sábado, 5 de agosto de 2017

LOS QUE LUCHAN POR LA JUSTICIA


Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia 
porque de ellos es el Reino de los Cielos"

(Mateo 5,10)

Hoy os traigo una de "mis firmas invitadas" para el comentario del Evangelio de hoy (Mateo 14,1-12), porque en esta ocasión, la autora  de este comentario que os comparto es de la Doctora en Periodismo y Ciencias de la Comunicación, EILEEN WIRTH, de la Universidad Jesuita de CREIGHTON, en los ESTADOS UNIDOS, actualmente jubilada, y profesora que fue de la Facultad de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de dicha universidad:

Cuando el Señor predicó el "Sermón de la Montaña" incluyó esta bienaventuranza en su discurso, nos habla de la búsqueda de la justicia y su recompensa, también el Señor nos dijo "buscad primero el Reino de Dios, y su justicia, y lo demás os será dado por añadidura" (Mateo 6,3), y en esta bienaventuranza se entrevén los primeros atisbos de persecución por causa del Reino. Sin duda alguna el asesinato de JUAN BAUTISTA estaría en la memoria de todos los presentes, muchas veces me he preguntado ¿Se le saltarían las lágrimas a Jesús pronunciando esta bienaventuranza? ¿Sucedería lo mismo entre su audiencia?

Hoy, la yuxtaposición de este pensamiento con el relato del asesinato de JUAN BAUTISTA nos debería interpelar, deberíamos sentir el impacto personal que la muerte de su primo debió causar en el Señor, que quizás, precisamente por ello, escogiera y midiera las palabras al pronunciar esta bienaventuranza sobre el Reino de Dios como promesa de aquellos que luchan por la justicia y mueren perseguidos por ella, y aviso a navegantes, para sus futuros seguidores, y para él mismo, que quizás a partir de este momento el mismo Señor fuera tomando conciencia de su misión y su muerte.


De repente, JUAN BAUTISTA recobra actualidad, una terrible actualidad, por los tiempos de persecución que corren, aunque en honor a la verdad, su figura siempre se ha recortado en el horizonte como prototipo de todos los que luchan por la justicia y mueren por ella, capaz de inspirar a muchos cristianos y santos a hacer lo mismo.

En nuestro tiempo, pienso, por ejemplo, en personas como el Arzobispo ROMERO, los jesuitas y las religiosas que han sido asesinadas en países como EL SALVADOR, o en casi toda latinoamérica, luchando por la justicia, los derechos humanos y por los pobres. Ellos sufrieron la misma persecución y, sin duda alguna, hemos de creer, la misma recompensa.


Espero que todos los que hagan suya esta bienaventuranza, siguiendo el ejemplo de JUAN BAUTISTA, consigan una nueva capacidad de contemplar la humanidad, y aprender del ejemplo del Señor, para asumir algún tipo de riesgo, que nos sacuda de nuestra comodidad, y que nos involucre de alguna forma activa en la lucha y la defensa de la justicia, pagaremos un modesto precio por el que eI Señor mismo nos tiene prometido su Reino, del que tantos ejemplos hemos oído esta semana en las parábolas.