domingo, 16 de julio de 2017

MADRE DE LA PALABRA
Hoy sólo me sale llamarte así....


Hoy es la festividad de la NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, con la curiosidad de que, según las estadísticas del blog, a fecha de hoy, el artículo que a ella le dediqué, titulado "CUSTODIA DE LA PALABRA" (el que quiera leerlo que pinche en el título, que es enlazable), sigue siendo el más visitado y leído de lo mil y pico artículos que llevo ya escritos en el blog; y me resulta curiosa la coincidencia, toda vez que hoy, si atendemos a las lecturas, todas ellas nos hablan de la importancia y valor de la Palabra de Dios.

Cuando recibí la efusión del Espíritu Santo en la Renovación Carismática Católica, después de que, o mientras, los hermanos oraban por mí, alguien tomando su Biblia la abrió al azar y me dijo: "¡Ésta es la palabra que el Señor te ha regalado!", y ésta fue la siguiente:

Que nadie te desprecie por ser joven; procura ser modelo de los creyentes en la palabra, la conducta, el amor, la fe, la pureza. Hasta que yo llegue, dedícate a leer, exhortar y enseñar. No descuides tu carisma personal, que te fue concedido por indicación profética al imponerte las manos los ancianos. 

(1ª Carta a Timoteo 4,12-14)

Desde entonces pareciera que estas palabras me hubieran sido grabadas a fuego en el corazón, buena prueba de ello es, por ejemplo, este blog, que no tiene más pobre pretensión que hacer en mí lo que dice la primera lectura de hoy (Isaías 55,10-11):

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»

Que la Palabra del Señor cada día, pasando por mí, llegue de alguna manera a vosotros, y eso que, seguramente, con mi peculiar forma de compartir lo que el Señor suscita cada día en mí, con mis exageraciones andaluzas, mis palabrotas ¡qué sé que de vez en cuando se me escapa alguna!, mi humor -que nos muchos entienden-, mis disparates y, seguramente, alguna barbaridad teológica que habré soltado... ya lo dice el refrán, "el que mucho habla, mucho yerra", pero como no soy teólogo, ni biblista, se me disculpará, pues mi intención no es más que compartir lo que la Palabra suscita en mí. Y ya que hoy, al fin y al cabo, es la fiesta de NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, Custodia de la Palabra, quiero honrarla con una guirnalda de palabras, porque como siempre he sido un negado (al contrario que mis abuelos) para aprenderme de memoria las letanías lauretanas del Santo Rosario, que soy incapaz de rezar sin la chuleta, hace mucho tiempo que opté por sustituirlas por mis propias letanías, mi propia lista de piropos a MARÍA, que como es mía, nunca se me olvida... (algún día, lo tengo prometido) os desgranaré el por qué de cada una -porque alguna puede que no la comprendáis u os parezca rara-:

Madre de Abril,
Clavel de mi infancia,
Flor de Mayo,
Prenda discutida,
Mesa de tu hijo muerto,
Camino que lleva a Jesús,
Altar de plata,
Barca de Julio,
Memoria de mis mayores,
Peregrina de Nazaret,
Caminante de Ein-Karén,
Poema inconcluso,
Palabra inefable,
Silencio del alma,
Música del corazón,
Columna de fuego,
Ejercito acantonado,
Negra, pero hermosa,
Radiante como el sol,
Gloria del Carmelo,
Cedro del Líbano.