martes, 28 de febrero de 2017

EL CIENTO POR UNO
¡PERO EL SURCO SE ABRE CON LA CRUZ!


En el Evangelio de ayer vimos como el joven rico desatendió la llamada del Señor "y se marchó triste porque tenía muchos bienes" lo que motiva la advertencia del Señor a sus discípulos sobre el riesgo de las riquezas, entonces -en el Evangelio de hoy (Marcos 10, 28-31)- PEDRO, que no se pierde una, es verdad, muchas veces "para lo que le conviene" saca la conclusión y pregunta: 

Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.

El Señor le pilla la indirecta y le dice que, ciertamente, recibirá el ciento por uno, aunque reparte la recompensa de su seguimiento "en dos partes", en este tiempo, la recompensa será "con persecuciones", mientras que en la edad futura tendrá "la vida eterna". ¡Pues anda que estamos apañados! Esto es como lo del impuesto de sucesiones, para qué quiero heredar, para convertir mi vida en un infierno frente a Hacienda, aunque luego consiga por fin la ansiada propiedad de la casa del pueblo... Pues para qué queremos tener la recompensa del Señor -en el ahora- "con persecuciones" ¡Para eso, Señor, llévame ya contigo!.

Aquí podríamos aplicar uno de nuestros refranes, "sarna con gusto no pica", porque a todos nosotros, como al joven rico de ayer, el Señor nos ha hecho la misma invitación, la misma llamada, la misma vocación, todos hemos sido libres de elegir por el Señor, notemos que ayer cuando el joven se va, el Señor respeta su libertad, a pesar de ser bueno "todos los mandamientos los he cumplido desde mi juventud", el Señor no va detrás de él, no intenta convencerlo, ni persuadirle... lo deja marchar en su libertad, pues si en esa libertad optamos por el Señor sabemos que hay una premisa que no podemos eludir "que tome su Cruz y me siga", luego nadie puede decir que haya sido engañado por el Señor a la hora de seguirle "las zorras tienen madrigueras, pero el Hijo del hombre no tiene donde reposar la cabeza" (Mateo 8,20).

Y concluyo con parte del comentario al Evangelio de hoy de los franciscanos de ESPAÑA:

La renuncia es una palabra que hoy se quiere olvidar, sin embargo, no habrá vino de calidad si el viñador no poda la cepa. El hombre que renuncia no es un mutilado sino un hombre que se apasiona por todo y no tiene apego a nada. Renunciar no es perder la vida. El Reino, que es riqueza, solo puede colmar a los enamorados de la vida, pues solo éstos distinguen lo que es esencial: su pobreza y su necesidad de que les salven. Si se renuncia a todo en la vida de seguimiento no es para ser moralmente perfecto, sino para reconocer que ante Dios somos pobres, y recobrar así, nuestra condición original cuando salimos desnudos de las manos de Dios "desnudo salí del vientre de mi madre, desnudo he de volver al seno de la tierra" (Job 1,21).  La salvación, lo mismo que la creación, siempre será una gracia. Los primeros en el Reino serán los que se reconozcan pobres y descubran a Dios como su única riqueza.

lunes, 27 de febrero de 2017

EL JOVEN RICO
LA JUVENTUD PARA TONINO BELLO


El Evangelio de hoy nos presenta el archiconocido episodio de la vocación del joven rico que declina la llamada del Señor a seguirle "porque había de venderlo todo", como siempre se suele hablar de este pasaje como "la vocación del joven rico" no he podido dejar de asociar esto con la celebración próxima del Sínodo sobre "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional" y esto, sin saber cómo -me pasa mucho en internet, que comienzo buscando una cosa y voy saltando de página en página llegando a sitios que nada tenían que ver con la búsqueda primera- he descubierto la figura de TONINO BELLO, actualmente abierto su proceso de beatificación, aunque ese es el apelativo con ue le llamaban cariñosamente, sobre todo los jóvenes, todo el mundo, su nombre verdadero es Monseñor ANTONIO BELLO, Obispo de Molfetta-Ruvo-Giovinazzo-Terlizzi, en ITALIA, fallecido en el año 1993.

Resumiendo, lo más notable de su vida (para apliar datos ya tenéis la WIKIMENTIROSA (yo la llamo así "cariñosamente" porque a veces tiene más gazapos que una conejera), era hijo de un policía y de una sencilla ama de casa, de clase media, cursó sus estudios eclesiásticos y, en seguida, sus formadores, y después sus responsables, se dieron cuenta de la gran cercanía, respeto y simpatía que despertaba entre los jóvenes, por lo que pronto tuvo responsabilidades pastorales en gran cantidad de movimientos juveniles y estudiantiles, lo mismo que en la Acción Católica. Como sacerdote su mayor preocupación eran los pobres, estaba profundamente interesado en que se constituyera CÁRITAS en todas las parroquias que atendía y creó un observatorio de la pobreza para estar siempre informado de las necesidades de sus fieles.

El 10 de Agosto 1982 fue nombrado obispo de la diócesis de Molfetta, Giovinazzo y Terlizzi y 30 de septiembre del mismo año, también de la diócesis de Ruvo. Desde el principio su labor episcopal se caracteriza por la renuncia de todo lo que él consideraba como signos de poder (por esa razón sólo quería que le llamaran DON TONINO) y continuó su labor acerca de su preocupación con los pobre: Lo mismo que había hecho siendo párroco lo hizo a nivel diocesano, que ninguna parroquia no tuviera una CÁRITAS constituida y funcionando, fundó ademas una comunidad para el tratamiento de la adicción a las drogas (el gran mal de aquella época, sobretodo en algunas zonas de ITALIA), rehusó vivir en el palacio episcopal, aunque él estaba siempre disponible para cualquier persona que quería hablar con él y, a menudo también ofreció su casa para los necesitados que pedían ayuda para no pasar la noche. Y si el perfil no os ha sonado aún, lo mismo que el Papa FRANCISCO gusta llamar a la Iglesia como "Iglesia en salida" a DON TONINO BELLO le gustaba definir a la Iglesia como Su definición de la "plataforma", lugar seguro desde el que los pobres y excluidos pudieran dar un salto para recuperar su dignidad.

Desde 1985 preside en ITALIA el movimiento PAX CHRISTI, organismo eclesial italiano para fmentar la paz y la colaboración entre los pueblos, siendo así  el 7 de Diciembre de 1992, y pese a estar recién operado de un cáncer de estómago, junto con quinientos voluntarios de la diócesis de ANCONA cruzó el mar, hacia la costa dálmata para realizar un recorrido a pie hasta la ciudad sitiada por la guerra de SARAJEVO. Pese  que la ciudad estaba llena de francotiradores, lo que suponía un riesgo real par los manifestantes, ese día hubo muy mal tiempo, con abundante niebla, lo que sin duda evitaba a cualquier francotirador apuntar, posteriormente DON TONINO BELLO se refirió a que sin duda se trataría de la "niebla de la Señora", que les protegía (pues el día de la marcha era el 8 de Diciembre, día de la INMACULADA)- También era, esto es simple curiosidad, terciario franciscano. Recientemente en el año 2015 se le erigió una estatua, la primera dedicada al siervo de Dios, pues está en proceso de beatificación, en los exteriores de la Iglesia de los Capuchinos de la localidad italiana de GIOVINAZZO.

Pues bien, la vocación del joven rico me ha llevado a la figura de DON TONINO bello por este bello comentario que tiene, además de ser de una actualidad rabiosa, acerca de este episodio evangélico:

Hay un episodio en el Evangelio que tantas veces hemos meditado con sutil amargura. es el de ese joven rico que, invitado por Jesús a salir fuera de su vida perfecta (“Todas estas cosas: No matar, no cometer adulterio, no robar, non dar testimonio en falso, honrar al padre y a la madre, y amar al prójimo como a uno mismo, ya lo he hecho”), no tiene el coraje de abandonar "sus muchas riquezas", y se fue triste. Inmediatamente, de forma espontánea, vemos en este personaje la imagen de nuestros jóvenes a los que a la invitación de la Iglesia responden igual... ¡Peor que igual! Porque los jóvenes de hoy en día, pese a rechazar la invitación del Señor, ya no se van tristes, casi se marchan de la Iglesia con alivio, como el que escapa de una carga o de un peligro. ¿Qué estamos haciendo mal? Jesús no corre detrás de él tampoco. No insiste, y no trata de convencerlo con otros argumentos: Lo observa mientras se marcha, y hace reflexionar a los discípulos sobre los peligros de la riqueza, asegurándoles que no es mucho lo que se pierde, mucho más lo que se gana: El ciento por uno y la vida eterna (Mateo 19, 27-29). 

Y éste es el camino que debemos seguir: Convencer de que acoger el Evangelio no es una pérdida, sino una gran ventaja, que tarde o temprano ilumina nuestra vida. Ésta es nuestra tarea: Anunciar el Evangelio de forma clara, libre y liberadora, sin motivaciones espúreas, sin valernos de grandes eventos o acontecimientos, sino de forma valiente y resolutiva, para que los jóvenes den una respuesta vital que suponga un salto cualitativo en el sentido de sus vidas. ¿Y quién debe hacer este anuncio? La respuesta es igualmente sencilla, la Iglesia, diréis, pero pensar en la Iglesia es para muchos jóvenes el Papa, los obispos y los curas, y éste es el error que debemos superar o seguiremos viendo como los jóvenes se alejan del maestro... ¡por miles! 

Y llevamos más de cincuenta años cambiando las estrategias para "pescar a los jóvenes": Que si sacerdotes liberados de sus tareas parroquiales para dedicarse en exclusiva a la pastoral juvenil o universitaria; que si la creación de cientos de asociaciones juveniles al amparo de la Iglesia, que si dotar las parroquias de cines, salas de baile, pistas de fútbol, la multiplicación de grandes eventos juveniles y eclesiales, como tiempos fuertes pero sin continuidad ni seguimiento en los jóvenes, que si las excursiones y acampadas... Pero todos estos empeños fracasan si no somos capaces de presentar a los jóvenes la llamada del Señor como una riqueza meritoria en sí misma y capaz de abandonarlo todo por él. Porque todos estos jóvenes, que puedan sentir la llamada del Señor, luego, en su vida cotidiana no encuentran ni familias, ni comunidades parroquiales que les acojan y les ayuden a madurar su fe de jóvenes, y en seguida se aburren y se marchan detrás de la gran cantidad de riquezas que el mercado de ofertas juveniles tienen que ofrecerles. Es necesario un cambio profundo: Nada de familias, o comunidades parroquiales que "externalizan" o delegan su responsabilidad para con la fe y la vocación de los jóvenes en terceros, sino familias y comunidades parroquiales que sean capaces de hacerles vivir la riqueza cotidiana del Evangelio.

Sinceramente, después de leer estas palabras, no sólo se nota que DON TONINO BELLO amaba a los jóvenes y se sentía compelido por ellos como pastor, es que el SÍNODO, de antemano, podía pasar de documentos y dedicarse todo este año preparatorio a rezar de rodillas este texto. Si me animo a escribir a la Secretaría del SÍNODO con una sugerencia suscribiré todas estas palabras, y firmaré sencillamente como....




domingo, 26 de febrero de 2017

¡NOS JOROBÓ LA PROVIDENCIA!
¡ESTA NOCHE CENAMOS POESÍA!


No estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, 
ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. 
¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 
Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan 
y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. 
¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, 
podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? 
Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. 
Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, 
estaba vestido como uno de ellos. 
Pues si a la hierba, que hoy está en el campo 
y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, 
¿no hará mucho más por vosotros, gante de poca fe?

(Mateo 6,24-34)



¡Ah, la Providencia! ¡Qué concepto tan manipulado! Sirve para "adornar la vida de los santos" que, en cuanto tenían un problema,  todas sus biografías nos dicen que se ponían a orar y ¡Voilà, asunto arreglado!, esto entonces desdice mucho de nosotros, aparentemente, cuando pasamos necesidad y vemos que el Señor no nos socorre, ni nos ampara, entonces creemos que nuestra fe no es suficiente, con lo cual, ante la frustración, todo puede ser que nuestra fe, lejos de crecer por la Providencia, aún más, se vaya a pique.

Lo anterior queda salvado por aquellos que vienen siempre en auxilio de la Providencia divina, ¡dale una patada a una piedra y encontrarás debajo de ella a cientos de apologetas!, que vendrán corriendo a regañarte diciendo que la la Providencia de Dios se refleja en la solidaridad humana, si aparentemente parece que Dios no interviene en el mundo ¿no será por nuestra insolidaridad, que desdibujamos con nuestro egoísmo la imagen de un Dios Padre, bueno y providente? Evidentemente, si un sin techo pide a la puerta de tu casa, y conmovido, subes, le haces un bocadillo, con una pieza de fruta y un refresco y se lo bajas ¡claro que sí, Dios ha sido providente con esa persona! Pero ¿cuántas personas pasaron de largo hasta que tú tuviste sentimientos de misericordia con esa persona? Peor aún, y cuando uno es el que tiene cualquier tipo de necesidad... ¿A cuántas puertas toca encontrándolas cerradas? ¿cuánto se espera en la Providencia sin que aparentemente suceda nada? Si pensamos la Providencia en términos de caridad, y viendo lo descompensada que está la balanza, uno se siente tentado de pensar que "la caridad bien entendida comienza por uno mismo".

Quizás la verdadera Providencia no consista tanto en satisfacer nuestras necesidades sino en desembarazarnos de ellas, basta con echar un vistazo por encima, en nuestras casas, en nuestros armarios,en nuestras neveras... ¿Cuántas cosas tienes que no usas, las compraste por una moda, las usaste un par de veces, y ahí siguen? Lo mismo podrímos decir de la ropa ¿Y la comida? Dicen que un alimento caducado "aún se puede comer si no está malo", las fechas de caducidad -dicen-son orientativas, pero ya es sintomático que algo nos caduque en la nevera, o no lo necesitabas realmente, pues no te lo has comido, o compraste de más de lo que necesitabas. Los santos verdaderamente providentes, que así lo han entendido, que lo importante, la única necesidad cierta es "buscar primero la justicia de Dios y su reino", lo saben bien, como Santa CLARA de ASÍS, que escribe a Santa INÉS de PRAGA la siguiente carta:

Creo firmemente que vos sabíais que el Señor no da ni promete el reino de los cielos sino a los pobres, porque cuando se ama una cosa temporal, se pierde el fruto de la caridad. No se puede servir a Dios y al dinero, porque o se ama a uno y se aborrece al otro, o se servirá a uno y se despreciará al otro; y que un hombre vestido no puede luchar con otro desnudo, porque es más pronto derribado al suelo el que tiene de donde ser asido; y que no se puede permanecer glorioso en el siglo y luego reinar allá con Cristo; y que antes podrá pasar un camello por el ojo de una aguja, que subir un rico al reino de los cielos. Por eso vos os habéis despojado de los vestidos, esto es, de las riquezas temporales, a fin de evitar absolutamente sucumbir en el combate, para que podáis entrar en el reino de los cielos por el camino estrecho y la puerta angosta.



En otro comentario al Evangelio de hoy, en internet, he leído que nos hace falta la poesía del Evangelio, esa sencillez de los lirios y las aves del cielo, para no agobiarnos absurdamente, al mundo le hace falta esa poesía que alimente el alma, no sólo el cuerpo, y que tan precisa nos es, para por fugaces momentos en la vida, detenernos y contemplar, que es tanto como rezar. Y cita unos breves versos de GLORIA FUERTES (de la que no sabía que es el Centenario de su nacimiento 1917-2017) que dicen así:


El albañil llego de su jornada
con su jornal enclenque y con sus puntos.
Bajaron a la tienda a por harina,
hicieron una gachas con tocino,
pusieronlo a enfriar en la ventana,
la cazuela se cayó al patio.
El obrero refunfuñó:
¡Como Gloria se entere,
esta noche cenamos Poesía!

sábado, 25 de febrero de 2017

ESOS LOCOS BAJITOS...

Llevamos una temporada de Evangelios del día "chiquitos pero buenos", por lo de cortos y consistentes:

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

(Marcos 10,13-16)

Porque el Evangelio de hoy versa precisamente sobre los niños, esos "locos bajitos" en palabras de la canción de JOAN MANUEL SERRAT, que ya puestos os la pongo, porque no está mal recordar lo que son los niños, y cuando fuimos nosotros mismos los niños:


Ahora vamos al meollo de la cuestión "hacernos como niños" ¿cómo nos vamos a hacer como niños? No es el caso pero nos vale la misma duda que al respecto le planteaba NICODEMO al Señor "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Podrá entrar de nuevo en el vientre materno para nacer?" (Juan 3,4):

A mí, personalmente, la respuesta se me hace muy fácil, porque pese a mis cuarenta y dos años, mis cataratas, de mi baja cifra de plaquetas (que eso ya es crónico), de mis incipientes canas, de que creo que me he descubierto un bulto en un dedo que me duele de vez en cuando ¡bienvenida artrosis! y que tengo las cervicales "hechas un cuatro" ¡al menos eso parecen en las radiografías! y de que recientemente me he dado cuenta de que estoy echando "memoria de abuelete", es decir, que no me acuerdo de la película que vi anoche pero te cuento mi primera comunión con todo lujo de detalles, os puedo asegurar que es verdad lo que dicen los psicólogos de que existe el llamado "síndrome de PETER PAN", es decir, esos adultos que se niegan a crecer, siendo como niños ¡yo soy uno de esos, preguntadle a quién me conozca! (alguna virtud habríamos de tener), así que, si os fiáis de "este loco bajito" aquí van algunos consejos, de mi experiencia, para que os hagáis como niños:


En primer lugar, jamás perdáis la alegría, ni el sentido del humor, creedme, es el mejor antídoto para no parecer, como dijo el Papa FRANCISCO en una ocasión "cristianos pepinillos en vinagre" ¡De verdad, creedme! Si no me queréis creer a mí, creed a San PABLO "tened siempre la alegría del Señor; lo repito, estad alegres" (Filipenses 4,4) Especialmente en la lucha contra el mal... Porque quien está alegre no deja en su corazón resquicio a la tristeza, la excesiva culpa, la depresión, las dudas...que por ahí se cuela el que pretende hacerse el centro, por eso, como sumo orgulloso que es, lo mejor ¡Reírse de él en su cara! Dicen que en una ocasión que el San JUAN MARÍA VIANNEY iba rezando el rosario, le dieron ganas de ir a la letrina, pero sin darse cuenta siguió rezando el rosario como si nada, entonces el demonio, que le acechaba cada dos por tres le dijo "¡Ah, el curita santo... el come papas! (le llamaba así despectivamenteporque las patatas cocidas, como los pobres, eran básicamente su sustento) ¿Así es como honras a la que llamas la Madre de Dios?" y se cuenta que nuestro santo le respondió "No veo problema en ello, pues lo que sale de mi boca es para la Madre de Dios, lo que me sale del culo es.... ¡Para ti!", si es que hemos de tomar como cierta esta anécdota de su vida, que he visto en varios artículos sobre su sentido del humor. 


Ser como niños pequeños ante Dios, o como mis perrillos si me apuráis, que son capaces de hacer la travesura más grande (nosotros pecamos, los adultos), y lo más gracioso es que la mitad de las veces no lo hacen "por malicia", lo hacen por inconsciencia, por desconocimiento, por aburrimiento, por llamar la atención, o simplemente porque se trata de un juego (nosotros los adultos pecamos muchas veces por los mismos motivos) y sin embargo cuando llega el momento de regañares, especialmente si los pillas "in fraganti" (y esto los padres lo sabenpor experiencia) que vas a regañarles y en ese preciso momento "te hacen una gracia de las suyas", a ti -sorprendido- te entra la risa y ya pierdes la autoridad... 

Lo mismo sucede con Dios, cuando pecamos y cuando sabemos que nos va a regañar, ponemos cara de niño bueno ¿Cómo te va a regañar? ¡Habría que ver los ojitos y los pucheritos que puso el hijo pródigo cuando regresó!


¡Nunca tengáis miedo al ridículo! Esto es malísimo par una vida espiritual sana, muchas veces no evangelizamos más, no llegamos a más gente por ese eterno miedo al ridículo o "al que dirán"... Que si no doy testimonio en un grupo por vergüenza, que si no voy a misa porque qué van a decir de mi en el trabajo si se enteran, olvídate de salir en la procesión ¡si claro para pasearme por toda la ciudad!, que si pongo el belén en mi mesa de despacho o una cruz en el trabajo me van a tachar de meapilas... Y así vamos con todo. Esto mismo le pasaba a una mujer, no sé donde lo leí, y fue al psicólogo, su temor a hacer el ridículo la paralizaba para casi todo, el psicólogo le dijo "que saliera a pasear llevando un plátano atado con una cuerda azul por la calle como si fuera un perro, arrastrándolo", la pobre mujer le hizo caso, por aquello del psicólogo, y su sorpresa fue que ¡absolutamente nadie se fijó en ella! Es decir, la gente está ya tan saturada de escándalos y "cosas raras" que ya no se asusta por nada ¡Os lo digo yo que voy por la calle con mi cruz TAU por fuera y un cordón blanco colgando del cinturón -con independencia de que vista de calle, de informal, de chándal o de vaqueros- y nunca nadie se ha fijado en mí! Así que nada de vergüenzas inútiles... ¿No véis la cara de alegría de esta niña acompañando al Señor?

Y tengamos la fe de los niños, esa, la llana y sencilla, porque no está contaminada de nuestras desesperanzas y frustraciones, la fe que sobrevive a prueba de bombas. Como esa niña, de una escuela de primaria en EEUU, a la que la profesora le estaba hablando de los animales marinos y ella dijo "¡en la escuela dominical me contaron que una ballena se tragó a Jonás!", la profesora -craso error ¡nunca te pongas a razonar con un niño!- le dice que eso es un cuento de la Biblia, y la niña insiste que es verdad, como la profesora se sigue burlando la niña enfadada le dice "¡pues cuando me muera y vaya al cielo yo misma se lo voy a preguntar a Jonás, y verá que tengo razón!" y la profesora triunfal ella le espeta a la niña "¿y si Jonás está en el infierno?" a lo que la niña tajante responde "bueno... pues entonces ya se lo pregunta usted" Tengamos nosotros esa misma fe, oremos como los niños, que no pretenden chantajear a Dios con oraciones, sino que le hablan con la espontáneidad de un amigo al que se le puede pedir ayuda, como es otro niño que oraba diciendo "dice mi madre, Señor, que todo lo has creado tu, así que supongo que las coles de Bruselas forman parte de tu misterio", o aquella niña que prometía orando "Señor, nunca más volveré a decir palabrotas hasta que se me escape la siguiente". 



Ya sé que esta canción la he compartido con vosotros hasta la saciedad, pero ¡qué le voy a hacer!, recordad que estamos celebrando, ya de paso, el 50 Aniversario de la Renovación Carismática Católica, y si es verdad que Dios oye antes las oraciones de los niños, puestos a invocar al Espíritu Santo... ¡Se me antoja más eficaz que un VENI CREATOR SPIRITUS!

viernes, 24 de febrero de 2017

CON EL MATRIMONIO HEMOS TOPADO...


El Evangelio de hoy (Marcos 10,1-12) no resulta, vistas como están las cosas, agradable de comentar, nos encontramos ante la polémica del Señor con los judíos acerca del divorcio (bueno, no puede ser designado como tal, los judíos tenían la institución del repudio) y ya sabemos cómo están las cosas de tensas entre los ultraconservadores, que han hecho de este tema su bandera para atacar sistemáticamente al Papa FRANCISCO.

Sin embargo, el Papa FRANCISCO en "Amoris Laetitia" sólo ha querido traer misericordia a una situación espinosa que desgarra muchos corazones de creyentes, de buena fe, que tienen que enfrentar el fracaso de sus matrimonios. Ayer mismo, en una de esas páginas web -que se dicen católicas y no son más que fariseos inmisericordes- se criticaba ácidamente al superior general de los jesuitas, Padre ARTURO SOSA, sólo porque ha dicho lo siguiente: "Sería necesario comenzar una buena reflexión sobre lo que verdaderamente dijo Jesús. En esa época nadie tenía una grabadora para registrar sus palabras. Lo que se sabe es que las palabras de Jesús hay que ponerlas en contexto" ¡Y la que se ha líado, que andan todos los cancerberos de la fe pidiendo su cabeza por atacar la certeza del Evangelio! Perdón, usemos las palabras correctamente, no ha atacado la certeza del Evangelio, sino la "literalidad" del mismo.

Claro, se nos acusa a los fieles de que solemos ser muy laxos y mu relativos en aquello que nos interesa, pero es que esta acusación es lo más fácil, en ve de mirar hacia dentro y descubrir nuestras propias responsabilidades eclesiales. Ya sabemos que, en la actualidad, según leas la "Amoris Laetitia" los obispos automáticamente quedan encuadrados entre progres y carcas ¡y todos ellos habrán escrito alguna carta pastoral al respecto!, sin embargo la reacción que han tenido muchos de ellos ha sido tibia, cuando no inexistente, ante un escándalo mediático que atacaba al dogma de la virginidad de MARÍA, por cierto, desde esa literalidad evangélica hace días que la responsable de ese escándalo debía de servir de alimento a los peces, en el fondo del mar, con una piedra de molino al cuello ¡Ah, qué barbaridad! Pero en la literalidad del Evangelio ¿Dijo o no dijo el Señor que ese era el destino del que escandalizara a los pequeños y a los creyentes de buena fe?

Entonces no es de extrañar que yo, como creyente, ante el fracaso de mi matrimonio, especialmente si no soy la parte culpable de la ruptura, crea legítimamente que tengo derecho a rehacer mi vida y buscar mi felicidad, y en conciencia, creo que puedo comulgar ¡será que no hay pecados peores sobre los que los obispos nada dicen, nada condenan, nada escriben! ¡si han atacado el dogma de la virginidad de MARÍA y han mirado para otro lado, en vez de dar una sanción ejemplar, por qué habría de ser mi sanción más grave, si no he hecho nada, salvo ser felíz! Y como al final todo queda reducido, como todo, a la conciencia íntima de cada cual, el Papa FRANCISCO con buen tino sólo ha venido a decir que en ese "discernimiento de la conciencia sobre las distintas situaciones matrimoniales de ruptura" simplemente "los fieles estén debidamente acompañados, orientados, instruídos" antes de tomar la decisión de comulgar... ¡Total, si de todas formas, quien crea en conciencia que obra correctamente, lo va a hacer de todas formas!

jueves, 23 de febrero de 2017

EL AGUA Y EL ROSARIO


¡Mirad qué poco para decir tanto!

El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

¡Lo dice el Señor en el Evangelio de hoy! (Marcos 9,41-50) 

Digo que se dice mucho en tan poco, porque una vez más el Señor viene a sacarnos de nuestras absurdas disquisiciones exegéticas, morales, éticas, filosóficas y de demás índole ¡parecemos más fariseos y escribas que en los propios tiempos del Señor! pues mirad, mientras todos andamos preocupados con que si se ha armado un lío (algunos hablan directamente de cisma) con las interpretaciones de la "Amoris Laetitia", que si los divorciados vueltos a casar pueden comulgar, que si para confesar debidamente tenemos que llevar una lista de pecados que parezca la de la compra, que si alguien es gay pero sin embargo cree de buena fe, que si hemos de celebrar cara al pueblo o lo contrario, que si comulgar de rodillas o de pie... que si esto, que si lo otro... y el Señor, que debe ya de estar muy harto de todo ello, y sobretodo de que no entendamos lo que es la misericordia insondable de Dios, nos rebaja el listón al mínimo minimorum:

"El que os dé un vaso de agua... obtendrá su recompensa"

¡No me digáis que si nos condenamos no sera por tontos, que menos no se puede exigir! Y si alguien aspira a más santidad, pues ya que se ha puesto a dar de beber al sediento, que siga: Que visite a los enfermos, que dé de comer al hambriento, que dé posada al peregrino, que vista al desnudo, que visite a los presos y que entierre a los difuntos; y puede seguir haciendo mucho bien si además enseña al que no sabe, da buen consejo al que lo necesita, corrige al que se equivoca, perdona al que le ofende, consuela al triste, sufre con paciencia los defectos del prójimo y reza a Dios por los vivos y por los difuntos. Y finalmente, si aspira a nota, y encima quiere hacerle caso al Papa FRANCISCO ya puede sacar matrícula de honor en santidad si, además, cuida de todo lo creado. Y recordad, ya hemos engrosado la lista... ¡Qué el Señor empezó pidiéndonos un simple vaso de agua! Y ya tendremos nuestra recompensa en el cielo.

Y a la exigencia positiva, ahora el Señor nos advierte en lo negativo:

El que escandalice a uno de estos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar"

Hay que reconocer que esto se pone duro, porque si quizás fuéramos muchos los que nos salvemos por el simple gesto de misericordia de ofrecer al que tiene sed "un simple vaso de agua", por esto otro seguro que nos condenamos todos... ¡La manía de ir escandalizando a los demás "a los que creen" -dice el Señor- con imponer nuestras personalísimas concepciones de las cosas! Puede que yo no sea de rezar el rosario todos los días, es verdad, pero jamás se me ocurrirá decirle a la ancianita que sí que lo hace que está perdiendo el tiempo en ignorantes oraciones vocales repetitivas, que le haría mucho bien si se decidiera a madurar de una vez en su vida de oración, por ejemplo,y se leyera "unos salmicos" de vez en cuando, que para eso la Iglesia lleva siglos redactando y retocando con esmero y cariño la "Liturgia de las Horas"... No lo haré porque si ella es felíz con su rosario, lo más seguro es que la escandalice... Y no se me ocurrirá decirle a un médico de MEDICUS MUNDI, por ejemplo, que "por muy bueno que sea (y, seguramente, de hecho, lo será, más que yo, desde luego) está desperdiciando esa bondad si no le da un sentido transcedente, como los misioneros" porque seguramente, y a sabiendas de que es más bueno que yo, le escandalizaré... Y eso mismo nos pasa con todo.

No me digáis que -como se dice en ANDALUCÍA- "que no tiene perejiles la cosa" que al final vamos a ser tan obtusos, ciegos y necios que nos vamos a salvar "por un vaso de agua" y nos vamos a condenar "por un rosario" ¡Anda qué....ya nos vale!

miércoles, 22 de febrero de 2017

¡A SUS PIES SANTO PADRE!
UN TUIT PROFÉTICO


Hoy se celebra la fiesta de la CÁTEDRA DE SAN PEDRO, que instituida en el Sigo IV viene a llamarnos la atención sobre la importancia y el papel en la vida de la Iglesia del Papa. Por lo que hoy se nos pide rezar, básicamente, por el Papa, en este caso FRANCISCO.

Vaya por delante de que la tarea -en términos evangélicos- "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" como le dijo el Señor a PEDRO en el Evangelio de hoy (Mateo 16,13-19) no debe de ser nada envidiable, ni demasiado grata, os lo intentaré demostrar con dos extremos, el de partida y el del final: 

No parece muy bondadoso que la semi-sacristía en la que los papas, recién elegidos y acabado el cónclave, se revisten antes de su presentación al mundo "¡Habemus Papam...!" en el balcón central de la Basílica de San PEDRO se llame "la sala de las lágrimas" ¡Cómo si ahí el recién elegido tomara conciencia de lo que le acaba de suceder!.

Y por el final, aunque no me acuerdo del nombre, en una "Historia de los Papas" leí que, en una ocasión, un Papa, viendo ya próxima la hora de su muerte, en aquellos tiempos convulsos del barroco italiano, mandó llevar su cama al mismo presbiterio de la basílica,y reuniendo allí a los cardenales, les dirigió las siguientes palabras: "Muchas tempestades han agitado esta sede, pero me queda el consuelo de saber que el Señor, en su infinita misericordia, mira más las nobles intenciones del corazón que la pobreza de los resultados"

¡Ahí es nada...!

Son tiempos convulsos para el pontificado de FRANCISCO, seguramente todo se magnifica y se exagera, especialmente por quienes de forma torticera así lo quieren hacer, seguramente habrá habido las mismas críticas "por los de siempre" hacia cualquier pontífice que hiciera cualquier cosa que no encajara en sus previsiones, la única diferencia es que en la actualidad, cualquier tarado armado de un teclado se puede poner a vomitar sus críticas (cuando no, directamente insultos) desde cualquier blog o medio de comunicación digital, y por eso estos tiempos parecen exagerados, no por las críticas, que siempre las habrá, sino por la "globalización", el efecto sordina de todo a nivel mundial, da igual que sea bueno, malo o peor.

No voy a personalizar en el Papa FRANCISCO, ni por comparación con los anteriores pontífices, ni por lo que yo debería considerar es "un papa ideal", porque eso sería caer en la trampa, advertida ya por PABLO de decir "Me refiero a que cada uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo», «Yo de Apolo», «Yo de Cefas», «Yo de Cristo». ¿Esta dividido Cristo?"" (1 Corintios 1,12-13), y porque no debemos poner el acento en la persona, sino en lo que es, dijo el Señor "Tú eres PEDRO, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Y no somos sospechosos de estar ahora "dorando la píldora" por una sencilla razón, que a la par resultó extremadamente profética:

La cuenta de TWITTER del Papa BENEDICTO XVI, el primero en usar este medio, tenia la misma denominación que la actual @pontifex_es, aunque al renunciar éste, durante el tiempo de vacancia la cuenta estuvo suspendida, con la imagen esa tan típica de la sombrilla plegada de la sede vacante, pero en cuanto la fumata fue blanca la cuenta se reactivó, y nuestro primer tuit, nada más anunciarse que "teníamos Papa" aunque aún ni había asomado al balcón, ni sabíamos quién era, fue el siguiente:



¡Habemus Papam! Con Francisco los primeros en ponernos a sus pies... ¡Bienvenido Santo Padre!

Dijimos "con FRANCISCO" por llamarnos franciscanos, y porque San FRANCISCO obedecía y amaba al Papa, e insisto en el detalle, no sabíamos aún quién era, le saludábamos, le felicitábamos y nos poníamos a sus pies, como dóciles hijos de la Iglesia. Después, si queréis podéis añadir el detalle de ese pobre anacoreta, llamado MASSIMO COPPO, lego, aunque de una comunidad religiosa llamada FAMILIA DE BELÉN, que vestido igualmente de sayal, al modo franciscano, se sintió compelido por Dios para salir de su refugio en ASÍS para plantarse en la Plaza de San PEDRO, los días que duró el cónclave "para orar por la Iglesia"; añadamos el abrazo de felicitación, en el mismo cónclave, al terminar el recuento de votos de la última ronda, que designaba Papa a FRANCISCO, de su vecino de sede en la Capilla SIXTINA, el Cardenal HUMMES y que le susurró al oído "acuérdate de los pobres",y que ahí fue cuando vio la necesidad de ponerse el nombre de FRANCISCO...

¡Yo no sé vosotros, pero yo veo muchas casualidades en todo esto...! Pero me dan más pena los que no ven, más allá de estas coincidencias, que el Papa es y será siempre "piedra, sobre la que se asienta la Iglesia", porque me dan la misma pena que aquellos de los que el Señor dijo "¡Sabéis leer el tiempo que va a hacer y no los signos de los tiempos!" (Lucas 12,56).


Y para todo lo demás, nuestro compromiso con PEDRO, hoy FRANCISCO, sigue siendo el mismo.




martes, 21 de febrero de 2017

EL QUE QUIERA SER IMPORTANTE, QUE SE PONGA A SERVIR


GALILEA, el lugar donde se fragua la intimidad del Señor con sus discípulos "no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos", una vez más el Evangelio de hoy (Marcos 9,30-37) nos presenta este lugar como el sitio en el que el Señor instruye, vive, comparte, llama, enseña a sus discípulos, para profundizar en el significado profundo de GALILEA puedes seguir el siguiente enlace.

Pero muchas veces pareciera que da igual que los discípulos pasen un día y una noche con el Señor, como le sucedió a ANDRÉS "entonces fueron y vieron dónde moraba, y se quedaron con él aquel día, porque era como la hora décima" (Juan 1,39) pese a que luego lo anunciaba gozoso "encontró primero a su hermano Simón y le dijo: ¡Hemos hallado al Mesías!" (Juan 1,), como formar parte del grupo de sus más íntimos "Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan" (Marcos 9,2) o los tres años de acompañamiento del Señor en su vida pública, porque tanto tiempo... ¡Y seguían siendo tan obtusos, que a veces desesperan...!

Siente el Señor la necesidad de abrir su corazón a los discípulos, y compartir con ellos la angustia y la preocupación legítima que le embargan, como consecuencia en parte de la muerte ya de JUAN BAUTISTA, que se supone que cuando uno está tristón y bajo de ánimos lo que hemos de hacer es compartir con los más íntimos y cercanos "el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará" y, sin embargo, la reacción de los discípulos es sorprendente, simplemente escuchan el dato, lo guardan en su cabeza... ¡y siguen a lo suyo! Que no era otra cosa que una discusión que venían trayendo entre ellos sobre "quién era el más importante". ¡Así somos, muchas veces, reconozcámoslo! 


Es como cuando ves a algún compañero de trabajo tristón y le preguntas "¿Que te pasa?" y te responde "A mi padre le han detectado un cáncer", pasan unos segundos de incómodo silencio (que no se sabe muy bien si es "para archivar el dato" después de haberlo escuchado, o por la incomodidad de la respuesta) y a continuación, como el que no quiere la cosa, le sueltas "¿Sabes que se ha roto la máquina del café? ¡Qué fastidio, no sé lo que vas a hacer hoy en el descanso!"... Como dice el refrán ¡para ese viaje no hacen falta alforjas!, si ese compañero nuestro del trabajo, como el Señor con los discípulos, esperaba algo de consuelo, cercanía o empatía por nuestra parte (y reconozco que yo soy mucho como el ejemplo que he puesto) ¡Más le valdría habernos respondido "a ti qué coño te importa, si estoy triste o no"! Aunque San FRANCISCO de ASÍS en su "Carta a un Ministro" se está refiriendo más bien a los pecdores, no estaría de más recordar sus palabras, para sanar esta falta de empatía y cercanía con los demás "que, nadie después de que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia".

Y luego viene la discusión sobre la importancia, quizás el hecho de poner un niño en el medio se deba a que ya estaban en el pueblo, o en casa (dice el Evangelio "Jesús se sentó, llamó a los Doce") y evidentemente habría niños correteando o jugando por ahí, aunque para la respuesta que da el Señor da igual que hubiese sido un niños, un anciano, un impedido, un enfermo, dado el tenor de su enseñanza "quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos", da igual que lo sepamos, las veces que nos lo digan, que nos pongan a un niño como referencia, a un anciano dependiente o a un sin techo, siempre nos resistiremos a servir, porque siempre nos inclinaremos a "ser importantes", dice el refrán ¡hoy estoy muy refranero! precisamente "si quieres conocer a Fulanito, dale un carguito", porque hasta el más bueno y servicial, llegado el momento de estar arriba, puede tener la tentación del poder... lo que me recuerdan unas palabras del Papa FRANCISCO: "Saluda a todo el mundo cuando vayas subiendo, porque serán las mismas personas que encuentres cuando vayas bajando", que según compartió en una entrevista es una de las enseñanzas que le dejó su padre (en la foto, junto a la madre del Papa FRANCISCO, el día de su boda) ¡Qué buen consejo para empezar el día!.

CURIOSIDAD.- La foto que encabeza el artículo, presuntamente, tiene la curiosidad de que se supone que fue hecha con el llamado "cronovisor" una pretendida máquina del tiempo que sería capaz de captar imágenes del pasado, fue toda una leyenda a comienzos de los años setenta, con pretendidos secretos vaticanos y todas esas conspiraciones, la he he elegido porque muestra, precisamente, al Señor paseando con sus discípulos por Galilea... ¡Claro que lo que me parece muy sospechoso el aspecto de los que salen en la foto (el Señor, Pedro y Juan) con la iconografía más clásica! Pero no deja de ser curioso...

lunes, 20 de febrero de 2017

HAY QUE CREER Y TENER FE
¡Y DEMOSTRARLO ORANDO MUCHO MÁS!

Un padre desesperado acude en el Evangelio de hoy (Marcos 9,14-29) al Señor, desesperado por la situación de su hijo "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido (...) desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos", hay que decir que el hombre ya lo había intentado recurriendo a los discípulos, podemos suponer que, desde el envío de los setenta y dos, y las mayores aglomeraciones de gente, el Señor fuera permitiendo a los discípulos tener mayores responsabilidades, pero hete aquí que, como reconoce el padre "he pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces (...) Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos", por eso el Señor replica "todo es posible para el que cree" y la respuesta del padre "creo, ayúdame porque tengo poca fe".

Siempre, a nosotros, estas narraciones de milagros del Señor se nos hacen muy cuesta arriba, podría decirse que tenemos asumido que ninguno de nosotros nos vamos a ver en una de éstas, en primer lugar porque cuando las cosas no salen como esperamos enseguida nos solemos justificando diciendo aquello de "es que tendré poca fe", y seguimos tan panchos, por otro lado, tampoco es que los leprosos nos salgan al paso por las aceras todos los días, muchas de las enfermedades de tiempos del Señor hoy en día están superadas con los debidos tratamientos (como las epilepsias) y la psicología pretende demostrar que muchos endemoniados, posesiones y lunáticos del Evangelio no son más que eso, patologías psiquiátricas....

¿Pero en que momento perdimos la fe?

Todo lo anterior nos excusa para hacer una lectura reduccionista del Evangelio de hoy a los milagros, nuestra incapacidad para hacerlos y escurrir nuestra responsabilidad ¡es que hay pasajes del Evangelio que nadie es capaz de hacer! ¡qué bien nos viene ser literales cuando nos conviene! Porque es posible leer el Evangelio de hoy en nosotros, en nuestras vidas hecho vida, en lo que nos compromete de verdad, y claro, eso ya nos cuesta... Porque el muchacho no puede hablar, y encima se ha tirado al fuego, o al agua, con desprecio por su vida, que se supone que es lo más digno y noble que tenemos, la vida que tenemos es la base de nuestra dignidad "Gloria Dei, homo vivens" dice San IRENEO de LYON  "la Gloria de Dios es que el hombre viva"... Y ahora preguntémonos ¿Cuántos hermanos nuestros no van por la vida como mudos, amordazados por fuerzas ajena a ellos, que les impiden hablar, y encima niegan su preciosa dignidad humana, su condición de hijos de Dios? ¡Y sí, tenemos que tener fe en poder cambiar estas situaciones!

Muchas personas han optado por tener fe, y aún dudando de ella, no dejar de orar, como la humilde petición del padre "creo, pero ayúdame, porque tengo poca fe" y han logrado cambiar sus vidas, las vidas de los demás, a veces el destino de la historia entera... ¿Qué no sería de igualdad racial de los EE.UU sin esa joven de color que se negó a bajar del autobús? ¿O de ese "I have a dream" de MARTIN LUTHER KING? ¿Qué no sería de la INDIA sin la tenacidad, la fe y la perseverancia de un Mahtama GANDHI? ¿Qué sería de la carrera espacial sin la constancia de NEIL ARMSTRONG? Y todos ellos fueron personas de fe, y de una gran oración, para lo que les faltara. 

Tengamos fe, no callemos, no nos hagamos los sordos ante las situaciones de injusticia de nuestros hermanos, pongamos toda nuestra fe y convicción en que no hay situación, por dolorosa e injusta que parezca, que no sea capaz de vencer la fe y la determinación de una persona, y en lo que falte, insisto orar. 

Y dejar que os traiga un testimonio que me ha parecido conmovedor:


Todos conocemos la fotografía terrible de la niña asustada, corriendo semidesnuda, quemada por el NAPALM de la guerra del VIETNAM, para empezar, esa anónima niña, según se dice, por aquella terrible fotografía comenzó a mover conciencias, en los EE.UU acerca de esa guerra tan absurda que tantas miles de vidas se había cobrado. Pero muchos desconocíamos la historia de la niña de la foto, se llama KIM PHUC.

PHAN THI KIM PHUC nació en 1963 y se crió en la aldea de TRANG BANG, situada a treinta minutos al norte de SAIGÓN. Durante la guerra de VIETNAM, la estratégica carretera que atravesaba su aldea se había convertido en la principal ruta de aprovisionamiento entre SAIGÓN y PHNOM PENH, por lo que su aldea fue bombardeada con NAPALM el 8 de Junio de 1972. KIM fue fotografiada mientras corría por la carretera gritando a causa de las quemaduras en su piel. NICK UT, el fotógrafo de la agencia Associated Press, que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía que todos conocemos, conmovido por su dolor, la llevó a toda prisa a un hospital sudvietnamita. Luego pasó catorce meses recuperándose en el Hospital BARSKY, el hospital estadounidense de SAIGÓN, donde su atención fue pagada por una fundación privada. 

Nadie esperaba que sobreviviese. Quemaduras de tercer grado cubrían la mitad de su cuerpo y necesitaría muchas operaciones y años de terapia. A los dos años, contra todo pronóstico y con la ayuda de los médicos que se dedicaron a su cuidado, fue capaz de volver a su aldea así ella y su familia pudieron empezar a reconstruir sus vidas. En 1982, a los diez años de tomarse la famosa fotografía, un fotógrafo alemán encontró a KIM. Mientras tanto, el gobierno la había sometido a interminables entrevistas, funcionarios comunistas la habían llevado a la ciudad de HO CHI MINH para que apareciese en películas propagandísticas y había sido obligada a dejar la escuela y volver a su provincia en la que, como “símbolo nacional de la guerra”, estaba sometida a una supervisión cotidiana:


Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”. Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando. Fue atroz. No acertaba a entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.

Pero lo importante es su testimonio, en el año 1996, cuando fue invitada a un acto de homenaje a los veteranos de la guerra del VIETNAM en WASHINTONG:

Como mis mayores me habían educado en la fe del caodaísmo, que se puede definir como una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo, me puse a rezar sin parar y a pasarme el tiempo con lecturas religiosas. Sin embargo, nadie podía aliviar mis sufrimientos ni lograr que volviera a la facultad. La duda me atenazaba: “Si Dios existe, ¿podrá ayudarme?” En cierta ocasión, un amigo me llevó a una iglesia cristiana de Saigón. Aunque mi alma estaba sedienta de paz interior, me costaba mucho abrazar una nueva religión (...) Me sentí mejor enseguida, aunque todavía sintiera un vacío en mi fuero interno. Solamente cuando encontré la fe en mí misma, se atenuó el dolor de las llagas de mi corazón. Poco después el gobierno hizo demoler esta iglesia de Saigón y el pastor se fue. Desde entonces, sola y sin ayuda de nadie, fui dejando que el sentimiento de perdón creciera en mi corazón hasta que empezó a embargarme una inmensa paz interior. Esto no ocurrió de la noche a la mañana, porque no hay nada más difícil que llegar a amar a sus enemigos (...) El dolor nunca desaparece. Apenas aprendes cómo lidiar con él (...) Al principio me ayudaban muchos los salmos, como el 56, en el que se lee “Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven” (...) Posteriormente comprendí la importancia del tener una relación con Cristo así como saber la importancia de la libertad"

Ella fue poseída por un espíritu inmundo, externo y ajeno a ella, ciertamente, como es el de la guerra, y también, como en el Evangelio de hoy sintió lo que era el fuego y el agua sobre ella, sin querer "el NAPALM es el dolor más terrible que se pueda imaginar"... "el agua hierve a 100ºC, el NAPALM genera temperaturas de 800 a 1.200ºC" (en la foto con su hijo THOMAS, se observan aún las secuelas de las quemaduras sufridas), pero tuvo fe, no dejó de orar, se dejó hacer por el Señor "creo, pero ayuda a mi fe", en la actualidad es odontóloga, está felizmente casada, tiene dos hijos y reside en ONTARIO, CANADÁ, y es la presidenta de una fundación para la ayuda y atención de niños víctimas de las guerras con proyectos como un Instituto Cristiano de Secundaria en UGANDA, un orfanato en la INDIA, un Hospital Pediátrico en KENYA, y muchos más... 

¿Se puede sanar uno mismo, se puede cambiar el mundo, se puede trasformar las vidas de otros partiendo de un punto de salida más bajo que ser una víctima de un conflicto injusto? ¡Se puede, orando, con fe, confiando en el Señor! ¡Nada de decir "tengo poca fe", al contrario, arremangarse y ponerse a trabajar, y no cejar en el empeño, y orar, orar mucho...!

Añade KIM PHUC:

Fue el fuego de las bombas las que quemaron mi cuerpo. 
Fue la habilidad de los doctores la que repararon mi piel. 
Pero tomé toda la fuerza del amor de Dios 
para sanar mi interior y curar mi corazón. 





domingo, 19 de febrero de 2017

ES QUE DE BUENOS PASAMOS A TONTOS...

En el Evangelio de hoy (Mateo 5,38-48) el Señor concluye el Sermón de la Montaña, que comenzó con las Bienaventuranzas y que, si mal empezaba, visto desde los valores del mundo y nuestra incoherencia, vaya ésta por delante, con esa auténtica subversión de valores que suponen las Bienaventuranzas (ya lo dijo Monseñor FULTON SHEEN: "Las Bienaventuranzas son absolutamente tan incompatibles con el mundo, que en cuanto el Señor las pronunció, ya estaba firmando su sentencia de muerte"), termina con una serie de recomendaciones que nos parecen escandalosas, vamos a decirlo suavemente, no por lo que suponen, sino porque se nos antojan completamente "bobaliconas", me explico:

Muy poca gente entiende que haya que poner la otra mejilla, entregar el manto, caminar dos millas, dar prestado... Muchas veces nos intentamos escaquear de estas obligaciones de ser cristiano aduciendo que muchas de estas actitudes son propias de la época del Señor, porque ya nadie va por ahí pidiendo que le acompañes, ni te pide una capa, ni resolvemos nuestras diferencias a guantazos (al menos no la mayoría de nosotros), y muchas veces quienes más apurados están no se atreven a pedirte prestado, llevar estas actitudes a la práctica de nuestra vida cotidiana es una tontería. Sin embargo no es así, esta es la excusa que nos ponemos, lo cierto es que esta forma de pensar es la propia de todos los que se escandalizan con las Bienaventuranzas, porque repugna a nuestra condición humana el que "tengamos que ser buenos de más...", es aquello que solemos decir de "¡es que a veces de bueno pasas a tonto...!", o como mi madre nos ha dicho muchas veces, aunque ahora la deje a ella en al lugar, de "el Señor dijo que fuéramos hermanos, no primos"... Pero no nos cabe otra, el que busque otra interpretación, salida o subterfugio par evitar este "plus de bondad" que hemos de practicar en todo lo que se refiere a nuestros hermanos, este "plus de tontería", si lo preferís, se engaña, porque nuestra fuerza reside en la debilidad, nuestro orgullo ha de residir en nuestra mansedumbre, nuestra autoridad reside en el servir ¡por más tontos que parezcamos!, incluso anticipándose a nuestras objeciones San PABLO en la segunda lectura nos recuerda "Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio".

Y si antes dijimos que este "ser bueno de más, pasando a tonto" repugna a nuestra condición humana se debe a nuestro instinto de supervivencia, que nos lleva a evitar, legítimamente, todo aquello que nos hace daño, nos hiere, nos incomoda, y que en última instancia nos puede quitar la vida, esto es legítimo "¡ninguno de nosotros se quedaría viendo un incendio en un bosque hasta que le alcanzaran las llamas"!, por eso el colmo ya viene ahora "amad a vuestros enemigos, orad por los que os persiguen¡pero si me quieren quitar la vida!, suceden dos cosas:

La primera es que el natural y legítimo instinto de supervivencia también ha de ceder a las pretensiones del ser cristiano, porque ya no estamos llamados a conservar esta vida lo más y mejor posible, como cualquiera de los animales y seres viviente, porque esta naturaleza también forma parte del hombre viejo, la antigua naturaleza, que murió con Cristo en la Cruz y ha sido sepultada por nuestro bautismo, es el Señor mismo el que nos lo dijo el otro día "porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa mía y del evangelio, la salvará(Marcos 8,35).


Y en segundo lugar porque al considerar al otro como enemigo lo estamos colocando enfrente de nosotros "contra mí", cuando más bien el razonamiento debería ser diferente "colocarlo a mi lado, a mi mismo nivel", me explico: Al comienzo de los tiempos, en los albores de la creación dijo el Señor "hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza", aquí es donde residen la dignidad primera e inviolable del ser humano, esa afirmación que hace el prólogo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos cuando afirma "reconocer la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana", todos somos hijos de Dios, a partir de este momento, y todos nosotros somos hermanos, más aún desde el acontecimiento de Cristo, encarnado, pues dice San PABLO "el Hijo de Dios no se avergüenza de llamarlos hermanos", visto así ya no podemos tener enemigos, no porque no los haya, sino porque ya no podemos ser nosotros los que vayamos poniendo etiquetas a nuestros hermanos, no hay enemigos, ni ladrones, ni violadores, ni asesinos, ni lo peor que os podáis imaginar, porque simplemente hay una etiqueta para todos, incluidos nosotros: Nuestros enemigos, los malos, son pecadores cuyo pecado me afecta a mí, ergo, somos pecadores y nuestros pecados afectan a los demás... Y el Señor que es rico en clemencia y misericordioso, nos perdona siempre, también perdona a los demás ¡por supuesto, o vamos a enmendar nosotros la misericordia de Dios!, como se describe el Señor mismo "amigo, no te estoy haciendo ninguna injusticia. ¿Acaso no te arreglaste conmigo por el salario de un día? Pues toma tu paga y vete. Si yo quiero darle a éste que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti, es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. ¿O es que te da envidia que yo sea bondadoso?" (Mateo 20,13-15), o es que rezamos el Padrenuestro sin ser conscientes de lo que decimos "perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".