sábado, 8 de julio de 2017

MEJOR QUEDARSE CON LO NUEVO...
SIEMPRE MEJOR...

Dice el Señor en el Evangelio de hoy (Mateo 9,14-17):

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.

El Señor es un gran observador, conoce las tareas propias de una casa (no en vano estuvo treinta años viviendo en NAZARET) "no se echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor" (Mateo 9,16), "¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?" (Lucas 15,8), "limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio" (Mateo 23,26); también observa la naturaleza "los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ésto" (Lucas 12,27), "mirad los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta" (Mateo 12,24); se fija en las cosas sencillas del pueblo, las celebraciones, los niños "parecen niños sentados en la plaza que se gritan unos a otros" (Lucas 7,32), o como hoy "¿es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? " (Mateo 9,15).

Gracias a esta capacidad de observación el Señor tiene luego esa facilidad de palabra, sabe explicar las cosas a los sencillos "te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños" (Mateo 11,25), pero también sabe hacer frente a fariseos, doctores de la ley y versados de su tiempo "y no sabían cómo responderle" (Lucas 14,6). Deberíamos aprender de ello, a fijarnos en las cosas sencillas, en nuestra realidad, en lo que nos rodea, para poder amoldar nuestro testimonio del Señor a ese mismo ambiente. 



Evidentemente nos podemos pasar un rato comentando o charlando sobre una determinad encíclica con gente de la parroquia, catequistas, o el párroco, porque nos conviene saber de ella, pero a nadie se le ocurriría, por ejemplo, encasquetarle un ejemplar de esa misma encíclica a una limpiadora de tu trabajo, que anda un tanto alejada de Dios, si un día surge el tema de la fe, charlando, evidentemente bastaría un simple "Dios te ama, ese es el motivo, de mi alegría" y a partir de ahí seguir caminando.


El Señor usa hoy una metáfora del campo, del mundo del vino, para decirnos "no se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan", en mi caso la metáfora es desacertada ¡yo no entiendo de vinos, que soy capaz de echarle gaseosa a un Domaine de la Romanée-Conti! (Al parecer uno de los vinos más caros del mundo) Quizás si el Señor me dijera "Nadie estropea una cerveza del CARREFOUR, o de cualquier marca blanca, echando CRUZCAMPO, porque la CRUZCAMPO lo arruina todo" me resultaría más evidente la enseñanza del Evangelio de hoy, que es muy sencilla:

El Señor no viene a "maquillar realidades antiguas", ni a retocar por encima... ¡Él viene a revolucionarlo todo! No se trata de correcciones parciales, retoques o matices sobre "lo de siempre". Es algo tan nuevo, que quien pretenda «casar» (ya que estábamos hablando también de unas bodas) el modo fariseo, el estilo del Bautista, el del Antiguo Testamento con su vino nuevo, con la nueva boda ... ¡Acabará estropeándolo todo!.  


Como explica JUAN, en su Evangelio -narrando el encuentro con NICODEMO- hay que nacer de nuevo, sorprenderse, descubrir la novedad, cambiar radicalmente de mentalidad, romper los viejos esquemas. Pero lo "viejo" y la mentalidad "vieja", lo de siempre... patalea y hace lo que sea por seguir ahí, por eliminar los cambios, por intentar demostrar que lo de siempre vale para siempre... Les angustian los cambios. Pero se equivocan... intenta doblar un poco un palo seco ¡se rompe!, lo haces con uno verde ¡se puede hacer! y es que los antiguos, los rancios, los secos, no se dan cuenta de que la flexibilidad y la apertura de miras incluso es mejor estrategia de pervivencia.