miércoles, 5 de julio de 2017

YA ESTÁ DERROTADO
QUE NADIE SE PREOCUPE POR ELLO


Nos presenta el Evangelio de hoy (Mateo 8,24-34) un milagro del Señor del que hay mucho que leer entre líneas , el milagro de la sanación del endemoniado de GERASA y el ulterior episodio de la piara de cerdos.

Para empezar "en aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos" y es que, hasta hace poco, esta referencia era solamente del evangelio, pues no había vestigio arqueológico de ningún asentamiento en "la otra orilla" del lago de GENNESARET, pues de hecho la orilla de enfrente era de paganos, difícilmente una comunidad judía se establecería allí, hasta que en el año 2015 arqueólogos israelíes descubrieron vestigios de un puerto, una antigua iglesia bizantinas y restos de viviendas en esta orilla, en un asentamiento que llamaron KURSI (por ser el nombre de un asentamiento sirio anterior, también desaparecido) y en donde encontraron además, una losa de mármol en el suelo, escrita en hebreo, que parece ser la dedicación de algún edificio público, seguramente la sinagoga, por lo que en efecto, existiría este pequeño enclave judío o mixto (posteriormente judeo-cristiano, por las ruinas de la Iglesia bizantina) en la otra orilla, que los arqueólogos quieren identificar con esta GERASA del Evangelio de hoy.

"Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino", mucho más severa es la descripción que hace MARCOS en su Evangelio "había salido de entre las tumbas, porque vivía en ellas. Nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Pues aunque muchas veces lo habían atado de pies y manos con cadenas, siempre las había hecho pedazos, sin que nadie lo pudiera dominar. Andaba de día y de noche por los cerros y las tumbas, gritando y golpeándose con piedras" (Marcos 5,1-5) pero esto demuestra como realmente los espíritus inmundos, lejos de las manifestaciones tan peliculeras propias de las películas de terror, pueden apoderarse de una persona, de sus actos, de su comportamiento, y nunca para bien, porque aparte de la violencia que ejercen sobre la persona poseída la despoja de su dignidad, por instrumentalizarla y por romper sus lazos humanos, porque todo el mundo le acaba temiendo. 

Los demonios reconocen al Señor "¿qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?", es curioso que digan "antes de tiempo", pues el Señor sigue vive, no ha derrotado definitivamente a la muerte, ni al pecado, por su muerte en Cruz y su resurrección, pero deben el mal saber que su cuenta atrás ya ha comenzado, dice y con razón RAINIERO CANTALAMESSA que "desde la muerte y resurrección del Señor el demonio no tiene más poder que un perro encadenado, que solo puede hacer daño al insensato que se acerca demasiado, pero encadenado definitivamente", por este comentario que hacen los demonios saben que, si no están encadenados del todo, ya han empezado a ponerles el collar al cuello; leí en una ocasión una reflexión que casi parece un exorcismo que todos deberíamos aprender "cuando el demonio te tiente con tu pasado, recuérdale tu a él su futuro" ¡Total, ya está derrotado, a qué vienes a incordiar!

Y ahora viene lo de los cerdos... porque el Señor hace este milagro en JABUGO, y no es que los habitantes de la aldea le pidan respetuosamente "que se vaya de allí" ¡es que lo echan a pedradas fijo!, porque cuando escuchamos este pensamiento, nosotros que en ANDALUCÍA decimos que del cerdo "se aprovechan hasta los andares" despeñar una piara entera nos parece un desperdicio... tenemos el desfase cultural y religioso de no pensar en el cerdo como animal impuro, que para los judíos lo es (por eso podía haber pastores de cerdos en esta zona, al no ser zona judía, sino pagana), pero los demonios piden al Señor que les dé permiso para ir a la piara, el Señor se lo concede y a continuación la piara se precipita al mar ¿Cómo entender esto? 

De todas las explicaciones que he leído, estudiando el Evangelio de hoy, me quedo con que el Señor permite que los demonios vayan a los cerdos para que los testigos se den cuenta de que los demonios "son algo real", es decir, no son un trastorno mental del presunto endemoniado, por eso, poseyendo a los cerdos es que éstos enloquecen y se tiran por el barranco, porque son reales, causan daños reales y nada bueno quieren de su huésped, y para que no hicieran más daño, que si los hubiera dejado marchar sin más, porque bien dijo el Señor también, a este respecto "cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré á mi casa de donde salí. Y viniendo, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero" (Lucas 11,24-25).

Sin embargo, ni siquiera en este caso debemos temer, es verdad que cuántas más buenos seamos, más coherentes, más progresemos en el seguimiento del Señor, "más barrida y adornada" dejaremos nuestra alma, pero podemos caer en la tentación de "creernos mejores por ello" o peor aún "bajar la guardia", por eso el pecado y la tentación nos rondarán con más fuerza "me volveré a mi casa de donde salí", pero tenemos un truco infalible para evitar esta operación retorno ¡metamos primero en esa casa limpia, barrida y adornada un okupa más poderoso que el anterior inquilino! (y que me perdone por llamarle okupa) ¡Claro, invoca sobre ti al Espíritu Santo, que contra la fuerza y el poder del Señor, habitando en ti, no hay ni uno, ni siete, que te puedan vencer! lo dice PABLO "porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2 Corintios 3,17) 

Los habitantes de GERASA reaccionan de forma curiosa, pues "el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país", es decir tanto como "en lo que a nosotros respecta, ni fu, ni fa", parece una reacción muy pobre, que San AGUSTÍN identifica con la misma actitud del Centurión romano, otro pagano, cuando reconociendo la autoridad del Señor, reconoce su humildad diciendo "Señor, no soy digno de que entres en mi casa", esa sería la actitud del pueblo en este caso, mientras que CALVINO resulta menos condescendiente pues dice "imbéciles que prefirieron despedir al Señor por amor a sus cerdos", quedémonos en medio, porque es la reacción, también la nuestra, cuando el Señor hace algo imprevisto en nuestra vida, aunque sea bueno, pero no queremos involucrarnos mucho en el tema, no vaya a ser que nos comprometa... tanto como decir "gracias, Señor, pero ahora no me distraigas mucho, que estoy con otra cosa".

Curiosamente GERASA significa etimológicamente algo asi como "no ser hospitalario", pues el Señor vino y no se le recibió, incluso ISAÍAS tiene un atibo de profecía al respecto, que casi parece una pre-narración del Evangelio de hoy

Pueblo que me irrita en mi propia cara de continuo, que sacrifican en los jardines y queman incienso sobre ladrillos; que habitan en tumbas y en antros hacen noche; que comen carne de cerdo y bazofia descompuesta en sus cacharros; los que me dicen: "Quédate ahí, no te llegues a mí, que te santificaría" (Isaías 65,4-5)