miércoles, 2 de agosto de 2017

EL PERDÓN DE LAS ROSAS


Escribía un antiguo cronista franciscano, Fray FRANCESCO BARTOLI, en el Siglo XIV, que San FRANCISCO, sintiéndose tentado por el demonio, que le incitaba a dormir y descansar en vez de dejarse la vida en vigilias y oraciones, para no hacerle caso se desnudó y se fue corriendo por la espesura del bosque anexo a la PORCIÚNCULA, arrojándose contra unas zarzas, y de sus gotas de sangre brotaron rosas rojas y blancas, era el mes de Enero, y una voz del cielo que le decía "Ve donde el Señor y su Santisima Madre, a la Iglesia, y ora, porque se te concederá lo que pediste al Papa HONORIO III en Agosto, el perdón, y llévale estas rosas de Enero como prueba de todo ello".


Y así es que, en esta pobre comunidad, con este  pensamiento, ha celebrado el JUBILEO DEL PERDÓN DE ASÍS, también llamado por ello, PERDÓN DE LAS ROSAS, después de este camino, que ha sido hecho, pues hoy se ha trabajado, ido al supermercado, al trabajo real, limpiar la casa, hacer las compras, y hasta que a la noche no hemos estado reunidos, pese al cansancio, no hemos podido celebrar este momento de oración y acción de gracias, por el perdón que nos ganó el poverello de ASÍS, después de los afanes del día... es difícil, a veces, hacer silencio.

¡Pero primero teníamos que abrir la puerta santa! Una puerta muy pobre, la del oratorio, pero legítimamente santa, porque al abrirse nos da acceso a los dos grandes misterios de amor que celebramos hoy, el perdón y la misericordia, del Señor, presente en la Eucaristía, en la celebrada y en la adoración; y el perdón y la misericordia, de FRANCISCO, en una porción de la PORCIÚNCULA, que en diminutivo italiano debería ser algo así como nuestra "PORCIUNCULINCULA", dos veces diminutivo, dos veces pequeña, dos veces pobre, como dos somos nosotros... pero en este fragmento del corazón de FRANCISCO hecho piedra en la iglesita que como centro late y palpita en ASÍS os hemos puesto a todos vosotros. Porque como dice el adagio "Ubi Eucharistia, ibi Ecclesia", donde se celebra la Eucaristía se hace presente toda la Iglesia. 

Y haciéndonos eco de las tentaciones de FRANCISCO, de no gastar la vida en vigilias y oraciones, hemos celebrado pausadamente esta vigilia de oración y adoración del PERDÓN DE ASÍS.... Hay una canción que dice:

Ha caído la noche sobre el mundo,
ya no hay ricos, ni pobres, todo está oscuro,
no hay peleas, ni riñas, no hay gente mala,
y el sueño de la ira es muy profundo.
Pero cuando amanezca no será igual,
enfermos y pobres así seguirán, 
la violencia mala despertará,
y en cualquier lugar morirá la paz.

Nosotros hemos permanecido en vela, velando por el sueño del mundo, puede que no por vosotros, pero sí, como las vírgenes sabias, orando por todos aquellos que no oran, quizás porque no saben, quizás porque no creen, quizás porque aún nadie les mostró el rostro misericordioso de Dios, intentando, como FRANCISCO elevar el horizonte un poco más arriba, como decía, curiosamente, a su modo, también Mª EMILIA RIQUELME a sus religiosas: 

Debéis volar, sobre las espinas del suelo,
aspirad a vuestro Jesús, amadle, 
y con breves intervalos,
gozad con Él, 
por las aparentes durezas de la tierra,
vale tanto sufrir por Jesús.


Y después de celebrar la Eucaristía, en la Adoración, a una sola voz, aclamad al Señor con las alabanzas y bendiciones compuestas por FRANCISCO:

Santo, santo, santo Señor Dios omnipotente, 
el que es y el que era y el que ha de venir:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno eres, Señor Dios nuestro, de recibir la alabanza, 
la gloria y el honor y la bendición:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno es el cordero, que ha sido degollado, 
de recibir el poder y la divinidad y la sabiduría 
y la fortaleza y el honor y la gloria y la bendición:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo: 
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.


Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor: 
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos 
y los que teméis a Dios, pequeños y grandes:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Los cielos y la tierra alábenlo a él que es glorioso:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Y toda criatura que hay en el cielo y sobre la tierra, 
y las que hay debajo de la tierra y del mar, y las que hay en él:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Como era en el principio y ahora y siempre 
y por los siglos de los siglos. Amén.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.


Y en el capítulo de "criaturas alabad al Señor", como siempre, nuestros perros, con la libertad de entrar y salir, quedarse, acercarse, mirad, contemplad, por todo el oratorio... sólo que esta vez JULIO no se ha podido beber el agua bendita del gesto penitencial de perdón, mediante la aspersión, porque esta vez hemos tenido la precaución de poner el agua bendita en el altar, no a los pies del altar, como el año pasado, que entró JULIO ¡y se la bebió toda! Así estaba el pobre... con esta cara de sorpresa.

No olvidamos que la pequeña PORCIÚNCULA que literalmente en italiano significa "la pequeña porción", como le gustaba llamar cariñosamente a este lugar a San FRANCISCO, era una pequeña ermita, propiedad de los benedictinos, y que éstos "alquilaron" (pues San FRANCISCO no quería tener nada en propiedad) por el precio simbólico de un cesto de peces al año (precio que siguen pagando actualmente los franciscanos), románica, consagrada a NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES, y de la que los pastores, aldeanos y demás habitantes de la zona, siempre acostumbraban a decir, como el mismo San FRANCISCO corroboraría muchas veces, era un lugar especialmente querido por la Virgen MARÍA, en el que incluso, a veces, parecía que se escuchaba el canto dulce y meloso de los ángeles. Por eso hicimos presente a MARÍA Santísima en el oratorio, ofreciéndonos a su hijo, Jesucristo, nuestra Misericordia, como bien dice la oración de la Salve: "Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,  vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,  y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre".


Y al final hemos tenido un gesto con todos vosotros, hemos orado, en voz alta, individualmente por todos... imposible escribir aquí vuestros nombres, so pena de olvidarse de alguno, pero tened por cierto que nos hemos acordado de todos vosotros, para que la misericordia, la paz y el perdón del Señor os colmen y se derramen sobre vosotros, hemos llamado a este gesto "las lágrimas de Francisco" porque hemos escrito vuestros nombres en una especie de lágrima dorada, con una TAU, y las hemos ido clavando al pie del relicario de nuestro fragmento de la PORCIÚNCULA.


Os dejamos, con todo nuestro mejor deseo, con la bendición de San FRANCISCO, que ella os guíe y os acompañe en este bendito día de hoy, en que nos ganó a todos el perdón, así lo creemos, así lo hemos celebrado, así lo hemos pedido para todos vosotros.

El Señor os bendiga y os guarde;
os muestre su rostro y tenga misericordia de vosotros.
Vuelva a vosotros su rostro y os conceda la paz.