domingo, 19 de noviembre de 2017

OTRA PALETADA MÁS DE ESTIÉRCOL....


¡Vaya por Dios, la parábola de los talentos! (Mateo 25,14-30) He de reconocer que ya empieza a joderme el asunto este de los talentos ¡sí, habéis leído bien, ya sabéis que soy un poco mal hablado, no vais a descubrir hoy tampoco la pólvora! Y digo que cada vez me jode más... quizás porque, con cuarenta y dos años, si echo la vista atrás, lo que, de por sí ya me invalidad como discípulo "nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios" (Lucas 9,62), lo único que veo es fracaso... Si pienso en que, según esta edad, y la esperanza de vida en ESPAÑA, junto con JAPÓN, una de las más altas, cifrada en ochenta y cuatro años, resulta que en el ecuador de mi vida, si mañana hiciera borrón y cuenta nueva, me da tiempo a cursar de nuevo la EGB, el BUP y el COU, cursar una carrera universitaria, pasar cinco meses en un Seminario de TOLEDO, y otros cinco en MADRID, pasar un año de pasante explotado en un despacho de abogados de MADRID, otros cinco años en un despacho en condiciones, trabajando para aquello para lo que estudié, después regresar a GRANADA y trabajar doce años más en este trabajo de subsistencia que tengo ahora... y ¿sabéis una cosa? ¡me da una pereza terrible!


Más que pereza diré que estoy cansado... muy cansado... he desperdiciado mis talentos, que son muchos, no lo digo yo, se supone que eso lo aprecia la gente que dice que te quiere, pero a estas alturas de la película, si mis talentos se pierden tampoco toda la culpa va a ser mía... será por falta de oportunidades... eso que suele pasar de un músico, dotado de un don, que toca en el metro para sobrevivir y le escucha un productor musical que lo lanza a la fama, eso pasa, es verdad, pero una vez, por eso es noticia y nos enteramos de ello, si sucediera todos los días ya no sería noticiable... Así que si desperdicié los talentos, nunca se dieron esas oportunidades... durante mucho tiempo eché la culpa a terceros  ¡había tantos en mi lista a los que culpar de haber truncado mi vida!, después comencé a madurar, y a ser muy duro conmigo mismo, y en un alarde de madurez echarme a mí la culpa... pero bien sabe Dios que de esta forma sería tremendamente injusto otra vez, conmigo mismo... ahora sólo me queda echarle la culpa a Dios.

¿Echarle la culpa a Dios de esta vida malgastada? ¡Vaya novedad, pensaréis algunos, eso se llama la noche oscura del alma! Pero no me vais a hacer caer en ese engañabobos piadoso... entendedme, la noche oscura del alma sólo es un don y una gracia, a toro pasado, cuando leemos las vidas de los santos... ¡Ah, cuánto nos edifican santos como JUAN DE LA CRUZ, o TERESA DE CALCUTA en esa oscuridad y aridez del fin de sus días! ¡Y una mierda...! ¡Preguntadles a ellos lo que les pareció mientras la padecían! Además, he dicho bien, cómo nos edifican las vidas de los santos, si hemos de creer que esa noche oscura era el último paso definitivo para purificar sus vidas y asirles solo a Dios, como dice el profeta "te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el crisol de la aflicción" (Isaías 48,10) Perdonad que me dé la risa floja... pero de aquí a la santidad me queda un trecho más largo que la otra vida que puedo vivir atendiendo a la esperanza de vida que me queda... Como escuché una vez en un funeral "el Señor, como jardinero experto, corta las rosas en su sazón", a la inversa ¡los capullos nos vamos a hacer eternos...! Mucho ha de esperar el Señor a que este capullo dé fruto y sea una rosa lozana... Estoy camino, de verdad os lo comparto, de chuchurrirme, como esos brotes nuevos agobiados de pulgones, antes siquiera de florecer...

Me cansa, mejor dicho, ya estoy cansado, de esperar un mañana que no llega, un cielo sin nubes que no acontece, unas raíces que no he echado, y unos frutos que se malogran temporada tras temporada... Estamos al final, casi del Año Litúrgico, finalizará el domingo que viene con la festividad de CRISTO REY... una vez leí, que el Sagrado Corazón de Jesús de BILBAO, que tiene la leyenda en la peana de "Reinaré en España", con la excusa de limpiar las letras, nunca más las repusieron, u omitieron "en España", con lo que, ahora, o reina no se sabe dónde, o directamente, no reina. Pues mucho me temo que andamos por el mismo camino conmigo... ha llegado el momento en que me he cansado, como dice el profeta de que "se espere la paz, y no haya bienestar, de que al tiempo de la cura suceda la turbación" (Jeremías 14,17-21).

A este "misionero de la esperanza, heraldo del aleluya" le queda poco tiempo... mi abuelo, que tenía un gran sentido del humor, al final de sus días, suspiraba y me decía "¡me quedan dos telediarios, y de CANAL SUR, que son más cortos!"... poco a poco no va a quedar de mí más que la imagen del "payaso triste", ese día, sabré que estoy muerto, pero no al estilo de "ahora, Señor, puedes dejar marchar a tu siervo" del anciano SIMEÓN que ha culminado su vida en el Señor (Lucas 2,29), sino más bien al  estilo de  "ya hace años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" (Lucas 13,7). 


Dice el Papa FRANCISCO, con esa sencillez que le caracteriza "e non dimenticate di pregare per me!" -y no olvidéis rezar por mí-, en mi caso, esta es mi petición para vosotros, en el día de hoy, y ya que me he comparado con la higuera estéril, es tanto como decir que pidáis "Señor, déjalo por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante" (Lucas 13,8-9), por si no lo sabéis, echar abono es "demasiado fino"... 

Aquí se dice "echarle estiércol" ¡Así que no os privéis, rezad para que el Señor me eche encima otra paletada de mierda! ¡Total, una más....!


sábado, 18 de noviembre de 2017

¿NO PUEDE HABER MILAGROS SOCIALES?


Nos presenta el Evangelio de hoy la parábola de la viuda persistente -si la leemos en clave positiva- o del juez deshonesto -si pretendemos fijarnos en lo negativo- (Lucas 18,1-8), ya sabemos de lo que trata: Una persona pobre e impotente, la viuda, persiste en regañar a una persona corrupta y poderosa, el juez, para que le haga justicia

La parábola  asume -en cierto modo- las enseñanzas de Juan, el Bautista, de que aquéllos que tienen una posición de poder y liderazgo están obligados a trabajar por la justicia, especialmente en nombre de los pobres y débiles. Pero el Señor, con todo, pone el  foco de atención de la parábola en un punto diferente, que debemos "orar siempre y sin desanimarse" (Lucas 18,1). Visto de esta manera, los oyentes, nosotros, podemos identificarnos con la viuda, y la persona orante, mientras que Dios se quedaría con el papel del juez corrupto, lo que parece una extraña asociación de ideas, una extraña combinación. Teniendo en cuenta que el Señor no va a querer decir que Dios es como el juez corrupto y deshonesto, es porque la moraleja de la parábola no va tanto con los personajes, sino con la consecuencia de sus actos: Si la persistencia es capaz de obrar en una persona corrupta, vale, un juez, pero al  fin y al cabo, con un poder limitado, cuánto más la actitud orante puede conseguir de Dios, que es justo y tiene un poder infinito.El propósito de la parábola es alentarnos a perseverar en la fe contra todo pronóstico, esa "esperanza contra toda esperanza" que dice PABLO (Romanos 4,18). Pero también tiene esta parábola dos enseñanzas para todos aquellos que trabajan por la  paz y la justicia en el mundo. 


En primer lugar, al superponer la imagen de un juez corrupto con Dios, justo, se nos enseña implícitamente que la voluntad de Dios aún es capaz de obrar y de abrirse camino incluso en un mundo que se nos antoja corrupto, injusto y violento. El trabajo de un juez, de cualquier juez es hacer justicia, ya se encargará Dios de hacer, a su vez, justicia al juez, cuando la viuda termine con él. La Biblia enseña que las autoridades civiles sirven por voluntad de Dios, lo reconozcan o no, sean o no conscientes de ellos, así le dice el Señor a PILATOS "no tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado(Juan 19,11), San PABLO nos pide que seamos dóciles a las autoridades civiles "someteos todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas" (Romanos 13,1), y de la misma forma la Carta de Pedro "sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana: sea al rey, como soberano, sea a los gobernantes, como enviados por él para castigo de los que obran el mal y alabanza de los que obran el bien" (1 Pedro 2,13). 



De esta forma, debemos tener esperanza de que incluso en medio de la injusticia más sistémica, más estructural y gravosa, sea posible la justicia. Nuestra responsabilidad como creyentes es trabajar ¡y orar! para mantener viva esta esperanza en todo momento. No disponemos de vida suficiente para poder corregir todos los errores, violencias e injusticias del mundo. Pero no debemos perder la esperanza, ni dejar de trabajar por el bien común en medio de los sistemas imperfectos donde transcurran nuestras vidas, y por ende, nuestro margen de responsabilidades. Los legisladores, por ejemplo, rara vez tienen la opción de votar una buena ley de verdad, en vez de una ley menos mala. Por regla general, lo mejor que pueden hacer es votar por leyes imperfectas, que intentan hacer más bien que mal, pero no todo el bien que pudieran, siempre votando "la opción menos mala, el mal menor", y lo mismo nos sucede a los ciudadanos, nunca tenemos la conciencia de estar eligiendo a nuestros mejores políticos y representantes, porque no los hay,siempre nos conformamos "con el mal menor".

La segunda enseñanza, que subyace en la parábola, es que solo Dios puede traer justicia a este mundo corrupto. Es por eso que, pese a nuestros esfuerzos y afanes, debemos orar también, y no darnos por vencidos, también por las cuestiones políticas, sociales y de injusticia. No debemos creer que la acción misericordiosa y providente de Dios hacia sus hijos quede constreñida tan sólo a traer sanación milagrosa a un mundo enfermo, me vais a entender mejor si digo que a nuestros santos y beatos los reconocemos por sus milagros, pero siempre milagros de sanaciones y curaciones contra la ciencia 

¿Es que Dios no puede, de la misma forma, milagrosa, providente e imperceptible, por la intercesión de la oración, traer justicia a un mundo corrupto? Pero así como existen sanaciones contra la ciencia, existen acontecimientos contra la historia, o la sociología, si se prefiere... De repente, cae el Muro de Berlín, o el régimen del apartheid y del racismo se desvanece, se alcanza la paz en conflictos que parecían enquistados en la historia. En la parábola de la viuda persistente, Dios no interviene, es la persistencia de la viuda la que lleva, casi fuerza, en última instancia, al juez a actuar con justicia. El Señor nos indica que Dios obra como actor invisible (pensemos en el Libro de ESTHER, de la Biblia, donde se narra la salvación del pueblo judío,condenado a desaparecer, por una injusticia de un decreto real y una conspiración de políticos interesados ¡pero este libro no menciona a Dios ni en un sólo versículo!) Entonces... "¿No concederá Dios justicia a sus elegidos que claman a él día y noche?" (Lucas 18,7). No dejemos de orar nunca, pues, por la justicia y la paz.

viernes, 17 de noviembre de 2017

EL HOMBRE DEL PAÑUELO ROJO

Hoy merece la pena que os comparta, una vez más, el comentario del Evangelio del día (Lucas 17,26-35) desde "allende los mares", una vez más desde la UNIVERSIDAD DE CREIGHTON, Jesuita, en los EE.UU, de la mano de EILEEN WEIRTH, profesora del Departamento de Periodismo, Medios Digitales y Comunicación, ya jubilada, porque de paso, aparte de su comentario, tendremos la posibilidad de conocer otra historia, que pasaría por anónima, para nosotros, de tanta gente buena que, en un momento dado,entendió perfectamente las palabras que hoy nos dice el Señor:

Quien busque preservar su vida la perderá, pero quien pierda su vida la salvará.

Mientras estaba de vacaciones, accidentalmente asistí a un partido de fútbol del BOSTON COLLEGE en el que los hinchas llevaban pañuelos rojos mientras gritaban: "¡WELLES!". No tenía idea de quién era esa persona, ni de por qué usaban su nombre como grito de guerra en aquel equipo de fútbol, pero el locutor deportivo que estaba retransmitiendo por los altavoces del estadio dijo que WELLES personificaba los valores del BOSTON COLLEGE como la de tantos otros que fueron "hombres y mujeres para otros". ¡"Hombres y mujeres para los demás", pero si ese es un lema clásico de los jesuitas! ¿Es que el comentarista deportivo es jesuita? Ciertamente no es el tipo de arenga deportiva que esperas escuchar en un estadio de fútbol. Así que me fui convencida de que WELLES era alguien digno de buscar en GOOGLE cuando llegara a casa.


¡Y tanto que lo era! El terrible 11 de Septiembre el joven jugador del BOSTON COLLEGE y jugador de fútbol y de lacrosse WELLES CROWTHER, que había sido alumno de CIENCIAS ECONÓMICAS del BOSTON COLLEGE, se encontraba trabajando en la planta 104 de la Torre Sur de las TORRES GEMELAS. Hay que decir que siempre llevaba a todas partes, la gran mayoría de las veces puesto al cuello, un pañuelo rojo que le regaló su padre. 

En el momento inicial del impacto del avión con la Torre Sur fue evacuado rápidamente en la confusión inicial, sin embargo, una vez en la calle, se colocó su famoso pañuelo rojo cubriéndole la boca y la nariz e hizo varias incursiones dentro del edificio, ayudando a salir a cuantos se encontraban heridos o confusos en el interior. Murió cuando en uno de estos viajes a la torre ésta finalmente colapsó. Su cuerpo no fue encontrado hasta las labores de desescombro, seis meses después de su fallecimiento.

Fue directamente responsable de salvar la vida de una docena de personas, quienes, recordando su heroísmo, sólo eran capaces de recordar "el héroe del pañuelo rojo". [Instintivamente uno se acuerda, en este momento, del español IGNACIO ECHEVARRÍA, "el héroe del monopatín", cuando pertrechado con lo único que llevaba intentaba evitar que los terroristas del LONDRES siguieran apuñalando a una mujer]. WELLES CROWTHER, tenía solo 24 años cuando murió, [IGNACIO ECHEVARRÍA tenía 39 años], pudieron "haber preservado su vida terrena", pero la salvaron eternamente al perderla por servir alos demás, la poderoso enseñanza del Evangelio de hoyMuy pocos de nosotros tendremos ocasión de tener que hacer una elección tan heroica, pero podemos aprender de los que sí lo hicieron. El Señor nos está pidiendo a todos, sin necesidad de grandes heroísmos (aún cuando estos puedan presentarse en nuestra vida), que busquemos formas de morir a nosotros mismos para obtener la vida eterna.

El Evangelio de hoy también nos recuerda que creemos que la muerte no termina con la vida sino que simplemente la transforma. El Día de Todos los Santos recordamos que somos miembros de la Comunión de los Santos que une a las personas en el tiempo y la eternidad. El ADVIENTO que pronto empieza es el momento perfecto para mirar nuestras vidas desde las cumbres del heroísmo, de preguntarnos qué tan bien lo estamos haciendo. La "Oración de San Francisco" nos debe evocar en este tiempo nuestros esfuerzos, porque se centra en las mismas cuestiones que el Señor plantea en el Evangelio, especialmente en la expresión "porque es en dar que recibimos" y "es muriendo que nacemos a la vida eterna". Intentemos meditar sobre ello en compañía del Evangelio de hoy y pensemos en una manera tranquila de morir, o tan noble como lo hizo WELLES CROWTHER. 

En otro orden de cosas, estaba muy contenta además de saber que, mi cuñado, desde casa, estaría viendo por televisión la paliza que le estaban dando los del BOSTON COLLEGE al FLORIDA... 

¡Feliz Adviento!

jueves, 16 de noviembre de 2017

DE MAESTROS E ILUMINADOS....

Me gusta el Evangelio de hoy (Lucas 17,20-25) porque con sus palabras de hoy el Señor nos vacuna frente a dos grandes, y constantes, tentaciones en la vida de cada uno de nosotros, y por elevación, de la Iglesia misma:

El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.

No es el Reino de Dios un estado que deba estar aquí, al modo humano, ni allí, en ese cielo del que no podemos imaginar nada, porque el Reino de Dios "está dentro de nosotros" pero ¿qué significa esto? Si nosotros, hemos de tomar conciencia de ello, somos el cuerpo de Cristo, hemos de ser la continuación en la historia de la Encarnación del Señor. Ahora me diréis que esto es como decir todo y no aclarar nada... ¿Vivir de forma encarnada? ¿Cómo vivir de forma que se demuestre que el Reino se halla en mí? La respuesta nos la da la primera persona que tuvo esta experiencia, y no sólo desde un punto de vista intelectual "el Reino de Dios está dentro de vosotros", sino de una forma física, real y carnal... ¡la misma MARÍA Santísima! 

Vivir encarnadamente es decir: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador" Y no soy yo sólo el que así opina ¿sólo la alegría es el termómetro del Reino de Dios en nuestro interior? -para mí es fácil decirlo, que de puro optimista, muchas veces paso a tonto, y de puro alegre, muchas veces paso a payaso- pero si MARÍA no os vale, por pareceros excesiva, y yo tampoco, por pareceros demasiado poco, escuchad entonces a JUAN CASIANO (Monje y Abad, Marsella, Siglo IV) comentando el Evangelio de hoy, citando a su vez a San PABLO que nos dice "Porque el Reino de Dios consiste en la fuerza salvadora, en la paz y la alegría que proceden del Espíritu Santo” (Romanos 14,17), aunque si preferís una voz más autorizada -JUAN CASIANO no es santo para la Iglesia Católica, aunque sí para la Ortodoxa- entonces quedáos con Sn GREGORIO NACIANCENO "el Señor da a conocer que el reino de los cielos está en nosotros, para manifestar la alegría que produce en nuestras almas el Espíritu Santo. Ella es como la imagen y el testimonio de la constante alegría que disfrutan las almas de los santos en la otra vida

Las doctrinas materialistas de la historia (especialmente el socialismo y el comunismo del Siglo XIX) recriminaban a los cristianos que con la excusa del Reino de Dios, la otra vida y el cielo, nos convertíamos en seres pasivos, inánimes, a los que muy poco nos preocupan las injusticias de este mundo, los pobres, los explotados, los cambios sociales, la lucha y el cambio de estructuras injustas... ¡para qué mojarnos si nos aguarda el cielo! A Dios gracia esta teoría está ya más que superada -por la Iglesia y los creyentes- a veces demasiado, porque hemos pasado de un extremo a otro, muchas veces los misioneros se convierten en agentes sociales, constructores, ingenieros, profesores, médicos, denunciadores de injusticias ¡tantos han muerto por denunciar las injusticias! y el anuncio de Cristo a veces se oscurece... pero una cosa es cierta (cualquiera que haya visto dos programas de MISIONEROS POR EL MUNDO, en la tele, lo sabe) ¡Siempre con alegría! Hemos superado la tentación de no luchar por "el aquí y el ahora", precisamente lo que no han hecho nuestros enemigos, ellos no evolucionan, siguen repitiendo sus mantras contra nosotros ¡con las mismas acusaciones que en el Siglo XIX!, luego nos llaman inmovilistas. ALEGRÍA ese es el Reino dentro de nosotros, alegría, incluso en la persecución "antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación":


Alegría como la luz de la vida, alegría,
como un payaso que grita: ¡Alegría!
del estupendo grito de la tristeza loca, serena,
como la rabia de amar, alegría,
como un asalto de felicidad.


Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás.

Aquí está la segunda vacuna a la segunda tentación... querer correr más de la cuenta buscando al Señor... Algunos están tan ansiosos de evadirse de este mundo, queriendo tener tanto cielo en sus vidas, que se van -cual palomillas- detrás de la primera luz que brilla un poco más de la cuenta...y de ello se valen tantos falsos mesías, visionarios, fundadores de sectas y demás "cuenta cuentos", y ya sabemos lo que pasa a las palomillas que se acercan mucho a estas luces cegadoras ¡que se queman, cuando no mueren! 

Si el Reino de Dios está dentro de mí, en la alegría del Espíritu Santo que obra en mí, no me hace falta buscarlo fuera en el primer "yogui baba prana ananda" que anuncie una conferencia en mi localidad "para alcanzar la felicidad por medio del chunda-chutra" ¡Si es que encima hay que verles la cara a muchos de estos iluminados! Y estos experimentos mesiánicos ya sabemos como terminan... que cuando las prisas por ir al cielo son muchas hay que desprenderse rápido de los bienes materiales (curiosamente a las cuentas del maestro de turno) y partir bien pronto (da igual que sea meditando, en OVNI o en un viaje astral) estamos a las puertas de un suicidio colectivo, o un asalto de la policía a la comuna (curiosamente, el maestro de turno es el que no se apunta al viaje final...) Y poniendo esto, en relación, con las persecuciones, es verdad como dice esa pintada tan de moda "que la mejor luz es la de la Iglesia que arde", digo verdad, por lo de espectacular... dice el Evangelio de hoy que el Señor es como "el fulgor de relámpago que brilla", será que somos más humildes y sencillos los creyentes de lo que los demás suelen creer, porque no somos de muchas grandes luces y artificios, sabemos que sólo hay una luz, hoy por hoy, que nos guía, la de la humilde lamparilla del Sagrario... 



Si es que no hay que correr mucho "detrás de éste, o detrás de aquél", porque si echas a caminar dando un paseo, antes de que te canses, ya habrás encontrado una Iglesia abierta, como dice la canción...

Dios está aquí, tan cierto como el aire que respiro, tan cierto como la mañana se levanta, tan cierto como yo te hablo y me puedes oír.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

LA ALABANZA NOS PRESERVA DE LA LEPRA


Entre que anoche me acosté a las tantas, viendo MASTERCHEF CELEBRITY ¡uno tiene sus vicios ocultos!, hoy he estado de turno de mañana en el trabajo, y luego un par de cosas en casa y de mandados, se puede decir que se me ha echado el día encima, por eso no me apetecía mucho escribir hoy... además pensaba que el Evangelio de hoy, mostrando de nuevo el milagro de sanar leprosos (en versión Lucas 17,11-19) ¡pues vaya novedad, sanar un leproso! el milagro más repetido, tres veces contando Mateo 8,1-4, Marcos 1,40-45 y Lucas 5,12-16, añadiendo estos diez del Evangelio de hoy, se me antojaba "un milagro más visto que el TBO", y un Evangelio, por ende, me supongo, comentado por los cuatro costados, por lo que andaba un poco desganado, la verdad.

Pero camino del supermercado, hace apenas media hora, "se me ha encendido la bombilla", se ve que el Señor no estaba por dejarme pasar la tarde del todo cruzado de brazos, y se me ha ocurrido algo nuevo que decir del milagro de la sanación de estos diez leprosos... Como digo siempre, no vayáis corriendo a leer las notas al pie del texto de hoy en vuestras Biblias, o a buscar un comentario al uso, porque mis comentarios son sólo y exclusivamente cosa mía, desde los que os parezcan los más sublimes, o los que os parezcan el disparate y la herejía más grande, pero ya me conocéis, no me considero por ser muy normal en mis comentarios.


La cosa es que he caído en la cuenta de que en la mentalidad judía enfermedad es sinónimo de pecado, por eso, por ejemplo, los fariseos no se creen que el Señor haya podido sanar al ciego de nacimiento, porque "empecatado naciste" (Juan 9,34) le dicen, es imposible que sanes como que tus muchos pecados no pueden ser perdonados, y de toas las enfermedades, la lepra, de todos los pecadores los leprosos. Esto me ha llevado a pensar que por qué habrían de ser "diez leprosos", porque algo debe de haber en que sean diez, y no trece, o nueve, así que he buscado el significado judío simbólico del número diez "עֲשַׂר", que en hebreo se dice "ahsahrah", y he aquí que más o menos su significado simbólico para los judíos es "unidad, conjunto de cosas, en principio pueden ser tanto positivas -como los diez mandamientos- como negativas -las diez plagas de Egipto-". Y es que, precisamente, los mandamientos son diez, que es la otra decena de la que me acordé instintivamente.

Entonces pienso: Salen al encuentro del Señor "diez leprosos", un conjunto de personas que simbolizan lo más malo de los malos, tanto por enfermos, leprosos, con la discriminación social que eso suponía, como por pecadores, con el reproche moral que ello conllevaba ¡no estarían leprosos de no haber pecado! Entonces, por el otro extremo, pienso en los mandamientos, otra decena, como conjunto de lo bueno, lo querido por el Señor, un auténtico código de santidad. Por esta doble connotación enfermedad-pecado es por lo que los diez leprosos se dirigen al Señor diciendo "¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!".

Es curioso que el Señor no los sana directamente, ni los toca, ni se acerca a ellos, nos evoca aquella misma situación del centurión romano, en la que el Señor no necesita estar físicamente presente junto al enfermo para sanarle, basta la fe del peticionario (allí, del centurión, aquí, de los diez leprosos) y les dice, además "id a presentaros a los sacerdotes", es decir, cumplir con lo que dice la Ley, presentaos ante el sacerdote que certifique el fin de vuestra enfermedad y cumplir con los ritos establecidos y los sacrificios debidos en acción de gracias ¡lo que es tanto como remitirles a la ley, a las normas, al decálogo mismo! y en una actitud de camino, de ponerse en marcha, con razón puede decir el Salmo 118 "lámpara son tus mandatos para mis pasos, luz en mi sendero" (Salmo 118,105).

Siguiendo con este discurrir, si los diez leprosos son los pecadores y los diez mandamientos, su antítesis, como la santidad... y el Evangelio sigue diciendo que "uno de ellos, viendo que estaba curado" entonces me pregunto ¿Cuál leproso pecador fue el que volvió? ¿El mentiroso? ¿el homicida? ¿el fornicador? ¿el que no descansa los días festivos? ¿el que no honraba a sus padres...? pues la respuesta es bien sencilla, si de todos los mandamientos el más importante es "Amarás a Dios sobre todas las cosas", entonces el pecador que regresó fue "el más alejado de Dios", y volvió, precisamente, haciendo aquello con lo que más se ama, honra, y venera a Dios ¡la alabanza! y no es que lo diga yo, lo refiere el Evangelio "se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias". Por eso quedó limpio, por eso se aumentó su fe,por eso el Señor le dijo que estaba salvado... por la alabanza. La alabanza es la que da gloria a Dios, la que demuestra que le amamos, la alabanza es la que honra al Señor, la alabanza es la que nos limpia, la alabanza es la que aumenta nuestra fe, la alabanza... 



Os dejo este canto de alabanza, como si fuera un anuncio comercial de "la mejor crema para estados carenciales de gracia, deja la lepra bien limpia", palabra de leproso.



martes, 14 de noviembre de 2017

POBRES SIERVOS SOMOS....

San PABLO, haciendo una especie de recopilatorio de sus correrías apostólicas y evangélicas señala:

Más en trabajos; más en cárceles; muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces. Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en el abismo. Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias. ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase? Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré. El Dios y Padre del Señor Jesús, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento. En Damasco,el etnarca del rey Aretas tenía puesta guardia en la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme. Por una ventana y en una espuerta fui descolgado muro abajo. Así escapé de sus manos.

(2 Corintios 11,23-33) 

Me he acordado de esto leyendo,  por encima, porque no me sonaba, la vida de uno de los santos de hoy, San LORENZO O'TOOLE, por el apellido, a nadie escapa que estamos hablando de un irlandés, concretamente de un Obispo, del Siglo XII:

Hijo de MURTAGH, una especie de clan irlandés, los MURRAYS. Cuando tenía diez años, el rey de LEINSTER, DERMOT Mc MURROGH, hizo una incursión en el territorio de su padre y se llevó al pequeño Lorenzo como rehén. Durante dos años, el niño sufrió muchos malos tratos, en una región pedregosa y árida de las cercanías de FERNS, hasta que su padre tuvo noticias de la triste suerte de su hijo y obligó a Dermot, con amenazas y actos de represalia, a que confiase a su hijo al cuidado del obispo de Glendalough. Murtagh fue personalmente a ver al obispo y le pidió que echase suertes para saber cuál de sus cuatro hijos debía consagrarse a Dios. Pero LORENZO con una sonrisa dijo: "No hay necesidad de echar suertes, porque yo deseo que mi herencia consista en servir a Dios en su Iglesia". Entonces su padre le tomó de la mano y le entregó al obispo, como señal de que le consagraba a Dios.


En el año 1161, murió GREGORIO, el primer arzobispo de DUBLÍN. LORENZO fue elegido para sucederle. Recibió la consagración en la Catedral de la Santísima Trinidad (que se llamó más tarde Iglesia de Cristo), de manos de GELASIO, arzobispo de ARMAGH. Aquello fue un símbolo de la unidad que reinaba en la Iglesia de Irlanda desde que había tenido lugar el Sínodo de Kells en el año 1152, pues antes, los obispos de DUBLÍN dependían de CANTERBURY. Reformó el clero, obligando que viviesen al modo monástico, dando él mismo ejemplo, socorría a muchos pobres y necesitados, y cuando quería escapar del bullicio de DUBLIN y de sus ocupaciones, se retiraba a GLENDALOUGH donde tenía una celda abierta en la roca de un acantilado de aquella costa.

En el año 1171, ENRIQUE II de INGLATERRA invadió IRLANDA, pronto se le sometieron todos los clanes y familias  excepto los de CONNAUGHT, TYRCONNE y TYRONE. Al año siguiente, el monarca reunió un Sínodo en Cashel, para que la Iglesia hiciera lo mismo. Lorenzo fue uno de los que aceptaron, por el bien de su pueblo, a partir de entonces, ejerció repetidas veces el oficio de intermediario entre el rey ENRIQUE y los clanes irlandeses. En el año 1175 viajó a CANTERBURY y fue recibido por los monjes de la abadía donde descansaba el cuerpo de Santo TOMÁS BECKET. 



Al día siguiente, cuando se dirigía al altar a celebrar, un loco que había oído hablar mucho de él y quería que fuese mártir como santo TOMÁS BECKET, le descargó un bastonazo en la cabeza. LORENZO perdió el conocimiento, pero no tardó en recuperarlo, pidió que le lavasen la herida y, en seguida, cantó la misa. Más tarde el rey condenó a la horca al loco, pero LORENZO intercedió por él y obtuvo su perdón.

Asistió, en el año 1179, junto con los otros cinco obispos irlandeses, al III Concilio de Letrán, donde puso al día al Papa ALEJANDRO III de los desmanes y corrupciones de IRLANDA, tanto del clero, como de los señores, como del propio rey de INGLATERRA, ENRIQUE II, que empezaba a excederse con su pueblo. El Papa le nombró legado con autoridad papal para solucionar todos estos problemas, pero a su regreso, el rey, temeroso de que LORENZO se convirtiera en un nuevo TOMAS BECKET, lo mantuvolargo tiempo exilado, sin permitirle regresar a DUBLIN. 

Relicario que contiene el corazón de San LORENZO
en la Iglesia de Nuestra Señora de Eu (ROUEN)
Ya enfermo y anciano recibió este permiso, pero la penuria del viaje le hicieron pasar noche en la abadía de los canónigos regulares de San Víctor de Eu, al enseñarle su celda dijo: "Haec requies mea in saeculum saeculi" ("éste será el lugar de mi reposo por los siglos de los siglos"). Como era evidente que se moría el abad le sugirió que escribiera su testamento, LORENZO replicó con una sonrisa: "Dios es testigo de que no tengo ni un céntimo". Sus últimas palabras, en el dialecto irlandés, fueron: "¡Ay, pueblo mío alocado y revoltoso! ¿Qué harás ahora? ¿Quién va a mirar por ti en tus infortunios? ¿Quién va a tenderte la mano?" Falleció, tal dia como hoy, el 14 de noviembre de 1180 y fue canonizado en 1225. La mayor parte de sus reliquias se hallan en la cripta de la iglesia de Nuestra Señora de EU. Toda IRLANDA, los canónigos regulares de Letrán y la diócesis de ROUEN (en la que está situada EU), celebran su fiesta.

Las andanzas de San PABLO en el nombre del Señor; las aventuras de San LORENZO O'TOOLE sirviendo fielmente a la Iglesia, como un obispo entregado...seguramente cada uno de nosotros tenemos muchas anécdotas de todo lo que nos ha sucedido sirviendo al Señor, cada uno desde su puesto, sus responsabilidades y sus compromisos, lo importante de todo ello, es que -ahora sí, como dice el Evangelio de hoy (Lucas 17,7-10)- haciendo memoria de todo ello, digamos:

Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.


lunes, 13 de noviembre de 2017

LA MORERA LEJOS...


¡Concentrado viene hoy el Evangelio del día! (Lucas 17,1-6) En apenas seis versículos, con el mismo grado de concentración que ese minúsculo granito de mostaza, aparecen comprimidos la advertencia contra los escándalos, la necesidad de perdonar, la petición de fe de los discípulos y la parábola del granito de mostaza.

Pero debe de ser porque estaba dormido esta mañana, o porque cuando leemos o escuchamos un Evangelio, muchas veces no le prestamos mucha atención (porque creemos que nos lo sabemos ¡sobre todo si, como pasa en los sinópticos, MATEO, LUCAS y MARCOS, a veces cuentan lo mismo en tres versiones diferentes!) que el pensamiento se nos va con lo que recordamos, y no nos fijamos en los detalles, porque llevaba un rato buscando "la montaña" a la que hay que decirle "échate al mar" si tuviéramos la fe de un grano de mostaza (que esto es de MATEO) ¡y no me había percatado de que se trataba de una morera lo que menciona LUCAS! En esta ocasión, como se suele decir, creo que "el bosque me ha impedido ver los árboles", más bien que la montaña sempiterna de MATEO me ha impedido ver la morera, porque creo sinceramente que es la primera vez en mi vida que me he dado cuenta de ello.

Como consecuencia de lo anterior, he descubierto a los santos padres comentando este pasaje de LUCAS y descubro que para ellos la morera es símbolo de la Cruz de Cristo, así, por ejemplo, dice San BEDA, el venerable, que se entiende "que por el árbol llamado morera -en cuyo color de sangre se ven brillar el fruto y las ramas- al Evangelio de la cruz" ¡Y aquí ya se me ha encendido la bombilla, como se suele decir, para entender el Evangelio de hoy! Que como he dicho, nos viene empaquetado de forma tan concentrada cual perfume carísimo. Aunque hoy me ha dado por entenderlo de abajo hacia arriba, es decir, empezando del último versículo hacia arriba.

Todos sabemos lo escandalosa que es una morera cuando granan los frutos, tan rojos, que lo manchan todo (ramas y hojas como dice San BEDA), e incluso las aceras, hay dos o tres en mi camino al trabajo, y cuando dan fruto y se caen y se pisan ¡parece que ha habido una matanza en la acera! Es verdad que todos -especialmente de pequeños- la hemos buscado desesperadamente para con sus hojas alimentar los gusanitos de seda que todos hemos tenido alguna vez, y ponte a buscar moreras en una ciudad ¡qué ya veías tus gusanos morir!, hasta que algún compañero del colegio, con el mismo problema que tú, te compartía en qué parque de la ciudad podías encontrar una, o en qué acera o descampado... ¡Claro, muchos niños con el mismo aprieto que tú, y te la encontrabas pelada y mondada, o ya no llegabas a las hojas mas bajas, y tenías que pedirle a algún adulto que te arrancara hojas de más arriba! Y encima los puñeteros gusanitos qué delicados, que no admitían, a falta de morera, sucedáneos ni engaños,intentar burlar la escasez de morera con lechuga, manzana, o cualquier otra milonga, era condenar a los pobres animalitos a morir. 

¡Qué buena imagen de la Cruz de Cristo! Nunca antes lo había pensado así, somos como esos gusanitos de seda, condenados a morir sin ella, se nos hace esquiva e inalcanzable, y necesitamos, especialmente cuando más nos urge, que el testimonio de otros nos ayude a encontrarla y aún cuando la encontramos, todavía puede que necesitemos de otros para "treparnos a ella" Decididamente no nos podemos alejar mucho de la Cruz... por eso el himno la canta como "árbol glorioso, único en la flor, la hoja y el fruto". Y aunque sepamos que en la Cruz encontraremos la vida, manchada por la sangre de Cristo, que pende de ella como "el fruto de más dulce peso" ¡qué difícil nos es cuando es a nuestra vida donde aparece!

Y aquí entra en juego la fe, porque ante la Cruz, nuestra primera reacción es huir de ella, o pretender que se aleje de nosotros, como estoy haciendo una lectura inversa, es como si, en efecto, siendo nuestra fe "pequeña como grano de mostaza" no nos atreviéramos a enfrentarnos a la Cruz en nuestra vida, ni asumirla, ni mucho menos cargarla ¡por eso nos es tan fácil decir "¡hala, vete al mar, bien lejos de mí!" Enfrentarse a la Cruz, ergo, la persecución, las limitaciones, las enfermedades, el sufrimiento, la muerte, exige de nosotros una fe más grande que un grano de mostaza ¡vamos, exige una fe como la de un melón! pero cientos de cristianos perseguidos, mártires, de enfermos en sus camas, de personas que encaran la muerte con una sonrisa, y de todos aquellos que se crecen en la adversidad nos demuestran que es posible... ¿Cómo? Muy sencillo, seguimos hacia arriba... diciendo,más bien, no dejando de orar "Señor, auméntanos la fe".

No olvidemos que la Cruz es consecuencia de nuestro pecado, dice el pregón pascual "¡Bendita culpa que nos mereció tal redentor!", lo que no nos exime de culpa por ello, por eso es necesario que hagamos todo lo preciso para no seguir colmando el pecado, y no hay mayor ofensa que la división, la desunión, no tratarnos como hermanos, aquí se entiende entonces, también, la necesidad de la fe para que seamos capaces de vencer nuestra incapacidad para perdonar "siete veces" y las que hagan falta, a los hermanos que nos ofenden -nadie está exento de ser ofendido, o de ofender, a otros, aunque lo hagamos sin malicia y de buena fe-, incluso a nuestros enemigos -que éstos sí que buscan hacernos daño acaso hecho-. 

Y si ya es, de por sí, ofensivo y escandaloso el pecado -dice San Juan, no lo olvidemos nunca: "el que dice que ama a Dios, al que no ve, y no ama a su hermano, al que ve, es un mentiroso" (1 Juan 4,20)- mucho más escandaloso, para terminar esta lectura hacia arriba, que estoy haciendo del Evangelio de hoy, es la división de todos los que nos decimos cristianos, el pueblo de la Cruz, las distintas confesiones cristianas, porque esto sí que escandaliza al mundo, nos resta coherencia y quita credibilidad ¿cómo pueden andar divididos los que dicen que siguen al único Señor?


Hoy, me conformaré con ser -como dice ISAÍAS (41,14)- ese "gusanito Jacob, oruguita de Israel" apegado a la Cruz, royendo de ella, como gusano de seda con la morera, para que me dé fuerzas y me haga grande y fuerte, entonces, cuando sea una robusta mariposa, volaré, seré capaz de evangelizar, dar testimonio del Señor, que me dio la vida, e iremos poco a poco haciendo comunidad, creando Iglesia, como esos huevos apiñaditos que ponen las mariposas de los gusanos de seda, todos iguales, todos juntitos, todos en la morera, y si todos lo hiciéramos así, quizás un día, seamos uno, poniendo fin al escándalo de la división.
    

domingo, 12 de noviembre de 2017

LOS CUENTECILLOS DEL ABUELO...


En este mundo, ya lo sabemos, el bien y el mal ocupan el mismo espacio, como evoca la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13,24-52) que, por cierto, es exclusiva del Evangelio de Mateo, lo mismo que las doncellas del Evangelio de hoy (Mateo 25,1-13), debemos ser sabios y vigilantes. En este mundo donde rosas bellísimas y malezas y malas hierbas perturbadoras comparten el mismo jardín, debemos ser sabios y atentos. En este mundo donde los tontos y los sabios pueden sentarse juntos en la misma mesa, debemos ser los más sabios y prudentes. 

La pregunta es: ¿Con qué frecuencia estamos preparados para ser los sabios de la historia? La idea de no estar preparado es casi extraña para mí, porque siempre he sido de esos estudiantes estilo "repelente, niño Vicente", el que mejores notas tenía, que compraba y leía los libros de texto antes inicio del curso, no tanto por ir por delante de mis compañeros, sino por mi afán de saber y conocer. También soy esa clase de persona a la que le gusta estar al tanto (sobretodo en escrituristica) de cada nuevo documento, comentario, texto, hallazgo arqueológico, papiro o libro que se escribe... Siempre he sido así, difícil va a ser ahora cambiar, pero, una vez dicho esto, no creo que esté en las mismas condiciones de alardear, sinceramente, sobre mi crecimiento y nivel espiritual. 


Cuando éramos pequeños, mi abuelo nos contaba muchos cuentos, a veces contenían alguna enseñanza -que no se deducía necesariamente del cuento- para explicar por qué no era correcto decir una mentira, o por qué era malo robar, etc, etc... Solía ​​escuchar sus historias, cuentos y anécdotas y a veces me preguntaba: "¿Por qué no puede el abuelo decir lo que quiere decir? ¿Por qué tiene que contarnos estas historias?" Ahora que, sin abuelos, y lamentablemente también, sin padre, a veces hecho de menos tener la guía de "mis mayores" me he dado cuenta de que con lo que verdaderamente disfrutaba mi abuelo, con estas historias, no era tanto con la moraleja (que tendríamos que deducir cada uno de nosotros) sino con el hecho de enseñar, transmitir este conocimiento, esta sabiduría aquilatada por toda una vida. 

El Evangelio de hoy, al fin y al cabo se trata de una parábola, me recuerda los cuentos de mi abuelo, a veces un poco raros, como ese que comenzaba diciendo "un hombre sencillamente vestido, paseaba por las calle de Viena..." (¡algún día os lo compartiré!), que invitan a la reflexión, con momentos que hacen que quieras interrumpir al "cuenta cuentos" para hacerle una pregunta, pero no lo haces y eso, de alguna manera, te abre la mente a la interpretación, al ejercicio mental y espiritual de tener que sacar tú tus propias consecuencias. Como cualquier parábola, se invita al oyente a hacer un esfuerzo extra que va más allá de escucharla. Se invita a masticar lentamente el texto, dejar que se digieran las palabras, y saborearlas con toda nuestra mente y nuestra alma, justo en el momento en que nos damos cuenta de que nos hemos enriquecido y hemos crecido espiritualmente, gracias a las palabras.

Como cristianos, muchas veces, parece que siempre estamos esperando que Jesús "se nos revele" con esa claridad diáfana e inmediata con que confesamos le veremos "al final de los tiempos", pareciera que en nuestra anticipación impaciente de ser parte ya del Reino de Dios, olvidamos lo que es necesario, nos olvidamos de que, mientras tanto, necesitamos la luz de Cristo para seguir caminando. Necesitamos la luz que recibimos cuando fuimos bautizados, la luz que obtenemos cuando somos compasivos, la luz que emana de nosotros cuando vivimos el Evangelio, como dice esa canción de LUIS ALFREDO:

La gente camina cabizbaja y triste,
los ojos perdidos en la inmensidad.
Y entre tanta gente, entre tantas voces,
entre tantas luces, no le han visto a Él.
Él también camina entre todos ellos,
un rostro radiante en la multitud.
Y pocos le notan, mas cuando le notan
detienen su marcha y siguen tras Él.
(...)
Este pueblo canta, cuando el mundo llora,
y cuando está en sombras, 
este pueblo es luz.
Porque todos ellos claramente han visto
la luz que manaba del rostro de Cristo.

Si alguien desea escucharla...


La luz que se alimenta por nuestra fe, perseverancia y buenas obras. Esta luz ilumina nuestro camino para ver y experimentar el Reino de Dios. No necesitamos esperar al final de nuestras vidas para contemplarla en plenitud, el Reino de Dios está con nosotros todos los días, pero necesitamos de la luz. La luz que muestra el camino e ilumina el camino para los extraños, los amigos o los marginados. La luz que también es una brújula guía para aquellos que buscan la misericordia y la comprensión. Permanezcamos espiritualmente despiertos y preparados con nuestra luz. No olvidemos lo que es necesario para experimentar completamente el Reino de Dios.

sábado, 11 de noviembre de 2017

¡HACIENDO EL MONO....!


La verdad es que no tenía ni idea de cómo enfrentar el Evangelio de hoy (Lucas 16,9-15) para empezar una sentencia que no sabría por donde cogerla "ganaos amigos con el dinero injusto" y para terminar, una que, personalmente me remata "la arrogancia con los hombres, Dios la detesta", que puede ser como todo el examen de conciencia que me queda por hacer, ahora que estamos casi a las puertas de Adviento, como para que reconozca que me falta mucha humildad, mucha pobreza, si quiero que el Señor nazca en este pobre destartalado establo...¡y no andarme creyendo el mejor de los palacios! Y en medio de este sandwich evangélico, entre la rebanada de pan del desconcierto inicial a la rebanada dura y con corteza del final, en medio, el relleno de esa serie de consideraciones sobre el dinero, la servidumbre, la fidelidad a Dios... 

Así que, una vez más, recurro a la gente ¡oye, maravillosa, que me estoy aficionando a ellos! de la Universidad Jesuita de CREIGHTON, en USA, para que me saquen de este atolladero, siendo así que, como me ha parecido sublime el comentario que hace el Director de su programa de actividades religiosas, KYLE LIERK, es por lo que voy a dejar que sea él, y no yo, el que os exponga el comentario del Evangelio de hoy:

Un mono camina por la jungla disfrutando de su libertad y se topa con un coco que tiene una pequeña incisión en su cáscara. Como se suele decir "la curiosidad mató al gato",en este caso al primate, que se da cuenta de que, en el interior del coco, alguien se molestó en introducir un plátano. ¡Que suerte! Al instante se recrea ante la idea de devorar este dulce recién descubierto, mete la mano dentro del coco y agarra el plátano sólo para darse cuenta de que su mano queda atrapada dentro del coco ¡no se puede sacar un plátano atravesado dentro de un coco! No importa cuánto se esfuerce, será incapaz de extraer el preciado botín, ni su mano puede volver a salir del coco si no es renunciando al plátano. Él rápidamente considera cientos de soluciones para liberar al plátano (¡y a él mismo!) del molesto coco. Nada de lo que intenta funciona. Lamentablemente, el mono está atrapado. Aunque puede quedar libre de su cepo "cocotero" si opta por la solución más fácil... renunciar al plátano y sacar la mano del dichoso coco.


Tal vez hayas escuchado esta historia cientos de veces o la estés escuchando ahora por primera vez. Es fácil pensar: "¡Qué mono más estúpido! ¡Solo saca la mano y  pasa del plátano en el coco!" En este punto de la reflexión podemos citar las palabras del cineasta GEORGE LUCAS (al que me gusta citar a menudo) diciendo: "Todos vivimos en una jaula con la puerta abierta". Cuando consideramos estas palabras nos damos cuenta de la verdad que esconden también en nuestras vidas, nos damos cuenta de que no somos tan diferente de nuestro amigo el mono. En lugar de un plátano, captamos las cosas que nos vienen en la vida, con la misma inmediatez con que nos valemos de ellas, nos interesan, o las consumimos. A veces, incluso, no hacen falta que sean cosas materiales, nos podemos aferrar a cosas que nos atrapan con la misma inconsciencia, puede ser algo tan complicado como nuestro trabajo (incluso si es nuestra vocación) y otras veces es tan simple como la pereza, o cualquier otro defecto. Todos tenemos esos cepos en nuestras vidas que nos impiden ser libres, que nos lastran para seguir caminando.

En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús llama a la personificación de todas esas cosas "mammon". Es necesario hacerse con esta palabra. Resulta que nos está diciendo lo mismo que ya había dicho cuando le dio la receta de la felicidad y la fidelidad al "joven rico": Que vendiera todo lo que poseía a fin de seguir más de cerca al Señor. "Mammon" son esas formas de riqueza a las que nos aferramos, adoramos y permitimos que nos cieguen para que no veamos más profundamente el camino hacia la puerta abierta de nuestra jaula. El consejo del Señor para nosotros hoy y todos los días es: "¡Suéltalo, no te aferres a ello!"

San IGNACIO de LOYOLA define a "mammon" como "todos los apegos o afectos desordenados": Cualquier posesión, miedo o deseo que nos aleje de Dios. Tal vez seamos conscientes de cuáles son estas cosas en nuestra vida o tal vez todavía estemos tratando de identificarlas. Afortunadamente, IGNACIO nos da una guía práctica sobre cómo dejar de aferrarnos a todo ello. En su "Primer Principio y Fundamento" de los Ejercicios Espirituales nos indica cuál ha de ser nuestro único propósito en la vida: Alabar, reverenciar y servir a Dios (lo que conduce a la libertad). Debemos y podemos usar todo sobre la faz de la tierra, todo cuanto existe, legítimamente, en la medida en que nos ayuden con estos fines, y evitar todo lo que nos aleje de ello. En otras palabras, ¡deja de hacer el mono! o como dice el Señor en el Evangelio de hoy "ningún siervo puede servir a dos amos".

Por lo tanto, la enseñanza de hoy para nosotros es dejar a un lado las cosas que en nuestras vidas nos mantienen en los límites viles y añejos de la jaula, y apoyarnos, valernos y servirnos de las cosas de nuestra vida que nos conducen a las brillantes y hermosas extensiones de la libertad.

viernes, 10 de noviembre de 2017

ADMINISTRADOR DESHONESTO


El Evangelio de hoy (Lucas 16,1-8) es ciertamente una de las más extrañas, se podria decir que además resulta hasta extraña en Lucas ¡nuestro experto en finanzas es MATEO, cuyos vocablos sobre dinero, prestamistas, impuestos y publicanos triplican las del resto de evangelistas! porque se inserta en medio de dos narraciones mucho más famosas: La historia del hijo pródigo (Lucas 15, 11-32) y la historia del hombre rico y el pobre LÁZARO (Lucas 16, 19-31) que no se pueden negar son parábolas también de contenido económico, sobre riquezas y pobrezas. La enseñanza de la parábola de hoy quizás no sea tan evidente: ¿Qué podemos aprender de este administrador deshonesto?

Al igual que el hijo pródigo, ha "desperdiciado su riqueza" y la confianza de su mentor, como el hijo defrauda la confianza de su padre, en este caso de su señor, que se anda oliendo que las cuentas no cuadran , así que está próximo a enfrentar un despido inminente. Este administrador de pacotilla es un hombre además orgulloso, que no está dispuesto a suplicar, reconocer su pobreza como para mendigar, y mucho menos sudar para ganarse la vida, no lo decimos nosotros, que lo reconoce él mismo "¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza". 

Y ahora se encuentra maquillando las cuentas en el seno de un sistema económico deshonesto en el que, con todo, tampoco debe de parecernos normal que alguien, en aquella época, deba setenta barriles de aceite o cuatrocientos quintales de trigo a su amo, por lo que éste tampoco sería "un prenda", seguramente otro usurero más.


Ahora, una vez mas, lo mismo que le pasó al hijo pródigo, el administrador deshonesto se da cuenta y comienza a arrepentirse de haber obrado según su interés, pretendiendo engañar a su amo ¡si fuera de esos contables que sisaban a la mafia, como vemos en las películas, seguramente estaría ya sudando ríos de tinta intentando cuadrar los libros de cuentas, le iría la vida en ello!. Quizás, con esta nueva triquiñuela, se está cubriendo las espaldas creyendo que este repentino acto de misericordia con los deudores, le valga a él y aquellos se acuerden de él, cuando él mismo se vea en la calle, despedido.

Pensemos ahora este mismo problema desde un horizonte mucho mas amplio. En este mundo globalizado encontramos los mismos problemas socioeconómicos que vemos en la parábola de hoy, las naciones se endeudan ante otras, más de lo que pueden,  casi siempre las más pobres y necesitadas, que no pueden romper el círculo de pobreza y dependencia de las grandes naciones, que muchas veces se niegan a condonar o recortar estas deudas. A esto hay que añadir las políticas de los intereses abusivos de los préstamos internacionales, los sobornos a las autoridades de según qué países, los sistemas corruptos de otros y un sistema inequitativo, a todas luces, en el que las empresas y los consumidores obtienen ganancias y productos baratos mientras que los trabajadores de las fábricas y las granjas de origen luchan por ganarse la vida. Tampoco nosotros somos espectadores inocentes de este sistema. Mi gobierno español, mis empresas multinacionales españolas y yo mismo como consumidor, podría decirse en algunos casos, hemos sido actores clave en el drama económico de muchos países tercermundistas. Basta con que analicemos la procedencia de muchas de las prensas y otros artículos que tenemos por casa... 


Como nuestros móviles de última generación cuyos microchips están alimentados por ese nuevo compuesto, mas eficaz que el silicio, que es el coltán, obtenido en condiciones infrahumanas en minas africanas; o nuestras camisas de reconocidas marcas cosidas en talleres cuasi clandestinos de la INDIA, como reveló un reciente incendio, hace meses, en el que murieron ciento de empleadas, de una fabrica de condiciones infrahumanas que cosían a destajo para ciertas marcas españolas; o nuestras marcas y pijaditas deportivas que también son de una procedencia ética más que dudosa (a la foto me remito...). Lo mismo que este administrador injusto, somos un engranaje en un sistema mucho más grande, del que no solo somos responsables principales, pero que tampoco controlamos. Pero también como el administrador, estamos llamado a responder de manera tangible a las injusticias que nos rodean, de forma imaginativa y creativa, aunque sea por lavar nuestra imagen. El mayordomo tomó su decisión, con audacia. ¿Que haremos nosotros?