miércoles, 31 de mayo de 2017

DONDE LLEGA MARÍA SE HACE PRESENTE EL SEÑOR


MARÍA se entera de que su prima ISABEL, está embarazada, y como sabe que está mayor se decide ir a su casa para ayudarla con las tareas propias de una mujer de aquella época, que no eran pocas, para que no estuviese sola los últimos meses de su embarazo como nos cuenta el Evangelio de hoy (Lucas 1, 39-56), pues concluimos hoy el Mes de Mayo, Mes de MARÍA, con la celebración de la Visitación de Nuestra Señora. Supo olvidarse de sí misma, que también estaba ya embarazada, y le faltó tiempo para acudir en ayuda de quién la necesitaba.  Solemos quejarnos cuando estamos enfermos, o solos, o deprimidos, de que el Señor la ha tomado con nosotros, que no merecemos su favor, que nos ha abandonado.... pero lo que más nos duele es la soledad con la que solemos enfrentar los malos momentos... El Señor no tiene la culpa de que seamos tan dejados, tan descastados, tan insensibles con las necesidades, la soledad o el sufrimiento de nuestros hermanos.

Cuando fuimos de viaje a TIERRA SANTA, por aquella época (Julio del año 2011) una compañera de mi trabajo se había quedado embarazada, ya tenía un niño, de nueve años y ha querido tener más hijos, aunque hasta entonces había tenido también dos abortos naturales espontáneos… Después del temor inicial una sorpresa: ¡Estaba embarazada de gemelos! con lo que, dados los antecedentes, se incrementa aún mas su temor y su miedo, para lo que le hacía falta poca cosa, pues aunque es muy buena, es muy aprensiva, y siempre está temerosa y apocada por todo.  Yo le prometí que en el lugar de la Visitación de la Virgen, en el lugar del abrazo de las dos primas, embarazadas ambas, oraría por ella y por los gemelos poniendo mis manos sobre el seno de ambas mujeres; y así lo hice, después, durante el resto de la visita, pues la casa de ZACARÍAS e ISABEL se encuentra en una localidad, llamada AIN-KAREM, me he quedado un poco rezagado del grupo, y ante el Sagrario de la Iglesia de la Casa de Isabel y he orado un ratito por esta misma intención, encendiendo dos velas en un lugar habilitado para ello.

De esta forma me he sentido, por un momento, como la Virgen, en camino por una necesidad de uno de mis hermanos y, de hecho, era una de las ilusiones que tenía al realizar la peregrinación a TIERRA SANTA, en el que las circunstancias del mismo fueron ya un regalo, recorrer tantos kilómetros –al igual que María, que tuvo que recorrer, embarazada, ya fuera a pie o en borriquillo la distancia de 150 kilómetros que hay entre NAZARET y AIN-KAREM- para poner mi pobre camino, mi pobre oración, al servicio de otra embarazada. 

Y está mal que lo diga yo, como andaluz que soy, pero no está mal que, de vez en cuando, bajemos a MARÍA del trono, la despojemos de los oros y las platas, de los vestidos lujosos, de los oropeles y las parafernalias con que la adornamos, como hijos que la aman exageradamente, y nos quedemos con MARÍA, mujer, madre y esposa, atenta, delicada y servicial, llena del Espíritu Santo, y nos quedemos con estas bellas palabras del Papa BENEDICTO XVI:


Hoy, en la fiesta de la Visitación, como en todas las páginas del Evangelio, vemos a MARÍA dócil a los planes divinos y en actitud de amor previsor a los hermanos. La humilde joven de NAZARET, aún sorprendida por lo que el ángel GABRIEL le había anunciado —que será la madre del Mesías prometido—, se entera de que también su anciana prima ISABEL espera un hijo en su vejez. Sin demora, se pone en camino, como dice el evangelista, para llegar "con prontitud" a la casa de su prima y ponerse a su disposición en un momento de particular necesidad. ¡Cómo no notar que, en el encuentro entre la joven MARÍA y la ya anciana ISABEL, el protagonista oculto es el Señor! MARÍA lo lleva en su seno como en un sagrario y lo ofrece como el mayor don a ZACARÍAS, a su esposa ISABEL y también al niño que está creciendo en el seno de ella. "Apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo —le dice la madre de JUAN Bautista—, saltó de gozo el niño en mi seno". Donde llega MARÍA, está presente el Señor. Quien abre su corazón a la Madre, encuentra y acoge al Hijo y se llena de su alegría. La verdadera devoción mariana nunca ofusca o menoscaba la fe y el amor a Jesucristo, nuestro Salvador, único mediador entre Dios y los hombres. 



martes, 30 de mayo de 2017

EL SEÑOR ORANDO POR NOSOTROS
¡NO LE DEJEMOS EN MAL LUGAR!


¿Quién de nosotros no se ha quejado alguna vez -seamos sinceros- de que el Señor no escucha nuestra oración? Especialmente nos pasa en tiempos difíciles, porque cuando las cosas nos van bien -seamos sinceros otra vez- no es que estemos, precisamente, orando todo el rato... la acción de gracias y la alabanza no suelen ser nuestras oraciones más habituales en tiempos de bonanza...pero si las cosas se nos tuercen ¡qué rezadores nos volvemos de repente! 

Os digo esto porque hoy (Juan 17,1-11) el que ora es el mismo Jesucristo a su Padre, y le pide ¡por nosotros!, pues le pide:

Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos.

Escuchando esto que el Señor pide al Padre, por nosotros, quizás por la cercanía de Pentecostés, me acuerdo de aquellas otras palabras de San PABLO en la que nos dice "¡No apaguéis el Espíritu Santo!" (1 Tesalonicenses 5,19), porque lo que estaría feo de verdad es que, encima de que nos quejamos que el Señor no nos escucha en la oración, es que además ¡dejáramos al Señor en mal lugar por no cumplir en nosotros las expectativas de su oración!

Así que, esforcémonos en anunciar en nuestro entorno al Señor "las palabras que él nos dijo", para que las personas de nuestro alrededor ¡qué tampoco todos estamos llamados a misiones!, pero todos tenemos familiares, amigos, compañeros de trabajo, la cajera del supermercado, la vecina del quinto derecha, los padres del cole, el conserje de la oficina, el frutero de toda la vida y el hombre que nos trae las bombonas de butano ¡ese es nuestro entorno, ese es nuestro campo de misión!... para que todos ellos se den cuenta de que, ciertamente, "hemos salido de parte del Señor", y tampoco todos hemos sido bendecidos con el don de la Palabra y de la predicación, ¡seríamos todos dominicos!, ni con el don de ese descaro para abordar a los demás hablando cosas del Señor ¡este don del descaro, y la pesadez, ya lo tienen los Testigos de Jehová, que otra cosa no, pero ya quisiéramos muchos la mitad de constancia y entrega misionera que ellos! ¡otro gallo nos cantaría si fuéramos, al menos, de pesados como ellos!, pero tampoco hace falta, como me gusta repetir muchas veces, San FRANCISCO solía decir "predicad el Evangelio, y si es preciso, con palabras", porque muchas veces nuestra alegría, nuestra sencillez, nuestra forma de vivir, nuestro optimismo, nuestra cercanía, nuestra preocupación por los necesitados... y sin necesidad de citar ni un sólo versículo del Evangelio, pueden hacer que muchos se interroguen acerca de por qué somos así, pueden que descubran, poco a poco, o nos pregunten directamente, por las razones de ello, entonces podremos decirles que somos así "porque sabemos de quién nos hemos fiado" (2 Timoteo 1,12), del Señor.

Y ya ni te cuento ¿Qué sucedería si en nuestras calles hiciéramos algo como en este vídeo?


Puede que mucha gente "pase del tema", pero se observa como otra mucha gente, al darse cuenta de que el Señor está en la calle, se detiene y adora, puede que otros se sientan interrogados por ello, o los tomen por locos...no se aprecia, entre los viandantes ningun actitud violenta o de desprecio, aunque ¿y qué, si así sucediera? Al menos han tenido el valor de pensar que "si la gente no viene al Señor... ¡cuántas veces está el Santísimo expuesto sólo en las Iglesias!... al menos, como en su vida terrena, que sea el Señor el que se hace el encontradizo con la gente". No apaguemos el Espíritu de Dios en nosotros, no hagamos caer la oración del Señor por nosotros en saco roto, no desperdiciemos el don de Dios que hay en nosotros... Se acerca el día de Pentecostés, ¡invoca al Espíritu Santo!, que él te engalane con sus dones, que te fortalezca en el testimonio, que te dé el arrojo para manifestarte como discípulo del Señor "allá donde fueres"... porque si de un grupo de discípulos temerosos, en una casa escondidos, con las puertas cerradas, orando con MARÍA, el Espíritu Santo hizo nacer la Iglesia, de la misma manera puede convertir a dos personas anodinas, tibias, como tú y yo, en apóstoles más arrojados y entregados que PABLO ¡a poco que lo pidas...! ¡Ven, Espíritu Santo!

lunes, 29 de mayo de 2017

LA PAZ DE FRANCISCO
¡DE LOS DOS FRANCISCOS!


En el Evangelio de hoy (Juan 16,29-33) el Señor nos dice unas palabras, por otra parte, de dolorosa actualidad "Os he hablado de esto, para que gracias a mí tengáis paz. En el mundo pasaréis aflicción; pero tened valor: yo he vencido al mundo"... -Unas palabras, hemos dicho de "dolorosa actualidad" porque siguen abiertas, a día de hoy, las heridas causadas por las guerras (más o menos larvadas, más o menos evidentes) en países como SIRIA, IRAK, CENTRO ÁFRICA, no podemos calificar de guerra, pues no hay un enemigo externo, pero sí un conflicto civil que se ha saldado ya medio centenar largo de vidas, en VENEZUELA... A lo que hay que añadir la persecución de nuestros hermanos cristianos, ya nos acostamos ayer intentando asumir el nuevo atentado contra los cristianos coptos de EGIPTO, camino de peregrinación a un Monasterio, que se ha segado otra treintena de vidas, entre ellas, muchos niños, y con la pena de que éstas víctimas, por ser cristianas y estar en medio de un desierto, y no en una sala de conciertos en EUROPA, son vidas que valen menos, o así se lo parece a nuestros medios de comunicación social... por ellos no habrá etiquetas sensibleras en las redes sociales, ni minutos de silencio en las plazas mayores de nuestros pueblos, para ellos sólo queda nuestra oración, la de sus hermanos, nosotros, hermanos todos en el bautismo "una sola fe, un solo bautismo, un solo Señor" (Efesios 4,5).

Dice el Salmo 120 "Yo estoy por la paz, pero si hablo, ellos están por la guerra" y a la vista de todo lo anterior cabría preguntarse ¿Qué paz podemos esperar entonces en el Señor? ¿A qué se está refiriendo? Tendremos que recurrir quizás, a un maestro de paz para entenderlo:

San FRANCISCO de ASÍS, al que tanto gustaba saludar diciendo "paz y bien", y que hizo de ese saludo el inicio de alguno de sus escritos, incluido su testamento, y que recomendaba a sus frailes que se saludaran de esta manera, quizás tenga algo que decirnos sobre la paz, y es que, la paz de FRANCISCO no es la paz que se consigue por la ausencia externa de conflictos o de problemas, sino la que se consigue propagando la que hay en nuestro interior, por eso dice:  "Que la paz que anunciáis de palabra, la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones Que ninguno se vea provocado por vosotros a ira o escándalo, sino que por vuestra mansedumbre todos sean inducidos a la paz, a la benignidad y a la concordia. Pues para esto hemos sido llamados: para curar a los heridos, para vendar a los fracturados y para corregir a los equivocados." (Leggenda dei tre compagni, nº 58). La paz franciscana presentada por FRANCISCO de manera metafórica hace clara alusión a la oveja perdida, es decir, al pecador que se desvía y que necesita reconciliarse con Dios. Las llagas y los miembros fracturados son más bien una evocación de los conflictos humanos y de sus consecuencias: El odio, la ira y todos los sentimientos desencajados de la turbación. FRANCISCO, conscientemente, va sembrando el camino de fermentos de concordia, sabiendo además que sus hermanos son un testimonio vivo de ello.


FRANCISCO (lo que vale también por su homónimo, el Papa FRANCISCO, al que tantos conflictos abiertos reclaman como "mediador internacional") no es un pacificador en el verdadero sentido de la palabra. A él no le compete la obligación de negociar acuerdos, de equilibrar concesiones, recibir juramentos o satisfacer a las partes en una mesa de negociación. Este papel es noble, pero no es el suyo. A él le corresponde crear las condiciones espirituales que permitan a cada cual tener el empujón necesario para optar por sí mismo a favor de la paz y la concordia. El Evangelio que alimenta esta meditación espiritual consiente también hacer frente a los acontecimientos. FRANCISCO sabe bien que la paz puede pasar del corazón de sus hermanos al de cada hombre. Él les da una misión de paz cuando los envía de dos en dos a predicar (1 Celano 29). Él tiene un plan de paz para el mundo (1 Celano 24), y esta empresa abre las puertas del Reino de los Cielos. 

De la misma manera el Señor, constantemente, en sus apariciones como resucitado, saluda a los discípulos de la misma manera "mi paz os dejo, mi paz os doy" (Juan 14,27-31), porque se trata de una actitud interna, que brota del corazón... consigamos primero la paz en nosotros, pacifiquemos nuestros entornos (familiar, laboral, de amistades...) y así, poco a poco, que esta paz verdadera se extienda, creando en nosotros la fraternidad humana que tenemos, en tanto en cuanto hijos de Dios. Que es lo mismo que no se cansa de decir ese otro mensajero de paz, otro FRANCISCO, el Papa, cuando nos dice:

¡La violencia y la guerra nunca son el camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano — pienso en los niños, solamente en ellos…—, mira el dolor de tu hermano, y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha roto; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. 

(Vigilia de Oración por la Paz, 7 de Septiembre de 2013).

domingo, 28 de mayo de 2017

LA ASCENSIÓN NOS HABLA DE ESPERANZA...


Galileos… ¿Qué hacéis ahí plantados, mirando al cielo? (Hechos 1, 11)

La verdad es que la historia ha cambiado mucho desde que los ángeles le echaron en cara a los discípulos que se habían quedado, “embobados” mirando al cielo al ver partir al Señor en la Ascensión, ya que ahora, al contrario, la pregunta que se ha de hacer a los peregrinos, en Tierra Santa, en el lugar de la Ascensión, si es que unos ángeles aparecieran en ese momento, sería la contraria: “Peregrinos… ¿qué hacéis ahí plantados, mirando al suelo?”…

La cosa es como sigue, si no me enteré mal, resulta que la antigua Iglesia de la Ascensión del Señor estaba construida en planta octogonal, sobre parte del monte en el que se encuentra el Huerto de los Olivos, hasta la invasión de JERUSALÉN por parte de los musulmanes que, como ya sabemos, arrasaron todo lo cristiano y todas las edificaciones cristianas de los cruzados… de esta forma, actualmente sólo queda de dicha iglesia una traza de muro, octogonal, cuyo espacio central está a cielo abierto, por lo que parece más bien un patio, y en su interior, en el centro hay un pequeño “edículo”, o lo que es lo mismo, una mini-construcción, que los musulmanes edificaron para preservar el resto, que además, hoy día está anexo a una mezquita, por lo que es de propiedad privada y los cristianos hemos de pagar “la correspondiente entrada” para poder verlo, salvo el día de hoy, empezando por la víspera de anoche, en la que los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa ponen unos toldos, techando el espacio, y celebran en su interior el rezo de las vísperas, le Eucaristía y una vigilia de oración.


Verlo, verlo, lo que se dice ver no hay mucho que ver, el edículo propiamente dicho y poco más, y la curiosidad de que en su interior se conserva, protegido por un marco, un trozo de la roca madre del monte, de la que se dice “se aprecian las huellas de Jesucristo”. He de reconocer que yo le eché la foto correspondiente aunque sin saber muy bien cómo, ni dónde, ni en qué manera se apreciaban las huellas de Cristo, que hay que pasarse un rato intentando averiguar o encontrar dónde estarán las pretendidas huellas del Señor en aquella roca tan manoseada y besada por cientos de miles de peregrinos, por eso he dicho que la gracia del lugar, ahora, es mirar al suelo, no al cielo…

Sea como fuere, ciertamente, no ha sido uno de los sitios que me hayan conmovido especialmente de este viaje, me ha pasado un poco como con el Santo Sepulcro, que sí, que aquí resucitó el Señor, o aquí ascendió al cielo –en este caso- pero me conmueve mucho más el corazón imaginarme y sentir, por ejemplo, a Jesús llorando por JERUSALÉN en la capilla de Dominus Flevit, que imaginándomelo volando hacia arriba en plan Superman… ¡qué le vamos a hacer, la fe de cada cual es personal, y me conmueve siempre mucho más la parte humana de Jesús que la divina!

Se celebra hoy, además, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en la Iglesia, por eso el breve comentario del Evangelio de hoy (Mateo 28, 16-20) que os traigo es de la mano de EILEEN WIRTH, de la Universidad Jesuita de CREIGHTON, actualmente jubilada, profesora que fue de la Facultad de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de dicha universidad, sobre la que sus compañeros escriben:


Va a ser difícil imaginarse las aulas o el Campus Universitario de Creighton sin sentir los pasos rápidos de EILEEN WIRTH, que ha sido desde hace veinte años la directora del Departamento de Periodismo, Medios de Comunicación y Computación, pues se jubilara este año, al final del año académico (...) Durante todo ese tiempo, WIRTH ha enseñado, asesorado y ha sido ejemplo de integridad periodística para cientos de sus estudiantes. Su red de antiguos alumnos, que desde sus actuales puestos de trabajo en grandes medios, ofrecían empleos o prácticas a sus alumnos recién graduados es legendaria. Sus alumnos han aprendido de ella la importancia de escribir bien, el valor de las relaciones personales y la comprensión de los valores de la educación de la Compañía de Jesús (...) Nadie espera que EILEEN vaya a estarse quieta después de su jubilación. Ella planea escribir otro libro, esta vez una historia del periodismo. Seguirá con su trabajo de voluntaria trabajando con los refugiados, organizará la Fundación de la Biblioteca Pública de OMAHA. También tiene previsto ayudar a otros a aprender a escribir mediante talleres de escritura independiente y creativa. Ella también va a seguir participando en la Universidad con la Asociación de ex-alumnos y profesores.

Y es que, este año el lema de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en la Iglesia, escogido por el Papa FRANCISCO ha sido "No temas, que yo estoy contigo (Isaías 43,5) Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos", por eso he escogido este breve comentario del Evangelio de hoy escrito por esta profesora de periodismo jubilada, porque nos convoca, también ella, a la esperanza:

Al contemplar la escena de la Ascensión, me planteo lo que significa la Ascensión para nosotros hoy en día. Parece que celebra al mismo tiempo la pérdida y la esperanza - la pérdida de Jesús en la tierra, pero la esperanza de que él permanece con nosotros para siempre. Irónicamente, los apóstoles por su parte siguen tan perdidos, tan aferrados al mundo, que es muy probable que el mensaje del Señor no hubiese pasado de ellos si él mismo no les hubiera mandado su Espíritu Santo, de esta manera sí que sería posible que su anuncio llegara a los confines de la tierra para las generaciones venideras.

Este mensaje entrecruzado de pérdida y esperanza que me evoca la Ascensión siempre me ha parecido especialmente válido en este tiempo, al margen del ciclo litúrgico, porque coincide con la temporada de graduaciones en la que tantos jóvenes experimentan una combinación agridulce de pasar de la seguridad de sus familias, de los amigos, de los estudios, para iniciar la incertidumbre de enfrentar una nueva vida en cuyo horizonte está el buscar trabajo, realizarse, fundar una familia. Y al igual que los discípulos, tenemos miedo de enfrentarnos a lo desconocido. Sin embargo la promesa de Jesús de que ‘yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo’ resuena en nosotros y nos tranquiliza. Al igual que los apóstoles al salir de esa montaña, podemos confiar en que Jesús permanecerá con nosotros, no importa dónde nos lleve la vida. ¡Mis bendiciones a todos los graduados y a sus familias y a todas las transiciones que están experimentando! Que el Señor esté con vosotros para daros esperanza, fuerza y ​​valor. 

sábado, 27 de mayo de 2017

De ASCENSIÓN a PENTECOSTÉS
¡La primera novena de la historia!


Terminan hoy (Juan  16,23-28) las instrucciones del Señor a sus discípulos antes de la Ascensión "salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre", y entre las cosas que les dice añade:

Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.

Pudiera parecer que es una recomendación sobre la oración, aunque como dice San AGUSTÍN- no debemos entenderlo de esta manera, tan fácilmente, pues no se refiere tanto a que pidamos cualquier cosa, sino que pidamos "en su nombre", lo que quiere decir que la oración de los discípulos había sido infructuosa o bien por pedir en nombre del Señor, sin conocerle aún debidamente, o porque no pedían lo que les convenía, que no son tanto las cosas que a nosotros nos parecieren, sino aquellas que más aprovechan a nuestro desarrollo y crecimiento espiritual, por eso dice el Señor "para que vuestra alegría sea completa", y añade el propio San AGUSTÍN que el Señor dice "os lo dará" porque ciertamente hay cosas de las que pedimos al Señor que no es que no se nos concedan, pues el Señor no dice "si pedís algo al Padre en mi nombre os lo da", sino "os lo dará", porque hay cosas que el Señor, por nuestro bien, puede diferir hasta que sea el momento más conveniente para nosotros.

Pero debemos entender este texto, no enclave de oración o intercesión, sino en el contexto de la Ascensión, y Pentecostés "otra vez me voy al Padre", así ese día sí que nuestra alegría será completa, y ciertamente que ya no necesitaremos comparaciones, ni palabras, para entender y conocer al Padre, pues "el Espíritu que os hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: “¡Abbá!, ¡Padre!”" (Romanos 8,15), incluso aunque pensáramos en la oración ésta será mejor "el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos orar como es debido, pero el Espíritu mismo ruega a Dios por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones,x sabe qué quiere decir el Espíritu, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios por los del pueblo santo" (Romanos 8,26-27).

No cejemos pues de invocar al Espíritu Santo, en esta semana que nos queda, desde la Ascensión del Señor, esperando que nuestra oración será escuchada nuestra alegría será completa. Y lo hacemos acompañados por María, la que mantuvo la esperanza contra toda esperanza, la que como Madre solícita se encargó de la orfandad de los discípulos, manteniéndolos unidos en la espera y en la oración, de hecho, hay autores que llaman a este tiempo "la primera novena de la historia", pues así es que desde la Ascensión a Pentecostés fue la actitud que mantuvieron los discípulos: Esperar y Orar, os hemos preparado unos materiales para ello (seguid el enlace)... No cejéis en la oración.


viernes, 26 de mayo de 2017

¡SED BUENOS, SI PODÉIS!

Nos dice el Señor en el Evangelio de hoy (Juan 16,20-23) "ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría", pero aunque en el contexto se esté refiriendo a la tristeza de los apóstoles, que siguen sin entender que el Señor resucitado "haya de partir de nuevo" y abandonarles, pues aún no alcanzan a comprender que será el Espíritu Santo, dice San PABLO a este respecto "el don del Espíritu es la alegría" (Gálatas 5,20), no cabe duda alguna de que la alegría ha de ser un elemento distintivo de los discípulos del Señor, pues las referencias a la misma se disparan desde el acontecimiento de Pentecostés:

Todos los días se reunían en el templo, y partían el pan en las casas y comían juntos con alegría y sencillez de corazón (...) los creyentes se quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo (...) Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con alegría.

(Hechos 2,28; 13,52; 21,17)

Y en lo mismo sucede en las comunidades que iba fundando y evangelizando San PABLO e sus interminables viajes misioneros:

El que ayuda a los necesitados, hágalo con alegría (...) llegue yo con alegría a veros (...) firmes en vuestra fe; lo que queremos es colaborar con vosotros para que tengáis alegría (...) amados míos, mi alegría y mi premio (...) soportarlo todo con mucha fortaleza y paciencia, y con alegría (...) recibisteis el mensaje con la alegría que el Espíritu Santo os daba.

(Romanos 12,8; 15,32; 2 Corintios 1,24; Filipenses 4,1; Colosenses 1,11; 1 Tesalonicenses 1,16)

El Papa FRANCISCO en su homilía del día de hoy, aunque el 15 de Mayo de 2015, sobre este Evangelio nos decía que “la alegría cristiana no es una simple diversión, no es una alegría pasajera; la alegría cristiana es un don, es un don del Espíritu Santo. Es tener el corazón siempre alegre porque el Señor ha vencido, el Señor reina, el Señor está a la derecha del Padre, el Señor me ha mirado y me ha enviado, y me ha dado su gracia y me ha hecho hijo del Padre… Esa es la alegría cristiana. Un cristiano vive en la alegría”.

Y a lo largo de la historia ha habido personas especialmente bendecidas con este don de la alegría, todos conocemos personas cuya alegría a veces, frente a toda circunstancia de la vida, nos da una envidia sana, esas personas que con su sola presencia alegran a los que están alrededor, de forma innata, sin que parezca artificial, ni forzado, y este es un gran medio para la evangelización porque si es preguntado por el motivo de su alegría, responderá justo como ha dicho el Papa "el Señor ha vencido, el Señor reina, el Señor está a la derecha del Padre, el Señor me ha mirado y me ha amado". Y de entre estas personas también los santos, ya sabéis esa cita famosa que se atribuye a San FRANCISCO DE SALES "un santo triste, es un triste santo", especialmente hoy que celebramos a San FELIPE NERI.

No me voy a detener en datos biográficos, que podéis buscar en la WIKIPEDIA o en cualquier página sobre el santo del día, quiero detenerme en su sentido del humor, pues era una persona especialmente bendecida con este don de la alegría, muy pocos pueden que sepan que, en la Iglesia, es el santo patrón oficial de los payasos y los humoristas cristianos: Anécdotas sobre su alegría y sentido del humor hay muchas:

Que era muy amigo de San IGNACIO de LOYOLA, aunque siempre le reprochaba lo adusto y serio que era, que en una ocasión un alborozado IGNACIO le dijo "que había tenido una aparición de la virgen" y FELIPE le preguntó "¿Cuánto tiempo llevas sin comer?", a lo que el otro sorprendido por la pregunta le dijo"una semana, porque estamos de ejercicios" y éste le respondió: "¡Vamos a comer primero y me hablas de apariciones después!" Aparición que él también tuvo, en una ocasión que se le apareció la Virgen María reaccionó de una forma que ninguno de vosotros imaginaríamos, escupiéndole a la aparición, que en seguida se trasmutó en una sombra siniestra, el demonio, que le dijo "¿Cómo has sabido el engaño?" a lo que el otro le respondió socarrón "¿A cuento de qué va a venir a visitarme la madre de nuestro Señor?"

Siempre estaba rodeado de una nube de chiquillos, que iba recogiendo por todos los arrabales de la ciudad eterna, casi todos ellos huérfanos, haciéndoles chanzas y gracias para entretenerlos, pero a los que siempre decía "'¡sed buenos, si podéis!"; siempre con algún gorro gracioso, la sotana puesta del revés, o con una pelliza de lana que nada pegaba con el resto, todo ello provocaba las risas de los demás, pero él lo hacía por humildad, para mantenerse al nivel de sus niños; frecuentaba los peores barrios, de hecho su lugar de pernocta, junto con sus primeros compañeros (el germen de los Oratorios) y toda la chiquillería era una Iglesia medio en ruinas que el Papa le concedió para que, al menos, no durmiera al raso. 

Muchas veces la gente le veía reír a carcajada limpia mientras paseaba, con el devocionario en mano, lo que muchos ignoraban era que dentro llevaba otro librito, más pequeño, de chistes un poco picantes, como diríamos hoy... quizás eso le abría las puertas de los prostíbulos, donde confesó y rescató a muchas prostitutas, porque se le acusaba de ser un borrachuelo y un comilón... 


Cuando iba mendigando por la ciudad, y se cruzaba con otro santo de su época, el humilde pedigüeño capuchino, San FELIX de CANTALICIO, siempre se saludaban a voces de la siguiente manera: "¡Félix, ojalá te maten los herejes para que alcances pronto el cielo!" a lo que el otro le respondía a voces también, para risa de todos los viandantes "¡Y a ti te ahorquen, para perdición de los enemigos de la fe!" y cada cual seguía su camino.

Sin embargo, su vida espiritual era intachable, antes de que se le juntaran los niños, cuando vivía solo, dormía en las catacumbas de la ciudad eterna, donde, un día de Pentecostés, sintió con tanta fuerza el amor de Dios, que el corazón se le ensanchó de tal manera, que dos costillas se le arquearon para hacerle espacio; muchas veces manifestó a su gran amigo IGNACIO de LOYOLA la idea de irse de misionero, jesuita o no; a lo que el otro le decía que la corrupción de la ciudad eterna necesitaban de él; organizó muchas procesiones por la ciudad con el Santisimo Sacramento, especialmente a pie, el recorrido de las siete grandes basílicas romanas, para contrarrestar los excesos de la ciudad en Carnaval; era un gran predicador, y movía los corazones, o por sus palabras, o por sus alocados gestos.


Como curiosidad, actualmente se encuentra enterrado en la Basílica de Santa MARÍA DE VALLICELLA, donde los primeros miembros del Oratorio se trasladaron cuando la congregación del Oratorio comenzó a crecer, pues esta basílica es la que tiene concedida, a título, nuestro Cardenal BLAZQUEZ, la del gran apóstol de la alegría y de los pobres de ROMA, sin duda ¡toda una responsabilidad!

jueves, 25 de mayo de 2017

VAMOS Y VENIMOS...
VEMOS Y NO VEMOS...
LLORAMOS Y REÍMOS...


Si el otro día me quejaba de Evangelio del día farragoso y trabalenguas, el de hoy ya se lleva la palma ¿os acordáis del chiste del otro día? ¡Pues eso mismo! Tanto juego de palabras, por tres veces repetido (la primera ve que el Señor lo dice, los apóstoles que no lo entienden y el Señor que se reitera) entre el ir y venir, entre el ver y no ver, que al Evangelio de hoy (Juan 16,16-20) le pones musiquilla de fondo y te sale un spot de televisión en homenaje a los vendedores de la ONCE, que encima remata con que unos lloran y otros no ¡pues claro, a los que les ha tocado el cuponazo!

Bromas aparte, es normal... a los apóstoles, que tuvieron que pasar por la pena y el mal trago del Viernes Santo y la Cruz, con distintos resultados, todos se escabulleron, PEDRO le negó, JUAN mantuvo el tipo con MARÍA en la Cruz... y cuando menos se lo esperaban, porque de entender se ve que entendieron más bien poco (o habrían manifestado tener un poco más de esperanza que la de estar todo el día encerrados apesadumbrados)... ¡la alegría del resucitado! que hasta TOMÁS estuvo ahí, ahí, dudando... que ahora es normal que tengan más dudas y más pena que antes... 



Porque el Señor cada vez les habla de una manera más críptica e ininteligible, y eso que ya les ha advertido que no se preocupen que el Espíritu Santo vendrá a explcárselo todo, cuando él falte... que es lo que causa la nueva zozobra de los discípulos ¿y a qué habrá de marchar de nuevo si ya le tenemos de nuevo entre nosotros? Y el Señor que insiste, os conviene que me vaya para que venga sobre vosotros el Espíritu Santo. Y ellos que siguen sin entender, con lo que se tornan casi más obtusos y cerriles que cuando el Señor convivía con ellos antes de su muerte, pero claro, si en tres años de íntima convivecia con el Señor no llegaron a pillarle el truco a lo de la resurrección... ¡Imagináos lo que va a suponer comprender el misterio del Espíritu Santo en un cursillo acelerado de cincuenta días!


Y mirad, me voy a quedar hoy con esta idea, porque a nosotros nos pasa lo mismo, solemos tener, a lo largo de la vida, muchas idas y venidas nosotros también, a veces pensamos de una manera, otras veces de otra, en unas ocasiones somos muy valientes para tomar una decisión seria, como tener un hijo, por ejemplo y otras veces nos debatimos en meses de darle vueltas a la cabeza para algo tan sencillo como ¿cambiamos las cortinas del salón de color?, unas veces somos más papistas que el Papa y en otras ocasiones una manga más ancha que LUTERO... porque somos así, y ni qué decir tiene de las cosas que vemos o no vemos,porque cuando creemos tenerlo claro ¡ya baje Dios del cielo nadie nos mueve de nuestras conclusiones! y cuando nos cerramos en banda lo mismo ¡ya baje Dios del cielo que no hay quien me lo meta en la mollera!

Pero lo mismo le sucedió a PABLO, hasta que el Señor se le apareció resucitado, iba a detener y hacer prisioneros en nombre de los judíos, y él mismo se convirtió en prisionero de Cristo para siempre, fue hecho un judío ortodoxo y regresó cristiano convencido, tuvo una visión del Señor resucitado y se quedó momentáneamente ciego... Pues si él pudo tener tantas idas y venidas, tantos "veredes y non veredes" (el QUIJOTE dixit), hemos de creer que nosotros también podremos ver, entender y orientarnos en la dirección correcta. El Espíritu Santo todo ello nos lo manifestará, paciencia... ¡apenas uedan diez días!

miércoles, 24 de mayo de 2017

¡NO EXTINGÁIS EL ESPÍRITU SANTO,
NO DESCUIDÉIS LA PROFECÍA!


¡Cómo se nota que se acerca PENTECOSTÉS, hasta el Evangelio del día (Juan 16,12-15) se pone "carismático"!  Perdonadme la broma introductoria, pero es que me ha llamado poderosamente la expresión usada por el Señor para referirse a una, de tantas, formas de actuación del Espíritu Santo, la profecía, cuando afirma "cuando venga el Espíritu de la Verdad, (...) les anunciará lo que irá sucediendo", porque este "anunciar lo que irá sucediendo" es precisamente lo que parece, el don de profecía.

Una vez incrementada, si cabe, vuestra curiosidad, o que he conseguido llamar vuestra atención se impone hacer una serie de aclaraciones sobre lo que es la profecía. En primer lugar que no os asuste el considerar que la profecía sea un don del Espíritu Santo, lo dice claramente San PABLO al afirmar "usemos los dones diversos que poseemos según la gracia que nos han concedido: por ejemplo, la profecía" (Romanos 12,6) y también "aspirad también a los dones espirituales, sobre todo la profecía" (1 Corintios 14,1), y tampoco os debe asustar consideraros, vosotros, mismos, como auténticos profetas en el seno de la Iglesia, pues efectivamente lo sois, no en vano, por medio del Bautismo hemos sido constituidos en un pueblo de sacerdotes, profetas y reyes (Catecismo, nº 897; Lumen Gentium, nº 31). 

Sin embargo hay mucho error y mucha confusión en torno a lo que sea la profecía en sí, por lo que difícilmente vamos a poder ejercer nuestra condición profética, o profetizar, si no sabemos que es lo que esto significa en los tiempos de la Iglesia actual, vinculado a las gracias de nuestro bautismo y a los dones del Espíritu Santo, madurados para dar fruto, servir en la Iglesia, que no otra cosa es lo que se celebra en la confirmación (desde que ambos sacramentos se escindieron en dos momentos diferentes de la vida de un cristiano). Así que ¡manos a la obra!


Todos nosotros estamos llenos de la Palabra del Señor, no sólo aquella que leemos y oramos personalmente, no sólo la que escuchamos y nos es explicada por la Iglesia, por medio de sus pastores y predicadores acreditados, sino también toda aquella Palabra de Dios que vamos guardando y atesorando en lo más profundo de nuestro corazón, la que se va convirtiendo en un poso de la Palabra de Dios en nosotros. Por eso dijo el Señor:

"Quien crea en mí. Así dice la Escritura: «De sus entrañas manarán ríos de agua viva»" (Juan 7, 38)

Tenemos que aprovechar esa sabiduría interior que nos concede todo ese poso acrisolado que la Palabra de Dios va dejando en nosotros, dicha sobre nuestra vida, para ponerla en servicio, es decir, al servicio de la Iglesia, del resto de nuestros hermanos, de nuestras comunidades, grupos de trabajo, grupos de oración, porque mientras los dones del Espíritu Santo son comunes a todos los creyentes, por el Bautismo y la Confirmación, ayudan al crecimiento espiritual de uno mismo, mientras que los carismas los concede el Espíritu Santo "a quien quiere, como quiere, cuando quiere" y son siempre para ser ejercidos para el bien común, para toda la comunidad, no para quien recibe el carisma en concreto,

Y la profecía es algo que sólo puede apoyarse en la palabra, la palabra oral, la palabra real, la profecía en su sentido más genuino, me explico:

¿Alguna vez habéis notado que a medida que hablabais, de repente, se derrama vuestro discurso, y entonces mientras estabais hablando de cualquier otra cosa, brota algo de vuestros labios que no sólo sale espontáneamente, sino que además no era lo que esperábamos?

Los psicólogos lo llaman un lapsus linguae, es decir, algo que se manifiesta  oralmente mientras no estábamos pensando en ello. 

A nivel de fe, normalmente esto sucede cuando estamos aconsejando a alguien, especialmente en un clima de oración poderoso y presencia ungida del Señor, como acontece, por ejemplo, durante la intercesión, o en momentos de oración comunitaria de especial intensidad, como dice el apóstol PEDRO: "la profecía nunca sucedió por iniciativa humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1,21) y al tratarse de un don del Espíritu Santo, en contra de la afirmación de los psicólogos, que vale para cualquier persona, la profecía sólo puede surgir entre creyentes, en un contexto cristiano y de oración, como advierte San PABLO "la profecía no lo es para los que no creen, sino para los creyentes" (1 Corintios 14,22):

Así, por ejemplo, supongamos que estamos intercediendo por alguien, que nos ha pedido intercesión, pero que no nos ha dicho nada más de su vida, y de repente, en la oración vocal, pedimos al Señor que "sane a este hermano de su adición al juego" e, inmediatamente, conforme nos escuchamos en voz alta y nos damos cuenta de lo que acabamos de decir, pensamos que a lo mejor estamos ofendiendo al hermano (pues nada sabemos de él, ni él nos ha dicho nada), y nos asalta la duda, pero luego, el propio hermano nos confiesa que ese era precisamente su problema pero que le daba vergüenza asumirlo frente al resto de los hermanos. Esto mismo es lo que se llama "enunciado profético" .

Otros autores lo llaman "discernimiento de espíritus" y es un don que han poseído de forma poderosa gran cantidad de santos, sobre todo aquellos en los que ha brillado especialmente su ministerio de dirección espiritual y que han pasado mucho tiempo en el confesionario "escudriñando los corazones de los fieles". Así por ejemplo San IGNACIO DE LOYOLA, el santo cura de ARS, San JUAN MARÍA VIANNEY y más recientemente, el padre PÍO de PIETRALCINA, Ofm.Cap, de quien so cuento la siguiente anécdota: 

En una ocasión una señora fue a confesar con el Padre PÍO, cuando aún en vida tenía mucho reconocimiento, tanto que la gente hacía cola desde la madrugada, a las puertas de su humilde convento capuchino, para confesar con él. A su regreso a su casa, la mujer, que salió de aquella confesión toda reconfortada y renovada, se llevó consigo una foto del Padre PÍO que colocó, orgullosa, en el salón. Su marido, que era menos creyente, un día discutiendo con su mujer por sus beaterías, harto ya de las mismas, arrojó un zapato contra la foto del santo capuchino. Mucho tiempo después la mujer convenció al marido para que confesara él también con el Padre PÍO, lo que el buen hombre hizo a regañadientes, y sin embargo, al encontrarse frente a él, tuvo tal derrumbamiento de su alma que se abrió por completo, confesándole toda su vida y todas sus faltas, entre sollozos, como un niño pequeño. El Padre PÍO escuchó, paciente y comprensivo y al concluir el relato le dijo con una sonrisa pícara: "¿Eso es todo, hermano mío?" a lo que el hombre respondió: "¿Cómo que "es eso todo"? ¡Acabo de desgranarle toda una vida de pecado!" y el Padre PÍO con la misma sonrisa le dijo: "¡Aún te falta confesarte por el zapatazo que me tiraste!"

Finalmente, el don profético tiene también un carácter, unido con lo anterior, de consuelo de la comunidad, dirección de la misma, discernimiento, apoyo, refuerzo positivo... puede suceder que en un momento de oración, adoración, canto, alabanza, alguien se sienta "compelido por el Señor" a compartir algo en voz alta... Normalmente su contenido suele ser del tipo que hemos dicho antes, y casi siempre -como para que quede claro que no es un mensaje del emisor, sino del Señor mismo- se suelen enunciar "en el nombre del Señor" y en primera persona, como si fuera el Señor mismo quien hablara. Ejemplo de ello es lo que os compartimos el IV Domingo de Pascua, del Buen Pastor, de hace un par de años, cuando nosotros mismos nos hallábamos en oración y alguien expuso de repente lo siguiente, en voz alta:

Soy Cristo resucitado, aquél cordero degollado para hacer rebaño, vosotros sois mi pueblo. ¡Alabanza y Gloria al que viene, bendición al que es uno, y manifiesta la Gloria de la Trinidad en esta Pascua!

Nací en pesebre ¡Cómo no! ¿Dónde si no iban a comer las ovejas? Vosotros sois mi pueblo, venid a mí, por mi sangre, sois un pueblo reunido, redimido para dar Gloria y Alabanza al que hace realidad la verdad de las profecías...

¿Quién, si no, te iba a decir a ti, pueblo de gentiles, que ibas a ser Gloria de Dios? ¡Ni CIRO contempló tu Gloria! ¡Ni los profetas manifestaron mi día! Soy tu Buen Pastor, me duelen las heridas de tus patas, de tus brazos, pueblo mío... Te amo, te quiero, mi corazón está contigo, oveja herida, rota... ¿En quién esperas? Yo soy tu medicina, yo soy tu Señor, yo soy tu Palabra... Yo soy tu Buen Pastor, herido, cordero de ángeles, dado a mi pueblo, cautivo de manos atadas, Encarnación hecha realidad en un "sí" por mi Madre. Soy tu Dios, soy tu querencia, vuelve a mí, vuelve a mis ojos, dame tu corazón, no tengas miedo, soy tu Señor, aquél que deja las noventa y nueve ovejas por la oveja herida, y al encontrarla, después de las fatigas, le dice "a ti te quiero más que a las otras noventa y nueve", quizás porque seas la perdida, quizás porque no tengas esperanza.

Es el día de tu bendición, es el día de mi sangre que redime a un rebaño por la Cruz, esperando todo de ti, oveja mía, te quiero, bendita cordera, de tus aguas nacen los hijos que dan luz a la Gloria, de sus obras la caridad, la esperanza, el amor, el encuentro, solamente conmigo... Soy celoso, oveja mía ¿Cómo te llamo? Tu nombre es bendición para mis oídos, tu vida pasión para mi corazón, apaciento corderos pensando en ti, porque tú eres el regalo de Dios para la Iglesia, una "Iglesia que huele a oveja", una Iglesia de pastores que te quiere. Soy yo, tu Dios.

Como se puede observar en todos los ejemplos señalados, nunca se habla de futuro, ni son profecías apocalípticas, ni se trata de adivinanzas u oráculos enrevesados ¡Huid como de la peste de este tipo de profecías, son la mejor señal de que no vienen del Señor! (que no lo digo yo, lo advierte San PABLO "que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por profecías o discursos o cartas falsamente nuestras como si el día del Señor fuera inminente" (2 Tesalonicenses 2,2), antes de ayer mismo, 22 de Mayo creo, el Papa FRANCISCO en un discurso dado a las hermanas capitulares de las DÍSCÍPULAS PÍAS DEL DIVINO MAESTRO, reunidas en ROMA para elegir a su Superiora General, les dijo esto mismo: "¡Sed profetas de alegría y esperanza, nunca de desventuras!", porque siempre, este tipo de profecías -la que os hemos venido explicando- "son para edificación, consuelo, sanación, crecimiento..." y siempre, este es otro criterio a tener en cuenta, la profecía -en los términos que os la venimos exponiendo- debe ser entendida por su destinatario, sea individual (como en el ejemplo del hermano ludópata, o del penitente confesor del Padre PÍO) o comunitaria (como en el ejemplo del Buen Pastor de nuestra oración comunitaria en casa), porque -evidentemente- nunca la persona que lanza la palabra profética puede ser su propia intérprete, o manipularía su sentido, es algo que advierte también PEDRO en su carta: "pues habéis de saber ante todo que ninguna profecía se encomienda a la interpretación privada, pues la profecía nunca sucedió por iniciativa humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1,20). 

Así que, a partir de ahora, habiendo recibido el Bautismo, que os hace hijos de Dios, oyentes privilegiados de la Palabra de Dios, preñados de su Palabra, que os consume las entrañas como fuego, en vuestra condición de profetas, desatada por el Espíritu Santo en vosotros por sus dones, por la Confirmación, a partir de ahora no retengáis nunca la Palabra de Dios en vosotros, como nos recomienda el Eclesiástico (4,23) "no retengas la palabra oportuna ni escondas tu sabiduría", porque como dice el profeta Isaías (55,10-11), la Palabra del Señor sólo regresa al Señor una vez que se ha tornado eficaz:

"Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer, así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo

martes, 23 de mayo de 2017

¡SEÑOR, QUÉ BIEN TE EXPLICAS!


Hay un chiste que dice así:

Y el Señor dijo a sus discípulos: "Ahora que me veis es cuando no me veis, porque no me veréis de verdad, precisamente, hasta que no me veáis, porque es viéndome que me no me veis, pues hace falta no verme para que podáis ver". Yen ese momento Pedro, en nombre de todos los apóstoles le dice: "¡Señor, te seguimos por lo bien que te explicas!"


Ahora poned esto en contraste con el Evangelio de hoy (Jn 16,5-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

Os dejo con el comentario de San AGUSTÍN a esta especie de trabalenguas evangélico en los que el Señor juega constantemente con la venida del Espíritu Santo y su ida al Padre para que esto fuera posible:

Quizás porque anteriormente los discípulos ya le habían preguntado a dónde se iría, y les había respondido "que ellos no podrían ir a donde El iría" (Juan 8,21), ahora que les asegura que se va, ninguno le pregunta a dónde, y por eso les dice: "Y ninguno de vosotros me pregunta ¿dónde vas?". Al irse el Señor, efectivamente al cielo, en su posterior ascensión, no le preguntaron con palabras, sino que le acompañaron con su mirada, como les dijeron los ángeles "Galileos... ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?" (Hechos 1,11). Pero ahora es el Señor el que se da cuenta del efecto de sus palabras en sus corazones. Puesto que no tenían aún el consuelo interior del Espíritu Santo que habrían de recibir, temían perder lo que exteriormente veían en Cristo. Además, puesto que el Señor siempre decía la verdad, no cabía que duda de que, en efecto, los iba a dejar. Así pues, el humano cariño los entristecía, y por esto les dijo: "Porque os he dicho esto, la tristeza se ha apoderado de vuestro corazón". 


Pero el Señor conocía qué era lo que más les convenía, porque la visión interior con que el Espíritu Santo había de consolarles, era mejor. Por esto añadió: "Pero os digo, en verdad, que os conviene que yo me vaya". Esto lo dijo, no porque haya desigualdad entre el Hijo de Dios y el Espíritu Santo, sino porque su presencia como hijo del hombre entre ellos, era un obstáculo para la efusión del Espíritu Santo en ellos con todos sus dones, porque el que había de venir no era menor, pues no se había rebajado, como persona de la Santísima Trinidad, como lo hiciera el Hijo tomando la forma de siervo (Filipenses 2,7), y convenía que desapareciese de los ojos de ellos en este aspecto de siervo, en la que sólo consideraban a Cristo a quien veían, para que se manifestase el Espíritu Santo, glorificando así al Hijo. Por lo que dice: "Si yo marcho, os lo enviaré".

lunes, 22 de mayo de 2017

NUNCA SE PUEDE MATAR EN NOMBRE DE DIOS....


El Evangelio de hoy (Juan 15,26-27.16,1-4) pone en la boca del Señor, de nuevo, una advertencia de cara a la persecución que pueden sufrir los apóstoles por ser coherentes y "dar testimonio" del Señor, asistidos por el Espíritu Santo, al que en el contexto llama "nuestro Defensor", no en vano uno de los dones del Espíritu Santo (¡cómo se nota que se acerca Pentecostés....!) es el don de Fortaleza cuya definición breve bien podría ser la siguiente: "Es el don que nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios", y que también el Papa FRANCISCO, en sus catequesis sobre los dones del Espíritu Santo, ha asociado a la persecución de nuestros hermanos en otros países, y pese a ello, fieles, constantes, firmes en la fe:


Como hemos venido diciendo estos días atrás, es imposible leer estas advertencias del Señor sobre la persecución de los discípulos y no acordarse de nuestros hermanas y hermanos perseguidos en Oriente Medio y en otros países... Hemos sido educados tan malamente como cristianos que pareciera que somos incapaces de valorar, en su justa medida, lo que significa ser cristianos y el don del bautismo recibido, pues en efecto, ¡todas esas personas asesinadas, perseguidas, encarceladas, torturadas son hermanos y hermanas nuestros, por el bautismo, pronunciamos la misma fe en el Señor, y sin embargo cuán poco parece que nos duele!, pero no insistiré en lo que significa el martirio o la confesión en el nombre del Señor porque de ello hemos venido hablando días atrás, lo verdaderamente importante del Evangelio de hoy es la sentencia con la que concluye el Señor:

"Llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios"

Porque si os dais cuenta... ¡No hay mejor alegato contra los integrismos religiosos!, puede que no basten las condenas internacionales, los llamamientos de los grandes líderes, los mensajes de solidaridad y repulsa que se lanzan desde las más diversas instituciones y organismos humanitarios o de derechos humanos, porque en el fondo, en el fondo del problema está esta forma distorsionada de ver y entender la religión, que jamás puede justificar la muerte de un ser humano, lo dice el propio Señor, como hemos visto, y la Palabra de Dios nunca se contradice, como bien puede entonces decir Dios, por boca del Salmo: "Mucho le duele al Señor la muerte de sus hijos" (Salmo 116,15).

El misionero español, y Obispo de BANGASSOU, Monseñor AGUIRRE
Y lo anterior vale para todos, recientemente hemos tenido conocimiento de las noticias que nos han llegado de Centroáfrica, donde se encuentra el misionero español, y Obispo de BANGASSOU, Monseñor AGUIRRE, por las que una pretendida milicia cristiana paramilitar, autodenominada "antibalakas", se hizo presente en la zona masacrando a todos los musulmanes "los cazan como conejos" -por un testigo de la zona-.

El cardenal de BANGUI, Monseñor DIEUDONNÉ NZPALAINGA
En cuanto Monseñor AGUIRRE tuvo noticia de que las milicias habían acorralada a unas quinientas personas aterrorizadas, especialmente, mujeres y niños, en la mezquita, con intención de arrasarla con todos dentro, aún a riesgo de su vida y acompañado por el cardenal de BANGUI, Monseñor DIEUDONNÉ NZPALAINGA, se personaron en el lugar para evitar la masacre y hacer de escudos humanos para esas personas. No obstante, en plena negociación, y ante el nerviosismo de los "antibalakas" a las puertas mismas de la mezquita un francotirador mató al imán del lugar -evidentemente amigo de Monseñor AGUIRRE, pues ambos llevan años apaciguando los ánimos y protegiendo a sus respectivas comunidades de los ataques de los paramilitares, incluso al propio Monseñor AGUIRRE (que recientemente tuvo un infarto, pero en cuanto se recuperó del mismo, tratado en ESPAÑA, regresó "con los suyos") recibió una bala que le pasó rozando. Aunque la zona se supone está protegida por los Cascos Azules de la ONU, ya hace tiempo que el propio Monseñor AGUIRRE denunció que están tan sobrepasados y tienen tanto miedo, que rara vez salen de su privilegiado cuartel, menos aún cuando la situación se pone dura, incluso denunció que "si los CASCOS AZULES matan el tiempo abusando de las jóvenes y las niñas, si las prostituyen por una lata de lentejas ¿para qué los queremos aquí entonces?". Al final tras arduas negociaciones el Cardenal y el Obispo español consiguieron la promesa de los "antibalakas" de respetar la vida, al menos, de las mujeres y niños refugiados en la Mezquita, para cuya seguridad han sido trasladados al Seminario Menor de la diócesis. Finalmente un escueto mensaje de wassap tranquilizaba a sus familiares en ESPAÑA:

El cardenal de BANGUI en una foto de archivo
junto con el Imán prácticamente asesinado
delante de él en la mezquita
Estoy muy bien, aunque haciendo de escudo en la mezquita para que no maten a más de 500 mujeres y niños dentro. Acaban de llegar los soldados portugueses. El cardenal está negociando con los 'antibalakas'. Nosotros, dos o tres, protegiendo la mezquita desde hace tres días, recogiendo heridos y cadáveres. Hemos contado 40 muertos y cien heridos. Duermo bien.

He aquí el testimonio, hecho un monumento de vida, Monseñor AGUIRRE, ante las palabras del Señor en el Evangelio de hoy: "Llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios".