jueves, 6 de julio de 2017

4MEN TO GOD
CUATRO HOMBRES PARA EL SEÑOR


Tus pecados te son perdonados ... levántate, toma tu camilla y vete a casa” El relato del Evangelio de hoy (Mateo 9,1-8) de la curación del paralítico es una de las más importantes de los milagros del Señor. Sin embargo, este Evangelio no sólo nos dice cómo un hombre fue sanado de una discapacidad, sino que, al igual que toda la Escritura, también nos enseña cómo ir al cielo, y este es el aspecto que hoy me gustaría examinar.

Cuando el Señor dice al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, los escribas se dicen a sí mismos, “sólo Dios puede perdonar los pecados.” Tienen razón: Sólo Dios puede perdonar los pecados, lo que significa que una persona que perdonase pecados debe ser Dios, que es Dios mismo, y no sólo alguien que es "divino" en un sentido honorífico. Ahora pecados y perdón no son directamente visibles para el ojo humano, son aspectos que dependen de nuestra alma, nuestro corazón, como se dice propiamente "de nuestro fuero interno". Así que el Señor muestra a los presentes un milagro visible para demostrar que ha perdonado los pecados de este hombre. Le dice al paralítico: “Levántate, toma tu camilla y vete a casa”, y el hombre lo hace. Desde este milagro externo el Señor confirma su autoridad para perdonar pecados, y puesto que "sólo Dios puede perdonar los pecados", se deduce necesariamente que el Señor es Dios. Jesús, el Señor no es meramente un representante, profeta o mensajero de Dios, sino que es Dios mismo. Y ya que él es Dios, el Señor tiene el poder para salvarnos y llevarnos al cielo.

Sin embargo, lo que también se llama la atención en esta lectura es que el Señor no trabaja solo. Podemos interpretar la parálisis del hombre como una señal de que el alma humana está paralizada también por el pecado, que no podemos llegar al Señor por nosotros mismos. Afortunadamente, el paralítico tiene buenos amigos que toman medidas extraordinarias para ayudarle a alcanzar a nuestro Señor. Cortaron y abrieron un agujero en el techo sobre la estancia en la que el Señor está predicando y bajan al paralítico en una camilla descolgándolo desde el techo. 

Una interpretación más extensa de este hecho es que los cuatro hombres que llevan el paralítico son símbolos de los cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan. De esta forma el evangelista quiere llamarnos la atención sobre la importancia de la Escritura, ya que la Escritura es la que nos lleva a encontrarnos con el Señor. Bajando a lo práctico nos enseña a que nos ayudamos mutuamente a alcanzar el cielo. Los amigos del paralítico en realidad le ayudan de dos maneras: Prestan una ayuda práctica llevándole ante el Señor pero, más importante aún, el Señor reconoce la fe con la que ellos mismos también actúan “al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: hijo, tus pecados te son perdonados" Lo que hacen los amigos del paralítico es como lo que hacen nuestros padres cuando nos llevan a bautizar,  nos llevan a presencia del Señor, representado en la Iglesia, para que la Iglesia, como el Señor "al ver la fe de ellos" le diga a su hijo "tus pecados te son perdonados"

Si nos ponemos en el papel de los amigos del paralítico el Evangelio de hoy la lección que hemos de aprender es la extraordinaria oportunidad y la responsabilidad que todos tenemos de ayudarnos unos a otros a conocer al Señor. Por nuestras palabras y acciones, podemos guiar a otros al Señor y por nuestras oraciones y sacrificios podemos ayudar a salvar sus almas. Tal vez podríamos hacer un esfuerzo para dar nuestro tiempo y ayuda práctica a aquellos que están buscando al Señor y necesitan nuestra ayuda. 

De hecho en los ESTADOS UNIDOS, en la Diócesis de NEWARK, nació la idea de crear grupos de oración e intercesión, pequeños, formados precisamente por cuatro hombres -como los amigos del camillero-, y creo que la idea se debe a un capellán militar norteamericano, en proceso de beatificación, el venerable padre VINCENT CAPODANNO, que inculcaba a los marines la idea de que "de la misma forma que un pelotón de marines está formado por cuatro miembros, y siempre que el grupo descansa, uno ha de estar necesariamente vigilando, se acostumbraran a que, en los campamentos, y por la noche, de la misma manera otro de ellos velara y protegiera en oración", de ahí surgieron estos grupos de oración, casi siempre formados por marines, que se llaman THE 4MEN PRAYER GROUPS.


El 4 de Septiembre del año 1967 (con lo que está a punto de celebrarse el 50 Aniversario de su muerte), durante la Guerra de VIETNAM. La Compañía a la que pertenecía el padre CAPODANNO se encontró superada en número por soldados nordvietnamitas en un puesto de ametralladoras que los masacró, desorganizada y dispersa por la zona, se solicitaron refuerzos. A las nueve y cuarto de la mañana veintiséis Marines habían muerto, a las nueve y media se reiteró el desesperado llamamiento de refuerzos por la radio.  El padre CAPODANNO se desenvolvía entre los heridos y los moribundos, dando la extremaunción y cuidando de sus infantes de Marina. 

A pesar de haber sido alcanzado en la cara por un proyectil y teniendo una mano rota por la ráfaga inicial del enemigo, se desplazó para ayudar a un herido que había quedado tendido a pocos metros de las ametralladoras del enemigo y fue acribillado en el intento, veintisiete balas segaron su vida. Por sus acciones ese día obtuvo a título póstumo la medalla de honor, pero como colofón a su vida, sin duda, el testimonio de uno de los soldados supervivientes de aquella encerrona, cuando pudieron ser evacuados y rescataron su cuerpo, junto con el del resto de los caídos en esa emboscada: “Él tenía su sonrisa de siempre en el rostro y sus párpados estaban cerrados en paz, como cuando se duerme o se reza”.