como concluía el Evangelio de ayer, "sabed que vuestra liberación está cerca" ¡Viene el Señor! Que pega muy bien con este tiempo de Adviento que vamos a comenzar, es decir ¡Maranatha, ven, Señor, Jesús!, esa es la esperanza, los medios y las formas, por más que las películas intenten imaginar escenarios apocalípticos, es lo de menos... 

Por eso me agrada y caldea más mi corazón el Evangelio de hoy (Lucas 21,29-33) cuando el Señor nos dice "Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: Cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios", porque ante los pesimismos, los profetas de calamidades, los agoreros, los desastres y las calamidades, siempre será mejor mantener la actitud del vigía, del centinela, como decia el profeta JEREMÍAS (Jeremías 1,11-12) "El Señor me dirigió la palabra “¿Qué ves, Jeremías?” Respondí: “Veo una rama de almendro”. Me dijo: “¡Has visto bien! Yo también estoy alerta para cumplir mi palabra”, En este caso el profeta juega con la sonoridad de las palabras, de esta forma “almendro” (en hebreo שָׁקֵד, shaquéd) –entre otras cosas, como sabemos, el árbol más temprano para florecer, como adelanto y presagio de la primavera, y “vigilar, estar alerta” (en hebreo שָׁקַד, shacad) denotando la actitud del profeta para atisbar, en los pequeños gestos que el Señor adelanta, como el florecer del almendro, el cumplimiento de sus promesas definitivas “que se cumpla mi palabra” y el cumplimiento por excelencia de la PALABRA es JESUCRISTO, acontecimiento que descubriremos en Navidad, tras este tiempo de espera, como el almendro latente, como la higuera reventona de yemas, que es el Adviento, y si la Palabra se ha de cumplir, creamos lo que el Señor nos dijo hace unos días (Lucas 17,20-25) "el reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros".

Así que mantengamos agudizada la vista, afinado el oído, alertas los sentidos, para percibir que el Señor viene, que su Reino está en nosotros, que ninguna noticia buena, amable, tranquila, gozosa pase desapercibida, compartámosla hasta el infinito; que nunca parezca que el mal es el que prevalece, porque mientras una especie se extingue hay un niño acariciando a su perro con inocencia; mientras una guerra estalla en el mismo lugar hay un ejército de héroes, enfermeros, médicos, misioneros, religiosos, civiles, que harán todo lo posible por paliar ese dolor, restañarlo y sanarlo; porque hoy han muerto muchas personas en la tierra, todas ellas exquisitas, insustituibles, amadas por Dios "mucho le cuesta al Señor la muerte de sus hijos" (Salmo 116,15), insustituibles para sus familiares y amigos, pero tantas otras nacen hoy, sintiendo por vez primera la luz del sol "cada vez que nace un niño, Dios manifiesta su esperanza en el hombre", y que así sea, siempre en nuestras vidas, vaya lo bueno por delante. Quizás me esté excediendo en el tiempo, litúrgico, se entiende, pero vivamos siempre desde la esperanza y el gozo del anuncio de los ángeles a los pastores "¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor!"


Y ahora, justo que esto escribo, me acabo de dar cuenta de lo que significa eso otro, en plan escatológico, del fin del mundo, que decía el Señor de que "os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; uno será tomado y el otro será dejado. Estarán dos mujeres moliendo en el mismo lugar; una será tomada y la otra será dejado" (Lucas 17,34), porque acabo de llegar a la conclusión del que al que se llevan es precisamente al "falto de esperanza", porque "no esperar al Señor" es sin duda la mayor descortesía. Seamos siempre mensajeros de esperanza, heraldos del aleluya.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR


Hoy,en vez de centrarme en el Evangelio del día, permitidme que me centre, en un par de párrafos sublimes de la reciente Carta Apostólica del Papa FRANCISCO "Misericordia et miseria", en la que me veo reflejado fielmente:

Qué significativas son, también para nosotros, las antiguas palabras que guiaban a los primeros cristianos: «Revístete de alegría, que encuentra siempre gracia delante de Dios y siempre le es agradable, y complácete en ella. Porque todo hombre alegre obra el bien, piensa el bien y desprecia la tristeza [...] Vivirán en Dios cuantos alejen de sí la tristeza y se revistan de toda alegría». Experimentar la misericordia produce alegría. No permitamos que las aflicciones y preocupaciones nos la quiten; que permanezca bien arraigada en nuestro corazón y nos ayude a mirar siempre con serenidad la vida cotidiana. En una cultura frecuentemente dominada por la técnica, se multiplican las formas de tristeza y soledad en las que caen las personas, entre ellas muchos jóvenes. 

En efecto, el futuro parece estar en manos de la incertidumbre que impide tener estabilidad. De ahí surgen a menudo sentimientos de melancolía, tristeza y aburrimiento que lentamente pueden conducir a la desesperación. Se necesitan testigos de la esperanza y de la verdadera alegría para deshacer las quimeras que prometen una felicidad fácil con paraísos artificiales. El vacío profundo de muchos puede ser colmado por la esperanza que llevamos en el corazón y por la alegría que brota de ella. Hay mucha necesidad de reconocer la alegría que se revela en el corazón que ha sido tocado por la misericordia. Hagamos nuestras, por tanto, las palabras del Apóstol: «Estad siempre alegres en el Señor» (Filipenses 4,4; Cfr. 1 Tealonicenses 5,16).

"Estad siempre alegres en el Señor" y digo que el Papa FRANCISCO pareciera conocerme muy bien al redactar este par de párrafos porque, pese a quien pese, y no es que me ponga medallas, pero en todo, ante todo y por mucho que se tuerzan las cosas, casi siempre suelo tener un optimismo a prueba de bombas, y tengo una gran habilidad para hacer un chiste, una gracia, un comentario irónico de casi cualquier cosa... Pero no es mérito mío, es mérito del Señor en mí, repitámoslo "estad siempre alegres en el Señor", certeza que tengo desde que vi en persona el Cristo sonriente de JAVIER, en NAVARRA, que sí, que estaba muriendo, en Cruz, pero haciéndole al demonio y a la muerte la broma de las bromas "créete mi derrota, que no sabes la que te espera", por eso sonríe, porque lo sabe... y diría que he tenido buenos maestros, por todos San JUAN MARÍA VIANNEY, o San FELIPE NERI, o Santo TOMÁS MORO, bromistas y optimistas todos ellos donde los haya, pero hoy, además, feliz coincidencia, se celebra la memoria de un beato tocado también por un profundo sentido del humor, y mártir, para más señas, se trata del jesuita Beato MIGUEL AGUSTÍN PRO, fusilado durante la revolución anticristiana en MÉXICO, aunque no os aburriré con datos biográficos, os remito para ello a la WIKI en el siguiente enlace, que yo hoy sólo quiero compartir con vosotros un trazo de su excelente sentido del humor,ya que desde hoy mismo lo incorporo a mi nómina de maestros del humor:

En un momento dado de su vida tuvo que ser operado, y como consecuencia de la operación permanecer varios días de convalecencia en un hospital religioso, atendido por religiosas, como alguien le dijera que "parecía descortés haber recibido tantas cartas y notas de recuperación, de parte de sus compañeros, seminaristas, sacerdotes y padres jesuitas, sin responder" tomó lápiz y papel y escribió esta carta a sus correligionarios, que tanto habían orado por él, la operación y su recuperación:

Muy amados en Cristo padres y hermanos míos:

 ¡Salud y bendición apostólica!

¡Gracias, muchas gracias, pero muchísimas gracias por sus oraciones y mementos! A ellas debo el que no haya tomado el revólver y haya cortado el hilo.. no de mi vida, sino el que retiene en esta santa clínica o prisión de Saint-Remy. (…) Para distraerlos un poco -y distraerme yo un mucho- les contará dos cosas. (la primera no es tan interesante) (…) La segunda cosa que voy a decir, casi no la quiero decir.

Miren hijos, no se desedifiquen si me ven violar la clausura monjil el domingo 31 de enero y me miran penetrar en el comedor de estas monjas, mis carceleras.

El 31, se celebró la fiesta de la muy reverenda madre superiora de la clínica. A las 4 de la tarde me conceden dejar la cama, para asistir a las comedias familiares de las nuestras. Un padre de Enghien va a ir y… allá voy yo renqueando.

En sendos sillones (el mío tenía encima un cojín de hule con aire comprimido) se colocan de izquierda a derecha la reverenda madre general, el muy reverendo padre Pro, la reverenda madre superiora. Detrás de la plebe; monjas y monjas; como ochenta.

Cinco minutos de charla íntima y casera, aunque de lata mística a lo que a mí se refiere, y… tin, tin, tin. Va a comenzar la función. No voy a describírsela, pues no me creerán o dirán que exagero. Y no es para menos, y aun yo mismo me frotaba los ojos por ver si soñaba…

En los intermedios, una monja vestida de cura, echó un sermón de santa Epifanía, virgen y mártir, madre de los tres reyes magos, que nos hizo tender de risa. Al final de todo, un canto a la madre superiora, en el que repetían su nombre muchas veces y cada vez hacían una profunda inclinación de cabeza. Pero el trueno gordo fue al acabarse la fiesta. La reverenda madre generala se levanta y me pide delante de todas sus hijas, que les cante una canción que yo había compuesto en francés… Yo, modesto y tímido, me resisto; alego mi debilidad, mi impericia, mi enfermedad. Nada valió; un murmullo se levanta de entre la plebe monjil, y… (a lo que llegas, Pro infeliz), más rojo que una sábana blanca, me subo al escenario y canto mi canción, que obtuvo un éxito colosal, digo mal, un éxito bestial. Y si ustedes supieran cuál era el texto en francés que me inventé, me colgarían.

Casi me comían a besos a la salida. Y yo del brazo de mi cojín de hule, más avergonzado que ellas y sudando la gota gorda, me fui a mi cuarto y no a dormir sobre mis laureles, pues la fiesta me dio un buen dolor de cabeza que me desveló toda la noche. Claro, tenía que pagar mis majaderías.

He rehusado mil veces dar por escrito mi canción, que no sé si la quieren para lectura espiritual y que yo no suelto, ¡por temor que sea un agravante cuando se trate de mi canonización!

Siendo esto así, carísimos padres y hermanos, ustede perdonen la lata que les he dado; pero el gustazo que he tenido en charlar con sus mercedes, disminuirá en gran parte, debido a su caridad (de ustedes) mi largueza de tinta y de gusto en escribir.

De todos, ínfimo en el Señor, capellán, confesor ordinario o extraordinario, consejero, director y consultor.

Daría gustoso mi vida, ¡con lo curiosón que yo soy!, por saber qué les cantaría en francés, para que no le entendieran, y qué clase de disparates, dirigió a las religiosas riéndose de ellas y de según que ñoñeces de la época, pero por más que he buscado (¡creo que casi tanto como el abogado del diablo de su causa de beatificación!) no lo he encontrado... 



Murió fusilado el día 23 de Noviembre del año 1927, camino al lugar de fusilamiento uno de los agentes le preguntó si le perdonaba. El Padre le respondió: "No solo te perdono, sino que te estoy sumamente agradecido".  Le dijeron que expusiera su último deseo.  El Padre PRO dijo: "Yo soy absolutamente ajeno a este asunto... Niego terminantemente haber tenido alguna participación en el complot (...) Quiero que me dejen unos momentos para rezar y encomendarme al Señor". Se arrodilló y dijo, entre otras cosas: "Señor, Tú sabes que soy inocente. Perdono de corazón a mis enemigos".

martes, 22 de noviembre de 2016

PIEDRAS MUERTAS....
PIEDRAS VIVAS...


En el Evangelio de hoy (Lucas 21,5-11) se nos dice que, paseando por el templo, entre los que iban alrededor del Señor "algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos"... y es que resulta imposible evocar la magnificencia del templo, acaso valga la impresionante maqueta de JERUSALÉN en tiempos de JESÚS que se puede ver en JERUSALÉN, arriba la foto del templo, y en este enlace la maqueta completa.

En relación a "lo bellamente adornado y la calidad de los exvotos" podemos hacernos idea de la suntuosidad de la "menorah" (el candelabro de siete brazos), el incensario, el recipiente de las abluciones, el altar, las cortinas, etc, etc... leyendo la descripción de todos estos elementos en la BIBLIA, que aunque se refieran a la construcción del primer templo, el de SALOMÓN, hemos de suponer que HERODES lo superó todo en magnificencia... y no he podido acordarme de un pequeño texto, fragmentario, contenido en el llamado Papiro de Oxirrinco, nº 840, escrito en griego y que se cree pudiera ser un fragmento de algún evangelio apócrifo desconocido, o un fragmento del pretendido Evangelio de MATEO escrito en hebreo, anterior a la versión griega definitiva que conocemos como nuestro evangelio de MATEO canónico, el oficial, y que describe una polémica entre el Señor y un judío ortodoxo de nombre LEVÍ, precisamente, tomando como excusa -como el Evangelio de hoy- los tesoros que se podían contemplar en el templo:

Entonces el Señor tomó consigo a los apóstoles, entró en el lugar de purificación  y vagó por el templo. Luego, un cierto sacerdote de los fariseos, llamado Leví  se acercó a ellos y le dijo al Señor: "¿Cómo es que os permitís pasear por este lugar de purificación y contemplar estos vasos sagrados, a pesar de que no os habéis bañado y ni los pies de tus discípulos, ni los tuyos, os los habéis lavado? Ya que para venir aquí, y caminar por  esta zona del Templo sólo es posible a una persona que se ha bañado y cambiado de ropa, incluso una persona así no se atrevería, con todo, a mirar a estos vasos sagrados. Entonces el Señor airado le dijo: "Puesto que tú estás aquí también en el Templo ¿estás tú limpio?" El fariseo le dijo: "Estoy limpio, pues me he bañado en la piscina de David, bajé a la piscina por las escaleras de un extremo y salí por las del otro. Entonces me puse la ropa blanca y he quedado limpio. Y entonces vengo aquí y puedo contemplar estos vasos sagrados". En respuesta a él, el Señor le dijo: "¡Ay de las personas ciegas que no ven! Te lavaste en las aguas que brotan de la fuente en la que  los perros y los cerdos se echan por la noche a dormir. Y cuando te lavaste, sólo te limpiaste la capa externa de la piel, como la capa de piel que las prostitutas y los flautistas se ungen y se lavan y se frotan cuando se ponen maquillaje para convertirse en el deseo de los hombres. Pero por dentro están llenos de escorpiones y de toda maldad. Pero mis discípulos y yo, a quienes-dices que no nos lavamos, nos hemos lavado en las aguas de la vida eterna que vienen del Dios del cielo.



En el Evangelio de hoy la polémica, al contrario que en este texto, donde se nota la intencionalidad "bautismal" de su enseñanza, por lo de la pureza y el agua limpia, se centra en que la magnificencia del templo no valdrá nada, si es que ha de ser destruido y no quedar piedra sobre piedra, es la evocación de otras palabras del Señor "destruid este templo, y en tres días lo levantaré" (Juan 2,19), pues si el Señor se refería a su propia muerte y resurrección, en el Evangelio de hoy, se nos presenta un horizonte más amplio, más escatológico... Aunando ambos textos, el Evangelio de hoy y el apócrifo, bautismo y resurrección, me vienen a la mente las palabras de San PABLO por las que nos dice que pr el bautismo "somos templos de Dios, y el Espíritu Santo habita en nosotros" (Cfr. 1 Corintios 3, 16) y "bautizados en Cristo, nos sumergimos en su misma muerte, para participar con Cristo de la Gloria de la Resurrección, a una vida nueva" (Cfr. Romanos 6,3).



Y hablando de piedras, quiero, una vez más, hacer presentes a nuestros hermanos perseguidos... desgraciadamente ha habido más llamamientos mundiales y de la ONU por los monumentos, antiguos y modernos, iglesias, monasterios, etc, etc... destruidos por el integrismo islámico que una denuncia seria de la persecución de los cristianos, las cientos de miles de vidas sesgadas por su fe... Recordad, las piedras, por más antiguas y milenarias que sean, de templos o monasterios, no son nada sin los fieles y los creyentes que le dan vida. 



Recemos por ellos, por las personas, por nuestros hermanos perseguidos y alegrémonos por noticias esperanzadoras como las de la primera Eucaristía celebrada en la desolada catedral de MOSUL, arrasada por el integrismo, tras la recuperación de la ciudad.



domingo, 20 de noviembre de 2016

EL SEÑOR REINA DESDE EL MADERO (Salmo 95,10)


Celebramos hoy la solemnidad de CRISTO REY, y he decidido investigar un poco en la misma, la fiesta fue instituida por el Papa PÍO XI en el año 1925 por medio de la enciclica "Quas primas" hay que decir que la intuición del Papa, al que le tocó bregar con el comunismo por la izquierda, y con los fascismos por la derecha, era denunciar que los males de las guerras (acababa EUROPA de salir de la Primera Guerra Mundial) no se erradicarían hasta que hubiera un esfuerzo de todas las naciones en "buscar la paz de Cristo en el reino de Cristo", lo que no era posible desde los autoritarismos anteriormente citados "este cúmulo de males había invadido la tierra, porque la mayoría de los hombres se habían alejado de Jesucristo y de su ley santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y en la gobernación del Estado, sino también que nunca resplandecería una esperanza cierta de paz verdadera entre los pueblos mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de nuestro Salvador".

Hay que señalar, además, que la intención del Papa PIO XI era demostrar "que el cristianismo no es un asunto meramente individual o privado, ni encerrado en la sacristía, sino que ha de transformar toda la sociedad" sin embargo debe de ser que como en nuestro país "nos lo tomamos todo a la tremenda" al final colegimos que gritar "¡Viva Cristo Rey!" más que un reconocimiento de lo anterior, no era más que una afirmción política de que "triunfe mi opción política, y desaparezcan todas las demás, porque Cristo está de mi parte" hasta el punto de que, muchos años antes, el propio Papa LEÓN XIII en 1882 en su encíclica "CUM MULTA SINT" ya había advertido que "sin dejar de olvidar todo lo que la Nación Española había hecho por Europa, por el catolicismo, por el bien de la religión y de la propia Santa Sede" no por ello se debía olvidar "el integrismo político en el que estaba cayendo, en el que casi había una actitud camorrista entre las distintas facciones" y animaba a que la gente, con un noble sentimiento religioso "deben silenciar un poco el tema político, a pesar de las diferentes opiniones que le gustaría que se impusieran, y que en el momento adecuado pueden ser defendidas de forma legítima y honesta", y por cierto, dada la actual situación política existente en ESPAÑA, donde para ser rojo hay que ser ateo, para ser de derechas hay que ser ultracatólico, sin que se pueda ser un creyente de izquierdas, o para ser de derechas no se pueda ser agnóstico, donde encima vienen los populismos a querer desterrar otra vez la religión de lo público, pareciera que la encíclica de LEÓN XIII se hace de nuevo de obligada lectura ¡un siglo y pico después y nada hemos avanzado los españoles en el justo equilibrio entre lo católico y lo político, lo público y lo privado! Hacedlo, os quedaréis tan sorprendidos, por lo que dice el Papa, como desangelados, por ver que nada hemos cambiado desde entonces...

Evidentemente, en los tiempos que corren, en los que encima hemos conocido, por los medios de comunicación, desenterrando unas declaraciones del difunto ADOLFO SUÁREZ, acerca de que la "Monarquía Española" se impuso un poco "por la puerta de atrás y con calzador en la Ley de la Reforma Política de 1976", en plena efervescencia del debate entre monárquicos y republicanos, ¡cualquiera se atreve a hablar de CRISTO REY!, aunque en este punto me sigo remitiendo a las palabras del Cardenal de CUBA, Monseñor JAIME ORTEGA, en la celebración de la Eucaristía junto con JUAN PABLO II en su visita a CUBA, frente a la imagen de NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD DEL COBRE, patrona de la isla, gritando a todos los presentes, FIDEL CASTRO incluído: "¡Viva Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la REINA de la REPÚBLICA de CUBA!" ¡Ahí es nada...!

Sea como fuere, el Evangelio de hoy (Lucas 23,35-43) nos demuestra que el Señor es el "Rey de los judíos" pues éste fue el "titulus crucis" que le impuso PILATOS sobre la Cruz a modo de sentencia, y que como bien le dijo, antes, durante su juicio ante la pregunta "¿Tú eres Rey?" de PILATOS al responderle "Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis soldados habrían peleado para que no me entregaran a los judíos. Ahora bien, mi reino no es de aquí. (...) Yo soy rey: para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para atestiguar la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz" (Juan 18,36-37), pero no es el Rey "al que defienden sus legiones de ángeles", ni tampoco el "Rey que se puede bajar de la Cruz", sino que es un Rey que hace de la Cruz su trono de misericordia, la primera en conocer, precisamente el buen ladrón "porque los que ven la verdad escuchan su voz", no en vano dice el Salmo 95 "El Señor reina desde el madero" (Salmo 95,10) a cuyo respecto en una catequesis suya el Papa JUAN PABLO II nos dice: 

"De este modo, el misterio de la realeza divina se manifiesta en la Encarnación. Es más, aquel que reina, «haciéndose terrestre», reina precisamente en la humillación de la Cruz. Es significativo el que muchos en tiempos antiguos leyeran el versículo 10 de este Salmo con una sugerente asociación cristológica: «El Señor reinó desde el madero». Por este motivo, ya la Carta de Bernabé enseñaba que «el reino de Jesús está sobre el madero» y el mártir san Justino, citando casi íntegramente el Salmo en su Primera Apología, concluía invitando a todos los pueblos a exultar porque «el Señor reinó desde el madero» de la Cruz. En este ambiente floreció el himno del poeta cristiano Venancio Fortunato, «Vexilla regis», en el que exalta a Cristo que reina desde lo alto de la Cruz, trono de amor, no de dominio: «Regnavit a ligno Deus». Jesús, de hecho, en su existencia terrena ya había advertido: «El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Marcos 10, 43-45)"

Por eso, nosotros, a pesar de que hoy concluye oficialmente EL AÑO DE LA MISERICORDIA, con esta celebración de CRISTO REY, hemos querido, a diferencia de otros años, vestir a nuestro Niño JESÚS de casa como Rey, como le corresponde, pero manteniendo la imagen del desvalido al que ha estad sosteniendo en sus hombros, todo este año, para demostrarnos su misericordia, y porque "Reinar es servir", como hemos visto, y porque como canta MARÍA en el Magnificat "el Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes".


viernes, 18 de noviembre de 2016

TODO EL PUEBLO ESTABA PENDIENTE DE ÉL, ESCUCHÁNDOLO


El Evangelio de hoy (Lucas 19,45-48) en su explicación clásica lo podéis encontrar comentado, en el siguiente artículo, pinchad sobre el titulo Para leerlo, que es del día que lo comenté, del año pasado MI CASA ES CASA DE ORACIÓN ¿Y NUESTRO CORAZÓN?, pero en esta ocasión, conforme lo leía se me ha ocurrido otra cosa mucho más gráfica:

Primero el texto del Evangelio de hoy:

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”». Todos los días enseñaba en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.

Y ahora se me ha ocurrido hacer el siguiente remedo del Evangelio de hoy, permitidme la osadía:


En aquel tiempo, el Papa FRANCISCO entró en el VATICANO y se puso a corregir a los cardenales diciéndoles: «Escrito está: “Tú eres PEDRO, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella”; pero vosotros la habéis convertido en una “cueva de arribistas y funcionarios”». Todos los días enseñaba en la pequeña capillita de SANTA MARTA. Por su parte, algunos cardenales, arzobispos y obispos principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.

Y es que no he podido evitar el figurarme el Evangelio de hoy de otra manera después de leer la noticia por la que ciertos cardenales, cuatro en total, han lanzado al Papa la amenaza velada de que "si no corrige los errores y dudas que plantea la "Amoris Laetitia" sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar, no tendrán más remedio que reprobarle doctrinal y formalmente de forma pública" ¡Ahí es nada el órdago lanzado, que es tanto como decir ¿Qué piensan hacer, definir al Papa FRANCISCO como hereje?! A mí es que actitudes como éstas me dejan ojiplático, es decir, con los ojos abiertos como platos, porque como dice el refrán "la ignorancia es muy osada", que en este caso, por ignorancia, entiendo la de todos aquellos que se oponen al Papa FRANCISCO.

Porque el Papa FRANCISCO sabe muy bien lo que quiere, la Iglesia que quiere, y el servicio que se ha de dar, dejarme remedar otro texto, cuando el Señor leyó, en la sinagoga de NAZARET el pasaje de ISAÍAS sobre sí mismo: "El Espíritu de Dios hoy está sobre mí" (Lucas 4,18a) es decir "el Espíritu Santo os ha dirigido para elegirme Papa", y sigue "porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres" (Lucas 4,18b), y es así que el Papa FRANCISCO solo hace una cosa, predicar "Evangelio, Evangelio y Evangelio", especialmente a los pobres, y sigue "me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos" (Lucas 4,18c), porque los pobres, los ciegos, los cautivos, los periféricos, las ovejas perdidas, el pueblo llano y sencillo, el común de los fieles, puede que no sepamos de grandes teologías y disquisiciones doctrinales o morales, pero sabemos bien que nos asiste, nos da la vista, nos libera, nos busca... 

Y no nos preocupan las amenazas que realicen al pastor bueno, los lobos disfrazados de ovejas, porque las ovejas no somos tontas, estamos dotados de ese olfato innato que nos permite distinguir, a la legua, a "los pastores asalariados, que no les importan las ovejas, sino su sueldo y su seguridad, de aquellos otros buenos pastores que vocacionalmente sufren por su rebaño, hasta dar la vida por ellas", eso se llama "sensus fidei", es decir, el sentir de los fieles, que -como enseña la Iglesia- es algo así como la capacidad intuitiva, predicada de todos los bautizados, por los que, desde la fe, la totalidad de los creyentes son capaces de intuir una verdad de fe... 

Este "sensus fidei" es el que hizo que todos los creyentes vieran normal, algo que discutían los padres conciliares, en ÉFESO, como que la Virgen MARÍA es, verdaderamente, y puede ser llamada MADRE DE DIOS; o que en el mismo funeral de JUAN PABLO II hubiera voces espontáneas reclamando "¡Santo súbito!"; o que ahora muchos de nosotros nos riamos con "la pataleta cara a la galería" del Obispo de PAMPLONA, Monseñor, porque un Juzgado de Pamplona ha dicho "que la exposición sacrílega de las hostias consagradas en el suelo, para nada ofendía el sentir de los católicos", que quiero recordar que Monseñor tardó tres días en reaccionar, que las hostias las recogió del suelo y las rescató un particular, ¡y mientras Monseñor tres días durmiendo en su cama,  mientras el Señor, vivo, real y presente en la Eucaristía yacía tirado por el suelo!, así que ahora guárdese las lágrimas de cocodrilo porque nadie le cree ¿Acaso un juzgado ha de considerar sacro lo que define como "trocitos de pan redondo", u ofensivo, lo acontecido, cuando Monseñor no hizo nada, salvo a toro pasado?... y así sucesivamente.

Por lo tanto, que no pretendan engañarnos, ni levantarnos cortinas de humo, ni distraer a los fieles de la única verdad del Papa FRANCISCO, la que todos entendemos intuitivamente a nivel eclesial, que por cierto, es lo mismo que dijera en su día su tocayo, FRANCISCO, el de ASÍS: "Predicad el Evangelio, y si es preciso, con palabras".





jueves, 17 de noviembre de 2016

NO RECONOCEMOS AL SEÑOR CUANDO VIENE DE VISITA


En el último artículo hablábamos de los nervios de cuando tenemos una visita en casa y queremos dar lo mejor de nosotros mismos... en el Evangelio de hoy (Lucas 19,41-44) aunque sea sobre la ciudad de JERUSALÉN el Señor nos dice "no reconociste el tiempo de tu visita". JERUSALÉN, la ciudad que recibió al Señor de forma gloriosa en su entrada triunfa, pero que luego le cerró su corazón, como lo hiciera desde siempre a la misericordia de Dios, primero en los profetas "como un ave aleteando, el Señor Todopoderoso protegerá a Jerusalén: protección liberadora, rescate salvador" (Isaías 31,5), "llamarán a Jerusalén: Trono del Señor, acudirán a ella todas las naciones, porque Jerusalén llevará el Nombre del Señor" (Jeremías 3,17), "se trata de Jerusalén: la puse en el centro de los pueblos, rodeada de países" (Ezequiel 5,5), "el Señor rugirá desde Sión, alzará la voz en Jerusalén y temblarán cielo y tierra; el Señor será refugio de su pueblo, alcázar de los israelitas" (Joel 4,16)... después en su propio Hijo, como pensaba iluso para sí el padre de la parábola de los viñadores homicidas "por último les envió a su hijo, diciéndose: A mi hijo lo respetarán" (Lucas 20,9-18).

JERUSALÉN se convierte, hoy, para nosotros en todo un signo, una llamada de atención para nosotros, como curiosamente terminábamos ayer "Jesús Eucaristía llama a la puerta de tu corazón… no vaciles… abre pronto. ¡Oh si se retira cansado de esperar! no. Hoy, mañana no" (Mª EMILIA RIQUELME, Pensamientos nº 108) porque hoy el Señor se sigue manifestando en cada momento, situación y circunstancia de nuestra vida y nuestra historia; sigue hablando y nos manifiesta su amor infinito y misericordioso. Evidentemente muchas veces nos cuesta distinguir esa presencia de Dios y su caminar a nuestro lado, pues tenemos muchas distracciones, muchas dificultades para percibir el paso del Señor a nuestro lado. Peor es cuando ni siquiera nos consideramos "dignos de visita alguna" y nos creemos abandonados, fue la percepción del Señor mismo en el desierto en las tentaciones, en su abandono en la oración en el huerto, en la misma Cruz "Dios mío, Dios mío... ¿Por qué me has abandonado?" (Mateo 27,46), incluso, curiosamente fue la lucha de algunos discípulos cuando el Señor les habló sobre el pan de vida “es duro este lenguaje, ¿quién podrá escucharlo?” (Juan 6,60-69)

Apuramos la última semana del Jubileo de la Misericordia: Cada uno de nosotros tenemos “ese momento especial”, el Evangelio de hoy refiere como “el día”, de nuestra visita, ese momento privilegiado en el que el Señor se nos manifiesta de una forma especial y sorprendente y nos invita a seguirle más plenamente. Seguro que hemos vivido alguna experiencia así en nuestra vida. Hoy es un buen momento para rememorarlo y acordarnos de ¿cuál fue nuestra respuesta?, ¿cómo hemos ido recorriendo el camino desde entonces?; Y si todavía no has tenido esa visita del Señor, quizás hoy, o esta semana, el Señor te tiene reservada la sorpresa, podría ser un buen momento como colofón de este Jubileo de la Misericordia. Estaremos atentos por si el Señor se hace "el encontradizo" con nosotros, y no pasa nada, si es que en esta semana no llega, pues termina el AÑO DE LA MISERICORDIA como evento eclesial, más no la misericordia del Señor "que es eterna" (Salmo 117)