sábado, 15 de julio de 2017

NO HAY NADA OCULTO QUE NO SE SEPA
NI NADA ENTERRADO QUE NO RESUCITE


Una frase de todas las advertencias que dice el Señor a sus apóstoles en el Evangelio de hoy (Mateo 10,24-33) me ha llamado la atención, mejor dicho, me ha hecho evocar muchas cosas:

Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.

Y es que estas palabras del Señor me ha hecho acordarme del catalogado como Papiro de Oxirrinco 654, se trata de un fragmento, bastante estropeado, de papiro, escrito en griego, con una letra en cierto modo elegante; utiliza formas abreviadas para referirse a Jesús ( ΙΗΣ -- Ἰησοῦς ), y estaría fechado en torno al Siglo III. Descubierto en el yacimiento arqueológico de OXIRRINCO, EGIPTO, junto con todos los demás fragmentos catalogados, entre los años 1897 y 1904 por los egiptólogos GRENFELL y HUNT. Al principio se catalogó como "dichos desconocidos de Jesús", porque aunque algunos parecían tomados del Evangelio canónico, no coincidían exacatemente, y otros eran completamente desconocidos. Poco después, al descubrirse en el yacimiento de NAG-HAMMADI nuevos papiros se descubrió un ejemplar completo del llamado "Evangelio de Tomás", que no es más que una nueva colección apócrifa de dichos del Señor, siendo así que este fragmento coincidía con aquel.

Y me he acordado de ello, leyendo el Evangelio de hoy, porque el dicho del Señor en él contenido "lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea" se complementa con un añadido que dice así:



Porque todo lo que no está a la cara, y está escondido, será revelado. Porque no hay nada escondido que no sea manifestado, como no hay nada enterrado, que no resucite.

Y es que, esto es tener fe, esperar que las cosas que no entendemos, tarde o temprano las comprenderemos, porque no tenemos que olvidar, toda nuestra fe se apoya y se sustenta en una confesión que resuena desde los albores de la mañana del domingo de Resurrección "¡El Señor ha resucitado!", toda nuestra fe se sustenta en la prueba de un sepulcro vacío "nada hay enterrado que no resucite" -como dice nuestro añadido apócrifo- o, si lo preferís, con la autoridad de San PABLO al afirmar "Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe" (1 Corintios 15,14). 


Pero esto vale para la fe en el Señor resucitado, para nuestra fe, porque a veces las personas necesitamos pruebas, esa parte tangible a la que nos podamos aferrar... lo exigía Santo TOMÁS cuando decía "si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo podré creer" (Juan 20,25), por eso MAGDALENA lloraba desconsolada diciendo "porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto" (Juan 20,13). Por eso no entiendo las polémicas que se montan, artificiales, me parece, muchas veces causadas por los propios políticos, que no han aprendido aquello que decía LAO-TSE "al pueblo se le gobierna como el que fríe pescadito, sin agitarlo mucho" con lo referente a la localización, identificación y recuperación de todas las personas que yacen escondidas por ahí, recordad "nada hay oculto que no llegue a saberse", víctimas del enfrentamiento fratricida que nuestro país hubo de afrontar.



¡Por supuesto que me alegro de que esa anciana nonagenaria, ASCENSIÓN MENDIETA haya encontrado y localizado el cuerpo de su padre, y le haya podido dar sepultura, saber dónde está! Porque "éste saber donde está" es fundamental para cerrar el duelo, consideraciones políticas e incluso, de fe, al margen, tener un sitio donde poner flores, una vela, rezar o visitar, es fundamental para ello. 


Y lo mismo puedo decir de muchas otras desapariciones, en nada politizadas, siempre me parecerá bien empleado todo el dinero que debamos gastar como Estado para localizar y dar sepultura digna a MARTA DEL CASTILLO, o que los padres del niño canario JEREMY VARGAS puedan hacer lo mismo. GRANADA lleva décadas intentando localizar a FEDERICO GARCÍA LORCA, aunque en este caso nunca he sabido si por purgar nuestro cargo de conciencia colectivo, como ciudad, o por explotar mucho más su memoria ¿se cobrarán entradas cuando lo localicen, para ir a visitar su tumba? porque GRANADA es así, primero te mata, luego te honra... que se lo pregunten a MARIANA PINEDA. Lo mismo que hay muchísimos beatos, tanto en ESPAÑA como en otras partes del mundo, de los que sus restos mortales andan desaparecidos, así Santa EDITH STEIN fue incinerada en el campo de concentración donde murió.


Mi padre eran once hermanos, aunque el álbum de fotos de casa de mis abuelos, donde están recogidas las fotos de todos ellos desde que nacieron hasta casi abandonar la casa paterna, tiene por primera foto, después  de la de su boda, la de un bebé difunto, en su ataúd blanco, con florecitas alrededor (y menos mal que es antigua, en blanco y negro)... Todos los nietos nos hemos distraído en casa de mis abuelos con ese álbum de fotos, riendo y viendo la infancia de nuestros padres, tíos y tías... pero esa primera foto nunca la entendí... Una vez mi abuela dijo "¡Pobrecito mío, un poco de penicilina le habría salvado!" pero no la había, murió con tres o cuatro días de edad (estamos en plena posguerra) pero luego me dí cuenta de que ella cuando mencionaba a sus hijos, en genérico, siempre decía "mis once hijos", nunca se olvidó del primero, ahí entendí el sentido de esa foto en el álbum ¡era precisa para la memoria, la memoria de mi abuela, la memoria histórica de la familia! Y eso que mi abuelo, siendo militar, se supone, era de la "casta", pues bien, tampoco hubo en esa escasez de la posguerra penicilina para el hijito del militar, no la hubo. Mi abuelo, que estuvo en la Guerra Civil, de la parte nacional, hombre profundamente creyente, me contó una vez que "daba gracias a Dios porque donde él estuvo no tuvo jamás que disparar contra nadie, y que una vez lo hizo, desde su posición, por aburrimiento, a un pajarillo... ¡y encima falló!". Como él decía ¡Gracias a Dios por ello!


Los Hermanos Fossores, los últimos de España, congregación religiosa dedicada
a enterrar a los difuntos pobres (Guadíx, GRANADA)
"Nada hay escondido que no llegue a saberse", y es una obra de misericordia "enterrar a los difuntos", como que es un acto de justicia y de humanidad que los familiares tengan ese sitio físico, real y concreto, en el que dar rienda suelta a su dolor, y quienes sean creyentes, a su esperanza "no hay nada enterrado que no resucite", ésta es la caridad cristiana y lo único que deberíamos entender del tema del que os he hablado, todo lo demás son postizos políticos, ideológicos e interesados, ajenos al difunto, su familia y su dolor, y por tanto, se me antojan, contrarios a la caridad y miserables.